Hola, aquí de nuevo Megumi014! Parece que el fic va a buen ritmo, menos mal! Esperemos que no se me pase la vena de Tsubasa T.T

Poca cosa para comentar en este capítulo, la cosa acaba de empezar xD Solo darle las gracias a todos los que han dejado review y que me alegro de que os haya gustado mi iniciativa de hacer un fic algo más serio de esta serie. También habrá algo de humor, aunque de momento, dejemos que la cosa avance.

¡Que aproveche!

Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

-"Fay no es mi… amante"- dijo Kurogane mirando de reojo a Fay con cautela, para asegurarse de que seguía sin entender nada de lo que estaban diciendo- "Ya te he dicho que es un guerrero, como yo."

-"Bien, bien"- dijo el jinete sin hacerle demasiado caso- "De todas formas, estamos agotados por batalla de hoy y nos gustaría dirigirnos al campamento. Es nuestro deber llevaros ante el gran Yasha. Lo sentimos pero no podemos dejaros por aquí sueltos sin nuevas órdenes. Os pido entonces que me acompañéis pacíficamente."

-"Es natural que actuéis así, sino pensaría que sois unos indulgentes"-dijo Kurogane mientras sonreía fanfarronamente, pensando que aquella era la mejor manera de obtener información- "Os acompañaremos."

Capítulo 2

Keth, que así se llamaba el jinete capitán de los guerreros, llamó a dos de sus hombres para que se acercaran con sus caballos.

-"Bien"- comenzó a decir mientras les hacía señas a los dos 'extranjeros' -"Uno de vosotros montará con Yin y otro con Ryo. Siento no tener caballos de sobra, pero como podréis comprender no venimos precisamente de un paseo por el monte".

Kurogane subió sin esfuerzos al caballo negro que llevaba Yin, mientras que Fay, imitando a su compañero, subía al caballo marrón de Ryo grácilmente. Sin perder más tiempo, Keth dio una orden a sus jinetes que Kurogane no entendió y, acto seguido, los caballos relincharon y comenzaron a trotar por el sendero de tierra que bajaba por la montaña.

Kurogane aprovechó la marcha para observar sus alrededores. No habría más de 30 jinetes, incluidos el capitán y los dos jinetes que los llevaban a remolque. Todos tenían la piel curtida y el pelo oscuro, aunque de varias tonalidades, pero si algo llamó la atención de Kurogane fue el color de ojos que tenían todos los guerreros: negro. Ojos negros como el carbón, sin apenas brillo que les diera vida. Si todos en este mundo tenían los ojos negros¿cómo era posible que sólo se hubieran sorprendido por el color turquesa de los de Fay? Sus ojos rojos también deberían haber causado la misma impresión…

Hablando del mago, el ninja miró hacia Ryo, el jinete bruno que compartía la montura con Fay, y cómo éste miraba de tanto en tanto hacía atrás para comprobar que el rubio todavía iba tras él. Fay se aguantaba al caballo con un poco de dificultad, cogiéndose con disimulo de la armadura de Ryo mientras el moreno espoleaba al caballo, que cabalgaba un poco más atrás que el de Kurogane.

-"Tranquilo, aunque no lo parezca por su tamaño, Ryo es muy ágil, y si el hombre de cabellos dorados se cayera lo cogería antes de que tocara al suelo"- dijo tranquilamente Yin sin mirar hacia atrás para ver si Kurogane le escuchaba.

-"Hn"- respondió el ninja sin negar que había estado vigilando a Fay. Pese a su edad, Yin parecía ser bastante observador (no tendría más de 20 años, una edad precoz para estar en el ejército) y su carácter rozaba la impasibilidad.

Kurogane miró de nuevo a Fay y vio como Ryo se compadecía de sus penosos esfuerzos por mantener el equilibro sobre el caballo. El moreno cogió a Fay de un brazo y le indicó con señas que podía agarrarse a él; el mago sonrió agradecido y se apresuró a rodear la cintura del jinete. De pronto, el rubio bajó la mirada y se encontró con la de Kurogane, que volvió a mirar al frente como si no hubiera estado observando a su compañero. Fay suspiró, resignándose a no poder gritarle tonterías a 'Kuro-rin' desde su caballo, y se dedicó a contemplar el paisaje agreste por el que pasaban los caballos mientras se reclinaba un poco más en Ryo.

Después de cabalgar durante más o menos un par de horas, Keth se retrasó de la comitiva para situarse en paralelo al caballo de Yin. El joven de cabellos marrones siguió mirando al frente para darle a su capitán un poco de privacidad:

-"Kurogane-san, antes de llegar quiero advertirte de que en este ejercito todo el mundo es leal al rey Yasha, y que para permanecer en él deberéis jurarle lealtad. No digo que lo hagáis ahora mismo, pero id pensando en lo que querréis hacer para cuando os lleve ante él. Esta noche os daremos alojo y comida, pero si al amanecer decidís seguir con vuestro camino, lo demás será cosa vuestra."

Kurogane asintió lentamente, comprendiendo el mensaje con claridad: si no juraban lealtad a ese tal rey Yasha pasarían a ser sus enemigos, e incluso para un experto ninja como él, escapar de un campamento lleno de guerreros era algo complicado, por no decir imposible. Aún así, Kurogane no sentía apego hacia la idea de jurarle lealtad a un rey que no conocía: su lealtad seguía siendo para la princesa Tomoyo.

Keth frenó un poco más para situarse junto a Fay y Kurogane vio como el capitán intentaba decirle lo mismo que a él, pero el rubio no parecía entender nada y se limitaba a encogerse de hombros con una sonrisa de disculpa. Keth negó con la cabeza tristemente haciendo que su trenza se meciera con el viento y avanzó de nuevo hasta liderar la marcha hacia el campamento, que ya podía divisarse en la lejanía.

oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Una vez llegaron al establecimiento militar, los guerreros que ya se encontraban en él saludaron fervorosamente a los jinetes que acababan de llegar, gritando y riendo, ayudando a los más exhaustos a bajar de sus monturas y sirviendo una bebida (aparentemente alcohólica) a todo aquel que la quisiera.

Un hombre alto, de aspecto tosco pero amistoso, se acercó a Keth y le saludó de igual a igual mientras sonreía socarronamente:

-"¿Cómo se ha dado la cosa, trencita?"

-"Como siempre Wyle"- respondió Keth mientras cogía el vaso que le pasaba su interlocutor.

-"¿Alguna baja?"- comentó Wyle mientras oteaba el conjunto de caballos que bebían de los abrevaderos situados cerca de la entrada.

-"Jeh, yo más bien diría que tenemos un par de 'subidas'".

-"¿Cómo?"

Keth pasó su brazo por encima de los hombros de Wyle y levantó la mano con la que sujetaba el vaso para señalarle a los recién llegados.

-"¿Les ves?"- preguntó Keth sin esperar una respuesta (al fin y al cabo, la pareja no era precisamente discreta por sus ropas extrañas) –"No parecen ser espías de Ashura, y por lo visto vienen de muy lejos: el de negro tiene un acento un poco raro y usa palabras un tanto arcaicas, y el del blanco no entiende nada de lo que decimos."

-"¡Tiene el pelo dorado!"- exclamó Wyle sin poder evitarlo.

-"Es rubio."- dijo el capitán de la trenza mientras pellizcaba la mejilla de su compañero- "Y no le mires así, Fay-san (sí, el de blanco) es de Kurogane-san (pues claro¿quién quieres que sea si no?), y mientras estén aquí nadie le pondrá un dedo encima."- Keth cogió la mano de su compañero y se la llevó a los labios- "¿O es que quieres que me ponga celoso?"

Wyle le devolvió la mirada juguetona a su capitán y respondió:

-"¿Celoso de mí o celoso de él?"

oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

Mientras el capitán Keth hablaba con otro hombre (que también parecía ser de los importantes), Kurogane bajó del caballo y miró a su alrededor para comprobar la extensión del campamento. Parecía bastante grande, y las tiendas se distribuían en columnas de manera que dejaran grandes pasillos entre ellas. A simple vista no podía saber si también contaban con zonas de entrenamiento o zonas adecentadas para la higiene personal, pero parecía estar bastante bien organizado.

El joven Yin bajó de su caballo después de Kurogane y dejó que su montura se alejara para beber agua con las demás. Sin mediar palabra con el ninja, el castaño fue hacia la montura de Ryo, que estaba ayudando a Fay a bajar del caballo (aunque el mago parecía perfectamente capaz de bajar solo) y tiró de la armadura de cáñamo del guerrero para llamar su atención.

-"¡Yin!"- exclamó Ryo sorprendido mientras acababa de ayudar a Fay –"¿Cómo te ha ido en la batalla de hoy? Apenas he podido hablar contigo desde que el capitán dio por finalizada la jornada."

Yin miró primero al rubio y después al afable jinete que le sonreía amistosamente.

-"Bien."- respondió encogiéndose de hombros. Acto seguido se dio la vuelta y se marchó sin decir nada más.

-"¡Ay, espera Yin!"- Ryo le hizo un gesto de disculpa a Fay y después siguió al guerrero más joven hasta alcanzar su ritmo.

El mago, ahora solo, miraba a su alrededor aburrido, tratando de localizar a Kurogane entre la multitud. Fay esperaba que pudieran encontrar cuanto antes a Sakura, Xiaolang y Mokona; en el mundo de Sharano ya se habían separado de ellos, y antes de que se hubieran reencontrado, Mokona les había transportado a un mundo en guerra. El rubio se preguntó si su pequeña 'familia' habría tenido más suerte que ellos al aterrizar en este mundo… si es que habían aterrizado. No quería ni pensar en la posibilidad de pasar el resto de su vida en un ejército de jinetes guerreros con la única compañía de un ninja refunfuñón. No es que le desagradara la idea de estar con Kurogane para siempre, pero… ¡Ay!

Fay perdió el hilo de sus pensamientos cuando sintió una mano en su hombro y soltó un ruidito de sorpresa. Se giró rápidamente y se encontró cara a cara con el cuello de alguien. Fay parpadeó sorprendido y cuando miró hacia arriba unos ojos rojos le devolvieron la mirada.

Fay soltó una risita incómoda cuando vio el ceño fruncido de su compañero.

-"Oi mago"- comenzó Kurogane- "¿Antes has entendido lo que te ha dicho el tío de la trenza?"

-"Kuro-rin no te entiendo"-dijo Fay tranquilamente mientras sonreía.

-"Deja de decir cosas raras¡y no me llames así!"

-"Jejeje, no te he entendido, pero seguro que te ha gustado que te llamara Kuro-rin. ¿O prefieres que te llame Kuro-tan?"

-"¡Mago!"- exclamó Kurogane mientras aumentaba su frustración. Ya de por si resultaba difícil hablar con el rubio como para añadirle el problema de la barrera idiomática.

El ninja respiró hondo intentando tranquilizarse; había de hacerle entender al mago que por esta noche podían estar tranquilos, pero que si al día siguiente Fay no era capaz de jurarle lealtad a ese tal Yasha poco podría hacer para sacarles del campamento.

-"Kuurokuuuro-rin…"

-"Se acabó. No me importa si te matan. Allá tú"- dijo Kurogane perdiendo la poca paciencia que le quedaba. El ninja comenzó a caminar hacia Keth para preguntarle dónde iban a dormir, ignorando los patéticos intentos de Fay por llamar su atención mientras le perseguía.

-"¡Ah, Kurogane-san, Fay-san!"- dijo Keth cuando vio llegar a la pareja- "Precisamente estábamos hablando de vosotros."

Kurogane se controló para no lanzarle una mirada asesina al que pronto sería su capitán (él, uno de los ninjas más poderosos, bajo el mando de un hombre que decía cosas como 'ojos turquesa'…). De pronto notó al hombre que estaba al lado de Keth.

-"Kurogane-san, Fay-san, éste es Wyle, mi arquero."- dijo el capitán cuando vio que el ninja lo observaba con desconfianza.- "Después del rey Yasha y de mí, Wyle es el más poderoso de aquí".

-"Jeh"- Kurogane sonrió frescamente y le estrechó la mano a Wyle, impaciente por demostrarles su propia fuerza.

Fay imitó a Kurogane y le estrechó la mano al arquero, consciente de que aquel hombre debía de ser poderoso por la excitación que parecía desprender su compañero.

-"¿Eres su arquero?"- le preguntó Wyle a Fay cuando se soltaron la mano.

-"¿Eh?"

-"Eso parece"- respondió Kurogane por él- "Aunque se le dan mejor las varas."

-"¿Va-varas?"- preguntó Wyle sin entender.

-"Olvídalo."

-"Bueno, ahora que ya hemos hecho las presentaciones"-comenzó Keth- "¿Qué tal un poco de jiujing?"

-"¡jiujing!"- repitió emocionado Fay cuando escuchó la última palabra.

Kurogane miró a Fay, que repetía la palabra "chiouching" (o algo así) una y otra vez. El moreno no tenía ni idea de lo que significaba eso, pero por lo visto al mago le encantaba.

-"¡Jajaja, ya veo que tu amigo solo entiende lo que le interesa!"- se rió Wyle mientras abría un barril cercano a ellos y rellenaba unos cuantos vasos.

-"¿Qué quieres decir?"- preguntó Kurogane cada vez más irritado. Se suponía que Fay era el que no entendía lo que decían… Al menos espero que no entendiera la palabra 'amante'- pensó el moreno amargamente.

-"Toma, bebe un poco"- dijo Wyle repartiendo los vasos.

Kurogane miró desconfiadamente la bebida y le dio un sorbo.

-"Hm"

-"¿No está mal, eh?"

Kurogane siguió bebiendo aquella especie de alcohol sin responderle.

Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

-"Aquí está vuestra tienda"- dijo Keth levantando la tela de la 'entrada'- "espero que estéis cómodos".

-"… ¿por qué siempre acabamos compartiendo habitación? Bueno, en este caso, tienda."- refunfuñó Kurogane.

Fay soltó una risita y se metió en la tienda después de despedirse efusivamente del capitán con la mano.

-"Creo que Fay-san ha bebido de más…"- comentó Keth preocupado.

-"Que va, siempre se comporta de esa manera".

-"En fin, mañana por la mañana os vendrán a recoger para llevaros ante Yasha. Pensad con cuidado lo que querréis hacer para entonces".

Kurogane asintió sin mirar al hombre de la trenza y se metió en la tienda (¿por qué ha de ser tan pequeña?) detrás de Fay.

Continuará…

酒精 (jiujing) En chino significa alcohol. Se que Fay no parece hablar chino, pero no sabía como llamar a la bebida.

Bueno, antes de despedirme me gustaría pedir perdón por dos cosas. Primero, se que en este capítulo no ha habido mucho KuroFay, pero pronto vendrá no os preocupéis. Y segundo, no soy muy aficionada a incluir personajes nuevos en los fics, pero teniendo en cuenta que durante esos 6 meses solo están Kurogane y Fay… entended que resulta difícil hacer un fic largo con tan solo dos personajes, sorry.

Pues nada, de nuevo muchas gracias a todos los que dejan reviews (el alimento preferido de los escritores n.n) y espero que os haya gustado el capítulo.

¡Bai bai!