Disclaimer: Los personajes de Fire Emblem Sacred Stones no son de mi pertenencia.


- Hemos buscado por todo Renais, parecen haberse esfumado.

Allistor meditó por segundos los hechos que los soldados del Emperador aclamaban. No hubo rastro de la huida de Seth y Eirika, según declararon, buscaron por todos los pueblos y fuertes abandonados, pero no hubo nada.

Debía encontrarlo antes de que Ephraim despertara.

Entonces encontró más tiempo del necesario.

Caminó directo a la habitación del Emperador, con un frasco de brebaje rojizo en su interior. Con sigilo y astucia entró al enorme cuarto.

Se acercó a la enorme cama donde el Emperador yacía descansando, con un rostro molesto, agitado e incomodo.

Allistor sabía que, si Ephraim despertaba de este último sueño, despertaría del hechizo que impuso sobre él en su primer día en su cargo. No podía usar armas, sólo usaba los libros a su favor, y en uno, encontró el que podía cumplir su sueño.

Destapó el frasco y vertió un poco de ello sobre su palma derecha, el sonido del corcho hizo abrir de manera repentina, los ojos del Emperador, quien se incorporó asustado y confundido.

- Tú eres… ¿Allistor? ¡¿Qué estás haciendo en mi habitación?! ¡Guardias!

Antes de que pudiese gritar más fuerte, el brebaje se convirtió en un polvo fino que Allistor no dudo en soplar hacia el rostro del Emperador. Sin segundos de espera, éste hizo efecto, induciendo a Ephraim a un sueño, tal vez eterno.

Se desplomó sobre su cama, haciendo suspirar a Allistor de alivio.

- ¡Lord Allistor!

Le llamaban.

Salió de la habitación, con calma y tranquilidad. El soldado le dio el encuentro, al parecer, satisfecho de algo.

- ¡Hemos encontrado a la Princesa! Unos campesinos los vieron entrar en un fuerte casi a la frontera de Renais con Grado.

- Creí que habían buscado en todo el país - Allistor gruñó

- A-Así fue – El soldado explicó – Pero al parecer, se escondieron en un fuerte donde las plagas es el mínimo problema.

- ¿Y ya fueron tras ellos?

- Sí, en cuanto supimos, mandamos a un contingente de los mejores generales. Estarán aquí al amanecer.

- Bien. ¿Qué hay del resto de naciones?

El soldado le siguió en cuanto comenzó a andar.

- Frelia se mantiene bajo un escudo de soldados, protegiendo su frontera con Renais, Carcino rompió alianzas con Frelia y ahora las tiene con Renais, Grado sigue sin emitir alguna objeción, no hay gobernante, el rey de Jehanna pensó en las negociaciones, Y la Reina de Rausten sigue desaparecida, por lo que mañana tomaremos la capital.

Allistor sonrió.

- Perfecto… Ahora déjame solo, necesito estudiar algunas cosas.

- ¡Sí!

El soldado le hizo un ademán con la cabeza y se retiró sin pereza. Allistor sabía que pronto su sueño se vería realidad.

No sólo conquistaría Magvell, reconstruiría las 5 piedras y, si sus estudios eran ciertos, podría encontrar más tierras.

Incluso conquistarles…

Sí… Su sueño se cumpliría.


Flashback

Como era su rutina, se acercó al caballero pelirojo, quien se hallaba serio y pensante. La gente del lugar se alejó para darles el espacio que requerían. Se quedaron solos.

- Seth, ¿Tienes un momento? – Le llamó - ¿Puedes ayudarme con mi entrenamiento ahora?

- Princesa Eirika – Seth le miró sin apaciguar su seriedad – Antes, debo decirle una cosa

- ¿Sí?

Eirika tragó nerviosa, sin imaginarse las siguientes palabras, soñando con unas que tal vez no eran.

- Perdone mi descaro… Princesa, sólo soy un súbdito más, pero últimamente hemos estado muy unidos. – Comenzó – Un miembro de la familia real no debería estar tan cerca de sus súbditos.

- Oh… Pero si… Yo sólo me preocupaba por tus heridas… Sólo

Le picó un sentimiento de confusión, ocultando uno de decepción y rechazó que no encontró inmediatamente.

- Es cierto. La herida que me hicieron el día que escapamos de Renais… todavía no se ha curado. Es posible que me duela hasta el fin de mis días. Sin embargo, sería un error creer que me debe algo por esta herida. Sólo he cumplido con mi deber.

- Pero has sufrido por mí.

- Lady Eirika, es la princesa de Renais. La sangre real no debe nada a sus súbditos. ¿Cómo podría fomentar su lealtad si tiene trato de preferencia con alguno?

-…

Tragó, comprendiendo la profundidad de sus palabras.

- Ese tipo de relación puede suponerle un obstáculo a la hora de gobernar – Declaró con voz profunda – La victoria requiere sacrificios. Si no es capaz de ver morir a los suyos, es posible que no pueda gobernar.

-… Entiendo, Seth… Tienes razón – Tomó aire y lo retuvo en sus pulmones por varios segundos – He olvidado mi posición y deber. Perdóname.

-…

Ahora Seth calló, pensando en un arrepentimiento tal vez.

- Aquella tarde… Nos escapábamos de los soldados de Grado. Me abrazaste y me defendiste de las armas enemigas... Quizá… Creo que sentí algo más por ti ese día. Pero… Eso no es propio de una Princesa de Renais – Se llevó una mano al pecho, controlando su respiración – Soy princesa y tú eres un caballero a mis órdenes. Si no entiendo esto, la reconstrucción de nuestro reino podría correr peligro.

Seth soltó el aire que retuvo ante las palabras de su princesa, dispuesto a concluir la conversación por más que lo odiase.

- Gracias por su comprensión, princesa. Si me disculpa…

Seth hizo una reverencia, girándose dispuesto a seguir con su camino, sin dar otro paso más.

-…

Eirika se envolvió entre sus propios brazos, intentando comprender qué había sido esa conversación, o más aún, ese sentimiento de rechazo.

- Princesa Eirika - Seth se giró nuevamente hacia ella, con decisión y valentía – Si me permite añadir una cosa…

- Seth…

- Aquella noche, sentí lo mismo que usted. Cuando la protegí en brazos y apreté contra mi pecho… Esa fue la única noche de mi vida en la que olvidé mi deber de caballero. No pensé en usted como mi superior, sino como en alguien a quien quería proteger a toda costa. Lo habría dejado todo… La habría llevado a algún lugar lejano para estar los dos solos… Eso fue lo que sentí.

Las pupilas de Eirika emitieron un brillo especial y único, su corazón latió, pero su rostro no expresó más.

- Seth…

- Perdóneme. Le juro que nunca volveré a olvidar mi deber de sa forma. Con su permiso – Nuevamente hizo una reverencia – La próxima vez que nos veamos, seré un perfecto caballero de Renais… Y entregaré mi vida si hace falta para proteger a mi princesa.

Se marchó.

- Seth…

Esa noche, horas después de esa conversación, ella comprendió que ese "creo" no era verdad, que debía eliminarlo de su vocabulario la próxima vez que se viera con su caballero. Aclararía todo. Debía ver por su reino, pero también por su felicidad…

Flashback

- ¿Su rodilla está mejor?

Ella asintió, nerviosa al toque de las manos de su caballero sobre su pie, mientras éste le vendaba el tobillo que jamás recibió atención.

- Lamento las molestias – Eirika comenzó

- Jamás serán molestias, pero yo debo disculparme por no haber tenido el servicio de una clériga ahora.

- ¡N-No! Has hecho lo que has podido, gracias.

El silencio incomodó. Eirika pensó y encontró el tema a tratar… Aunque no fuese de su agrado.

- Hace un mes… oí que te le habías propuesto a la hermana Natasha. Debe ser molesto que sus planes se vieran interrumpidos por este hecho.

Seth calló hasta haber concluido su tarea de vendar el tobillo de su princesa, lo aseguró y con una rodilla apoyada en el suelo, le miró.

- Jamás me le propuse, princesa.

Ahora Eirika no comprendió.

- L-Lo oí de los soldados – Explicó ella nerviosa – Ellos dijeron que te encontraron hablando con ella acerca de unos planes de matrimonio y… Bueno…

Ahora se sentía torpe y avergonzada por hablar de un tema que no era cierto, sin antes haberlo consultado con el propio caballero.

- Es cierto que estábamos hablando de ese tema, pero no por ella

- ¿Entonces? ¿Puedo saber de quién hablaban?

Por un lado fingía felicidad, por otro, decepción y tristeza.

- Más que nada, hablábamos de cómo podría declarar mis sentimientos hacia usted.

- Ya veo… ¿Y llegaron a algo?

Seth mostró sorpresa y confusión con el rostro, pronto, rió llamando la atención de Eirika, quien no comprendía lo divertido de la situación. Tras segundos de risa por parte de él y reflexión por parte de ella, el corazón de la Princesa comenzó a latir más rápido, y sin ser capaz de controlar su vergüenza, sus mejillas se colorearon de rojizo carmesí.

- Seth…

En su posición, sacó un pequeño anillo plateado pero brillante.

- Sé que mi posición es la de un fiel súbdito, pero no puedo ocultar más mis sentimientos hacia usted. Quiero protegerla el resto de mi vida, pero no como mi princesa… Quiero hacerla feliz y sin importar su respuesta, me mantendré a su lado el resto de mis días.

Ella sonrió y sujetó sus manos con las suyas propias.

- Yo sé, que seremos muy felices juntos.

Seth besó el dorso de su mano tras colocar el anillo en el dedo correspondiente, y finalmente, se incorporó para poder besar sus labios como lo llevaba deseando desde hace tanto. Eirika correspondió, olvidándose de los problemas por poco tiempo, capturando su felicidad presente y la futura.

Amaba a Seth, y Seth a Eirika, lucharían para liberar a Ephraim y vivir la vida que tanto añoraban.

A lo lejos, dos jinetes miraban divertidos.

- La historia de la Princesa Eirika y el General Seth es muy bonita – Halagó Franz.

- ¿Así como la tuya con Amelia? – Rió Forde dándole ligeros golpecitos en su costilla con su codo

- H-Hermano, por favor… - Susurró avergonzado

- Fuera de broma… - Aclaró serio – Apuesto que su historia se convertirá en una bonita leyenda que pasará de generaciones a generaciones en Renais, ¿Y quién sabe? Tal vez en todo Magvel…

Era un pequeño brillo de esperanza sobre toda la oscuridad que ahora reinaba.

Su burbuja de felicidad se vio interrumpida por los gritos de Kyle.

- ¡General Seth! – Interrumpió - ¡Generales del castillo se aproximan rápidamente! ¡Nos encontraron!

Seth chasqueó molesto, llamando en segundos a los guardias que se revelaron ante Ephraim semanas atrás.

- ¡Nuestra prioridad es la Princesa! ¡Necesitamos retenerlos lo suficiente! – Se dirigió al trío de jinetes que esperaban – Llévense a Eirika a Frelia, el Rey está de nuestro lado y sólo nos está esperando. Garcia y el resto les daremos tiempo. Lute lleva la ruta trazada.

- Espera, Seth – Interrumpió - ¿Te quedarás? No puedes…

Eirika no podía dejarle quedarse, no ahora que habían jurado tener una vida feliz. Él la abrazó fuertemente por varios segundos, nadie se atrevió a apresurarles.

- Juré protegerla con mi vida… Es el deber que no voy a desatender.

- ¡Promete que nos alcanzarás en Frelia!

Sabía que no podría cumplir su promesa, pero lo aceptó. A los estruendos en la puerta de madera, apresuró las cosas.

- ¡Ahora váyanse!

Franz jaló con suavidad a su Princesa, hasta darle a entender que era hora de marcharse. Ella asintió, pero sin negarse a soltar la mano de su amado. Seth la miró perderse entre la oscuridad hacia la salida trasera del fuerte, suspiró y siguió con su deber.

- Es un honor combatir a su lado, Garcia – Seth intentó subir el ánimo mientras apretaba fuertemente su lanza – El nuevo jefe de pelotón…

- Es el mío, General Seth – Respondió de igual, apretando el mango de su hacha - ¡Por la verdadera corona de Renais!

- ¡Por la verdadera corona de Renais!

- Por la Princesa Eirika…


"Han pasado ochenta y cuatro años" (?) Mi escuela está en reparaciones desde el terremoto del pasado 19 en México, así que he estado libre estos días, aprovechando, actualizo. No sé cómo se vaya tornando la situación aquí (Soy la autora y no sé cómo va la historia (?)) pero no será tan larga. (No pasará de 10 capítulos, ni serán menos de 6), así que agradezco a quienes leen y esperan pacientes la actualización. Espero traer la siguiente pronto. ¿Alguien notó cuál es mi OTP? :v

¡Hasta el próximo!

P.d. Si ven errores de dedo, disculpen. Ando medio ciega (?)