Capitulo 2: La vida sin amor.
Dos meses habían pasado desde su llegada a Ohio y estos habían sido difíciles, acostumbrarse a tantas cosas… empezando por el idioma. Para ella el ingles no era un problema ya que lo hablaba de forma fluida porque su papá era ciudadano americano y éste tuvo la preocupación de que siempre en la casa se hablara ingles.
Pero una cosa es eso y la otra es escucharlo día y noche, y peor aun si no tenia chance de hablar español con nadie.
Los días miércoles eran sus favoritos porque además de tenerlo libre de clases lo que le permitía estudiar, era el día que llamaba a su casa y pasaba por lo menos 30 minutos hablando con su familia.
El trabajo era fuerte, ensayos varias veces al día, clases particulares que podían extenderse horas, charlas y las clases teóricas que no podían faltar para las que había que investigar mucho.
Vivía en un dormitorio para señoritas y ya había entablado una buena amistad con su compañera de cuarto Sophia, que venia desde el estado de Kentucky (muy cerca de Ohio) para seguir sus estudios con el piano.
Era una maravilla tenerla de compañera ya que en algún momento podrían compartir sobre el escenario haciendo duetos.
Casi no había salido del campús, a excepción de dos oportunidades que necesitó algo que no tenían en la tienda del conservatorio.
Pero a pesar de lo ocupada que estaba, Elizabeth sentía un vacío en su pecho, estaba haciendo lo que más quería en el mundo pero le faltaba alguien con quien compartirlo. Desde que llegó no había salido con nadie y hay que dejar claro que este conservatorio era una especie de imán para hombres atractivos. De todas sus interacciones con otros violinistas, pianistas y hasta cantantes no había tenido la dicha de conocer a alguien que causara un terremoto en su corazón.
Esto cambio un poco cuando conoció a Christian, que hombre tan bello, era perfecto. Lo primero que le llamo la a atención fueron sus manos, grandes y viriles pero a la vez delicadas y ágiles. Christian tocaba el violonchelo (uno de los instrumentos mas sexys por su forma de tocar según Elizabeth…. Entre las piernas! Jiji) y no queda más que decir que hacía magia con ese instrumento.
La primera vez que Elizabeth lo vio tuvo que contenerse de no babear… imaginando lo que esas manos eran capaces de hacer…. Estaba claro que la atracción era solo física. Ni corta ni perezosa busco hablar con él.
Y no tuvo que esperar mucho tiempo para que el también se sintiera atraído por ella. A ambos le resultaba, podían hacer música juntos, se llevaban bien y además las noches de locura y pasión eran eso…. Una locura.
Christian venia por apenas un año a culminar sus estudios, canadiense de nacimiento era alto y no muy musculoso pero si bien definido, su cabello lo llevaba algo a los hombros de un color oscuro y sus ojos de un intenso marrón.
Juntos hicieron varios duetos, cuyas prácticas terminaban en noches intensas e inolvidables. Christian idolatraba el cuerpo de Elizabeth y cada vez que estaban juntos lo hacia su templo de devoción. A la semana de conocerse, Christian la invito a salir y al terminar la cita pasaron por el dormitorio de él porque supuestamente le quería mostrar algo. En realidad si tenia algo que mostrarle… una grabación de una pieza que ella había querido escuchar, algo súper emotivo. Ambos no hablaron mientras escuchaban y ella inclusive cerró sus ojos para apreciarla mejor.
Christian aprovecho este momento para observarla y comérsela con los ojos, desde que la vio, solo unos días atrás, le había gustado esa mujer. Su pasión al tocar, su dedicación, sus brazos, sus piernas…. La quería para él.
Elizabeth fue a abrir sus ojos pero él no se lo permitió, le vendo el rostro con un pañuelo y la ayudo a ponerse de pie frente a él.
Que haces? - Pregunto ella.
Shhhhhhhh - fue todo lo que le alcanzo a decir mientras con un dedo silenciaba sus labios.
Le soltó el cabello y comenzó a pasar sus dedos por el… cuando todo estuvo suelto sobre sus hombros agarro su rostro con las dos manos y se inclino para darle un beso profundo y prolongado que hizo que Elizabeth tuviera que cortarlo para poder recuperar su respiración.
Esto era lo que ansiaba Elizabeth desde que lo vio por primera vez, esas manos fabulosas por todo su cuerpo, no lo evito, más bien se dejo llevar y dejo que fuera él el que llevara el control.
Después del beso, Christian pasó a quitarle el suéter suavemente mientras besaba su cuello. Introdujo su mano por debajo de la blusa para sentir su abdomen y sus firmes senos que se encontraban excitados ante tal roce. Hasta este momento Elizabeth no había usado sus manos pero decidió retirarse la venda y no perderse el espectáculo. Ayudo a Christian a quitarse la camisa mientras seguían besándose y entonces pudo apreciar el pecho descubierto de este hombre lleno de deseo. Siguieron los besos y Christian le dio la vuelta para besarle la espalda mientras ella daba espasmos de placer. Recorrió toda su espalda a besos mientras con sus manos hábiles le desabrochaba el pantalón, la libro de sus ataduras y la dejo como Dios la trajo al mundo, perfecta según sus ojos…. Con las curvaturas necesarias para volverlo loco…..
Elizabeth sentía que no aguantaba más, era demasiado, nunca había estado tan atraída por un hombre hasta ese momento. Pero era solo sexo, a Christian lamentablemente no lo quería, lo estimaba como amigo pero amor… no.
Christian se despojó rápidamente del resto de la ropa que lo tapaba y fue cuando Elizabeth sintió el objeto que le brindaría máximo placer esa noche presionado contra su cintura. La llevo hasta la cama en una especie de abrazo pero para sorpresa de ella el se sentó primero, masajeando continuamente la cintura de ella y los glúteos, para luego poseerla desde atrás, algo nuevo para ella. Nunca en su vida habría imaginado algo así, ese hombre, con esas manos, haciendo de ella entre sus piernas un instrumento que emitía gemidos de puro éxtasis, el tenia todo el control… los movimientos fueron suaves al comienzo mientras el besaba su espalda, para luego acelerar su ritmo lo que provocaba en ella gritos ahogados que aplacaba apretando con sus manos lo poco que conseguía del cuerpo de su amante.
El consiguió llegar al placer total sin percatarse de que ella no lo había echo pero a Elizabeth no le importo, todo lo que sentía en ese momento era suficiente como para tenerla en un estado de felicidad por un buen tiempo.
Cambiaron de posición y esta vez se acostaron en la cama. El sobre ella, siempre con el control, para que en esta oportunidad si estallara en ella todo el deseo reprimido.
Noches como estas no faltaron con el pasar de las semanas y Elizabeth sintió que podría enamorarse de Christian…. Hasta que se llevo la más grande decepción.
Una tarde regresando de una clase, decidió pasar por el dormitorio de él para entregarle un material. Aunque al principio de su casi relación el seguía saliendo de vez en cuando con otras, ya llevaban un tiempo exclusivos el uno para el otro, por lo que no esperaba lo que consiguió cuando llego.
Aunque la escena solo la vio por unos segundos, quedo marcada en su memoria para siempre. Christian estaba con otra de las violinistas del grupo de ella, una que odiaba por cierto por sus aires de superioridad. La imagen de sus cuerpos entrelazados a los pies de la cama fue como un puñal ardiente que atravesaba su corazón.
Christian salio tras ella al darse cuenta de que los había visto, pero fue en vano. Elizabeth había desaparecido. Incluso no regreso a su dormitorio por dos días, lo que preocupó a Sophia.
Elizabeth no podía con su alma, acaso estaba destinada a no encontrar el amor verdadero, el amor de pareja, de amantes?
Se sentía decepcionada con la vida por no poder mantener una relación… el que creyó su primer gran amor resultó ser solo su gran amigo… no tenia ningún tipo de remordimiento de haberse acostado con Alejandro, inclusive de que hubiera sido su primer hombre…. Ya que le pareció especial haber compartido ese momento con alguien al que quería. Pero no se sentía capaz de encontrar el amor.
Decidió tomarse unos días, necesitaba despejar su mente y no tener la oportunidad de encontrarse con Christian en algún lugar del campús. Así que tomo un autobús que la llevara lejos…
Los paisajes eran impresionantes, desde que había llegado a este país y a este estado nunca se había dado la oportunidad de recorrerlo… y nada mejor para matar el despecho que ocupar la mente en cosas bellas.
Pero tuvo que regresar a la realidad, después de dos días en un hotel era imperativo regresar o tendría problemas con sus profesores.
Desde ese momento dedicó todo su esfuerzo a su instrumento, a sus clases y evitó con todas sus fuerzas cualquier contacto con hombres, no iba a perder su tiempo y energías en algo que solo rompería su corazón y la haría perder el camino de lo que había ido allá a conseguir.
Sophia como buena amiga hizo todo lo posible primero por evitar que Christian fuera a molestarla y segundo por mantenerla ocupada… Elizabeth se inscribió en la Orquesta de Cámara y Orquesta de Opera del Conservatorio. No eran su fuerte, prefería ser solista pero era una buena experiencia a nivel de currículo.
También asistía a las practicas donde que Sophia tenia al acompañar a distintos músicos y fue así como conoció a un joven tenor, muy talentoso y unos años mas adelantada que ella.
Su nombre era David Miller, era un chico normal, muy extrovertido y simpático y además tenía una voz que le erizaba la piel a cualquiera.
Elizabeth solo lo admiraba cada vez que podía ver uno de sus ensayos, hasta que su amiga se lo presentó, pero no en pos de nada amoroso. De verdad que es simpático fue lo que pensó ella.
Debido a que David estaba a punto de terminar sus estudios no veían ninguna clase juntos, pero en mas de una oportunidad terminaron tomando café los tres, hablando de conciertos, de repertorio, de los profesores, en fin, de la vida dentro del conservatorio.
A partir de ese momento Elizabeth no se perdió uno de sus recitales, en verdad tenia muy buena voz y quien sabe si llegara a ser famoso algún día y ella pudiera decir que lo conoció en sus inicios…. Jiji
El tiempo paso veloz y le toco a David dejar el conservatorio, para Elizabeth fue un placer poder tocar en la Orquesta que lo acompaño cuando su concierto final. Cuando el año acabo y él partía para seguir con su carrera se despidieron deseándose suerte en sus futuros y creyendo nunca volverse a ver.
