¿A qué no tarde tanto? xD
En realidad este capitulo lo termine ayer y el prologo lo había publicado en AY hace como una semana, no publique la historia acá antes porque no recordaba la contraseña de esta cuenta xD
Disclaimer: Naruto y sus personajes son de Masashi Kishimoto, yo los uso para satisfacción personal.
Advertencias:
Un Naruto algo Ooc, será temporal.
Lenguaje soez.
Un intento de semi-lime(?) xD
Madurar
Capitulo I: Hinata y Sakura
¿Qué mierda estaban esperando los viejos decrépitos buenos para nada del consejo para nombrarlo Hokage? Kakashi, el Sexto, había anunciado hace unas pocas semanas que ya era hora de retirarse y era más que obvio que él estaba destinado a ser el sucesor. Pero lo único que recibió a cambio, como si de una bofetada se tratase, fue un:
—"Evaluaremos los posibles candidatos y luego se decidirá por el mejor."
Una repuesta más o igual de absurda que la idea que esos malnacidos lo tenían en una buena estima. ¿Quién mejor que él para ser el Séptimo? No solo había salvado sus arrugados traseros del ataque de Pain cuando ellos de seguro estarían resguardados y protegidos por los mejores Anbus, como las ratas que eran, en algún escondite mientras la aldea era destruida. Sólo para que luego a la menor oportunidad que tuvieron y con una Tsunade en coma poner a Danzou de Hokage. Y si ni aún con eso no obtenía su insulsas aprobaciones también había sido el maldito héroe de la Cuarta Guerra Ninja.
Fue Naruto el que tuvo que soportar los endemoniados discursos de un viejo alumno y el provocador de la muerte de su padre para después tener que enfrentarse a un tipo con complejo de Dios, Uchiha tenía que ser, y si con eso no era más que suficiente sostener una batalla con una diosa que además era la madre de unos supuestos tipos de los cuales Sasuke y él eran las reencarnaciones. Sin olvidar claro tener que lidiar luego con su diseque mejor amigo adicto a la venganza y al odio para finalmente terminar perdiendo unos de sus brazos y salvarlos a todos del Tsukiyomi Infinto.
Todo ese esfuerzo tuvo que llevar a cabo, arriesgando su vida en el proceso y ver como sus amigos morían frente a sus ojos para que ahora de buenas a primeras, le vinieran a decir que sólo era un "posible candidato."
Menuda mierda.
¿Qué más tenía que hacer? Darle la vuelta al mundo caminando con las manos ahora que ya tenía la prótesis, estaba convencido que Lee lo acompañaría gustoso. Tenía veintidós años, había dejado de existir como un crío que fantaseaba con convertirse Hokage, era un hombre adulto hecho y derecho dispuesto a hacer lo que tuviera ser necesario para que ese sueño se viera cumplido lo más rápido posible, costará lo que costará y pese a quién le pese. Y eso iba más que todo para el consejo.
No había luchado ni esforzado tantos años para que ahora de buenas a primeras se quedará con las manos vacías, no señor. Debió dejar que Sasuke matará a esos viejos malagradecidos.
—¡Naruto!
Detuvo sus pasos sin rumbo alguno y sus pensamientos de indignación quedaron relevados para concentrarse en la persona que ahora lo llamaba tan jovialmente. Se permitió olvidarse del asunto al menos por lo que restará de esa fatídica mañana y sonrió con alegría mientras salvaba la distancia que los separaba con un leve trote.
—Iruka-sensei —dices mientras tomas un gran cantidad de libros que el castaño está cargando.
Cada vez que miras aquel hombre parado frente a ti, te invade una sensación de aplastante realidad. Piensas que de no ser por él ahora no estarías ahí con un enorme historial en tu espalda de trabajo duro y de batallar hasta el cansancio por tus convicciones, él que fue el primero en depositar su completa confianza en ti cuando nadie lo hacia, regañando tus travesuras absurdas por llamar la atención. sonriéndote mientras te compraba un tazón de ramen y oyéndote decir hasta el hartazgo que serías el Hokage más poderoso que existiera en la historia.
Al día hoy percibes que ya te has tardado demasiado y más que decepcionarte a ti mismo, lo defraudas a él. Iruka ha envejecido pero su carácter sigue siendo amable y aún ejerce de profesor, menos horas a la semana, claro esta; tú eres un jounin y ahora mides 1.80 cuando solías ser el enano de la clase. Te sorprendes de cuanto han cambiado las cosas en poco tiempo e imaginas que a él le debe de suceder exactamente lo mismo.
Te involucras en una pequeña conversación que te hace ignorar tu situación por unos minutos a la vez que se dirigen rumbo a la vieja academia ninja. Hace tiempo que no se ven y tratan de ponerse al corriente, sin poderlo evitar abocan viejos tiempos y las risas no tardan en llegar sobretodo cuando llegan a los recuerdos tus bromas malintencionadas que solías hacerles a los aldeanos.
—Naruto, ¿podrías hacerme un favor?
Le muestras una gran hilera de dientes blancos formados en una sonrisa al escucharlo. Han llegado a la academia y se han detenido cerca de aquel columpio en el que solías pasar mucho tiempo siendo un mero espectador día tras día de como los padres de tu compañeros venían a buscarlos y tu te quedabas ahí, sólo y perdido en tus pensamientos de niño solitario. Siempre fuiste alegre, bromista, optimista y gritón pero eso no quería decir que no tuvieras momentos triste y la mayoría de ellos fueron en preciso lugar, sólo hasta que llegara Iruka y te invitara a comer, hasta la fecha de hoy sigues atesorando esas memoria.
—¡Claro, Iruka-sensei!
Ambos saben que Naruto le dirá que sí a lo que sea y no era necesario que use un "por favor" para que él este dispuesto. Iruka se lo pedía y él lo hacia, le debía mucho y siempre le sería útil pero su antiguo profesor siempre será caracterizará por ser amable y penoso como para solicitarle demasiadas cosas aunque Naruto le dijera que si necesitaba algo se lo hiciera saber sin dudar.
—Llévale estos papeles a Kakashi, no hice tiempo de entregárselos —solicito mientras le entregaba un sobre.
—Al Hokage-sama querrás decir.
Iruka se sonrojó considerablemente, mostrando así su bochorno, y se rasco la nuca con nerviosismo. Naruto buscaba siempre picarlo con eso, gustaba de molestarlo. Debía ser incomodo para su exsensei llamar por el titulo al que era su pareja de años. El rubio era de los pocos del pequeño circulo de amigos que sabían de aquel pequeño detalle y casi lo prefería así, no tenía deseos de partir algunos huesos de aldeanos indiscretos porque sabía bien que no sería capaz de controlarse. Aún recuerda que cuando se entero al principio sonrió con tristeza, por él no por ellos, aunque ese sentimiento lo reprimió casi al instante y luego no dudo en felicitarlos, decirles que contaban con todo su apoyo. Esa fue la segunda vez que vio llorar a Iruka.
—¿Me dejarás llamarte Naruto cuando seas Hokage?
Su rostro debió cambiar repentinamente porque vio como poco a poco la sonrisa amigable de Iruka se iba desvaneciendo dejando un rostro de total seriedad y la preocupación inundaba sus ojos avellana, Naruto pensó que la realidad volvía aplastarlo. Y como era natural y hasta inconsciente en él, sonrió con demasiada alegría intentando así poder ocultar sus sentimientos de frustración, no supo si funciono del todo aunque por la cara de
Iruka al parecer no había quedado del todo convencido.
—¡Por supuesto Iruka-sensei!
Y antes de que le hiciera preguntas que no supiera como responder y aún si las tuviera no saldrían de su boca, salió disparado con rapidez, no sin antes tomar los mentados papeles mientras agitaba la mano en modo despedida, dejando a un Iruka por de más preocupado. Sin embargo, aunque el huyera sabía que más temprano que tarde iría a buscar respuestas y, de no conseguirlas, lo creía muy capaz de recurrir a pesos más pesados como lo eran Kakashi o Tsunade. Las cosas no estaban yendo como deberían ser y si seguía levantando sospechas, su sueño se atrasaría aún más de lo ya estaba..
Fue por eso que antes de entrar a la oficina del Sexto haciendo el típico escándalo de siempre, ósea entrando sin golpear y hablando en tono de voz muy alto, oculto su chakra y se detuvo a tranquilizarse, tratando de recomponer su máscara de alegría.
—El chico necesita madurar.
Naruto frunció el ceño ante esa frase soltada en el aire desde la oficina del Sexto. Se mantuvo a la expectativa y en completo silencio, tenía la leve sospecha , y comenzaba a convertirse en certeza, de que hablaban de él. Últimamente había escuchado demasiadas veces "madurar" y "Naruto" en una misma oración, para su desdicha. No era algo al azar y menos proviniendo desde la torre del Hokage.
Comenzaba a odiar la condenada palabra.
Su nombre siendo susurrado seguida de otras palabras que no pudo definir le confirmaron que sus pensamientos no iban mal encaminados y que esa era la voz de Kakashi. Se acerco a la puerta más que dispuesto a escuchar lo que allí se desarrollaba.
—No niego eso —dejo caer uno de los viejos, comenzaba a imaginar el rumbo de esa conversación—. A lo que nos referimos es que el chico aún no esta listo, le falta madurar —y de nuevo esa jodida palabra.
No querían darle el titulo sólo porque aún no estaba listo. Tenía que ser una pasa vieja y arrugada para que lo nombraran el Séptimo. Su padre, incluso, era más joven que Kakashi cuando fue Cuarto y él aún tenía que madurar. ¿Que mierda significaba madurar para esos viejos? Sería el Hokage más viejo de la maldita historia.
—Les recuerdo que gracias a él no estaríamos hoy acá. ¿Le falta madurar? ¿Cuanto más? El fue el héroe que nos salvo a todos, ingratos.
—No sea impertinente. Y como le estaba diciendo, el mocoso tiene potencial pero aun le falta cultivar su carácter si quiere liderar esta aldea. No posee la idiosincrasia de uno y si quiere ser Hokage, deberá cambiar aquella actitud impulsiva que tiene.
—Tal vez —dejo caer esa vieja rastrera con voz monótona, como si estuviera hablando del clima y no del sueño de Naruto—. Si tuviera una esposa e hijos, demostrar que es responsable de una familia, capaz de cuidar ella podríamos aceptarlo.
—Yo no tengo esposa ni hijos y fui Sexto igual que la Quinta...
Naruto se alejo de la puerta, dejo los papeles en un escritorio cualquiera y salió de allí, sin importarle más aquella conversación. Finalmente tenía lo que quería.
¿Madurar significaba eso? ¿Casarse y tener hijos? ¿Ese era su último obstáculo para ser Hokage?
Ese día Naruto obtuvo el concepto erróneo de lo que realmente es madurar.
Situado sobre el monumento en roca de los Hokages, más específicamente sobre el que era el Cuarto y su padre, Naruto tenía demasiadas cosas que pensar y debía tomar decisiones a la de ya.
Kakashi había decretado que renunciara en breve dejando—le a él el puesto pero el consejo aún parecía reacio a aceptarlo y eran ellos que atrasaban aquel hecho, solo eran una bola de mediocres, Naruto les había salvado el culo de quedar atrapado en un sueño eterno y aún dudaba de que tuviera la capacidad de liderar correctamente la aldea. Tenía veintidós años y no estaba dispuesto a esperar, su paciencia rayaba peligrosamente su limite. Iba a ser Hokage, les gustara o no.
Y sí para serlo tenía que casarse, pues entonces que se prepararan para ir a una boda. La cuestión radicaba en con quién.
Convertirse en el héroe le trajo otros beneficios además de ser reconocido por todos aquellos que lo despreciaron alguna vez de pequeño. Ahora las mujeres se interesaban más en él. Hasta tenía un club de fans y varias ya habían tenido la valentía de confesarse pero siempre las rechazabas porque él sólo tenía una meta, la última que le faltaba por cumplir. Quién diría que ahora para llevarla a cabo debía buscar a una mujer.
Sin embargo no aceptaría a ningún rostro anónimo, la mayorías de esas mujeres fueron en parte muchas de los que solían despreciarlo de más joven y se la pasaban diciendo que era un idiota. Además más que él, lo que realmente querían era su reputación de héroe y presumirlo como si de un trofeo se tratase. Naruto no se daba cuenta que él estaba haciendo exactamente lo mismo, excepto que él quería exhibir una esposa a los del consejo. Años más tarde se daría cuenta de ese detalle.
Buscar una compañera en otra aldea quedaba fuera de cuestión sin meditarlo demasiado, no quería arriesgarse a que los del consejo que siempre tenían la manía de buscarle la quinta pata al gato a todo lo que hacia salieran con que no podría ser Hokage porque su esposa fuera de otra aldea y pudiera ejercer cierta influencia en él a la hora de tomar decisiones para futuras alianzas. Y con la retorcida mente que tenían aquellos ancianos estaba casi seguro que le dirían semejante estupidez.
Su esposa debía ser de la aldea si o si, estaba decidido eso. La apariencia física no le interesaba demasiado, sólo le bastaba con que fuera normalita, no importaba si no tenía "grandes" atributos y le bastaba con que no fuera demasiado joven ni mayor que él. Aunque le gustaría que fuera fuerte.
La primera en venirle a la mente fue Sakura. Con el correr de los años y con el suficiente tiempo libre —luego de la guerra vino un período de relativa paz— llego a la conclusión de que sentía estúpido diciendo "Sakura-chan de acá", "Sakura-chan de allá y aunque por mucho tiempo Naruto se la paso manifestando que le gustaba, ahora ya ni recordaba el porque y llego en un punto en que se le volvió una mera costumbre hasta que finalmente se dio cuenta que solo la quería como amiga y, él necesitaba una esposa. que mejor que una amiga para serlo. Pero ella seguía estando igual o más sumergida en ese amor caprichoso, unilateral e infantil hacia el bastardo de Sasuke, si el imbécil no hubiera hecho aquel numerito antes de marcharse de la aldea. Él rubio necesitaba resultados rápidos, no tenía tiempo ni la paciencia suficiente para tratar de convencer a su compañera. Además de que no quería que sus hijos tuvieran el cabello rosa. La descarto prácticamente casi de inmediato.
Ino podía ser una buena opción a tener en cuenta, ella había admitido que le parecía atractivo después de la batalla contra Pain y hasta donde sabía, había superado su supuesto amor por Sasuke a diferencia de Sakura. Sus hijos no tendrían un extravagante color de cabello pero de tenerlos sería ella quien se encargará de entrenarlos para volverlo un integrante adecuado para el legendario "Ino-Shika-Chou" y su hijo o hija debería llamarse Ino-algo, eso ya no le agradaba en absoluto.
Temari quedo descartada apenas paso por su mente, ya se encontraba casada y no quería padecer problemas de faldas con Shikamaru. Nara había demostrado más de una vez lo apasionado y activo que podía llegar a ser cuando se trataba de su, ahora, esposa. Quién lo iba a decir, el más perezoso de todos fue el primero en echarse la soga al cuello. Él también lo haría pero eso no significaría que lo hiciera por mero gusto.
Ten-ten era fuerte, no lo negaba pero su habilidad con las armas radicaba más en esfuerzo propio y talento para la puntería pero eso era algo que nono se podría transmitir a sus hijos y de ser posible, le gustaría que sus hijos tuvieran todas las posibilidades posibles que el no tuvo.
Comenzaban a acabárseles las ideas, por ende las candidatas, y no conseguía a la indicada. Shizune era mayor para él además no podría, sentía como si se relacionará con una tía o una pariente. Moegi aún era muy joven y tampoco quería involucrarla en eso ademas de que estaba seguro de que llevaba años enamorada de Konohamaru. Karin era una Uzumaki y eso sería como casarse con una prima lejana, sin olvidar que la chica era otra Sakura, en lo que respecta al tema Sasuke, sólo que un poco más psicópata y algo bipolar.
La idea de conseguirse una esposa ya no le resultaba tan sencillo como pensó que sería en un principio. Debía ser una mujer digna de ser la consorte de un Hokage.
Tal vez una aldeana común y corriente. Eso podría darle más puntos ante esos viejos. Él, el héroe de Konoha, había sucumbido antes los encantos de una mujer normal. Pero luego pensando en su futuro hijo la idea ya no se le hacia atractiva en nada, a Naruto le había costado adquirir el poder del que ahora hacía alarde y, teniendo en cuenta que de niño era un completo desastre, su hijo nacería con la mitad de posibilidades de las que él tuvo al principio además de que siempre lo estarían comparando con él. No quería eso para su descendencia.
Se jalo sus, ahora cortos, cabello en clara muestra de frustración. ¿Qué demonios haría? A ese paso, sería Hokage a los ochenta años. Edad para la que ya hubiera "madurado" lo suficiente.
¿Por qué mierda debía casarse para madurar y así poder ser Hokage? ¿No había hecho suficiente ya? ¿No demostró cuando amaba a la aldea sacrificándose más de una vez por ella? Él que era el hijo del Cuarto, el alumno del Sexto y discípulo de uno de los Sannin Legendarios, el héroe de Konoha, el contenedor capaz de controlar el poderoso chakra del Kyuubi, y luego su participación en la Cuarta Guerra Ninja fue decisiva para ganarla. ¡Maldición! Hasta había conseguido cartas de recomendación tanto de Tsunade, Gaara y, incluso, del antiguo Raikage.
Sin ir más lejos. Gaara ascendió Kazekage cuando incluso Naruto seguía siendo un simple gennin. Se había convertido en el líder de su aldea con tan sólo dieciséis años, logrando así, ser considero el Kage más joven de la historia en asumir el mandato. Y no había que olvidar que tan sólo tres años antes de ese hecho Gaara era considerado una amenaza para su propia aldea, incluso sus hermanos le temían, su fama de asesino innato lo precedía y la de ser un jinchuriki sin control. Vale, era su amigo pero no iba a negar el pasado del pelirrojo pero ese no era su punto.
A lo que quería llegar era que con todos esos antecedente lo nombraron Kazekage y sin contar con experiencia previa y ni siquiera estaba casado. Naruto, a veces, pensaba que la vida era injusta con él.
Que el mundo se fuera al infierno —sobretodo esos viejos— pero él iba a ser Hokage, se lo merecía y por primera vez iba a ser egoísta.
Ni enfrentarse con Kaguya lo desespero tanto como lo hacían esos viejos. Estaba a punto de gritar de puro coraje y del fiasco a lo que le llevaba aquella irreal y exasperarte situación, cuando la solución a sus problemas finalmente llego. Justo doblando la esquina y que con pasos tranquilos venía en la dirección en la que él se encontraba, claro sin saber que él se encontraba allí.
Más perfecto no podía ser. Y sabia de sobra que obtendría favorables resultados muy rápidos. Sonrió lleno de dicha y sintió que estaba más cerca de su preciado sueño. Con la misma impulsividad que siempre tuvo y sin detenerse a meditar mejor las cosas, salvo la considerable distancia que los separaba de un salto. Ella lo miraba sorprendida y con un fuerte sonrojo que comenzaba a cubrirle el rostro.
Hora de ser Hokage.
—Hola Hinata...
Tres meses.
Necesito de tres meses.
Tres meses de cenas repletas de romance para su gusto personal. De citas demasiadas vergonzosas y regalos cursis. Palabras melosas y caricias inocentes.
Y ya era el novio oficial de Hinata.
Todo el mundo estaba impresionado e intrigado, más sus amigos en lo segundo. Llevaba ignorando la existencia de la heredera Hyuuga la mayor parte de su vida para que de buenas a primera volcará toda su atención en ella.
Kakashi incluso una vez le insinuó si su repentino interés por Hinata estaba directamente relacionado con un comentario que había sido lanzado en la oficina de este último y que era algo que Naruto no debió de escuchar.
Nunca admitió ni negó nada a todas las interrogantes que le hicieron. Sakura parecía inconforme con la idea de que él mantuviera una relación y la dejará de lado. Naruto nunca busco aclarar las cosas con ella, simple y llanamente porque lo consideraba una perdida de tiempo y creía fervientemente que la pelirosada esperaba eso por parte de él. Lo único que le faltaba era que a su compañera de equipo se le diera ahora por decir que le gustaba en serio y que hasta ese momento se daba cuenta. Haruno hizo su elección durante la guerra, Sasuke la rechazo y Naruto desistió para enfocarse en su sueño aplazado. Y en ese instante que necesitaba de una esposa requería una mujer que no estuviera cambiando cada dos por tres sus decisiones.
Sabía de primera mano que Hinata lo quería, se le había confesado hacia tiempo pero él nunca le dio una respuesta en concreto. De hecho, esa parte de la historia que era la batalla de Pain se había borrado de su memoria y la pelinegra nunca volvió a sacar el tema a colación. Y él nunca hubiera lo hubiera mencionado de no ser estrictamente necesario.
Seis meses después cometió una indiscreción junto con Hinata. Una situación demasiada perfecta para ser una simple casualidad y es porque distaba mucho de serlo. Naruto la había planeado con minuciosidad, en la actualidad cada vez que lo pensaba hasta el mismo se sorprendía de lo fríamente calculador que resulto a ser en ese tiempo.
Lo que iba ser tan sólo una simple visita se había convertido en algo más. Unas caricias subidas de tono, una situación comprometedora, un Hiashi por de más furioso, una Hinata abochornada hasta desfallecer y un Naruto que por fin había logrado salirse con la suya.
El padre de Hinata los había encontrado "por accidente" cuando el rubio tenia acorralada a su novia contra una pared de unos de los cuartos de la mansión Hyuuga y la besaba con fervor mientras sus manos se perdían en el sinuoso cuerpo ajeno, la pelinegra parecía más que dispuesta, eso dejaba ver con su lenguaje corporal. Y siendo Hiashi tan tradicionista y chapado a la antigua como Naruto suponía, paso lo que había previsto.
Al viejo no le importaba el hecho de que se estaría enfrentando a uno de los ninjas más poderosos, lo encaro y prácticamente obligándole a tomar la responsabilidad de sus actos impúdicos, como le dijo. Lo que Hiashi nunca supo es que había caído de cabeza rotundamente en la trampa de Naruto.
Naruto logro su objetivo en poco tiempo.
Hinata dejo todo por él. El rubio al no ser miembro del clan Hyuuga y al tampoco estar de acuerdo en dejar su apellido para convertirse en uno, su esposa tuvo que tomar una decisión. Olvidarse ser la cabeza de la familia. Lo que quizás más entristeció a Hinata fue que su padre no objetará absolutamente nada ante ello. Hiashi siempre considero a su hija alguien de carácter débil y que carecía de la suficiente autoridad para liderar como debiera ser. Por eso cuando una vez se viera terminada la guerra tenía pensado comprometerla con Neji, ella sería la cabeza ante todos pero sería el otro Hyuuga que manejaría todo desde la sombras. Lastima que sus planes se vieran cancelados con la prematura muerte de Neji.
A veces Naruto sentía que le había dejado el camino libre a Hiashi para nombrar sucesora a Hanabi sin llegar a lastimar demasiado los sentimientos de Hinata. Eso en su momento pudo aminorarle un poco el sentimiento culpa aunque no le duró mucho menos cuando llego la noche de bodas.
Se sintió por primera vez como un verdadero ser despreciable y ruin. Porque ya no había marcha atrás a sus decisiones ya ejecutas y con ellas arrastro a Hinata en el camino. A fin de cuenta su único propósito era utilizarla y que su ahora esposa se entregará completamente con su inocencia que la caracterizaba hacia que se culpará por no pensar bien las cosas, comprendió que se estaba aprovechando cruelmente del amor que ella le profesaba.
Sin embargo ya era demasiado tarde. Lo lamentaba por Hinata. Con lo años lo haría por él.
Su primer hijo nació de esa noche. Maldición aún recordaba como le temblaron las piernas el día que nació. Dejo que Hinata escogiera el nombre que quisiera, esa era su forma de no sentir tanta culpa y pedirle un perdón silencioso. Por las fechas en que Bolt cumplía su primer año de vida, fue nombrado Hokage.
Lo había conseguido. Bien y mal por él. No fue lo que esperaba.
La jaula de oro se había cerrado atrapándolo dentro finalmente.
Llevaba alrededor de un año ejerciendo como Hokage. Y tan sólo descubrió que no era como pensaba que sería. Todos esos años de duro entrenamiento y de esforzarse hasta la extenuación terminaron resultando día y tras día con un Naruto sentado en una silla firmando ingestas cantidades de papeleo y asistiendo de reuniones aburridas. Sin olvidar tener que soportar a Shikamaru quejarse todo el tiempo y las demandas del consejo.
Él era un espíritu libre y una persona que debía estar en constante movimiento. No estaba hecho para quedarse horas y horas encerrado en cuatro paredes además de que él fue siempre independiente y perfectamente capaz de protegerse a si mismo. Ahora ni siquiera podía romperse una uña sin que declararan un estado de emergencia y de que todo un escuadrón de Anbus se presentaran en su oficina.
Todo era un completo fastidio.
Aunando eso estaban los viejos que nunca parecían contento con sus decisiones. Más de una vez tuvo que contenerse de darle unos buenos golpes para ver si se les acomodaban las ideas y como su rostro era fácil de leer era muy predecible el esfuerzo que hacia. Y eso era algo que los del consejo no dejaban pasar para echárselo en cara.
Su vida no era como Naruto lo había planeado. Se sentía frustrado consigo mismo más no hizo nada para remediarlo en ese entonces. Lo atribuyo a que como él estaba acostumbrado a estar al aire libre y yendo de un lado para otro para ser repentinamente enjaulado como un ave hacia que se deprimiera. Pensó con patética esperanza que solo era cuestión de acostumbrarse.
Ese día en particular parecía que sería uno en especialmente bueno. En las últimas fechas se hallaba algo preocupado y no era el único, todos sus amigos lo estaban, en realidad. Hacia un poco menos de un año había enviado a Sakura sola en un misión de reconocimiento que le tomaría algo de tiempo pero como confiaba ciegamente en la capacidad de su excompañera de equipo reflexiono que no necesitaría de ayuda además de ella le aseguro que podría por si sola con el trabajo.
Sin embargo, hacia más de seis meses que no tenían contacto con ella y no existían noticias de que hubiera dejado algún rastro que lo llevaran a su paradero. Sentía cierta pesadumbre y un poco de culpabilidad, debió tomar las medidas requeridas pero se confió y su amiga podría estar recibiendo las consecuencias de sus decisiones equivocadas. Pero Sakura había aparecido y por su propio pie, por eso ese día prometía ser diferente.
Y vaya que lo fue.
Sakura estaba de vuelta sana y salva, se permitió respirar con tranquilidad y sonreír con verdadero alivio pero vaya sorpresa que se llevo al verla. Como antes debía presentarse ante él y dar explicaciones de lo ocurrido, a algunos de sus amigos no se les había notificado que ella regreso a la aldea. En su oficina solo estaban Shikamaru que era su consejero y que armaría una estrategia a partir de lo que Sakura le contará, Tsunade y Kakashi preocupados por su exalumna y Sai más de curioso que de estar realmente interesado en el tema.
Sin duda la sorpresa que se llevo fue monumental. Fue peor que cuando se entero que Itachi en realidad había masacrado a su clan por orden directa de los altos mandos de Konoha. Escucho la historia que Sakura tenía para contar y a cada palabra un sentimiento que no supo definir bien comenzó a anidarse en su corazón. Decir que estaba furioso, era aligerar las cosas.
—Vaya y yo que creía que el Uchiha era un frígido —mencionó Sai, rompiendo así el silencio que se había instalado en su oficina. Ese idiota seguía siendo pésimo para romper las tensiones.
—¡Sai estúpido!
Sakura encaro al Anbu con la clara intención de hundir su puño en la cínica cara del pintor.
—Asiqueee —arrastro la palabra con cizaña, cortando de inmediato la acción de Sakura—. Me dices que fallaste en la misión por andar de ofrecida con el bastardo de Sasuke.
—¡Naruto! ¡No tienes derecho a...
—¡Cállate! —esa fue la primera vez que le levanto la voz a su amiga—. ¡Estas aquí como ninja y comprometida con tu trabajo no como amiga del maldito Hokage! —que venía siendo él pero nadie menciono nada al respecto.
La miro con furia mal contenida, Sakura había retrocedido unos cuantos pasos mientras había comenzado a soltar lagrimas y miraba al suelo con culpa pero no se atrevió a rebatirle nada, eso era mejor para ella. La tensión en el ambiente la sintió pesada en sus hombros y su pecho no dejaba de dolerle, joder. Necesitaba desquitarse y tenía justo con quien.
—Fallaste en una misión del rango de un chunnin recién graduado y para el colmo te diste el lujo de no mandar recuerdos tuyos. Imagino que estuviste muy ocupada abriéndole las piernas al teme.
Tsunade intervino para su completo incordio. El llanto de Sakura estaban lejos de hacerlo sentir culpable.
—Naruto, te estas extralimitando.
—¡No, vieja! —azoto los puños contra su propio escritorio sin quitar su iracundo mirar—. Despliego todo un maldito operativo para que la encuentren, estuvimos casi seis meses sin tener noticias de ella temiéndonos lo peor para que venga ahora como si nada y nos diga que se fue a una luna de miel de mierda. Y ni siquiera viene con el bastardo para que de la cara y puede patear el trasero a ese orgullo.
Se levanto y comenzó a pasearse como un león enjaulado mientras se jalaba sus rubios cabellos con desesperación. Si continuaba así sus amigos lo dejarían calvo antes de cumplir los treinta del puro estrés y coraje que le hacían padecer. También se abstuvo en escuchar la sarta de estupideces que Tsunade y Kakashi le decían para consolarla y justificar las palabras que él cruelmente y sin tapujos le escupió a la cara.
¡Maldición! Tenia ganas de cortar cabezas y de destruir cosas. Estaba teniendo un berrinche pero ¡es que era irritante! La sola idea de imaginar a Sakura revolcarse con el ingrato de Sasuke. No había visto al muy bastardo desde que finalizará la Cuarta Guerra Ninja, ni siquiera vino cuando se caso ni cuando lo nombraron Hokage. Vamos que habían pasado años sin verse y del Uchiha ni sus luces pero el maldito si tenía tiempo para ir y embarazar a Sakura.
Porque si, ese bulto que Sakura resguardaba celosamente en sus brazos era un bebe. Lo noto apenas la vio cruzar la puerta de su despacho aunque ella lo llevará bien cubierto pero estaba seguro de que todos ahí en la habitación ya sabían también.
—¿Y bien? ¿Cuanto tiene de nacido? —preguntó sin ni siquiera verla esta vez y más concentrado en ir de un lado ara el otro en una vano intento de lograr tranquilizarse al menos un poco.
—Tres meses —susurro ella con un deje de vos lastimero mientras lo destapa para que lo viera.
Naruto en ese momento si volteo para observar más que todo al bebe. Estaba despierto y miraba a todos lados como si realmente fuera consiente de lo que sucedía a su alrededor. Poseía todas las características de Sasuke y ni un solo rasgo de la madre, daba gracias a Dios por eso, no había ni cabello rosa ni ojos verdes. Sólo una fino cabello negro y unos grandes ojos negros que ahora estaban enfocados hacia su dirección. Viéndolo con detenimiento, haciéndole creer que entendía con perfección que Naruto estaba molestando a su madre y deseaba golpear a su padre.
No supo porque pero sintió como si estuviera en la mira de ese bebe. Se sintió ridículo por un segundo. Luego no pudo evitar negar con la cabeza y pensar que era el digno descendiente de el ya no último Uchiha.
Kakashi y Sai se acercaron de inmediato con notable curiosidad para conocer al dichoso bebe. Y Shikamaru parecía muy entretenido analizándolo, Naruto maldijo por dentro.
—¿Cual es su nombre? —le escucho decir a Kakashi.
Sakura sonrió estúpidamente y se olvido que estaba en el ojo del huracán, oseáse, que Naruto quería aquella cabeza de mechones rosas en bandeja de plata.
—Sarada. Uchiha Sarada.
Se abstuvo de hacer algún un comentario hiriente del bebe que ahora se venía enterar que era una niña. Sin embargo, la madre no se iba a salvar por su cuenta eso corría. Volvió al escritorio, visiblemente menos furioso, se sentó con meditada tranquilidad y respiro profundamente.
—¿Cuándo es que se dignará a honrarnos con su presencia el bastardo? —y rompió aquella atmósfera de armonía que se había formado alrededor de la bebe con su pregunta.
Cuando vio la tensión en los hombros de Haruno no pudo ocultar su sonrisa maliciosa en su rostro. Oh si, lo iba a disfrutar porque sabía muy bien la respuesta a aquella interrogante.
—No... No lo sé.
Satisfacción. Sentía una mórbida satisfacción al ver como Sakura se mordía el labio inferior con impotencia y contenía las ganas de llorar nuevamente. El Uchiha la embarazo y se largo, tenía conocimiento de que no quería regresar a la aldea aún y podía jugar su cabeza a que Sakura le habría rogado meses como la rastrera que era. Sintió lastima por ella. Y luego la sintió por él.
—¿Se revolcaron y luego él se largo?
—¡No es así!
La actitud de Sakura lo estaba cabreando de sobremanera. Y sentía que ante él tenía a aquella chiquilla inmadura que no sabía más que repetir "Sasuke-kun". El Uchiha se paso la mayor parte del tiempo de su vida sin prestarle la más mínima atención y cuando finalmente lo hacia era para recalcarle que era sólo una molestia o intentar matarla. Luego se largo a ver el mundo y aparece de la nada, se la folla y se larga sin dar la cara. Y Sakura seguía defendiéndolo a capa y espada. Que mujer más masoquista.
—Él dijo que no quería que la niña fuera rechazada por los aldeanos a causa de su regreso.
—Ósea que tanto Sasuke como tú no confían en mi capacidad como líder de la aldea.
—¡Te equivocas!
—¿Dudas de mi autoridad?
—¡No! ¡Sasu también pensó en ti!
¿Sasu? Ahora le decía Sasu. No reprimió fulminarla con la mirada. Vaya, algunas tomaban confianza demasiado rápido.
—Dijo —continuo ella temblando ante la fuerza que irradiaban sus ojos azules—. Que no quería que los aldeanos te tomaran en mal concepto por aceptarlo.
¡Ja! ¿En serio fue capaz de creerse toda esa sarta de estupideces? Permitanle dudar de la inteligencia de Sakura. Y por las caras que ponían todos los demás que ocupaban en su oficina no era el único en cuestionarlo.
Sasuke tenía el poder que superaba a cualquier Kage y rivalizaba con el de él, no se iba amedrentar por unos simples y comunes aldeanos. Ademas, ¿desde cuando se interesaba por él y su reputación? Luego de que Naruto se pasara toda su adolescencia persiguiéndolo, hasta que se dejara golpear por el y se arrodillará ante el Raikage para pedirle que le dejaran el asunto de Sasuke al propio Naruto.
El bastardo no quería volver y Sakura seguía siendo una niña estúpida e ingenua. Y él haría que lo pagara caro.
—A partir de hoy quedas relevada de tu cargo en el hospital.
—Creo que estas exagerando Naruto —dijo Kakashi mirándole severo, esta de más mencionar que el ambiente volvió a ser tan o más pesado que antes —No hay que negar que cometió un error pero...
Tal vez tuviera razón pero eso a él le daba igual así que lo interrumpió de manera brusca.
—No, ese es su pago por su inmadurez. Le doy una misión de nivel C a una jounin experimentada, alumna del Sexto y discípula de la Quinta para que falle miserablemente. Aunando eso que desaparezca por cerca de medio año y no mandar saludos, haciendo que soportáramos meses de incertidumbre y preocupación mientras la señorita andaba de luna de miel. No quiero esa irresponsabilidad en mi hospital. Shizune se hará cargo de tu trabajo. Dedícate a cuidar de esa niña que no tiene la culpa de los padres que tiene.
—Puedes decir de mi lo que quieras pero no permitiré que pagues tu furia con mi hija aunque seas el Hokage.
—No lo hago con ella. Lo estoy haciendo contigo por si no te has dado cuenta. Aunque felicidades —mencionó con ironía.
—¿Por... qué? —preguntó impresionada.
—Lograste tu inmaduro sueño. Ser la esposa de Sasuke. Felicidades señora de Uchiha.
No supo muy bien porque pero Sakura en vez de sonreír comenzó a llorar. Quizás tuviera que ver el tono de su voz además de la severa mirada que le dirigía y en la manera en que se lo dijo. Como si fuera un insulto y ella tan sólo fuera una puta.
Naruto tan sólo se permitió compadecerse de ella un poco. Sakura había progresado tanto desde que era un gennin. Se había convertido en alguien de excelente apoyo durante la guerra, hasta podía decirse que fue la mejor ninja medico durante esta. La digna sucesora de uno de los Sannin legendarios y destinada a dirigir el hospital de Konoha en un futuro. Y había tirado todo eso a la basura por su infantil amor por Sasuke. Ahora sólo quedaría reducida a ser una insulsa ama de casa y con un esposo ausente.
Luego pensó que él había ayudado para que terminará así cuando la despojo de la mayoría sus responsabilidades.
—Gracias Hokage-sama.
Sakura dejo de hablarle a partir de ese día. Naruto no le asigno más misiones a menos que fuera extremadamente necesario su participación y todas esas veces fueron por sugerencia de Shikamaru. Él retiró su completa confianza en las habilidades de ninja-medico de ella.
Estaba atrasado.
Jodidamente atrasado. Debía tener todos esos papeles para mañana a primera hora y leer otra cantidad ingesta de informes para la reunión con el consejo. Imagen su emoción que le producía este último hecho.
Pasaban de las once de la noche y sentía que avanzaba poco y nada. Comenzaba a creer que era un especie de tortuga. Tal parecía que pasaría otra noche fuera de casa, tampoco es que lo lamentará demasiado. Últimamente no le disgustaba tanto quedarse a hacer horas extras.
Estaba cansado de todo. De ser Hokage y de su vida en general. A cada día que pasaba necesitaba más esfuerzo que el anterior para continuar con su agobiante rutina que lo consumía a fuego lento.
Ahora tenía veintisiete años haciéndole peso en sus hombros. A un revoltoso hijo. a su princesita durmiendo en casa y una esposa que de seguro estaría esperándolo despierta. Y dos montañas de papeles que aguardaban ser firmados.
¿Y él? Naruto sólo podía mirar un punto fijo en su oficina tratando de ocultar su impresión.
—¿Y te haces llamar Hokage cuando ni siquiera notas mi presencia?
El rubio quiere decirle que con los años ha comenzado a perderse en sus pensamientos a tal punto que a veces logra ignorar todo lo que pase a su alrededor. Más si su mente está enfocada en recordar sus viejos errores que lo llevará a donde está ahora actualmente. Sin embargo, solo se limita a ver aquella figura que hace tiempo no tiene frente a sus ojos.
En otros tiempos hubiera salido disparado de la silla para darle unos buenos golpes por ser un bastardo sin corazón, luego sonreiría como un verdadero estúpido y lo abrazaría por todos esos años que lo echo en falta. Pero ya no estaban en el pasado y el Naruto del presente solo se quedo sentado en su escritorio, observándolo en completo silencio.
Ha pasado casi una década prácticamente desde que lo viera por última vez. Y no evita beber de su imagen, buscando las diferencias que dejan el paso de los años en una persona. Sasuke lleva el cabello más largo y su rostro sigue siendo igual a como lo recuerdas, en eso no ha cambiado demasiado, te alegras por eso. Aunque notas que una aura de cierta tranquilidad lo rodea como si estuviera en paz consigo mismo y el mundo que lo rodea. Los sentimientos de odio y venganza que habitaban en él son parte de una oscura antigüedad en la vida de ambos y eso se ve reflejado en su semblante. Su mirada no es vacía como solía serla, encuentras cierta serenidad en ella que te contagia.
Piensas que cierta parte de Sasuke cambio para bien por lo menos es eso lo que él te deja ver.
Sasuke te ha sometido al mismo escrutinio que le has hecho. Se decepcionará de lo que encontrará, es lo primero que se te viene a la mente. Sonríes, no como antes, sino con esa mueca de ironía que has adquirido con el correr del tiempo y que suele formarse en tu rostro cuando notas a donde te han llevado tus decisiones imprudentes.
—Dejando de lado tu delicioso humor y que invadieras mi oficina, ¿a qué has venido?
—¿No puedo simplemente pasarme a saludar?
—No lo has hecho por diez años y nunca fuiste especialmente cortes que digamos.
—Puedo cambiar.
—Pudiste venir antes —reprocho.
Sasuke hizo un sonido chulesco con la boca y le dirigió una marida despectiva pero no agrego comentario alguno mientras daba unos paso hacia el centro de la habitación. Naruto frunció el ceño en clara muestra de estar contrariado ahora que lo podía mejor ya que antes estaba oculto un poco entre las sombras.
—¿Qué mierda llevas puesto?
—Es cómodo para viajar —le dijo mientras se encogía de hombros.
Alzas una de sus cejas rubias que lo disculparan pero había que comprender su escepticismo. Sasuke la mayor parte de su vida se la paso exhibiéndose con esas camisas que se cargaba, yendo de un lado para otro mostrando gran parte de su lampiño pecho y ahora de la nada aparecía ante él cubierto de pies a cabeza. ¿Con los años Le había entrado el pudor? Aunque debía ser sincero consigo mismo y decir que le gustaba la idea de que nadie pudiera ver más de lo necesario de Sasuke, sin importar que eso lo incluyera a él también.
El ambiente que los rodeaba no sabía como definirlo y tampoco se detuvo a meditarlo mucho, sólo pudo catalogarlo como extraño. Al parecer Sasuke no quería pelear pero aún menos hablar y Naruto se encontraba inquieto, sin saber como proseguir pero no le despegaba la mirada. Había sido tanto tiempo sin verlo que no podía evitarlo y no lo disimulaba para nada aunque Sasuke no se queda atrás tampoco.
Observo con relativa pasividad como el pelinegro se adentraba y tomaba lugar en uno de los sillones que había en su oficina. Y paso algo que nunca creyó ver, no en la realidad al menos. Sasuke Uchiha recostado en su sofá en completa tranquilidad y con la guardia baja. Era una situación un tanto rara para él. El bastardo había venido exclusivamente a su lugar de trabajo a descansar. ¿En que clase de bizarro mundo paralelo se encontraba? Que se fuera con su flamante esposita que de seguro lo recibiría con las pier... brazos abiertos.
Decidió ignorarle. Tenía que terminar con su maldito trabajo. El Uchiha lo había hecho por diez años casi, ahora que esperará unas cuantas horas si quería algo de él. Se concentro más en los documentos que reposaban en su escritorio que la figura a metros de él que aparentaba que el techo se había convertido en lo más interesante del mundo. Lo dejo estar por el momento.
—Dobe...
Le hubiera gustado descansar unos minutos antes de enfrascarse en una discusión con Sasuke. No tenía la energía mental justo luego de terminar con todos sus pendientes pero el teme ignoraba ese hecho en particular o eso quiere creer, aunque no supo a ciencia cierta como hizo para notar que ya había finalizado con todas sus tareas. Lo atribuyo a una mera coincidencia.
—Sasuke —dijo mientras se masajeaba la cien, comenzaba a nacer una leve migraña detrás de los ojos—. ¿A qué has venido?
—A recordar viejos tiempos.
Trato de enfocarlo con su cansada vista e intentar darle sentido a aquellas palabras pero sólo logro ver su cuerpo recostado que no había variado en postura y por ende no le devolvía la mirada. Sin embargo, él no necesitaba verlo al rostro para saber que ahora tenía una sonrisa irónica pintada en los labios. Lo embargo una melancolía de triste realidad, él ahora debería tener una sonrisa de grandes diente pero no era así, eso era algo del antiguo Naruto. Suspiro, se estaba volviendo viejo. Se sentía así y sólo tenía veintisiete.
El actual Hokage no tenía deseos de recordar "viejos tiempos". Estos estaban plagados de errores impulsivos y de los cuales era un esfuerzo inútil intentar corregir, había aprendidos de ellos pero esa enseñanza no le valía de nada cuando no podía echarse para atrás en sus actos imprudentes. Fue joven, estúpido y no se detuvo a pensar bien las cosas y las consecuencias que acarrearían, ahora sólo debía conformarse con pensar en los "hubieras" para escapar de su aplastante realidad, al menos unos minutos al día.
Aunque sin importar lo que hiciera, nunca podía evitar en recrearse en cierto recuerdo y se jugaba el todo por el todo que Sasuke hablaba precisamente de "eso".
En lo que paso después de la guerra y antes de que Sasuke decidiera marcharse. Y de ese hecho que Naruto clasifico mucho tiempo después como el comienzo de su fin que simbolizaba el inicio de la construcción de su jaula de oro y de la cual, él fue el único creador.
Cuando tenía diecisiete se acostó con Sasuke.
Recuerda cada detalle de ese día y la confusión de sus sentimientos. El desasosiego de su corazón, finalmente todo había acabado y él no terminaba de sentirse realizado. Parte de él sentía que estaba dejando algo atrás, que se estaba olvidando o le faltaba de terminar, a decir verdad no sabia y eso lo tenía por demás perturbado.
Y el maldito se Sasuke se alejaba. Lo había perseguido por tanto tiempo y ahora que podían pasar tiempo juntos como los amigos que eran sin intentar matarse el uno al otro, el bastardo decidía irse a un viaje de redención. ¿Tenía el derecho de pedirle un período con su compañía?
Quería hacer tantas cosas con él. Recuperar el tiempo perdido. Tenía miles de cosas que decir y otras muchas que oír. Deseaba tener un día de duro entrenamiento y caer rendidos sin que hubiera un ganador, sonreír como estúpido mientras disfrutaba de la presencia silenciosa de Sasuke y luego ir a comer a ramen.
¿Era egoísta al aspirar eso? ¿Querer acaparar toda la atención de Sasuke era malo?¿Sonaba tonto decir que lo había extrañado demasiado? ¿Que había luchado hasta al cansancio para tenerlo a su lado? Sin embargo ahora Sasuke no le daba la oportunidad de hacerlo.
¿El cobarde era él por no pedirle que se quedará? ¿O lo era Sasuke por huir? ¿O lo eran ambos?
Espero fuera de la aldea al menos quería despedirse de Sasuke lejos de Sakura y su de segura y vaya saber uno el numero de la nueva confesión. A fin de cuentas él se creía con más derecho ya que nunca se rindió y siguió confiando en que Sasuke dejaría todo su odio a diferencia de su compañera de equipo. Naruto nunca perdió la fe y Sakura se dedico a llorar.
—Comenzaba a creer que no vendrías —le escucho decir al Uchiha mientras se acercaba a él con su característica sonrisa de medio lado.
—Me tienes en mal concepto, dattebayo.
También suele rememorar como juntos se alejaron más de la aldea. En ese momento a Naruto le gusto creer que solo estaban dando un paseo y en unas horas retornarían a Konoha pero no era así, solo estaba acompañando en el inicio de un largo viaje de su mejor amigo y él ni siquiera llegaría a medio camino.
El momento de la despedida llego cuando Sasuke se desvió hacia un lado del camino, situándose entre en los arboles. Si alguien pasará por ahí de casualidad no sería capaz de verlos. Sin embargo, ninguno de los dos menciono palabra alguno, Naruto no sabía que palabras decir y Sasuke parecía más interesado en escuchar que en hablar.
Sonrió con tristeza, ya no sería capaz de retrasar más el tiempo. Saco lo que tan celosamente había guardado por años, ya era hora que retornara a su verdadero dueño. Quizás los nervios o sus sentimientos encontrados hasta el día de hoy no le permiten recordar que es lo que le dijo al Uchiha mientras se lo entregaba. Su mente solo era capaz de recrearse en la sonrisa que Sasuke le regalo.
Tardo más de la cuenta en soltar la bandana, ese objeto había sido el símbolo de su promesa de traerlo de vuelta y sentía que ahora que era capaz de devolvérsela a su dueño, lo había logrado. O al menos en gran parte. Porque Sasuke volvía abandonarlo una vez más vez aunque le quedaba el consuelo que no se iría con una serpiente rastrera y capaz de hasta entregar su cuerpo.
Pero Naruto no puede evitar lamentarse de que él decida irse así que baja la mirada con tristeza rompiendo de esa forma el contacto visual. La mano de Sasuke es una simple caricia en su cuello que le produce escalofríos, sabe que es un gesto de despedida pero él siempre fue considerado ser un idiota cabeza dura y con renovada esperanza de que Sasuke ha decidido quedarse al menos un tiempo. Aunque sabe que en el fondo no es así pero prefiere fantasear con la idea por unos míseros segundos.
Tu mano se une con la de Sasuke en tu cuello y ambas ahora están sobre tu mejilla. Has ladeado tu cabeza en dirección donde ambas se unen, buscando fundirte con el calor que te transmite la piel del pelinegro. Hechas en falta tu otro brazo en ese momento, Tsunade aún no ha terminado tu prótesis, te hubiera gustado que ya la estuviera lista, no te importa haber perdido el tuyo, te parece un buen pago si con eso Sasuke salía de su camino de odio. Y hubieras sido capaz de dar más.
Te pierdes un momento en ese instante. Solo puedes observar el rostro que echaras en falta y no sabes cuando volverás a tener el privilegio de tenerlo frente a ti. Lo detallas minuciosamente, tratando de que se funda en tu mente y no olvidar nada de él.
Aprietas el agarre de tu mano y Sasuke sigue mirándote fijamente.
—Será un accidente —le oyes susurrar antes de tirar de ti con fuerza.
Sasuke esta muy lejos de ser delicado. Te tomo desprevenido y te estrello directamente contra sus labios aunque tu necesitas de dos segundos para recuperarte y responderle el demandante beso. Le muerdes el labio inferior con medida saña y tu lengua invade la boca ajena con ansiedad. El Uchiha te tiene agarrado de la nuca con fuerza, buscando pegarte más a él como queriendo fusionarse contigo. Te gusta que sea rudo, tu haces lo mismo con la cintura contraria.
Te está faltando el aire pero tanto a ti como a tu acompañante les da igual. No parecen dispuesto a separarse. Eres bizarramente consiente del hilillo de saliva que cae de la unión de sus labios. Es el Uchiha el que te muerde esta vez, tu aprietas el agarre de tu brazo y no evitas chupar la lengua ajena con gula.
Tu corazón te late fuertemente y tus oídos zumban. Se separan pero al segundo vuelven a unir sus labios con ímpetu. No quieres dejar ningún rincón de aquella caliente boca sin recorrer y Sasuke al parecer tiene la misma idea que tu.
El accidente iba camino a convertirse en catástrofe.
Notas como tu cuerpo se calienta y comienzas a desear más de Sasuke. Al poco tiempo lo tienes arrinconado contra un árbol y una de tus piernas va a parar entre las de tu "mejor amigo". No te has separado en ningún momento de los demandantes labios ajenos que reclaman que pongas toda tu atención en ellos. Y la erección en tus pantalones a comenzado a frotarse con la de tu compañero.
Puede que hayan pasado diez años pero Naruto es capaz de rememorar todo. Desde el fuego en su cuerpo, la caliente saliva de Sasuke y el deseo en él de querer tocar más al pelinegro. En su mente aún se hayan las caricias que sintió y las que proporciono. Y no puede olvidar el placer que sentía que lo iba a consumir entero.
Pero Sasuke lo trajo a la realidad.
Una realidad aplastante que se situaba una década después, donde él era Hokage y solía perderse en sus recuerdos, como le estaba sucediendo en ese preciso instante.
Fue un cobarde, ¿verdad? En el ultimo momento fue un débil de corazón y no siguió lo que su instinto le gritaba que hiciera. Prefirió quedarse en una zona segura, un lugar donde no tuviera que arriesgar entre el todo y quedarse con nada. Y hoy en día siente que se quedo a medio camino, donde no tenía ni uno ni otro. No tenía a Sasuke pero ser Hokage no lo satisfacía como debiera ser.
Quizás fue en ese momento donde todo en su vida comenzó a torcerse. Y ahora tenía que pagar.
Su pago era Sasuke. El no verle por cerca de una década y no tener ninguna noticia de él. Y convertirse en alguien digno de no ser recordado por el Uchiha porque ni una vez lo visito y si tuvo tiempo para buscar a Sakura para formar una familia con ella. Cuando recibió la noticia de la misma "señora Uchiha", tuvo deseos de matarla porque la sola idea de que su ex-compañera compartiera lo mismo que él hizo con Sasuke hace años, lo enfermaba.
De hecho esa noche de puro despecho y como una forma de desquite se acostó con Hinata, cabe mencionar que no la había vuelto a tocar desde su noche de boda, pero necesitaba desahogarse y no hallo mejor forma que esa. Incluso fue un poco brusco con ella, su segunda hija nació de allí y como la anterior vez, dejo que su esposa escogiera el nombre.
Y también sintió celos que asemejaban ser un monstruo y lo devoraba por dentro. Sentía celos de Sakura por poder estar con Sasuke.
El mismo Sasuke que ahora se hallaba sentado a ahorcadas sobre él y lo devoraba con su negrura mirada. Y Naruto estaba dispuesto a dejarse hundir en ese par de pozos sin fondo y lo decidió mientras lo atraía a él como hiciera el Uchiha hace años.
Se iba a follar a Sasuke en la propia silla del Hokage.
¿Alguien llego hasta aquí?
¿Me consideran algo malvada? Espero que noooo *se escuende*
¡Gracias por leer! ^^
Y.P.
