Después de un mes esperarías que Dick se sintiera más cómodo en la mansión, o que Batman hubiera atrapado al asesino de sus padres. Ninguna de las dos cosas había pasado.

Dick ya hablaba más, cierto; convivía más con Bruce y Alfred, cierto; jugaba con Bruce por la noche, entre la hora de llegada y su hora de dormir; y en la mañana Alfred lo obligaba a hacer un par de tareas para que entrara a un buen grado en la escuela. Bruce se impresionó de lo listo que era, estaba seguro que quedaría un par de grados más arriba de los que debería. Pero seguía teniendo pesadillas, seguía despertando a mitad de la noche, gritando por su familia (por suerte para Bruce, él estaría en casa para consolarlo, manteniendo su secreto seguro); esos días no hablaría en todo el día, y sería difícil conseguir que probara bocado alguno.

Zitcka iba siempre a todos lados con él. Alfred había intentado lavarla una vez, Dick lo evitó y desde entonces no la dejaba sola a la vista de Alfred.

Bruce había comenzado a tomarle cariño al niño, incluso se había hecho la idea de adoptarlo, pero no estaba seguro de si a Dick le gustaría, o de si era lo correcto.

Batman no había encontrado ninguna pista de Zuco, parecía que había salido de la ciudad, sólo esperaba que volviera.

Una mañana, Bruce bajó a desayunar, se encontró con un pequeño Dick parlanchín a la mesa, Zitcka estaba en la silla junto a él y Alfred asentía y sonreía a todo lo que el pequeño decía.

"...y entonces Batman saltaba desde la plataforma y atacaba a Zuco con un batarang para luego ir hacia mis padres y salvarlos de caer-"

Bruce lo miró con curiosidad.

"Amo Bruce" saludó Alfred colocando un plato en su lugar "el joven Richard me contaba su emocionante sueño de hoy. Me parece que ya no debería comer azúcar antes de dormir." añadió con una sonrisa.

Dick lo miró con falso susto, y luego rió. Bruce sonrió, revolvió el cabello del niño al pasar detrás de él y se sentó a desayunar, escuchando anécdotas del circo, y no pudo reprimir una sonrisa cuando Dick comenzó a hablar sobre Batman. Parecía que ya se había vuelto su héroe con todos los rumores que había en cd. Gótica, y la noche anterior había detenido a Dos Caras y lo había devuelto a Arkham. No había pasado por alto el hecho que añadía bati- o bat- a todas sus armas y equipo. Era una idea buena, ridículamente buena.

Bruce reprimió un bostezo pero Alfred lo vio y lo mandó a descansar, diciendo algo sobre utilizar el fin de semana como es debido. Dick le sonrió, diciendo que estaba bien.

"Cuando despierte, prometo jugar contigo lo que resta del día." informó Bruce.

Dick sonrió aún más y asintió.

Bruce POV.

De verdad necesitaba eso. Dormí al menos 2 hrs, sé que podría haber dormido más, pero un peso ligero saltando sobre mí me hizo despertar.

"¡Bruce!" Decía Dick.

"Amm? ¿Qué pasa, Dick?" dije con un breve bostezo.

"Hoy es el último día de la feria, si continuas durmiendo no nos dará tiempo de ir." se quejó, dejándose caer a un lado de mí en la cama.

"¿De verdad quieres ir?" pregunté esperanzado de reconciliar mi sueño.

"Por favoooor." rogó el niño.

"Está bien" aceptó Bruce. "Te veo abajo en 15 minutos."

"¡Sí!" celebró Dick saltando de la cama.

"¡Joven Richard!" Alfred apareció en la puerta justo antes de que el niño saliera. "Le dije que no molestara al amo Bruce."

Dick bajó la mirada, pero pude ver que ocultaba una traviesa sonrisa.

"Está bien, Alfred." dije. "Ya era hora de levantarme, además iremos a la feria, ¿nos acompañas?"

Dick le lanzó una enorme sonrisa y Alfred se apresuró a responder.

"N-no, gracias. Creo que me quedaré a limpiar y a hacer... Otras cosas." diciendo esto, salió de la habitación, seguido por Dick.

"15 minutos, Bruce" me recordó y luego lo escuché bajando las escaleras.

S.s-S.s-S.s-S.s-S.s-S.s

Algodón de azúcar, un par de peluches (un conejo y un perro), un gorro y una camiseta nueva (ya que la otra se mojó en uno de los juegos). Dick se veía muy feliz, y a mí no me importaba gastar dinero en él. No fue hasta que nos acercamos a un juego tipo trapecio que se tensó, y pude ver cómo sus ojos se humedecían con lágrimas contenidas, pero también se notaba que extrañaba eso...

"Oye, Dick, ¿está todo bien?" pregunté. Él no contestó, se metió un gran pedazo de algodón de azúcar a la boca, pareció que lo hizo para no tener que responderme. "¿Te gustaría subirte?"

Dick miró a sus pies.

"No, me hacen recordar... Ese día." lo dijo tan bajito que casi no lo escuché.

Pude notar inseguridad en su respuesta.

"Tranquilo, no hay forma de que olvides ese día" dije, hincándome para estar a su altura y obligándolo a mirarme a los ojos. "Pero no puedes dejar de hacer lo que te gusta. No puedes dejar de hacer lo que te enseñaron. Mantenlos vivos contigo, si los llegaras a olvidar, se irían completamente..."

Mi protegido me miró, sus grandes ojos azules brillando, asintió.

Lo vi arriba, el asistente del juego le puso el gancho de seguridad, Dick pareció no molestarse, el trampolín que había debajo era suficiente para él para no tener miedo, y su familia no utilizaba ningún tipo de red de seguridad para su acto. Dick saltó y dio un par de volteretas, el juego era para columpiarse y caer, sorprendió a la fila y al encargado cuando saltó en el trampolín, de vuelta al trapecio, su risa contagiaba a los que miraban maravillados a ese pequeño de 8 años.

Dick POV.

Había olvidado lo grandioso que era volar. El viento alborotando mi cabello, tocándome el rostro, susurrando a mis oídos. Parecía un sueño, hacía mucho que no me sentía así, podía sentir a mis padres apoyándome, diciéndome que giros y en qué momentos darlos. A mis tíos aplaudiendo y riendo desde las gradas, y a mi primo, diciendo que aún no era tan bueno como él... Los podía sentir... Salté hacia el trampolín otra vez, pero cuando subía, resbalé y no alcancé a agarrar el trapecio.

"Dick..."

La voz de mi mamá hizo eco en mi mente. Su imagen cayendo pasó por mis ojos. Todos ellos... Cayendo hacia su final... Bruce se acercó a mí rápidamente, como si supiera lo que acababa de pasar. Los aplausos de las personas de la fila me desconcertaron un poco. Bruce me miró preocupado, sonreí y él me miró confundido.

"¿Sabes, Bruce?" dije, mientras le lanzaba una sonrisa tan real como él mismo, "amo volar, y puedo sentirlos conmigo... Tenías razón. Los mantendré conmigo tanto como pueda seguir volando." lo abracé y él se sorprendió, pero me abrazó de vuelta.

"Siempre serás mi pequeño Robin..."

Las palabras de mi mamá me llenaron los ojos de lágrimas, pero ésta vez eran de felicidad, sí los extrañaría, pero ahora sé que están conmigo. No podía ver a Bruce, pero podía decir que también estaba sonriendo, y mi público, seguía aplaudiendo.