TORMENTAS DE ARENA:
DISCLAIMER: ¡A ver si os leéis el primer capítulo!
AVISO: Este fic participa en el reto 54 "Títulos de drabbles" del foro"Alas negras palabras negras"
La importancia de los recuerdos:
Habían pasado años desde esa fatídica noche, una noche plagada de horrores y dolor, pero no por ello olvidarías. Se había convertido en una pesadilla recurrente que agitaba tu cama y ahogaba tu garganta en gritos.
Todavía recuerdas el frio contacto de esos labios muertos y apagados, la boca de tu amada Elia presionándose contra la tuya, tus manos empapadas de sangre o el hedor a muerte que asfixiaba Rocadragon. Todo eso formaba parte de ti, se había convertido en el principal ingrediente del veneno de la víbora, un veneno que estabas expectante por inyectar.
Habías intentado olvidarlo, pero los recuerdos siempre regresaban, siempre volvían al punto de partida.
Ya lo habías aceptado, el tormento siempre te acompañaría, Elia no te pensaba abandonar y su muerte tampoco y tú tampoco las abandonarías, no esta vez. No ibas a volver a fallarla, se lo habías prometido, le habías prometido que nadie nunca le haría daño y habías fallado, no volvería a ocurrir.
Por eso cuando te comentaron lo del juicio por combate no pudiste evitar pensar que tu hora había llegado, que Elia iba a ser vengada.
No fue por el enano, el gnomo no te importaba, era un Lannister, el león débil pero un león al fin y al cabo. Tu solo querías derrumbar a la montaña.
Por eso no te importo cuando la montaña te aplasto al igual que a tu hermana. No importo el dolor, ni la angustia de tu querida Ellaria no te importo, no siquiera te molesto la certeza de que ibas a abandonar este mundo, más bien fue un bálsamo para tu lacerada alma saber que al fin te podrías reunir con tu querida hermana.
Y te consolaba el saber que la montaña te seguiría en poco tiempo, rodeada de dolor y agonía, el mismo sufrimiento que él le hizo pasar a tu pequeña Elia. El veneno consumiría las entrañas de Gregor Clegane, lenta y dolorosamente. El veneno de la víbora roja.
Y ya nada más importo que el recuerdo del momento en que tu lanza atravesó la coraza de Ser Gregor condenándole sin que el aun lo supiera.
Elia se sentiría orgullosa.
