Aclaración: Al principio pensé que seria mejor un One-Shot, pero mi compañera Smallpuppe me recomendó una continuación y era una buena idea, pero no fue la única ya que Adickdelta también influyó.

Así que esta continuación va por vosotras. Nos vemos y gracias a todos por sus reviews.

Hoy me permitiré llorar.

Cerraba los ojos continuamente al pensar en las palabras de Piccolo -"muerto"- y sencillamente no podía ni imaginar eso. Él no podía perder ante una adversario y aunque seguía rebotando esa maldita palabra en mi mente, mi corazón no podía asimilarlo. Mi Vegeta estaba muerto.

Nuevamente mis lágrimas brotaban de mis ojos para resbalar por mis mejillas y hacer el contorno de ellas. Desvié mi mirada y vi a mi hijo durmiendo. No sé que había pasado y nadie quería contarme la verdad, solo había silencio. Yo sé que él nunca fue muy apreciado por ellos dado su carácter pero aunque no quisieran reconocerlo, él había cambiado.

Sin poder remediarlo, mis ojos se volvieron más llorosos y me tapé el rostro con mis manos, estaba desesperada y destrozada, yo lo amo y sigo amándolo con fuerza.

- Vegeta..-susurré con angustia.

Levanté mi rostro y desvié mi mirada al ver a Yamsha detrás de mi, él esbozó una sonrisa tierna e inclinándose me besó en la frente, apartó el resto de lágrimas de mis ojos y me observó con cariño. No pude más que sentirme extraña ante él. Yo solo quería estar sola y que nadie me molestará, pero tratándose de él, iba a ser una misión imposible.

- Bulma no llores..-me dijo calmadamente sin abandonar esa tierna sonrisa.

Iba a sonreir con sarcasmo ante esa petición, ¿cómo esperaba qué no llorará por mi saiyan?, me mordí los labios con rabia y evité gritar con frustación, no podía cargar mi odio contra él. Agaché el rostro y volví a darle la espalda, quería que me dejará tranquila. Pero sentí como su mano se pasaba por mi cabeza y acariciándola...

- ¿Quieres saber qué pasó?...-escuché como decía esa pregunta bastante serio. Alcé mi mirada hacía él y asentí, acercó su mejilla a la mía y viendo como cerraba los ojos, escuché un nuevo tono de voz...-lo hago por tí Bulma, no por ese sádico..-sonrió con melancolia.

- ¿Qué ocurrió Yamsha?.

Él se alejó de mí y dirigió su mirada hacía mi hijo, muchas veces he pensado que le hubiera gustado que Trunks fuera su hijo, pero las cosas no fueron de esa forma. Yo sabía y no hacía falta que la gente me lo confirmará, que Yamsha seguía queriéndome y yo a él, pero de una forma distinta. Nunca olvidaré que fue mi primer amor y que después de tantos años sé que puedo contar con él, pero mis sentimientos no van por el mismo camino que van los suyos. Los míos ya tienen un dueño.

Tragó saliva con nerviosismo y volvió a mirarme detenidamente. Estaba serio y parecía que la revelación que tenía que hacerme le iba a dolor mucho, pero él se debía a esa obligación. Sin esperar su gesto, me abrazó con fuerza. Enterró su rostro en mis cabellos y aspiró con fuerza. Estaba anonadada ante esa acción y confusa por lo que estaba pasando. Cerré los ojos y negué con la cabeza, no podía hacerme eso y menos delante de mi hijo.

- Yamsha..-murmuré.

- Tranquila no voy a hacer nada que luego me arrepienta...-escuché su voz suave...-solo necesito este momento Bulma.

- Pero yo no...

Sentí uno de sus dedos en mis labios y guiñándome el ojo..

- Lo sé Bulma...-me apartó un cabello de mi rostro...-no hace falta que hables, sé que si estuviera aquí me mataría pero necesitaba abrazarte antes de confesarte lo que ocurrió con él...

Tragué saliva con nerviosismo y escuché su voz.

- Lo hizo por vosotros...-sin poder evitarlo, mis ojos se iluminaron con fuerza y ví el desagrado de él...-lo escuchó Piccolo y...-dirigió su mirada hacía un lado al morderse los labios...-le dijo a Trunks que te cuidará.

La alegría me embargaba con fuerza ante esa confesión y mis labios se alargaron hasta hacer una sonrisa en mi rostro. Él lo hizo por nosotros y eso me fascinaba, estaba claro que no deseaba su muerte pero hacer ese sacrificio por su familia, demostraba que mi Vegeta había cambiado, aunque algunas personas no les hiciera gracia y entre ellas, Yamsha.

Apretó con fuerza sus puños.

- Te merecías la verdad Bulma..-soltó dolido..-sabes que no me gusta y te puedo asegurar que hay muchos que están a favor de mi opinión, pero él lo hizo por vosotros y ha demostrado que bajo esa coraza de hierro tiene un corazón, pero que va dirigido hacía vosotros.

Mis ojos y como iba siendo costumbre en este momento, se llenaron de lágrimas y aunque no influía mucho el sentimiento de angustia y dolor, ahora estaba la alegría y el valor de mi saiyan. El despidado príncipe de los saiyans. Me abracé con fuerza y cerré los ojos, no podía aguantar el flujo de felicidad que me estaba consumiendo y mis piernas flaquearon hasta caer al suelo, pero aquí no se detuvo este momento y nuevamente, la voz de Yamsha me confesó otra verdad...

- Había pensado en mentirte Bulma...-soltó el aire que estaba aguantando y me quedé perpleja ante eso...-no quería que descubrierás la verdad y deseaba guardármelo para mí, quería que empezarás a odiarlo y que tal vez...-cerró los ojos...-abrierás tus ojos y descubrierás que era un malnacido, bueno sigue siendo un malnacido pero...-abrió sus ojos para verlos humedecidos...-te ví tan mal que no podía hacer esa acción tan egoista, por eso te abracé, para que me dieras un motivo para no mentirte..

Tragó saliva y moviendo sus pasos hacía trás, echó un último vistazo hacía Trunks para sonreir débilmente..

- Perdóname Bulma...-se inclinó y se fue por donde había venido.

No podía creer lo que me acababa de decir, él me iba a mentir para que odiara a mi saiyan, esbocé un triste sonrisa y conteve mis ganas de gritar con desesperación. Al final se había retractado y el bueno de Yamsha había prevalecido ante el malo.

- Siempre lo hace por mí..-comenté al deslizarme por completo en el suelo y clavar mi mirada al techo, alargué mi mano hasta mi mejilla y comencé a acariciarme, imaginando que esa mano era de él.

Y nuevamente rompí a llorar.

Al poco tiempo ocurrió mi desaparición.

No puedo explicar lo mal que me sentí al ver a ese ser enfrente nuestra, deseaba desgarrarlo con mis propias manos. Yo quería acabar con su vida y hacerlo de la forma más lenta, pero desgraciadamente estaba a años luz de llegar a su nivel. Apreté con fuerza mis puños y me mordí los labios, debía contener esas ganas asesinas que tenía encima mía.

Y para mi sorpresa Milk volvió a tomar relevo al asunto.

Me tapé la boca con las manos al ver como la transformaba en huevo y luego la mataba. Mi piel se erizó y temblé con miedo, no podía creer lo que había visto y tuve que mirar a varios costados para ver el rostro de mis amigos y asentir a la verdad.

Milk había muerto. Y en esos momentos la envidié, ella tenía más coraje que yo.

Agaché mi rostro y seguí contemplando la indiferencia de Boo ante esa muerte, le era indiferente lo que había echo y volvería a hacerlo sin importarle nada más. Solo deseaba matar a Gotrunks y eso me desgarraba profundamente, por que en ese guerrero estaba mi hijo, lo único que me quedaba de Vegeta.

La paz que había sentido en unos momentos del pasado se estaban volviendo espantosos. Quería que todo acabará de una vez y después ir a buscar una solución para revivir a Vegeta, después de todo si ya habiamos echo ese viaje en el pasado y nos dirigimos a Namak..¿podríamos volver a hacerlo?. Me llevé las manos y deseé que se pudiera hacer realidad y aunque sabía que no encontraría mucho apoyo, me daba igual. Si tenía que ir sola haría ese viaje, además mi hijo seguro que vendría conmigo.

Y todo lo que ocurrió después fue que me ví corriendo por todo el Palacio Celestial para salvar mi pellejo de ese monstruo. No podía creer la mala suerte que me seguía, mi hijo también había fallecido y jamás podría reunirme con él. En ese espacio especial, si un cuerpo fallecía jamás se encontraría en el paraíso. ¡Que injusticia! estaría sola sin ninguno de mis dos hombres y ahora iba a morir a manos de esa bestia.

Me giré al escuchar un grito y me quedé paralizada al ver como C-18 y Marron eran transformadas en una barrita de tableta de chocolate.

"C-18" ...-pensé al momento de sentir como el miedo me estaba consumiendo. Y volví a correr para salvar mi vida, giré mi rostro para ver como Momo empujaba a Dende fuera del Palacio y algo de esperanza iluminó mi corazón. Con nuestro amigo podríamos resucitar.

Y seguí corriendo, mi vida valía mucho y no podía rendirme de esa manera tan baja, debía luchar y demostrar que era la mujer del príncipe de los saiyans. Entonces llegó mi turno y con eso sentí como comenzaba a encoger.

Me había transformado en chocolate y en vez de dejarme inconsciente, sentí como me elevaba y me llevaba al interior de su boca. Y allí sus dientes comenzaron a desgarrarme por completo.

Yo grité con todas mis fuerzas, sin conseguir mi propósito y antes de caer en el oscuro mundo de la muerte.

Dislumbré a Vegeta.

- Te quiero...-solté como único aliento a mi final.

Alguien del más allá se detenía, se llevaba la mano a su pecho y soltaba un suspiro, notaba como algo se había detenido y no entendía la razón a ese movimiento. Elevó su mirada entrecerrada a la mujer que iba encima de esa bola y curvó sus labios, ahora no tenía tiempo para descubrir la razón, tenía que matar a ese ser y vengarse de la humillación que había pasado.

Y siguió caminando ajeno al tormento interior de su esposa que llegaba a ese paraíso en el mismo momento en que él lo abandonaba.

Abrí los ojos y me sentí un poco aturdida, escuché voces por todos lados y me percaté con asombro que delante mía había cientos, por no decir miles de seres humanos esperando a ser enviados al paraíso o al infierno. No ví a ninguno de mis amigos y me sentí nuevamente sola.

- ¿Dónde estarán?..-agaché la cabeza al evitar soltar un gemido de frustación.

Y sentí una mano en mi hombro, giré mi rostro hacía atrás y allí vi a Roshi...

- No estoy sola..-murmuré con alegría.

- No quería, estamos juntos...-vi como sus ojos se volvían más lujuriosos y suspiré con resignación, ni siquiera en el otro mundo iba a cambiar, alargué mi mano y le estiré de la oreja con furia..

- Ni se te ocurre..-gruñé con furia.

Y él asintió con pena a mis palabras.

Seguí avanzando con Roshi a mi lado y comencé a ver a más amigos. Pronto sería juzgada y aunque no debía temer a mi destino, ójala me enviarán a su lado, sin olvidar a mi hijo. De esta manera estariamos juntos.

Para siempre.

Fin segunda parte