-Te detesto – escupió con rabia, el chico solo sonrió de lado y siguió con lo suyo.
-No puedes tenerme aquí para siempre, y lo sabes.
-No me retes Perséfone- Su sonrisa maliciosa oscilaba entre la perversidad y la travesura.
Termino de limpiar las heridas de la chica. Sabía que seria más fácil, rápido e indoloro con magia, pero el placer de ver su furia sobreponerse al dolor de hacer sangrar sus heridas era un espectáculo que no cambiara por nada.
Ella por su parte estaba confundida, esa última respuesta le indico indirectamente que el plan de Riddle no era mantenerla en ese lugar.
-¿Quieres comer algo?- dijo él al mismo tiempo que hacia aparecer una bandeja con variada comida.
Ella no contesto, no tenía caso, había pasado por la misma escena demasiadas veces.
-No es adecuado que desprecies la comida que con tanto gusto hicieron tus amados y asquerosos elfos. Mira que solo por ti no los he enviado a "trabajar ".
-Eres despreciable- En ocasiones había tanto odio en su mirada que podía observarse un destello rojizo… él sonrió para si mismo, recordaba el placer que sintió cuando descubrió que eso pasaba con el mismo, desde luego muchos años antes.
-Soy despreciable, lo que no significa que tu me desprecies.- susurro mientras soltaba las cuerdas que sujetaban las muñecas lastimadas de Hermione –Ya que ambos sabemos que en cuanto suelte este nudo tu intentaras escapar y fracasaras estrepitosamente ,¿ podríamos pasar a la parte en la que comes como una niña buena?.
-Vete al infierno
-¿Querida mía, en donde crees que estamos?
Era verdad, y si estaba en ese infierno tenia su buena ración de culpa por ello.
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