-¿Disculpa? ¿Puedo sentarme?-El extraño le volvió a preguntar a la estrella.
-¡Ehh..si, claro siéntate!-le dijo la estrella, su corazón latía rápidamente y ella no entendía porque, le empezaron a sudar las manos y sentía que un color rojo le invadía su rostro.
-¡Que bonito día hace hoy! ¿No te parece?- El hombre le preguntó a la estrella, -¡Si, si, muy bonito!-Ella estaba muy nerviosa, y si le preguntaba quién era, de dónde venía, qué quería en ese lugar, ¡ella no sabía que contestarle!
-No eres de aquí ¿verdad?, se te nota, chicas tan bonitas no hay por estos rumbos, ¿Cómo te llamas?
¡Demonios!, se dijo para ella, ¿qué le voy a decir?
-Mmm... me llamo...Estrella
-Qué bonito nombre tienes Estrella, ¿vienes de muy lejos?
-Este... si, de muy muy lejos...-que irónico sonaba ese comentario
-¿Y qué haces aquí? hay perdón te estoy haciendo demasiadas preguntas y ni siquiera sabes quien soy yo, mi nombre es Marco y yo vivo en esta ciudad, y si tienes algun problema yo puedo ayudarte, ¿Estas de vacaciones?
Esa palabra no la conocía la estrella, ¿qué eran las vacaciones? ¿sería algo bueno o algo malo?
-Creo que si- Sonrío tíumidamente la muchacha
-¡Qué graciosa eres Estrella! Y ¿en dónde te piensas quedar?, yo conozco unos hoteles donde te cobran poco dinero...
¿Dinero? pero ¿qué demonios era el dinero? Había oido a su padre hablar de eso con las estrellas mayores, pero nunca entendió el concepto, ella empezaba a desesperarse, además de que sentía un gran hueco en el estómago y no entendía por qué, ser humano era muy difícil...
-Es que no tengo dinero y no se dónde quedarme
-¿Qué? ¿Te asaltaron? ¡Dios mio! Déjame que te lleve a mi casa, mi madre te proveerá de alimento y ropa y un lugar donde dormir que por lo que veo no lo has hecho
De repente la estrella se dio cuenta que llevaba muchos días caminando y sin descanso alguno, y que además no había comido nada y su padre se lo había dicho - Debes comer algo, siendo humano debes procurar tu bienestar- pero nunca le dijo qué comer y como comer, de verdad la estrella tenía problemas
-¡Vamos! De verdad mi madre está en mi casa, no pienses mal, vamos yo te llevo- Marco la volvió a invitar
-Esta bien vamos-dijo la estrella con miedo en la voz
-Tranquila Estrella, no debes por qué temer, confía en mí que yo no te haré nunca daño y te cuidaré y protegeré, te lo prometo, ¿Sabes? Tan solo con verte haces que mi alma esté tranquila, como si mirara una estrella en la noche, y su brillo me diera paz- y acto seguido tomo la mano de la estrella
La estrella se estremeció al oír aquellas palabrasy aún más cuando Marco tomo su mano y se encaminaron a la casa de éste;la estrella sentía como su corazón latía rápidamente, y después de haber bajado del firmamento se volvía a sentir segura a lado de este hombre que había prometido cuidar de ella...
