Ta-daa!! Aquí les traigo el segundo capítulo de Akatsuki Rocks! x)

Antes que nada, reitero: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto y absolutamente TODAS las canciones que aparezcan en este fic son propiedad de sus respectivos autores. Yo soy sólo una humilde servidora de los fanfictions, así que esta historia no tiene NINGUNA relación con los creadores, empresas, cantantes, música, artistas, dibujantes, etc.. Es absolutamente FAN-MADE.

MUCHAS GRACIAS!!! =D a todos los que me dejaron review!! (5 para el primer cap.?! n.n genial!) ¡¡me animan a seguir con la historia!! nOn (si me escriben más review, entonces pondré los capítulos más rápido y les daré una galletita a cada uno! les parece? xDDD)

Ahora sí: busquen las cotufas que dejaron en el microondas, saquen el refresco de la nevera y pongan los chocolates a la mano,

Segundo Episodio: Su nombre es Sasori

Señores y Señoras: ¡¡Sasodei comienza YA!!

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...

I'll keep you my dirty little secret!

Dirty little secret

Don't tell any-

¡¡BOOM!!

Golpe de 90º tosco y seguro sobre el radio despertador. Un familiar rostro de un rubio ojiazul adormitado, asomando entre las sábanas…

***

Deidara salió del cuarto en shorts y se quedó viendo la sala con ambas manos sobre la cintura. Parecía que no hubiera avanzado nada. Aún había un montón de cosas regadas por todos lados…:

–Y yo creyendo que con lo de ayer sería suficiente, hm. Joder… –volvió a su cuarto para cambiarse.

***

Sentado en el piso llamando por el celular. Vestido con unos pantalones verde oscuro, unas sandalias y una camisa blanca:

–Sí por favor… ¿El Instituo Universitario, hm?… Sí, Deidara, el mismo. Ya realicé la mudanza, hm… Gracias. Eh, quería saber cuándo pasaba por allá para revisar los horarios, hm… De acuerdo, ¿a qué hora?… –busca papel y lápiz y comienza a anotar– ¿Y la dirección es…? Ok.… Muchas gracias. Hasta luego, hm… –cuelga.

En eso le suena el estómago:

Grrrruuuu…

–… Tch… –chista.

Ahora que se acordaba ya se había quedado sin comida. Tendría que salir a comprar más…

Se levantó.

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La puerta se abrió y el rubio salió del apartamento. Ahora llevaba unos zapatos deportivos blancos; las llaves, el celular y el dinero en el bolsillo.

El aire estaba fresco esa mañana. El Sol perfecto: radiante pero no chillón. El mar a lo lejos, el cielo azul con algunas nubes blanco algodón.

Deidara volteó hacia el apartamento de Kisame. La puerta estaba entreabierta y la televisión prendida. El joven se lo pensó un buen rato… pero ya que no conocía a nadie más agradable, fue y tocó a su puerta…:

Toc Toc Toc…

–¡Voy…! –gritó el peliazul desde el interior y varios segundos después apareció frente al rubio– Si diga-¡oh, hola Deidara! ¿Qué necesitas? –sonriendo con sus afilados dientes.

–Buenos días Kisame, hm. Mira, es que… Sabes que me acabo de mudar y no conozco muy bien el lugar, y necesito hacer unas compras, hm… –le explicó el rubio, algo inseguro. Después de todo sólo había charlado con el sujeto una vez el día anterior.

–¡Ah, de acuerdo!! –le señala a lo lejos el camino con el dedo, como puede–: Mira, si bajas unas cinco cuadras vas a encontrar una panadería. De allí gira hacia la derecha y como a dos cuadras y media encontrarás el supermercado… –luego se le quedó viendo a Deidara– Bueno, la verdad es que mi nevera está vacía también. ¿Te parece si te acompaño?

–Sí, claro, ¿por qué no? –el rubio se encogió de hombros frescamente.

–Muy bien, dame tres minutos que voy a acomodar algo y a cambiarme, ¡ya vengo! –vuelve a entrar– ¡Si quieres puedes pasar!!…

–¡Está bien! –respondió Deidara y se quedó afuera, disfrutando del paisaje un rato. Afincado en la baranda, pudo sentir el viento soplar con ese levísimo olor a sal, casi imperceptible…

Hubo un largo silencio…

Entonces, el rubio oyó unas voces que venían del primer piso. Miró hacia abajo

-y de inmediato-

su corazón se detuvo:

¿?: …sí, a mí también me molesta que me hagan esperar…

Al oír esa seria y calmada voz un escalofrío se le vino al cuerpo.

Sentía como si la hubiera oído antes. Un flash extraño cegó sus ojos y rápidas imágenes pasaron por su mente. Se tensó, pero pronto volvió a calmarse. Por alguna extraña razón ahora sentía una enorme felicidad dentro.

Buscó al sujeto, al portador de tal voz, ¡quería verlo!…

Era un muchacho, más o menos de su edad. Su rostro era angelical pero su mirada arrogante y despreocupada. Sus ojos eran de un tono miel y sus cabellos cortos y desordenados, color rojo. Iba vestido con una franela roja y unos pantalones negros, calzando unas sandalias azules. Unas pulseras en una de las muñecas y un collar con una curiosa nube roja de bordes blancos al cuello. Sencillo, pero con leves aires de superioridad.

"¿Quién es él?" Se preguntó el rubio y acto seguido entró al apartamento del peliazul:

–¡Oi, Kisame!! –llamó al peliazul, que entraba a la sala pegando brinquitos mientras trataba de ponerse una media– ¿Tenem--hay un pelirrojo viviendo aquí, hm? –intrigado.

–¿Te refieres a Sasori? Sí. –completamente calmado mientras se ponía uno de los zapatos.

–¿El de ojos miel…? –Kisame asintió como si fuese lo más natural. El rubio se quedó en silencio un rato… y luego volvió de nuevo afue-

–¿Por qué? ¿Te gusta? –bromeó el peliazul, haciendo al menor detenerse y obsequiarle una mirada de "idiota". Kisame se rió.– Está bien si te gusta, total… según dicen los rumores, él no es del todo… "derecho" –mientras se pone la otra media y el otro zapato.

El rubio chistó:

–¡Bah! Por favor, ¿qué me va a estar gustando un hombre si yo no soy marico, hm? –completamente seguro de lo que dice.

–Hmm… vale. Si no eres, no eres –casi ignorándolo. Revisa la nevera y los estantes, para saber qué necesita comprar.

–¿Y tú? –preguntó a modo de broma el rubio.

–¿Uh…? Bueno, digamos que… bi –Deidara pegó un brinco y lo vio asustado. Kisame se volvió a reír–: Cálmate chico, no me gustan los rubios de todas maneras –saca su billetera y cuenta el dinero– Hmm, creo que así está bien –la guarda– Vámonos –toma sus llaves y salen…

–Kisame… ¿es en serio, hm? –pregunta Deidara, a lo que el peliazul lo ve y del modo más natural posible le responde un:

–Claro… –silencio…

–… Mierda, hm –murmuró con asco el rubio mientras sentía un escalofrío recorrerle todo el cuerpo. Pero igual lo siguió… porque dijo que no le gustaban los rubios… ¿cierto?

***

Al llegar al primer piso Deidara trató de ver al pelirrojo sin que éste lo notara… Todo, de repente, se puso en cámara lenta…

El tal Sasori estaba hablando con un sujeto moreno, tanto o más alto Kisame, de pelo negro, un poco largo y liso como ningún otro que el rubio hubiera visto antes; vestido con un traje negro de corbata, pero de espaldas al peliazul y al rubio: por lo que Deidara no pudo ver más…

JAJA ¡pero allí estaba!! Aunque tapado a medias por el moreno, Deidara aún veía al pelirrojo. Tenía el corazón acelerado y la curiosidad crecía y crecía. Cuando pudo verlo más de cerca se dio cuenta de una gran verdad…: era bello, ¡bello! Apuesto de veras, ¡con ganas! Era uno de los tipos más apuestos que el rubio había visto en toda su vida…

Pero como nada era para siempre: la historia volvió a la velocidad corriente y por el rabillo del ojo, Deidara perdió de vista al sujeto…

–La verdad… –dijo Sasori hablando tranquilamente con el moreno… cuando su vista se desvió hacia cierto rubio, uno que se daba vuelta y caminaba lejos con el peliazul.

Para Sasori, aunque fuese por míseros segundos, todo y absolutamente todo se ralentizó…:

Tenía la boca entreabierta, el corazón detenido, la respiración contenida y una extraña sensación de… ¿conocerlo?

El rubio era apuesto, y la verdad es que estaba bastante simpático. En ese momento quiso poder ver más-

-pero la velocidad se normalizó de golpe.

Tratando de obviarlo, Sasori siguió la conversación como si nada hubiera pasado… Pero viéndolo continuamente de reojo, sin ser notado… "¿Quién es él…?" Se preguntó.

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Deidara y Kisame se paseaban cada uno con un carrito de mercado por los pasillos llenos de víveres.

–¡Ooh, descuentos en atún!! –el peliazul comienza a echar un montón de latas de atún en su carrito. Deidara lo ve un poco como si estuviera loco y luego sigue revisando otras secciones del pasillo. Luego de varios segundos, sale corriendo hacia el surimi que ha encontrado. Revisa el precio y echa unos cuantos paquetes… Kisame lo nota y se le acerca–: ¿Uh… amante del surimi?

–No. Amante del bakudan, hm –revisa otro paquete y lo pone en el carrito– Tengo que ir a la sección de lácteos, ¿vienes, hm?

–Eeh-no… Deidara, ¿puedo hacerte una pregunta? –dice el peliazul con curiosidad, mientras lentamente le crece una sonrisita…–: ¿Por qué pareciera que tuvieras orgasmos constantes? –intentando controlar la risa.

–… ¿Orgasmos constantes, hm? –el rubio sin entenderlo.

–Sí. –comienza a imitarlo, pero como si de veras estuviera en la cama–: Hm… hmm, hmmm –Deidara se le queda viendo con rabia:

–Idiota –y se va de allí molesto mientras el peliazul se desportilla de la risa– "Maricongo bisexual" –piensa el rubio apretando los puños.

Giró en otro de los pasillos y así llegó hasta los lácteos. Pero al levantar la vista se llevó una gran sorpresa:

–¡Konan! –la mujer peliazul se giró y miró a Deidara acercársele trotando.

–Deidara… ¿todo está bien? ¿Qué tal la mudanza? –preguntó ella. Usaba las mismas botas y camisa del día anterior, lo único que había cambiado era la falda naranja relativamente corta que llevaba, y la ausencia de la bufanda. Ella también tenía su carrito, y en ese momento estaba seleccionando los potes de leche.

–Todo bien. Aún falta que me lleguen unas cosas el lunes, hm –dice el rubio mientras se mueve hacia los huevos y comienza a elegir…

¿?: Konan-

Deidara se tensó, completamente-

¿?: ¿Es éste el que estás buscando…?

Era el mismo pelinaranja del día anterior. El de pinchos. Deidara trató de verlo de reojo: el tipo tenía muchísimos más piercings de los que el rubio creía, y no sólo en la cara sino también en las orejas.

–Hm, sí. Gracias –Konan toma el paquete de tampax y lo pone en el carrito.

El hombre la ve a ella un momento… y al otro dirige su vista hacia el rubio. Deidara fija su vista al frente y se queda inmóvil.

–Y… –oye la voz del hombre– ¿eres el nuevo…? –Deidara asiente, pero el tipo vuelve a repetir la pregunta–: ¿Eres el nuevo? –el rubio traga saliva y lentamente se gira a verlo. El hombre estaba afincado con los antebrazos sobre el carrito, por lo que quedaba al mismo nivel del rubio.

–S-sí, soy el nuevo, hm… –respondió. Ahora que lo veía mejor, los ojos de aquel hombre parecían tener unos leves… círculos.

En realidad, aquel pelinaranja no se sentía imponente, pero causaba impresión y hasta cierto control a su alrededor… Pasaron varios segundos de silencio, en los que el sujeto parecía meditar algo mientras miraba al frente… Una vez acabados, soltó un gemido como respuesta y se enderezó, viendo ahora a la mujer con la misma seriedad y frialdad de siempre…

El rubio soltó un suspiro casi imperceptible, y siguió sus compras con total normalidad…

–¡¡Oi, Deidara, ¿dónde te metiste??!! –gritó Kisame mientras giraba con su carrito y entraba en el mismo pasillo que ellos– ¡Ah, ahí est-! ¡¡Jefe!! –exclamó al ver al pelinaranja.

"¡¡¿Jefe?!!" Pensó el rubio atónito y miró de inmediato hacia la escena.

–¡Jefe, ¿cómo está?! ¡Oye Deidara, pudiste haberme dicho que conocías al jefe!! –dijo el peliazul viendo al rubio sin quitar la sonrisa de siempre. Deidara trató de articular una explicación, pero la sorpresa era tal que no le salía nada al principio…

–… ¿De qué estás hablando, hm? –dijo al fin.

–¿No lo sabes? –dijo el "jefe" mirándolo de reojo.

–Casi todos los del complejo trabajamos para él en el Bar local. Se llama "Akatsuki", ¿no has oído hablar de él aún? –explicó Konan viéndolo con su característica indiferencia. Deidara se limitó a negar con la cabeza, súper perdido en la conversación…

–¡¡Saa!! –exclamó Kisame y todos volvieron a verle– ¿No va a abrir el Bar esta noche al final? –el pelinaranja negó con la cabeza:

–No. Creo que todos nos merecemos un descanso…

De repente, un celular comenzó a sonar con la canción Anything But Ordinaryde Avril Lavigne. Konan se metió la mano en el bolsillo y lo sacó, presionando un botón y, luego de ver la pantalla unos instantes, lo volvió a guardar:

–Pein. Hora de que nos vayamos –le dijo al pelinaranja, quien se limitó a verla y asentir con la cabeza. Acto seguido tomó el carrito de mercado que llevaba Konan y comenzó a conducirlo hacia las cajas– Nos vemos muchachos –dijo la mujer y se fue tras el tal Pein, el cual se despidió levantando la mano por unos segundos…

Una vez que estaban bien lejos, Kisame se le acercó a Deidara. Ambos mirando en la misma dirección…

–… ¿Son pareja? –preguntó el rubio.

–Hmm, bueno… no del todo… Digamos que la cosa empieza, pero nunca termina –el rubio se le quedó viendo con curiosidad, mientras el peliazul no quitaba la vista del par– Según Konan, es él el que no deja, y la verdad es que el jefe es mucho más insensible que ella. Está demasiado concentrado en el Bar, y según yo y lo que he visto él también está interesado en ella… –mira a Deidara– Pero no sé por qué no lo acepta. –mira el carrito del rubio y se da cuenta de los huevos que ha puesto allí– ¡Oh, entonces lo del bakudan sí iba en serio!… –silencio. Kisame mira al rubio de reojo, con crueldad, mientras éste trata de entender su mirada–: … Hm…hmm, ¡hmmm!…

Deidara frunce el ceño y cierra los ojos hasta que casi ni se le ven:

–… Maricongo bisexual frustrado –le dice, y de inmediato Kisame lo ve con mala cara:

–¡Oye… retracta eso!! –Deidara se hace el que no oye mientras selecciona algunas leches– ¡¡Retráctalo, es en serio, no me gusta que se metan con mis gustos!!… ¡Retráctalo, joder!!… –el rubio comienza a silbar satisfecho y se va de allí hacia las cajas– ¡¡Ggrrr!! ¡DEIDARA, QUE LO RETRACTES NO JODA…!!

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Deidara estaba de vuelta en casa, dejando las bolsas junto a Kisame en sus respectivos apartamentos. Las puertas abiertas mientras seguían conversando (aunque fuera a gritos xD). El rubio miró la hora en el reloj que había colgado en la pared; y luego sacó toda la comida que necesitaba refrigeración…

–¡Kisame…! –salió y su apartamento y se detuvo en la puerta del otro.

–¡Dime! –respondió el peliazul mientras colocaba los alimentos en sus respectivos sitios.

–¿Tú vas a estar ocupado mañana, hm?

–¿Uh? No. Me pienso quedar en casa todo el día, ¿por qué? –se asoma.

–Porque a mí todavía no me han llegado todas mis pertenencias, y eso incluye el refrigerador, hm. Sé que es un abuso de confianza, y te pagaré lo que sea nece-

El peliazul soltó unas carcajadas:

–Está bien, está bien; no es necesario que sea tan cortés "Lord Deidara" –se burló. El rubio se le quedó viendo de nuevo como si Kisame fuera insoportable… pero unos instantes después esbozó una leve sonrisa y entró; dejando las leches, el helado y los huevos en una mesita cercana.

–Tengo que salir ya. Muchas gracias Kisame, hm –y se fue corrien-

–¡¡Deidara!! –el rubio se regresó– De veras… ¿no te gusta ni un poco…?

–¿Qué cosa, hm? –preguntó sin entenderlo.

–No te hagas: Sasori. –el peliazul esbozó una sonrisa muy leve, pero pícara como ninguna otra.

–¡Nah, hm! Ya te dije, yo no soy homosexual –Kisame hizo una cara de "ajá, si claro" mientras se daba la vuelta– Aunque… tengo que admitirlo, es bastante… apuesto, hm. Debe ser todo un rompecorazones entre las chicas. Lo envidio… –Kisame volvió a reír:

–¡¿No te dije ya?! ¡¡Sasori es gay!!!

–¿Y qué si lo fuera, hm…? –el peliazul se asomó y lo vio con una ceja levantada– D-d-ee-es decir: que aunque lo fuera eso no le quita lo apuesto. Eso es todo, hm. ¡Me tengo que ir, chao!! –se va.

El peliazul sonrió a su manera, exhibiendo las hojillas que tenía por dientes:

–¡¡Cuídate!!… –y luego murmurando– Por ahí se empieza Deidara, por ahí se empieza –suelta una sonrisilla, negando con la cabeza–: ¡Ese niño no se ha dado cuenta que es marico y ya yo lo hice!! –Kisame se desportilla de la risa.

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Estaba anotando en una pequeña libreta con un bolígrafo viejo y terco que a duras penas escribía. Frente a él estaba la pared minada de hojas con los horarios de cada materia y cosa que se pudieron haber inventado "que había que estudiar" en el planeta: era la Universidad…

Deidara chistó, lidiando con el condenado bolígrafo que no quería escribir… Hasta que se rindió: el instrumentito ya había pasado a mejor vida…

De repente, miró a su lado derecho y vio el lápiz que le ofrecían.

–… Gracias, hm –lo tomó sin siquiera ver al sujeto. Esta vez estaba más concentrado en terminar de escribir los horarios y largarse a terminar de acomodar su apartamento…

Silencio…

–¿Artes plásticas? –preguntó el sujeto. Deidara respondió con un gemido…

Silencio…

Deidara frunció el ceño, extrañado… Y se giró a ver quién e-

Su respiración se detuvo, sus ojos se ensancharon. Flashes e imágenes atiborraron su mente hasta que por fin pudo verlo con claridad:

–… Sa… Sasori… –susurró. Su corazón acelerado.

–Yo también estuve en ese curso hace unos años, pero me retiré –viendo las hojas en la pared– Digamos que quise tomar otro camino… –mira a Deidara–: Ya veo que conoces mi nombre. Seamos justos: dime el tuyo…

–E-eeh… –el rubio tragó saliva– D-deidara, hm. Me llamo Deidara, hm…

–¿Deidara, hm? –preguntó Sasori remedándolo.

–¡Deidara! –aclaró el rubio, viéndolo con el ceño algo fruncido.

"… Es demasiado tierno…" Sonrió el pelirrojo para sus adentros.

–En fin, creo que ya es hora de que me marche. De todas formas ya terminé mis diligencias aquí… Nos vemos en casa. –y sin más empezó a caminar lejos del rubio.

–¡E-!! –el rubio extendió el brazo, como pidiéndole que se quedara: pero el pelirrojo no lo oyó…

Bajó la extremidad, sintiendo una extraña presión en el pecho. Sabía que debía estar feliz, pero no lo estaba. Él quería más, quería saber más sobre aquel misterioso pelirrojo…:

E iba a hacerlo.

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Ta-ta-taaan!! Les gustó?... no?... Vamos, no sean tan malos. Si fuera profesional estuviera en Hollywood xD

Comentarios, sugerencias, intento de asesinato o carta de amor; todas pueden llegar muy fácilmente a mi monitor si presionas ese sonriente y carismático botoncito de abajo que dice "Go". No cuesta nada, vamos: y me estarás haciendo un favor a mí y a tu persona al mismo tiempo ;)

¡A todos muchas gracias y que tengan un buen día!! nOn

No se pierdan el próximo capítulo!! Sayoonara!