Paré. Paré de correr después de haber estado cinco minutos haciéndolo. Debería haber mirado alguna vez hacia atrás para ver si los guardias me perseguían, pero no sé por qué, no lo hice. Después de correr y escalar algunos edificios y muros, descansé.

Mi respiración estaba agitaba y mi estomagó seguía quejándose.

Apoyada en la pared eche un vistazo a mi alrededor, y me di cuenta, de que no sabía donde estaba. No había estado antes en aquella zona, pero en mi interior me resultaba familiar.

No había rastro de actividad humana, ni de guardias. Me iluminé al ver un pequeño pozo. Suelo coger agua de los pozos cuando encuentro algún recipiente, pero se suelen romper, desaparecer y a veces, son demasiado grandes y pesados para como ir transportándolos.

Observé cada uno de los tres pequeños edificios que había alrededor, y de ellos uno me llamó la atención.

Estaba un poco deteriorado, como casi todos los edificios que no pertenecían a familias adineradas.

Las ventanas estaban bien excepto una que estaba rota. Algo en mi interior se moría de ganas de entrar, pero otro algo me decía que no era seguro.

Mis ojos no se despegaban del edificio. De repente, imágenes ocultas asomaron en mis pensamientos. Y sorprendida solté una exclamación de asombro mientras miraba con los ojos como platos al edificio.

Lo recordé todo. Mi antiguo hogar.

Cuando tenia 6 años, mis padres se fueron a vivir a Italia. Allí teníamos una humilde vida. No teníamos mucho dinero, pero nos la apañábamos para sobrevivir y tener una vida tranquila. Pero un día, a mis 14 años, los guardias vinieron a nuestra casa en busca de mis padres. En aquel momento no sabía que hacer, no sabía decir que es lo que ellos habían hecho mal como para que les buscaran los guardias.

Mi madre amontonó muebles delante de la puerta para que los guardias no entraran. Los guardias decidieron entrar por una de las ventanas. Empezaron a golpear una gran ventana mientras gritaban.

Yo quería saber a que venía todo esto, pero estaba asustada. Mis padres me abrazaron y pude sentir su miedo.

Yo les preguntaba a gritos que es lo que pasaba, pero ellos no me respondían y me llevaron a la entrada.

Oí romperse la ventana de la habitación de arriba. Mi padre apartó rápidamente los muebles de la entrada y abrió la puerta.

Me abrazaron otra vez y mi madre me dijo con voz temblorosa

– Huye, corre todo lo que puedas de aquí, no nos olvides, se fuerte y por favor, no mueras y sé feliz.

Me besaron en la frente y vi como la puerta se cerraba delante de mí.

Me quedé allí plantada escuchando los golpes y pequeños gritos que procedían de dentro. Las lágrimas corrían por mis mejillas, y por fin reaccioné y obedecí las instrucciones de mi madre.

Primero corrí y corrí sin pensar en el cansancio, sin importarme a donde ir, simplemente corrí lejos de allí. Dormí en las calles por primera vez sin poder despejar las preguntas de mí cabeza.

Me pasé un día pensando en todo lo ocurrido y llorando, alejada de las personas intentando no llama la atención.

Al día siguiente escuché campanadas procedentes del Piazza Signoria, que anunciaban algo. Me dirigí allí media hora más tarde.

Y allí pude ver a mis padres, colgando en la orca.

Observé muda el hermoso rostro de mi madre que ahora lucía de un color blanco enfermizo. Sus ojos vacíos, sin esa luz que antes emanaba de ellos.

También observe a mi padre, humilde, sabio, fuerte, cariñoso y ahora, muerto.

Y volví a llorar, y esta vez más fuerte que nunca. Varias horas después de lágrimas y lamentos me cansé de llorar y puse en marcha otra instrucción que me dio mi madre, no olvidarlos nunca. A partir de ese momento fui fuerte y hacía todo lo posible para no morir. Pero todavía no había alcanzado las últimas palabras de mi madre, ser feliz. Lo intentaba y a veces lo era, pero con el tipo de vida que llevaba, no era muy fácil.

Esa era la razón por la que me resultaba tan familiar aquel sitio.

Durante esos 2 años nunca había pensado en volver allí. Tendría miedo de volver a derramar lágrimas al ver aquel lugar, o simplemente tenía miedo de volver.

Me traía tantos recuerdos aquel edificio. Y no todos eran sobre aquel fatídico día, sino de buenos momentos que pasé con mis padres. Como cuando delante de aquel pequeño pozo mi padre me enseñaba a luchar con la espada de madera, al principio nos lo tomábamos en serio, pero al rato acabábamos riendo y jugando a las peleas.

O cuando mi madre me hacía bonitos peinados, la ayudaba con las tareas o cuando me enseñaba lecciones sobre como hacer frente a los hombres. Esto último era porque mi madre tenía mucho carácter y odiaba a los hombres que se querían aprovechar de las mujeres, y ese carácter lo hederé yo. Como ella, yo tampoco soportaba que la mujer fuera utilizada como un objeto, solo tenían dos opciones: unirse a un convento o dedicarse a la prostitución.

Ella era hija de una familia noble de clase baja y a temprana edad ya estaba comprometida con otro noble, todo para beneficio de su familia. Ella no se quería casar, por dos razones; no amaba a aquel hombre y no iba a permitir que la utilizaran. Ella se marchó con mi padre al que amaba y juntos emprendieron una nueva vida.

Después de pensarlo unos segundos decidí entrar en mi antiguo hogar. La puerta de la entrada como esperaba estaba cerrada. Así que escalé por la parte lateral del edificio.

Era un edificio muy pequeño y bajito así que solo tuve que coger carrerilla e impulsarme hasta agarrarme al alfeizar de la ventana.

El cristal ya estaba roto, así que entré con cuidado de no cortarme.

Me encontré en el pequeño dormitorio donde solíamos dormir. Había una vieja cama grande donde dormían mis padres y otra más pequeña donde dormía yo. Todo estaba lleno de polvo, después de dos años es normal. También había una pequeña cómoda y un gran espejo. Bajé por las pequeñas escaleras de madera que crujían con cada uno de mis pasos y llegué a la parte de abajo. Era otra habitación igual de pequeña que el dormitorio. En aquella sala cocinábamos y pasábamos en tiempo.

Una vieja mesa muy pesada de comedor se encontraba pegada a la puerta de la entrada. Había tres sillas y otros pequeños muebles y objetos desperdigados por el suelo. La pelea que tuvieron los guardias y mis padres tuvo que ser un poco complicada.

Recuerdos que creía haber olvidado pasaban por mi cabeza. Subí otra vez hacía el dormitorio y me dirigí hacia el gran espejo. No podía verme por el polvo que acumulaba el cristal. Cogí un pequeño paño que me encontré en el suelo y lo limpié.

Y me vi por primera vez desde hace dos años.

Me sorprendió ver lo alta que ya era. Vi que mi largo pelo negro ahora me llegaba hasta las caderas, pero se encontraba sucio de la vida en la calle.

Me fijé en mi rostro, y vi a mi madre. Mis rasgos eran muy parecidos a los de ella, tenía su misma nariz y su boca. Y mis ojos, eran verdes como los de mi padre. Sonreí, y me sentí feliz. Pero mi cara estaba sucia y mis ropas también estaban sucias y desgarradas, y por una vez en dos años, quería verme bien.

Bajé las escaleras. Recordé que solíamos coger jarrones y llenarlos de agua, después utilizábamos esa agua para cocinar y asearnos.

Separé con todas mis fuerzas la mesa de la entrada. Cogí uno de los jarrones de cerámica que había en la esquina y salí hacía el pequeño pozo.

Allí llene el jarrón y lo lleve de vuelta a la casa. Repetí este proceso con los otros dos jarrones sobrantes que había dentro.

Y con aquel agua me aseé. Conseguí eliminar la suciedad de mi cuerpo y de mi pelo. Descubrí que mi pelo estaba hasta un poco más largo de las caderas, así que cogí un pequeño cuchillo que encontré entre los cajones de un mueble y me lo corté. Lo corté con cuidado manteniendo el cabello largo, a la altura de las lumbares. Cuando terminé lo aseé un poco más y lo noté aún más suave.

Subí al dormitorio y me vi en el espejo, y también descubrí que mi piel era más blanca.

Vi la cómoda y la abrí. Allí había poca ropa, pero algo me iba a servir.

Encontré el precioso vestido de mi madre, era sencillo, pero hermoso, era su favorito.

Decidí ponérmelo, pero antes ví que tendría que ponerme un corsé. Nuca me había puesto un corsé, y tampoco tenía ganas de ponérmelo, pero en ese momento quería ser lo más parecido a una señorita. Cogí el corsé del cajón y lo observé minuciosamente, supuse que no sería muy difícil de poner, pero si, lo fue.

Según tenía entendido los corsés se ponían muy apretados. Tiré de las cuerdas fuertemente y me empezó a apretar, maldita sea. Después de comprobar que corría el riesgo de asfixiarme con esa cosa puesta, lo aflojé. Por lo menos ahora podía respira tranquilamente. Me vi en el espejo con el corsé puesto, y me sorprendí en la forma en la que mis pechos resaltaban, y me sentí muy rara, demasiado atrevida, como si fuera una de esas cortesanas.

Deje de pensar en mis pechos y me puse el vestido. Me ilusioné al vérmelo puesto. La parte de arriba era parecida a una blusa blanca que me dejaba al descubierto los hombros. La suave y ligera tela blanca me cubría los pies. Después me puse encima una pequeño corsé (el cual, gracias a dios, no hacía falta apretarlo) de color marrón oscuro que se ajustaba a mi torso por debajo de mis pechos hasta las caderas, definiendo mis curvas.

Me observé otra ver en el espejo y di una vuelta, contenta de ver como la suave tela blanca se levantaba con el giro.

Ahora sí parecía una persona. Y aunque sabía que solo tendría el aspecto de una muchacha vulgar, yo me sentía como si fuera una rica noble.

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Ya se hacía de noche así que fui a dormir… ¡En una cama de verdad!. Nunca imaginé que la vieja cama de mis padres podría ser tan cómoda.

La mañana siguiente, desperté con una sonrisa, y sin dolor de espalda. Nunca me había sentido tan bien.

Bajé las escaleras. Bebí un poco de agua que recogí el día anterior antes de irme a dormir.

¿Sabías la cantidad de cosas nuevas que puedes descubrir si prestas atención a tu alrededor?, porque yo descubrí una muy interesante.

Debajo de la mesa del comedor siempre hubo una alfombra. Ahora la mesa ya no estaba encima de aquella alfombra por el hecho de que mis padres la movieron por aquel incidente. Os preguntareis 'Vale, ¿Qué tiene de importante esa alfombra?'. Yo os respondo: ' La alfombra no tiene nada de importante, es una simple alfombra. Lo importante es lo que había debajo de ella.'

Mientras bebía el agua miré por mirar a la alfombra por el rabillo del ojo. Y me sorprendí al ver algo que parecía ser una trampilla. Dejé la jarra y me dirigí hacía la trampilla con curiosidad. Retire la alfombra por completo y exactamente, era una trampilla.

Me puse nerviosa, no sabía sobre esto.

Levanté la trampilla tirando hacía arriba de un pequeño agarre de metal.

Vi que el interior estaba oscuro. Todo mi ser estaba excitado por saber lo que había allí dentro. Rápidamente fui hacía un estante y busqué como una loca una vela. Encontré una alargada de color blanco sucio. Cogí un trozo de cristal proveniente de la ventana rota, salí al exterior y con el cristal y con mi amigo rayo de sol la encendí.

Volví al interior. Gracias a la luz de la vela pude ver que no había ninguna escalera que me pudiera servir para bajar así que sin pensarlo dos veces me tiré. Y aterricé de pié en una habitación muy pequeña.

Con la ayuda de la vela pude ver a mi alrededor. Enfrente de mi había un gran escritorio con montones de papeles cuidadosamente ordenados a los lados, y algunos utensilios de escritura. Pero lo que más me llamó la atención fue un voluminoso libro cuya portada estaba hecha de cuero y bueno, no tenía nada más de especial, pero sentí curiosidad. Me di la vuelta y observé un gran baúl adornado. Me quedé atónita al ver la cantidad de armas que colgaban cuidadosamente en la pared, espadas largas, cortas, dagas, cuchillos, martillos, hachas, lanzas… y sobre todo, en la esquina del cuarto, dos espadas de madera.

Como quería a aquellas espadas.

Volví la vista hacia el libro. Deje la vela encima de la mesa y acaricié la tapa del libro. Suavemente lo abrí.

Hablaba sobre detalles de misiones… de asesinato. Pero las personas asesinadas eran gente principalmente ricas que dificultaba la vida de los ciudadanos, imponían leyes injustas, vivían del sufrimiento de otros etc. También hablaban de misiones para obtener información, robar algunas cartas importantes y otras cosas que no implicaban matar a otras personas. Pero lo más sorprendente de todo esto es que estas misiones… fueron llevadas a cabo por mi padre.

Seguí leyendo hasta que llegué a una parte que no podría pasar por alto:

''Hoy, mi esposa y yo hemos decidido irnos de España y empezar una nueva vida en Italia. Los templarios empiezan a sospechar de mí y tengo miedo de eso.

Oí que en Florencia podría encontrar algunos asesinos que me ayudaran, espero que así sea. También, la guerra cristiana empieza a ser peligrosa para nosotros, cada día los templarios ganan más territorio.

Así que dentro de unos días partiremos hacia Florencia.''

'' Hace unos días que llegamos a Florencia. La vida aquí es muy tranquila. Mi esposa es un ángel, cada día la amo más. Mi pequeña hijita… es hermosa. Cada día es más inteligente y astuta, igual que su madre.

En cuanto al dinero, vamos bien, gano lo suficiente como para poder mantener a mi familia. Mantengo un establo y va muy bien. Excepto algunas veces que viene algún que otro noble orgulloso y que empieza a poner en evidencia mi trabajo.''

''Hace ya 4 años desde que nos instalamos en Florencia. Mi hija ya maneja con tota fluidez el italiano, aprende bastante rápido para su edad. El año pasado empecé a enseñarle el arte de la espada, y ha aprendido muy rápido. Es más sabía y fuerte y sabe leer y escribir mucho mejor que cualquier varón.''

''Estoy asustado. Los guardias italianos me buscan a mí y a mi familia. Los españoles han mandado mensajeros informando de mi búsqueda, y lo peor de todo es que no solo me buscan a mí, si no también a mi hija y a mi esposa. No se cuando llegaran, pero las tengo que poner a salvo…'' el texto no terminaba.

Las demás paginas estaban en blanco, las pasé una a una esperando encontrar algo más. Hasta que llegué a la última página y pude leer:

''- Aparta tu hoja de carne inocente.''

''- Camúflate entre la gente y mézclate en la multitud.''

''- Nunca comprometas a la hermandad.''

''Actuamos entre las sombras para servir a la luz. Somos asesinos.''

''Nada es verdad, todo está permitido.''

Estas palabras quedaron grabadas en mi mente.

Intentaba asimilar toda la información. Mi padre era un asesino, pero no uno que mata a gente inocente por venganza o por diversión, lo hacía por el bien de los ciudadanos.

Y por eso murió.

Un gruñido y una sensación de vacío en mi estómago interrumpieron mis pensamientos. Y me di cuenta de que después de tanto descubrimiento me había olvidado de comer.

Antes de salir de allí eché un vistazo a aquel baúl. Al abrirlo me encontré con una vestimenta y una armadura. Supuse que sería de mi padre. Brazales de hierro, una capucha, una pequeña capa… y un cinturón con un símbolo en metal. Era precioso. Los acaricié, tenía una forma triangular parecido a una gota.

Otro rugido. Seguí mirando y encontré una bolsa de cuero. Cuando la cogí y escuché un tintineo pensé que estaba soñando. La abrí rápidamente y vi montones de florines dorados en el interior. Mi cara se iluminó y estuve a punto de gritar de la emoción… dinero ¡dinero! Reí fuertemente.

Enganché la bolsa alrededor de mí cintura y me dispuse a salir, pero antes eche un vistazo a la pared con las armas. Cogí un cinturón que vi en el baúl, el cual era pequeño y llevaba una pequeña vaina. Me levanté el vestido y amarré el cinturón alrededor de mi muslo. Agarré una pequeña daga y la coloqué en la vaina.

El salir de allí no fue para nada complicado, con tan solo levantar los brazos ya alcanzaba el techo.

Una vez fuera suspiré. Y lo primero que hice fue ir al mercado.

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Hola! Bueno quería decir que estoy emocionada con mi historia, es uno de los primeros fanfics que escribo. Actualmente estoy escribiendo muchos fanfics a la vez de videojuegos en mi poco tiempo libre, pero este es uno de los que más trabajo. No me importa no recibir muchos Reviews ya que publico aquí mi historia por diversión y en parte por no dejar mis aburrimientos metidos en una carpeta del ordenador XD

De todas formas muchas gracias a EliZaBeTh214 por mi primer review de esta historia xD (si me he emocionado)

El próximo capitulo tardará un poco (estudios, atletismo, clases... blablablabla)

SALU2