Segundo cap~ Siento no haber subido esto ayer, tuve algunos problemas con el Wi-Fi y otras cosas jajajaja. Pero bueno, mejor tarde que nunca, aunque no sirva mucho de excusa. Gracias a todos y me alegro de que os gustase, espero no decepcionaros con el resto de la historia. Sí, estoy pensando eso de meter Rubelle/RedBeauty y otras parejas pero aún no estoy segura, quizás me quede solo con la principal y no le haga mucho caso a los demás... o quizás sí, no lo sé ni yo xD Pues eso, espero que os guste este cap también. Fav, ff y/o review, por favor :3
¡Nos leemos!
Regina POV.
¿Quién se había creído esta que era? ¡Se ha pasado todo el rato mirándome! No he podido ni siquiera estar pendiente de lo que decía el profesor, tener un par de ojos clavados en ti no es muy agradable que digamos. Para colmo, juraría que me estaba devorando con la mirada… Bueno, tampoco puedo afirmarlo, no me he girado para verla pero estoy segura de que lo estaba haciendo. Ella es ese tipo de persona. ¿…Lo es? No la conozco tanto, lo poco que sé es de observarla. Emma me observa a mí y yo le observo a ella. Es algo estúpido, seguramente la gente pensaría algo así: 'Y en lugar de observaros, ¿por qué no os hacéis amigas y ya?' No es algo tan fácil. Mi madre siempre está ahí para destrozar la poca felicidad que a veces consigo alcanzar. De pequeña, tuve mi primer amigo, Daniel… y mi último. Mi madre utilizó sus influencias para obligar a la madre de Daniel a que lo cambiase de colegio y dejase de relacionarse conmigo. Desde entonces he estado sola. Mi padre a veces me ayuda y me da ánimos pero tampoco hace gran cosa. Si tan solo pudiera conseguir algo de felicidad esta vez… Ah, pero eso no significa que desee ser la amiga de Emma, ¡ni mucho menos! No, ser su amiga no implica felicidad. Me saca de quicio su actitud burlesca. Además, ella seguro que no querría ser amiga de alguien como yo y con una madre como la mía, ¿verdad?
Entré por la puerta de la clase de química y ahí estaba ella, con su sonrisa tonta en la cara hablando con la chica de las mechas rojas. Creo que son mejores amigas, siempre andan juntas. Bah, ¿quién necesita una mejor amiga? Al final solo son una molestia que van detrás de ti molestándote y estás obligada a decirle absolutamente todo. No tiene nada bueno. Se está mejor sola, sin duda.
Me acerqué a la mesa de la rubia y esperé a que dirigiese sus ojos a mí para mirarle un tanto irritada.
"Cuando te aburras en clase, búscate otros entretenimientos en lugar de acosar con la mirada a tus compañeros." Noté su mirada aún clavada en mí mientras iba andando hacia un sitio libre en primera fila.
El resto de la mañana se pasó entre momentos incómodos en clase de ella observándome descaradamente y yo intentando atender. Se ve que la 'señorita Swan' pensaba que cuando te piden que no hagas algo, hay que hacerlo.
Al salir del instituto, estaba esperándome el chófer en el coche. Él salió e intentó abrir la puerta para dejarme entrar pero me adelanté y la abrí por mí misma, no necesitaba tanta atención sobre mí. Mi madre le obligaba a venir a recogerme, decía que las apariencias eran muy importantes y que además volver en coche era ventajoso para mí. Yo estaba en contra de eso, muchas veces negaba a montarme en el coche y me iba andando, pero eso no basta para hacerla cambiar de opinión.
"Te tengo dicho que no vengas a por mí, Sidney." Acomodé mi mochila en el asiento trasero.
"Pero es mi deber venir a por usted, además, si no viniese su madre se enfadaría bastante." Tenía una sonrisa de amabilidad que me estaba poniendo enferma. No me importaba que mi madre se enfadase, estaba harta de que todo tuviese que ser como ella dice.
"Me da igual que se enfade o se deje de enfadar, yo te he dado una orden y como tú estás trabajando bajo la familia Mills y yo me apellido Mills debes obedecerme. Más te vale no venir más a recogerme al instituto." Y tras esto el camino a casa estuvo bastante silencioso, solo se escuchaba el sonido de fondo de la radio en un canal de música.
Llegamos a casa y en cuanto Sidney aparcó el coche fui a mi habitación sin darle tiempo a nadie a decirme nada. Mientras subía las escaleras escuché a mi madre hablar pero le quité importancia y la ignoré. Cerré la puerta y me tumbé en la cama, estaba agotada y no tenía ni idea de por qué. Estaba empezando a cansarme de todo esto. Alcé mi mano y le di al interruptor para encender el ventilador, me estaba asfixiando.
"Regina, cariño, ya han preparado la comida." Mi madre me sonreía superficialmente desde la puerta.
"No tengo hambre, no quiero comer." Me levanté de la cama y me fui hacia mi mesa de escritorio buscando la mochila para sacar un par de libros.
"Son las tres, al menos algo tienes que comer. Luego en un par de horas no bajes a picar nada, una señorita tiene sus horarios y no puede comer entre horas. Si lo haces, engordarás muy rápido y eso es malo para tu salud." No le contesté, pensaba que era una pérdida de tiempo. "Por cierto, esta tarde no vas a tener clase de hípica, tu profesor está enfermo. Aprovecha la tarde, que la tienes libre." Esta vez la sonrisa superficial la tenía yo.
"Sí, mamá." Se fue y volví a mi tarea de buscar mi mochila. Oh, me la he dejado en el coche. Volví a la primera planta, esta vez más relajada y sin prisas. Antes de salir cogí las llaves del mueble de la entrada de la casa. El coche estaba aparcado enfrente de la casa, Sidney no lo había metido en el garaje porque luego mi padre se iba a ir al trabajo. Me acerqué y lo abrí con las llaves. La mochila estaba en la parte trasera. Abrí la puerta y metí medio cuerpo dentro del coche para alcanzar la mochila y no perder el equilibrio.
"¿Regina?" Una voz a mis espaldas hizo que me sobresaltara y me pegase un golpe en la cabeza con el techo del coche. Agarré la mochila y saqué mi cuerpo del coche para ver quién era. Para mi sorpresa, era esa maldita rubia que tanto me había tocado la moral esa mañana.
"¿Ocurre algo?" Cerré el coche y me puse la mochila a la espalda. Pasé ligeramente una mano por la parte de atrás de mi cabeza, para ver si había señales del golpe o no.
"¿Te has hecho daño?" Hizo ademán de alzar su brazo y tocarme la cabeza pero se quedó a mitad de camino. Tenía una pequeña sonrisa divertida, ¿se estaba burlando de mí?
"¿Qué más te da?" Me puse firme y crucé mis brazos, mirándola desafiante.
Puso una cara un poco desanimada. Luego negó con la cabeza y relajó sus facciones. "Bueno, basta de preguntas." No sé si fue una impresión mía o si me lo imaginé, pero su cara tornó a un color algo más rojo. "H…hola."
Eso no me lo esperaba, me quedé parada sin saber qué decir. Seguramente tenía que tener una cara estupefacta porque ella adoptó una actitud dubitativa.
"Uhm, perdona, no quería molestar eh." Retrocedió unos pasos intentando escaparse de allí. Mi cuerpo se hizo muy pesado momentáneamente y se me hizo un nudo en la garganta. Esta vez ella sí que tenía la cara roja. Mi brazo automáticamente se movió y agarró el suyo. Ella abrió sus ojos como platos y yo la imité, no había sido siquiera consciente de ese movimiento. Alejé el brazo muy rápido y empecé a jugar con mis manos. Quise desaparecer de allí, la vergüenza me invadió pero intenté no mostrarlo.
"No molestas." Aparté la mirada esperando su respuesta. Parecía que no iba a llegar nunca. Los segundos de silencio que hubo se me hicieron eternos.
Un suspiro de alivio se escapó de sus labios. "Me alegro." Tragó saliva. "Es decir, a nadie le gusta molestar, ¿no?" Se rió tontamente intentando quitarle importancia, cosa que me pareció bastante graciosa ya que sí que me hizo sentir importante durante un momento. Sonreí levemente pero al darme cuenta borré la sonrisa de mi cara.
"La gente que molesta es gente estúpida." Me aclaré la garganta. "¿Y qué es lo que querías?" La miraba expectante.
"Bueno, acabo de volver del instituto y me ha parecido raro verte fuera de tu casa, y más a estas horas. O sea, quiero decir que…" La interrumpí, no quería escuchar disculpas suyas.
"Sí, tranquila, sé a lo que te refieres." Hice pequeños movimientos con mi mano para restarle importancia al asunto. "Además, tienes razón, me parece extraño que no haya salido ya mi madre a decirme que vuelva a casa." Puse una cara de disgusto. "Estaba cogiendo mi mochila, me la había dejado en el coche."
"Ah, eso lo explica todo. Más o menos." Volvió a reírse tontamente. Estuvimos hablando bastante rato bajo ese Sol abrasador, pero no nos importaba, no queríamos marcharnos y dejar de hablar. Era la primera vez que estábamos teniendo una conversación real. No hablamos de muchas cosas, pero nunca antes pasamos de compartir un par de líneas. Esa misma mañana me desagradaba el comportamiento de esa mujer y en ese momento… se puede decir que me sentía a gusto junto a ella.
La sonrisa de Emma se esfumó instantáneamente cuando miró a la puerta de mi casa. Me hizo mirar a mí también y, cómo no, allí estaba mi madre observándonos con una cara de asco.
"Es Cora…" Susurró Emma mientras miró hacia otro lado. "Regina, tengo que marcharme, seguramente mis padres estén bastante enfadados por haberme retrasado, y eso que mi casa está ahí a pocos metros… mañana nos vemos." Me despedí de ella con un 'te lo dije' y desapareció por la puerta de su casa tan rápido como yo entré en la mía, queriendo evitar cualquier pregunta de mi madre. No lo logré, sí que me preguntó pero le hice el vacío y me volví a la habitación. Desistió en preguntarme nada porque ni se molestó en venir en mi busca pero supe que me iba a ser difícil hablar con alguien (y menos con Emma) enfrente de casa de nuevo.
