Alemania, año 2013, catorce de abril. Primera dimensión.

Eren lo trató con más cuidado, era raro. Primera vez que Levi se quejaba y se veían tan descompuesto en el candente sexo, ya no danzaba con su cadera, ahora se encogía y gruñía más de la cuenta, presionaba las sábanas con fuerza y no dejaba escapar su voz del todo por más que presionara contra esa parte que le encanta a su pareja. Le besó en la boca y el mayor desviaba sus rojizos labios. ¿Qué pasó? estaba seguro que le estaba brindando placer, haciéndole el amor tanto carnal como en la boca.

—M-Mierda...—Levi se sonrojó con fuerza y suprimió otro jadeo. Se sentía sucio. ¿Cómo eso estaba gustándole tanto? hasta le ordenaría al mocoso arremeter con más fuerza y desde un ángulo inclinado, pero no. Este no era él... esto no era más que un sueño homoerotico con Eren del que tendría que preocuparse después.

O sea, soñar que te folla salvajemente un subordinado y de esa manera tan realista y nítida no debía significar buenas cosas, pero hasta ahora no se había sentido particularmente homosexual con Eren, sólo le tenía algo de estima...

¿Cómo esa estima se volvía en un placer tan oscuro y primitivo? ¿Cómo podía controlarlo de esa manera en el sexo? parecía un simple, puto y rosado conejito cada vez que Eren mordía sobre su cuello, ni siquiera sabía que allí tenía un punto débil, bueno, quizás fuera por el hecho de que nadie antes le había tocado así.

—Levi... amor...—empujó sus caderas, faltaba poco para el orgasmo.

Nunca hubo alguien que le penetrara, jamás se imaginó en esta o en la posición contraria con un hombre, le parecía antinatural, era increíble lo morboso y delicioso que resultaba ser.

—Vamos, Levi... no pongas esa cara, sé que lo disfrutas...—el muchacho le abrió las piernas con fuerza y enterró con más fuerza su grueso e hinchado miembro mientras la espalda del contrario se arqueaba en espasmos.

—B-Bastardo... ah... ahhh...—los ojos del sargento se abrieron.

¿Qué coño era eso? ¿eso caliente y líquido que sentía en su culo? no era posible que el muy hijo de puta... salió un poco más. Eren se deslizó fuera de él y Levi liberó su orgasmo que se mezcló con la esperma semi trasparente que salía de su ano.

Realidad que fuera la que vivía ese Eren estaba más que muerto. Levi pensó en cuales serían las flores más bonitas para su tumba con una risa descompuesta y aterradora.

Fuera de las murallas, año 851, catorce de abril. Segunda dimensión.

El caballo del sargento estaba atado al de Eren, y este mismo Eren llevaba al Sargento más masculino de todos sentado delante de él acurrucado y gruñendo molesto por el constante galope. El pobre muchacho de dieciséis años hacía lo imposible por no estar como un tomate, después de todo, el beso que le había dado antes el mayor y la manera en que ahora se posesiona cerca de él era algo más que extraño y que debería atentar con las realidades del mundo, lo único que faltaba era que el sargento se riera ruidosamente mientras cabalga sobre prados floridos y luminosos por el resplandor del sol golpeando su linda y bonita cara... y...

Eren movió la cabeza de un lado a otro. No podía estar pensando esas cosas, si Levi volvía de su gran y malvado trance y se enteraba de su comportamiento amariconado lo colgaría de las bolas con el gancho de un equipo tridimensional.

Eren apreciaba a sus bolas, grandes compañeras esas dos.

—Levi, ya casi estamos llegando...

—Este viaje ha sido una mierda, sólo volvamos a casa ya...—susurró envolviéndose más en el pecho del menor.

Eren volvió a tragar con fuerza por la fricción y calor del mayor en su cuerpo, pedía a todos los cielos existentes que no apareciera un titán ahora, estaba distraído, incluso los impactados reclutas nuevos lo estaban, no podían creerse que ese fuera el hombre que los hacía orinarse del miedo antes.

—Levi...

—¿Qué quieres idiota? si quieres saber si aún te quiero por esta broma de mierda sabes que sí. Pero mañana a más tardar tiene que acabar...

Eren se calló, no podía discutir contra esa magnífica lógica. Definitivamente un golpe muy fuerte había afectado la cabeza de su superior.

Por divinidad de Sina o del dios que existiera en aquel mundo habían llegado sin mayores contratiempos, después de bajar del caballo la mano de Levi se entrelazó con la del pobre muchacho que estaba más rígido que una piedra, oh dios, esto era demasiado para sus nervios, si Levi lo estaba poniendo a prueba era demasiada maldad junta.

—¿Qué tipo de Hotel antiguo es este? ¿Quieres tener sexo recreativo, Yeager?

—No señor... yo sólo, este es el primer refugio... de los titanes.—se explicaba, se puso derecho y decidió comportarse y estar de acuerdo a la situación.

Los demás quizás dirían que Levi tenía un pequeño "desperfecto" que terminaría solucionándose con el tiempo.

—¿Aún sigues con eso mocoso...?—susurró con una sonrisa ladina trepando con las manos en el cuello del menor, se sorprendió al notarlo un tanto más bajo que antes.—Aunque tienes un punto a favor... ese titán o lo que sea estaba bastante real, pero no, no me excita ni me sube el libido para nada, hasta daba asco. No conseguirás mi culo con eso...

—¡Hei-Heichou!—susurró rojo para luego morderse la lengua, tenía que seguir de acuerdo a la situación, pero las palabras del más pequeño se le hacían extrañas y sugerentes, demasiado sugerentes para lo que su mente aún adolescente podía soportar.

Respiró otra vez con calma, la cercanía lo abrumaba y casi sentía que sería besado (no tan en contra de su voluntad) de nuevo.

Iba a decirle algo, pero un hombre imponente se posó entre ellos. Parecía que el rumor ya había llegado a sus oídos.

—¿Así qué estamos rebeldes, Levi?

—¿Señor Smith?—se sorprendió el azabache. —¿En serio tú también estas confabulado con este mocoso para hacerme esta broma? de seguro fue cosa de Hanji.

—¿Qué?—alzó la ceja sorprendido el rubio.

—Puedo hacer lo que quiera con Eren, no te metas, es más, podría tener sexo aquí con él Smith ¿Quieres ver, eh?.

—¿Meterme en qué?—decía sorprendido el superior en aquella legión.

Todos miraban en un largo silencio tenso a Levi que se aferraba con fuerza al brazo del menor.

—Lo haré. Vamos Eren, tengamos sexo.

Y Eren... Eren estaba a punto de desmayarse.

Alemania, año 2013, catorce de abril. Primera dimensión.

Eren estaba arrinconado en la pared, Levi había agarrado la navaja para cortar sobres desde el escritorio que ahora yacía cercana a la pobre e indefensa yugular del uniformado. Tragó grueso.

—Amor...

—Amor y una mierda... ¿sabes lo que acabas de hacerme?

—¡Pensé que había mejorado mucho, no me mires así, no me mates así, no quiero morir a manos de la persona que amo!

—Amar y una mierda...—respondió sádico y asesino. —Me acabas de partir a la mitad con tu sucio y poco higiénico pene... osaste incluso correrte en mí.

—Pe-Pero Levi...—explicó el pobre muchacho. —No te pones así desde oh... oh...—la sonrisa del menor volvió a él, picara y tersa, el sargento ignoraba porqué el menor no estaba cagado de miedo.

—¿Qué...? ¿Por qué me miras así? Arrodíllate bastardo.

—Como en "los viejos tiempos, eh"—Eren se acercó al sargento sin temer al filo del cuchillo.—Quieres recordar los viejos tiempos...—en un momento que el mayor no pudo calcular por la consternación del poco terror de ese Eren le habían arrebatado el cuchillo lanzándolo lejos, una mano se posó en su pecho desnudo hasta deslizarse a sus rosados pezones.

Un estremecimiento le recorrió por completo al mayor. Odiaba eso, odiaba ese extraño cuerpo de su maldito sueño tan sensible, se mordió los labios para atacar, pero los brazos más fuertes lo recostaron sobre el colchón.

—Haremos el amor de nuevo, Levi...

—Que no maldito bastardo pervertido, cerco asqueroso, inmundo, te rebanaré el pene con los dientes...

—Tan lindo...—sonreía el muchacho. —Eso mismo me decías cuando recién empezamos a salir.

Levi miró como algo duro le precionaba el muslo, observó con horror como ese mutante estaba nuevamente duro. ¿Qué cojones les dan de comer a los adolescentes en sus sueños? tenía que hacer algo, a este ritmo mañana no caminaría...

Bueno, era un sueño, pero este puto sueño lo podía afectar en el desempeño de la legión, soñar que te folla Eren ya es malo, pero soñar que te folla dos veces ya es porque te tienes que dar un tiro en la cabeza con el arma a mano más cercana.

—Entraré en ti... amor mío, si te excita, podemos casarnos de nuevo mientras tenemos increíble y delicioso sexo.

—¡NO!—bien, el macho y masculino Rivaille estaba perdiendo los estribos. —¡Aléjate de mi Satanás, esta es una puta pesadilla, sal de mí, deseo impuro, sal de mí!

—¡Voy por ti, mi lindo esposo!

Levi en tanto trataba en vano de defenderse, no entendía cómo mierda aún no despertaba, todo perdía sentido, incluso se había casado con Eren.

Incluso... su pecho se estaba agitando por él.

Fuera de las murallas, año 851, catorce de abril. Segunda dimensión.

Eren fue el único que pudo controlar la maña de Levi... y de qué forma, Mikasa estaba que derrumbaba la puerta, allí, gruñendo mañoso y sin ganas de escuchar ninguna palabra estaba Levi amarrado a su cuerpo, Eren suspiró para acariciar los cabellos del más bajo, a pesar de todo, tenerlo así... resultaba más agradable de lo que Eren llegaría a imaginar.

—Cuénteme Heichou... cuál es el problema.

—Mi esposo me trae a un puto parque de diversiones y se alía con mi archi enemigo. Eso pasa.

—¿Archi enemigo? ¡Es sólo Smith!

—Tú lo conoces mejor que yo, es capaz de todo.

Eren sonrió un poco, sintió ganas de que a Levi le entraran nuevamente esos arrebatos de robarle un beso, hasta quería robárselo él.

—Así que... ¿Soy tu esposo? cuéntame de eso.

—Casados... me pediste matrimonio, te humillaste tanto para que aceptara... Y lo hice, me casé contigo, estúpidamente lo hice.

—¿Eres feliz conmigo... Levi? En esa rara realidad que te empeñas en crear...¿Eres feliz conmigo?

—No es una rara realidad, todos me tratan de loco cuando ustedes son los raritos con trajes de Spiderman para trepar muros.

—Sígueme contando...—interrumpió la inminente queja del mayor antes del desenlace.–Cómo fue nuestra vida juntos... quiero escucharla.—se reía Eren.

Sonrió, a pesar de que un pequeño dolor se instalaba en su pecho cuando el mayor empezó a relatar una bella y conflictiva historia donde terminaban juntos los dos. Esta era una broma cruel... y a la vez hermosa.

Sería lindo que las cosas fueran como la historia que está inventando el mayor... pero Eren se daría cuenta al igual que el resto en el entrenamiento y en el avance... que Levi definitivamente no era el mismo ni estaba jugando una broma.

Alemania, año 2013, catorce de abril. Primera dimensión.

Levi miró con horror como seguía allí, en su sueño. Miró con horror hacia afuera por la ventana. Criaturas extrañas de metal se movían de un lado a otro, construcciones enormes de color gris, gente vestida de las formas más extravagantes posibles. ¿Cómo demonios tenía esa mujer el cabello rosado? ¡Joder, la genética ahora era un misterio del mundo sin resolver! ¡Mujeres con cabello rosado por dios! Seguiría pegado a la ventana viendo cada rareza que su disparatada mente estaba creando, pero la voz de un muchacho le interrumpió.

—Iremos al cine, Levi. Ya que estamos libres tengo un par de entradas... ¡Una película de terror, buuuu~!

—¿Cine?

—Lo pasaremos genial, esposo.

—No me digas esposo, maldición.—gruñó Levi hastiado. —¿Y qué es cine?—respondió Levi buscando desesperado el baño, luego prestaría atención a los extraños aparatos a su al rededor.

Lo que no sabía, es que el Cine se convertiría en su peor enemigo y le quitaría toda la reputación que tuvo o tenía en ese mundo.

Realmente toda.


Me animaron para seguir la historia. Sólo les puedo decir que ambos Levis serán un desastre, el Sargento con el Cine y el Abogado con el equipo tridimensional. Buenas a todas las que leen...