OHAYO!

Aquí reportándome con ustedes :D He aquí el nuevo capítulo!

A partir de aquí saldrán otros personajes de SNK, como nota quiero decir que varios tendrán la misma edad que tienen en la serie, pero a otros las voy a cambiar.

Los personajes le pertenecen a Hajime Isayama, a excepción de Carolina, Gregor, Astrid y un nuevo personaje que saldrá en el capítulo.

Sin más preámbulos disfruten la lectura ;)

VERDE OLIVO, VERDE AQUA

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CAROLINA–

Cinco años después…

–Ca-ri-to… ¿Vas a hacer algo hoy en la tarde?

–Ir a mi casa ¿Por qué?

–¿Vamos al cine? Ya sabes, está esa película de la que todos hablan, que es muy buena…

Los ojos castaños se desviaron del libro que leía, topándose con los avellana de enfrente. Elevó una ceja y cerró el libro, sin desviar la vista.

–¿Qué tramas, Emma?

–¿Tramar qué?

–Te conozco. Cuando miras de esa forma es por que estás ocultando algo, en este caso por que tienes otra intención–la chica cruzó los brazos en frente de su blusa verde oscuro con mangas de encaje negro–No solo iríamos tu y yo ¿verdad?

–¡Hay vamos! ¿Que no pueden ir dos buenas amigas al cine juntas?–la de ojos avellana dijo imitando a Caro, quien solo la veía seriamente. El silencio era muy profundo aunque alrededor hubiera otros estudiantes hablando. Finalmente, Emma suspiró e hizo una mueca–Ok, tal vez le dije a Jean al respecto… y a Marco… para que nos acompañaran…

–…

–¡Ya deja de mirarme así!

–Habías planeado una cita doble–Caro abrió nuevamente el libro, regresando a su lectura–Que predecible eres ¿sabes? No es la primera vez que lo haces.

–Pero… pero… pero…–decía repetida y nerviosamente Emma, mientras que se apuraba a sentarse ahora a lado de su amiga–Mira, si tan solo te dieras la oportunidad de conocer a Marco…

–No.

–¡Pero por qué no maldición!–exclamó la chica, pataleando como niña pequeña con sus botines–Es un chico amable, caballeroso, simpático, inteligente y tienen en común varias cosas como la lectura y la carrera que están cursando ¿¡Cual es el "pero" que le pones mujer!?

–Que no quiero tener una relación… además Marco no es mi tipo.

–… Sabes que… me rindo…–Emma bajó sus brazos y dejó caer su espalda hacia atrás, suspirando cansadamente–Esta es la última vez que intento sacarte una cita, en serio.

–Siendo sincera–respondió Caro, cerrando su libro al ver entrar al maestro de Matemáticas Financieras–ya te habías tardado.

Carolina ahora era una universitaria cursando su segundo año de Administración de Empresas. Su cabello azabache ahora lo traía un poco arriba de sus hombros. Adiós uniformes, hola a los converse, botas, zapatos de meter, pantalones skinny de mezclilla o negros y blusas de botones y encajes.

Emma, la mejor amiga de Caro, era una linda chica con pecas en su cara, ojos avellana y cabello pelirrojo natural que le llegaba abajo de sus hombros. Le gustaba traer vestidos de cuadros y florales, blusas de holanes y pantalones o shorts. En varios aspectos era totalmente diferente a la azabache, excepto en que les gustaba leer, las botas y que cursaban la misma carrera. A pesar de todo, ambas eran cercanas y la personalidad siempre optimista de Emma se amoldaba perfectamente con la tranquila de Carolina.

–Es todo por hoy–dijo el maestro, a lo cual los alumnos se dispusieron a pararse de sus asientos para la siguiente clase.

–Ya no estés enojada–comentó Caro, viendo el puchero de la pelirroja.

–No lo estoy...

–Cuando haces pucheros lo estás.

Emma rodó los ojos, desinflando sus cachetes–Por lo menos no me dejes en mal y acompáñanos hoy...

–Tu solita fuiste la que se metió en ese lío–ambas muchachas se sentaron en una mesa de la cafetería–solo dile que me cambiaron el turno en el trabajo de imprevisto y ya.

–Pero estaré aburrida si no vas tu.

–Por favor vas con tu novio, eso ni tu misma te lo crees. El que estaría sufriendo en medio de tanta cursilería tuya y de Jean sería el pobre Marco.

Emma solo dejó escapar una risa cargada de sarcasmo por el comentario. En ese momento, una mano se posó en la mesa, a lado de la de Caro "Hay genial..."

–Hola Caro.

–Hola Reiner–contestó la ojicastaña, volteando a ver al rubio que le sonreía–¿Se te ofrece algo?

–Simplemente te vi y quise saludarte.

–Que detalle de tu parte... ¿Algo más?

Reiner se rió en lo bajo, agachándose para estar al nivel de Caro que seguía sentada–Como siempre de directa. Habrá una fiesta en la casa de Ymir más tarde y quería invitarte a que me acompañaras...

–Hay que lástima. Me encantaría pero ya tengo planes con mi amiga que ignoraste completamente–respondió Caro, parándose de la silla y agarrando a Emma del brazo–Será para la próxima. Nos vemos, tenemos clases...

Dicho esto Caro salió arrastrando a Emma, mientras que Reiner las veía irse, suspirando de cansancio y cruzando los brazos.

–¿Que tal salió todo?–preguntó el amigo moreno azabache de Reiner, Berthlodt, cuando este se volvió a sentar en su mesa.

–¿Tu que crees?

–Te lo advertí. Sabes que Caro es un hueso duro de roer–respondió Berthlodt, recibiendo una mueca por parte de su amigo.

...

Antes de llegar a su casa, Caro decidió pasar a la tienda por una bebida. Debido al calor, no estaba mal un té helado de limón. Además necesitaba refrescar su cuerpo, y su mente...

"–Carolina ¿Qué rayos fue eso?

¿Qué fue qué?

¡Reiner se te estaba insinuando!

Me invitó a una fiesta.

¡Como su acompañante! Si no vas a ir al cine conmigo ¿entonces por que dejaste pasar esa oportunidad?

¿Si no voy por una relación seria para que perder el tiempo?

...–Emma elevó una ceja ante la terquedad de Caro, quien sentía la mirada avellana sobre ella.

¿Qué?

¿Exactamente por que estás en contra de tener un noviazgo?

Simplemente no quiero.

No, eso no es cierto–la pelirroja se puso en frente del camino de la azabache, tomándola de los hombros–No haces algo a menos que tengas una razón ¿Cual es?...

Caro sabía que Emma no descansaría hasta saber la razón. Nunca se lo había dicho a nadie, y no pensaba hacerlo, ni siquiera su mejor amiga–Un noviazgo es una pérdida de tiempo.

Ok... Entonces piensas morir sola rodeada de gatos...

No, idiota–contestó Caro con una sonrisa, jalándole uno de sus cachetes–En el futuro no se, pero por ahora no quiero saber nada de romance."

La ojicastaña suspiró cansadamente, dirigiéndose hacia la caja...

–Carolina–una voz masculina se oyó atrás de ella, haciéndola voltear para ver a un hombre de cabello y barba negra y lentes. Como no reconocerlo, su maestro de Biología en la preparatoria, Grisha Jaeger.

–Maestro Jaeger–dijo Carolina, sonriéndole al señor que se acercaba a ella–Que gusto verlo.

–Lo mismo digo ¿Qué tal la universidad?

–Bastante bien, gracias ¿Y usted? ¿Como está su familia?

–Mi esposa con la casa, comenzó a dar clases particulares de piano, hace un par de meses–el azabache suspiró cansadamente y se quitó los lentes–el que me preocupa un poco es mi hijo.

–¿Rebeldía?

–De hecho no, el problema es la escuela. Ha estado batallando con unas materias, sobre todo matemáticas...

–¿Y no ha pensado en tutorías?

–Le he recomendado algunos, incluso le he incitado con alguno de mis compañeros de trabajo, pero simplemente no quiere...–Grisha volvió a ponerse los lentes después de haberlos limpiado, quedando en silencio por un momento. De repente, una sonrisa de lado apareció en su rostro, teniendo una idea–Tu podrías ayudarme.

–¿Yo?

–Eres buena con las matemáticas, y le podría servir que alguien cerca de su edad le ayude ¿Que te parece?

–Pues... no se...–Caro rascó levemente su nuca por inercia–No podría todos los días...

–No hay problema, se que tienes trabajo y universidad. Podrías hacerlo un par de veces a la semana, pero en serio, a mi hijo le sería de mucha ayuda. Te pagaré, no hay problema.

–Créame que no es por el dinero, maestro Jaeger–respondió Caro, riéndose levemente–¿Que le parece si le llamo mas tarde? Así checo si podría y en que días.

Grisha, que tenía su mano agarrada en su barbilla, afirmó con la cabeza–Me parece una buena idea. Muchas gracias, Carolina, en serio.

–Descuide, no hay problema... Por cierto ¿como era que se llamaba su hijo?

–Eren...

...

Estando cerca de su casa notó el carro de su padre, indicando que ya había llegado. Sin embargo, al notar el carro Mercedes negro a lado, no pudo evitar hacer una mueca de disgusto. "Maldición…"

No podía escapar, al fin y al cabo también vivía en la misma ciudad. Con pasos lentos y pesados entró a su casa, oyendo las voces alegres de su padre... y su madrastra.

Tratando de no hacer mucho ruido, cerró la puerta como si de cristal se tratara, al igual que sus pasos directos a la escalera...

–Estas entrando a tu casa, no robando una–la voz masculina resonó en el silencio y su concentración, asustándola. Al voltear y ver al azabache centímetros más bajos que ella de ojos verde olivo, rodó los ojos y cruzó los brazos–¿Pensabas subir sin saludar?

–No necesito saludar a nadie, Levi.

–A mamá y Gregor si.

Caro se mordió la mejilla interna, pasando por un lado de el para dirigirse y entrar a la cocina.

–Hola–dijo apoyándose en la mesa, donde se encontraban acomodando los platos Gregor y Astrid. El cabello de la azabache había crecido hasta su cintura, el cual lo peinaba en una trenza que caía por su hombro, y unas leves arrugas se le notaban al sonreír. Gregor, por su parte, también tenía algunas arrugas en su cara y varias canas pintaban su cabello negro.

¿Qué había pasado durante esos cinco años? Gregor había decidido sentar cabeza nuevamente, por lo que casi dos años después de conocerla, el y Astrid se casaron. Si, se casaron. Así fue como Astrid se volvió la madrastra de Caro... y Levi, en su hermanastro.

–Hola cariño–respondió Astrid con una sonrisa. La forma amable de la azabache no había cambiado, y le había tomado un profundo cariño a su hijastra–llegas justo a tiempo para la cena.

–Levi trajo comida–comentó Gregor, sentándose en la mesa–lasaña y pollo envinado...

–Gracias, pero coman ustedes–contestó Caro amablemente–hace no mucho que comí con Emma. Estaré en mi cuarto...

Dicho esto, la azabache giró para salir de la cocina, pasando de largo al ojiverde que estaba apoyado en la puerta.

–Vaya, creí que querría al menos un poco de lasaña, con lo que le encanta...

–Tal vez tuvo un mal día cariño, hay que dejar que descanse–comentó Astrid, sentándose–ven Levi, comamos.

–Me lavaré las manos–comentó el azabache, dirigiéndose al baño de la planta baja. Astrid lo vió irse y no pude evitar suspirar.

–¿Sucede algo?

–No... no precisamente–comentó algo pensativa–¿Nunca te has preguntado si habrá pasado algo entre Levi y Caro? Antes se llevaban tan bien...

Gregor tampoco lo sabía. Los primeros meses casados con Astrid le preocupaba que a Caro no le agradaba, pero al hablar con ella, su hija le había dicho que no era eso y que no se preocupara. Gregor le había creído, y era cierto, ella era respetuosa y amigable con su esposa, pero con Levi era distante y fría. Al ojigris también le inquietaba eso, pero ya había intentado descubrir el problema y nunca lo pudo averiguar. Por eso, simplemente le sonrió a Astrid y acarició su mano.

Por su parte, Caro entrando a su cuarto se tiró boca arriba sobre su cama. Mirando el techo, frunció levemente el ceño.

"¿QUÉ MIERDA ESTAS DICIENDO?"

Otra vez. Otra vez esa maldita frase escupida con veneno estaba rondando por su cabeza.

Putain de nain(1)–susurró en medio del silencio, girándose para quedar mirando la pared. Simplemente no soportaba que Levi le hablara como si nada.

Después de aquel tan horrible e incómodo momento, Caro no pensó dos veces para darle un puñetazo en el estómago al ojiverde y salir corriendo lo más rápido que pudo hasta su casa. Afortunadamente Gregor no se encontraba en ese momento y pudo llorar hasta que no pudo más. Pero eso no había sido lo peor, ya que dos días después sin verse ni comunicarse, las dos pequeñas familias fueron a cenar, y Levi le había hablado como si nada hubiera sucedido. Caro había esperado que la ignorara, que le reprochara, o al menos que le diera una explicación del por qué esa respuesta, pero nada. Y eso había sido la gota que había derramado el vaso.

"El problema no es que me rechazara, si no la manera en como lo hizo"

Dos años después las dos familias comenzaron a vivir juntas, un martirio para la ojicastaña. Para el próximo año Levi se fue al extranjero a estudiar su último año de universidad, dejándola más relajada y pensando que se quedaría allá, pero no, había regresado, vivía y trabajaba en la misma ciudad, viniendo a la casa de visita cada dos o tres días, teniendo que verle seguido...

Caro entonces se irguió de la cama, para después voltear a ver su teléfono que se encontraba en su mesa de noche.

"Eres buena con las matemáticas, y le podría servir que alguien cerca de su edad le ayude..."

Ahora que lo pensaba bien, no era mala idea. Podía aceptar la oferta de Grisha para los Jueves y Sábados, ya que trabajaba los Lunes, Martes y Viernes. Y así tendría la mayoría de sus tardes ocupados. La azabache agarró su celular y buscó el número de Grisha, decidida y orgullosa de su conclusión.

...

Dio un largo sorbo a su refresco, dejando el vaso a la mitad. Apoyó su mano sobre su barbilla mirando hacia la ventana que daba la calle, donde pasaba la gente.

"Esto es una pérdida de tiempo" pensó en su interior, dejándose caer sobre el respaldo de la silla. No entendía por que su padre insistía tanto en que tuviera un tutor, al fin y al cabo saldría el mismo resultado y reprobaría. Pérdida de tiempo y de dinero, ambos perderían. Además ¿Por qué tenía que ser saliendo de la escuela? Lo que más quería era quitarse el molesto uniforme de la escuela.

Oyó que la puerta del restaurante se abría, dejando ver a una muchacha de cabello azabache agarrado en una diminuta coleta arriba de su nuca, vestida con unos jeans negros, una camisa violeta a tres cuartos, chaleco nylon color negro y botines. Al parecer buscaba a alguien, y entonces su mirada verde aqua y castaña se conectaron, entonces la chica se acercó hacia donde estaba el.

–Hola–dijo la ojicastaña al llegar a la mesa–¿Eres Eren verdad?

–Si...

Ella sonrió y le tendió su mano–Mucho gusto, soy Carolina. Voy a ser tu tutora.

El castaño recibió su mano, simplemente sonriendo de lado. La llamada Carolina se sentó en la mesa, quedando en frente de Eren.

–¿Tienes hambre? Podemos pedir algo por mientras...

–Así estoy bien, gracias.

–De acuerdo–Caro apoyó sus brazos en la mesa–Veamos ¿Vas en tu tercer año de Preparatoria verdad? Y al parecer estás teniendo algunos problemas con Matemáticas…

–De hecho siempre los he tenido–contestó encogiendo los hombros–nunca me han gustado y solo las hago por que tengo que hacerlo.

–Ehmm… Bueno… ¿Y qué te gustaría estudiar?

–No se.

–¿No? ¿No tienes al menos una idea en mente?–preguntó ella con voz algo sorprendida–no se, algo así como "Si para última momento no decido que estudiar, me iré a tal carrera" al menos… algo así…

–En realidad nunca he pensado en el futuro ¿Para qué si es algo que aún no sucede?–contestó Eren, sonriéndole a Caro, de quien solo su ceja reaccionaba por un tic. "Este es un bueno para nada, nada que ver con su papá"

–Entonces… ¿También tienes dificultades con las demás materias o…

–De hecho no, realmente no salgo tan mal. Pero la Preparatoria ha sido difícil, y en cuanto a Matemáticas, he reprobado desde el año pasado la materia. De todos modos, no le veo el caso estudiar algo que no me servirá en la vida…

–B-Bueno… tal vez para tu vida de adulto no, dependiendo de lo que estudies, pero por ahora te sirve para tu futuro como estudiante, para que te gradúes. Y ese es el objetivo que debemos conseguir ¿Te parece?

–… Como sea…–respondió el castaño, encogiendo sus hombros.

"Sigue siendo una pérdida de tiempo" pensó Eren.

"Esto va a ser muy complicado" pensó Carolina.

Y aquí termina el segundo capítulo!

Que les pareció? Merece algún review?

Me alegra que haya podido actualizar pronto :D Eren ya ha aparecido jojojo ¿Que creen que pasará ahora?

(1) Maldito Enano.

Espero verlos pronto

SAYONARA!