¡Segundo capítulo de Ying Yang! Espero que sea de su agrado como tanto fue para mí escribirlo.

Fairy tail y todos sus personajes son obra de Hiro Mashima, insisto si fueran míos, estos ya están casados y con hijos XD ok no… sin más…

¡A LEER!

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Natsu parecía no conocer lo que eran límites de velocidad, los edificios solo se limitaban a líneas y luces borrosas, y me reprimí a solo abrazarlo ya que mirar por el hombro de natsu era arriesgarme a tener mosquitos pegados en mí cara.

La luna parecía culminar en su punto más alto mientras la luz de su cuerpo iluminaba las calles de la ciudad.

Al parecer, natsu me leyó la mente y comenzó a disminuir la velocidad mientras observaba su espejo retrovisor.

Paró frente a un edificio alto y estacionó su moto; en ese momento salí a tientas de la moto, amaba la tierra y me comprometí mentalmente a no subirme a una moto si él estaba de conductor, las piernas me tiritaban como nunca antes y natsu se reía de mi reacción.

-No es gracioso-mascullé- ¡manejas como borracho!

-¿Y quien dijo que no estoy borracho?-Natsu se acercó a mí, posó su mano en mi mejilla sonrojada mientras su otra mano me acorralaba en la puerta de un vehículo que se encontraba al lado de su preciada moto, sus ojos jade se posaron en los míos, por un momento pude ver su alma, frágil, un niño que se limita a esconder sus penas en alcohol, carreras y rebeldía, un chico que no quiere mostrar su verdadera cara.

Me alejé al instante.

-Deberías dejarme en mi casa… Levy me matará-suspiré agachando la cabeza.

-Lo siento, Luigi, no puedo, el sector estará llenos de policías y no me arriesgaré a que me detengan y me interroguen además, soy bastante conocido por mis carreras cualquier sospecha me llevará a dormir en un repugnante sitio.

-¡Es Lucy!-Le grité- vale, entiendo tu punto de vista pero… ¿¡Donde cojones dormiré!? No esperas que duerma en la calle, ¿cierto?.

Natsu quedo en silencio por unos minutos, mirándome hasta que pareció encontrar una respuesta a mi problema.

-Dormirás conmigo, problema resuelto.-

-no dormiré con un desconocido y además borracho, me niego.

-Que tengas linda noche a las afueras y con ese faldita y polera que llevas atraerás mucho la atención de personas alrededor…-decía mientras caminaba al edificio.

Lo fulminé con la mirada y deseé no haberme subido a esa moto.

-Natsu, espera, dormiré en el sofá.-Natsu sonrió.

Esa sonrisa provocó que mi corazón latiera a mil por horas, la falta de sueño me estaba afectando.

-Ven conmigo.

Subimos unas cuantas escaleras y se paró frente a una puerta del tercer piso del edificio, sacó un manojo de llaves y abrió la puerta de golpe.

Su apartamento no era como yo esperaba de un chico, el living estaba a la entrada, en la pared frente a la puerta se encontraba un cuadro de un paisaje en las montañas, bajo de él se encontraba un sillón negro, y a su lado un televisor de pantalla plana, en el centro del living había una pequeña mesa que tenía unos libros encima, a saber de qué eran.

Al lado izquierdo había un pasillo que supongo que conducía a las habitaciones, al lado del pasillo se encontraba la cocina la cual estaba totalmente descuidada con unos cuantos platos sucios encima, toda las paredes excepto la cocina que estaba adornada con un tipo de cerámica, estaba pintada de un color verde claro.

Natsu sonrío y me hizo un ademan de pasar al living.

-Lamento que esté un poco desordenado.-me dijo mientras se rascaba la parte trasera de la cabeza.-Salí apurado esta mañana y deje todo botado y sin limpiar.

-¿Bromeas? Está totalmente limpio, excepto por la cocina y esos platos pero todo está en orden…-tomé asiento en el sofá, el cual me hundió un poco.

Mientras natsu cerró la puerta mi celular comenzó a sonar de manera escandalosa.

Al sacarlo, el nombre en la pantalla me hizo sentir un mal de estómago, llamaba Levy, puse una cara totalmente disgustada y suspiré antes de contestar.

-¿Aló?...Si, lo siento, no he tenido tiempo de tomar el celular…. no llegaré a dormir… larga historia…Levy no te pongas melodramática… lo entiendo, estoy bien… llegaré a primera hora… perdón… si, si… te quiero, adiós… si, si te llamaré en un par de horas… no, no me están violando ni obligando a decir que estoy bien… mañana te cuento todo… dile a gray que no se preocupe… vale, adiós.-colgué el celular y natsu me miraba de una manera divertida.

-¿Quién era?-me preguntó, estaba en la cocina preparándose algún tipo de bebida exótica.

-Mi mejor amiga, estaba súper preocupada porque pensó que me llevó gray pero al saber que no estaba con él se preocupó y se armó una telenovela dramática en su mente, pensó que me habían secuestrado o algo por el estilo.-me estiré en el sofá, y me recosté.

-Luce, ¿Quieres beber algo?

-no, gracias, me limitaré a no estorbar.

-No estorbas, serás mi invitada por hoy.

-Natsu, no soy tu invitada, te viste obligado a traerme aquí por asuntos de policías y esas cosas.

-No me molestas, de verdad-se acercó con dos vasos en sus manos y las dejó en la mesa chica frente al sofá mientras se sentaba y tomaba mis piernas y las dejaba en su regazo.

-¿Te gusta el alcohol cierto?.

Negué con la cabeza.

-bueno esta bebida es riquísima, de verdad, pruébala.-Miré dubitativa el vaso que tenía frente a mis ojos, tenía un color rojo en la base y se iba decolorando hasta tener un color anaranjado en el tope del vaso.

-¿No le echaste drogas, ni nada de eso?.

-¿Debería?-me preguntó burlesco- no le he echado nada luce, confía.

-Dale, entrega el vaso.

Natsu tomo uno de los vasos y me lo pasó, lo miré antes de beber el contenido, solo me miraba sonriente, sin ningún tipo de malicia en sus ojos, me sentí segura y bebí.

El sabor de aquella bebida fue desconcertante, sentí mariposas en el estómago y mi paladar parecía saborear cada contenido de aquel frasco, por un momento desconfié.

-¿No le has echado nada?

-Nada de nada.

-Prométemelo.

Me miró a los ojos y dijo

-Te lo prometo, por mi moto.- lo dijo serio, en sus ojos expresaban tal sinceridad que le creí.

-Te creo.

Moví mis piernas y de repente sentí sin querer un pequeño bulto, me sonrojé a full y pase a derramar parte del contenido de la bebida a mi polera.

-Dios…-suspiré enojada.

Natsu al ver aquella escena paso de estar serio a todo sonrojado, al parecer la bebida cayó justo en esa parte abultada de mi cuerpo y al ser una polera un tanto clara pude suponer que me estaba viendo, seguramente, mi brasier.

Me sonrojé a tope y me levanté apresurada y me dirigí al pasillo, en el habían tres puertas, dos a la derecha y una a la izquierda. Tomé la puerta de la izquierda y me encerré.

Estaba en el baño y pude ver en el espejo que exactamente se veía mi brasier, estaba totalmente colorada y no quería salir de esa habitación, todo por sentir aquel… bulto.

La puerta sonó.

-¿Luce? ¿Estás bien? ¿Te traigo una camisa mía?-preguntaba natsu al otro lado de la puerta.

-Y-yo… lamento eso.-dije más roja que un tomate.

-¿Qué te hizo reaccionar así?.-preguntó.

Al recordar lo que sentí me reprimí a decir "perdón".

-Luce, abre la puerta.

-no dejaré que un desconocido me vea así.

-Solo ábrela, te pasare una camisa mía, cerraré los ojos ¿vale?.

-Ciérralos.-dije.

Abrí la puerta y observé que natsu estaba con los ojos tapados, cumpliendo su palabra.

-Bien, ¿Dónde está tu cuarto?-mascullé con los cachetes inflados.

-la primera puerta del lado derecho.

Me dirigí a su habitación y la abrí de golpe.

La habitación estaba pintada de un color blanco, tenía dibujados unos símbolos en las paredes, frente a la puerta había una cama de dos plazas, a sus lados había mesitas de noche, a mi costado había un ropero grande.

Di unos pasos y mire a la puerta.

-¿Natsu, es en el ropero?

Natsu apareció por la puerta y miré al ropero, pero escuché un leve ruido y luego de eso sentí un fuerte golpe.

Natsu estaba arriba mío, con las piernas enredadas en las mías, me miraba con los ojos abiertos de sorpresa mientras sus dos brazos me acorralaban, se sonrojó al instante al igual que yo, sentía su cálida respiración, que olía a alcohol y a cigarro, nuestras narices se rozaban, intenté desviar la mirada pero su mano me lo evito.

-Luce, perdóname por lo que voy a hacer.

No logré entender sus palabras pero en un segundo sus labios se posaron en los míos, esperando alguna reacción…

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¡Hola! Pues… solo paso a dejar el segundo capítulo, e insistir ¡REVIEWS! O me deprimiré y no continuaré esto;-; ok, no, pero por favor… ¡opiniones! En fin, nos leeremos en alguna otra oportunidad, espero que este capítulo sea de su agrado.

Alguienanonimo se despide~