Supernatural no me pertenece, mucho menos el adoradísimo Crowley, todo es de sus respectivos autores y yo sólo me divierto con esto, no gano ni un peso partido a la mitad.


2.- Entusiasmo- Vanagloria (Crowley)

Los esfuerzos habían valido la pena, poner su trasero en peligro, cooperar con el alce y la ardillita, besar a Bobby con ese aliento alcohólico perpetuo, incluso jugar al bueno con el pequeño Cas; Crowley había ascendido al trono, era ahora el rey del infierno y con Lucifer bien guardadito en su jaula no había nada que temer.

Ahora, su pequeño negocito con el ángel de ojos azules parecía ir viento en popa, engañar a los Winchester no era tarea fácil pero, venga, estamos hablando de Crowley, él podía tener a esos dos chicos bailando la macarena en la palma de la mano si se le antojaba, porque estamos hablando del Rey, del absoluto Rey de los infiernos y sus zonas aledañas.

Tenía a todos los demonios brincando a su alrededor como perritos amaestrados, dando caza a los fieles seguidores de Lucifer, se le escapaba la grandísima zorra de Meg pero pronto la atraparía y ¡pobre criatura!, lo que le esperaba.

Porque hay que dejarse de delicadezas, el Rey Crowley era un genio malvado, por más cliché que les pueda sonar.

¿Maestro de la tortura?, ¡por favor!, ese título era para aficionados, él era el puto amo…no, no, mejor el Rey de la tortura, Alastair era un niño de pecho comparado con él, ¿mente criminal?, ¡Jajaja y más JA!; más que eso, todo su ser estaba hecho para conspirar y traicionar; que cuando lo hicieron sin duda rompieron el molde porque, queridos, era ÉL REY.

Sí, estaba vuelto loco de emoción, su "ascenso al trono", todo el asunto del purgatorio sería un negocio redondo…bueno, sólo planeaba beneficiarse él, pero por el momento le hacía creer al pequeño Cas que tenía el control.

Y no se detendría ahí, él era un visionario, su nuevo plan de administración de almas era perfecto, impondría orden el infierno, los demonios tendrían que doblegarse o morir y, conociéndoles, se arrodillarían en un dos por tres.

Después…después encargarse de los hermanitos Winchester, quitar a esas pequeñas molestias del camino sería lo mejor, no planeaba cometer el error de Lucifer y subestimar a los hermanos.

Luego: ¡bye, bye, Castiel!; y así todas las almas serían para sus filas, poder como nunca y ¿quién sabe?, con el tiempo tal vez el paraíso, que él era una persona entusiasta y se vale soñar.

Por el momento tenía a Dean y Sam cazando esas bestiuchas feas para encontrar a la tal Eve, por el momento tenía negocios con un ángel, por el momento mantenía a sus súbitos a raya para no estorbar el camino de los Winchester; los dejaría encargarse de la ropa sucia y tal, él saldría ganando, como siempre.

Oh sí, el futuro se veía prometedor, pero aquello no era obra del destino, las moiras o como quisieran llamarle; un hombre (demonio si son puristas) se había encargado de despejar el camino, para que los de su raza pudieran salir de sus sucios agujeros: Crowley.

¡Rendid pleitesía, imbéciles del mundo, el Rey Crowley se ciñó ya la corona!