Bueno dos reviews en mi primer cap no esta mal Aunque si son mas mejor xDD
A James-Granger: La pregunta del fisico de Ayame se resuelve en este cap xD En cuanto a la edad tiene 15. El fic dudo mucho que sea dark u otra cosa y a las demas preguntas no puedo responder porque serian spoilers xDD
A Tenten-Haruno-chan: Me alegro mucho de que te guste Espero que sigas leyendo :P
Bueno os dejo que continueis la historia
ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
II En manos desconocidas
Ayame se llevó una mano a la cabeza, alborotando sus rebeldes cabellos negros, y abrió los ojos lentamente. Lo primero que vio fue un gran techo de madera sujetado por largas vigas del mismo material.
Se incorporó de la cama sobresaltada y miró a su alrededor, confundida. Todo a su alrededor era desconocido para ella…
Sus cortinas blancas como la seda, sus cristalinas ventanas, el suelo de madera recién encerado, el techo de color blanco, sus muebles, sus pertenencias… Nada de eso estaba allí. ¿Dónde se encontraba¿Qué era ese lugar? Y lo más importante… ¿Por qué estaba allí?
-Veo que ya has despertado –murmuró una voz a su derecha.
Allí estaba de nuevo él. Con sus ojos negros reluciendo con misterio y su largo pelo negro recogido en una coleta.
Ella intentó retroceder, aterrorizada; pero un cosquilleo en su muñeca izquierda se lo impidió. Extrañada, se miró la mano. Un fino hilo de energía rodeaba su muñeca y proseguía su camino hacia la de Itachi.
Estaba atrapada.
-¿Qué…¿Qué me has hecho? –preguntó ella. Itachi pudo percibir un tenue brillo de terror en sus castaños ojos.
-Asegurarme de que no te escaparás –respondió con calma.
Jadeó angustiada. Ahora lo comprendía. La había atado a él con hilos de chakra.
Ayame se llevó una mano a su pierna derecha, buscando el portashurikens que siempre llevaba consigo, pero no lo encontró allí.
-¿Buscas esto? –preguntó su captor mientras levantaba el brazo derecho: en su mano llevaba el portashurikens de la joven. Se lo debía haber quitado mientras estaba inconsciente. Ella lo miró fríamente pero el desconocido solo esbozó una media sonrisa-. Lo siento pero ahora estás en mis manos.
Una sonrisa retadora iluminó el rostro de Ayame.
-Naruto y los demás vendrán a buscarme.
-Lo dudo –volvió a sonreír él-. Sé muy bien como ocultar un rastro.
Mientras tanto, en la Villa de la Hoja se celebraba una reunión de suma importancia en el despacho de Tsunade, la Hokage.
-¡Debemos seguir buscándola! –insistió Naruto mientras paseaba, suplicante, la mirada entre los cuatro jounnin que se hallaban junto a él: Kakashi, el ninja copia; famoso por poseer el sharingan (ojo característico del clan Uchiha al que él no parecía pertenecer), su rostro quedaba tapado por un pasamontañas, a excepción de su ojo izquierdo (el otro lo llevaba tapado por la banda ninja). A pesar de su joven edad, sus cabellos eran blancos como la nieve. Kakashi había sido el maestro de Ayame, Naruto y Sasuke cuando estos eran tan solo unos niños.
Kurenai, una mujer de rizados cabellos negros y ojos rojos como rubíes. Es famosa por su experto control del genjutsu, técnicas ilusorias.
Asuma, un jounnin adicto al tabaco. Su pelo es de color castaño oscuro, al igual que sus ojos. Es un gran ninja estratega.
Y, por último, Gai, el gran rival de Kakashi. Lleva su oscuro pelo cortado a tazón. Es famoso por sus enormes cejas y por su gran habilidad con el taijutsu, técnicas de lucha cuerpo a cuerpo.
-Tranquilízate, Naruto… -dijo Kakashi-. Ya he enviado a mis perros rastreadores para que busquen por los alrededores.
-Y todos los ANBU disponibles están en su búsqueda –añadió Tsunade, una mujer de mayor edad que, sin embargo, conservaba el físico de una joven de veinte años mediante una técnica secreta.
ANBU era la contracción de Ansatsu Senjutsu Tokushu Butai (Fuerza Militar Especial Táctica de Eliminación), un grupo de ninjas expertos encargados de proteger al Hokage y acatar todas sus órdenes.
-¡Pero eso no es suficiente! –volvió a gritar Naruto. Kurenai se llevó una mano a la cabeza, cansinamente-. ¡Itachi es un enemigo a temer¡¿Qué pasará si la llevan a Akatsuki¡¿Y si…?!
-¡Naruto! –le interrumpió Tsunade. Sus ojos celestes relampagueaban con furia, haciendo temer hasta al más frío de los asesinos-. Ya hemos puesto toda la carne en el asador. No podemos hacer nada más que esperar.
El joven ninja dejó caer la cabeza; abatido.
Ya llevaba encerrada en aquella oscura habitación más de media hora con aquel misterioso hombre. Aún no sabía su nombre y no sabía como llamarlo, pero, una incesante hambre comenzaba a devorarla por dentro.
-Me puedes llamar Itachi –dijo de pronto como si le hubiera leído el pensamiento.
Ayame le miró sorprendida pero él seguía tan serio como de costumbre.
Agotada, se abrazó las piernas y apoyó la cabeza en las rodillas. Cerró los ojos. ¿Cuánto tiempo debería permanecer allí¿Por qué Itachi no la había llevado a Akatsuki? Ya podría haberse desecho de ella y sin embargo…
De pronto oyó el ruido de una puerta cerrándose. Abrió los ojos pesadamente, pero Itachi había desaparecido.
Se miró la muñeca y dejó escapar un suspiro. El hilo de chakra aún no había desaparecido y se alargaba hasta desaparecer por debajo de la puerta.
Parece que puede controlar la longitud del hilo… Pensó con tristeza. Aún no sabía cómo iba a escapar de allí y comenzaba a perder la esperanza de que sus amigos fueran a buscarla.
Itachi entró de nuevo en la habitación con una reluciente bandeja con platos llenos de comida.
La boca se le hizo agua al instante pero, mostrando un rostro frío e impasible; nada propio de ella; giró la cabeza hacia otro lado para no mirar a Itachi.
Pronto sintió cómo el colchón se hundía ligeramente cuando el joven Akatsuki se sentó junto a ella y depositó con delicadeza la bandeja sobre la cama, pero ella siguió sin mirarle. No comería. Por mucha hambre que sintiera no permitiría que aquel tipo la diese de comer…
Un delicioso aroma le cosquilleó la nariz. Se mordió el labio inferior; indecisa.
¡No! Pensó con resignación. No debía caer en la tentación. Además… seguro que estaría envenenada…
Itachi no se movió de su sitio. Observaba atentamente a la joven kunoichi que estaba sentada a su lado, volviéndole la cabeza con gesto arrogante. Sonrió para sus adentros. Le gustaba aquel gesto de determinación. Pese a estar totalmente acorralada, en manos de un desconocido del cual no sabía nada, no veía en ella un solo gesto de debilidad o desconsuelo.
Se había esperado otra cosa de ella. Sin duda, no era una chica normal y corriente. Silenciosamente, se acercó a ella, provocando un escalofrío por parte de la joven.
-Deberías comer algo –susurró en su oído.
Ayame no contestó. Seguía sin mirarlo a la cara.
Él sonrió. Tomó los palillos y tomó un poco del arroz que le había preparado a la joven. Después salió de la habitación sin decir nada más, alargando de nuevo el lazo que los unía. Sabía que ella había sentido lo que había hecho. Demostrarle que la comida no estaba envenenada.
Y así era. Cuando volvió a entrar, encontró los platos vacíos. Ayame no había dejado ni una sola miga en ellos. Y, de hecho, la joven había cambiado de posición: ahora las piernas le colgaban de la cama y se atrevía a mirarlo a la cara.
-Veo que tenías hambre –comentó él, apoyándose en el marco de la puerta.
-Te reto.
-¿Cómo has dicho?
-Que te reto. Hagamos un combate tú y yo. Si gano me dejarás marchar.
-¿Y si gano yo?
-Me quedaré contigo.
Itachi esbozó una media sonrisa. Los castaños ojos de aquella joven reflejaban tal determinación que sorprendería al más frío de los ninja.
-¿Estás segura de lo que dices?
-Completamente –asintió.
ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Y hasta aqui el capitulo 2
Espero que os haya gustado :P
Espero reviews, comentarios, consejos... xDD
