Renuncia:No es mio, personajes, la inventiva de los trompillos giratorios que por mi parte se parecen no únicamente al juego de japón, etc. La historia sí.
Advertencias: Clichés a morir. Shone-ai
Nota: Siguen los fugaces cuentos de romance clicheasco. Espero lo disfruten.
Más allá de la prenda.
.
—Cobarde —pronuncia al llegar a la casa de los Kinomiya. Tyson se amedrenta al oírle prácticamente sisear a su espalda ¿A qué hora le alcanzó?
—Vamos, Kai. No quería verlos pelear por tonterías. —comenta no muy convencido de su resolución y más, cuando nota que Kai muestra cierta confusión.
—No creo te hayas ido por eso. —murmura, alejándose de él.
.
III
.
El viento gélido mueve su cabello. En cuánto vio interrumpir a Hiro en la comida, estuvo obligado a escuchar una bienvenida por parte de su familia. Él no está acostumbrado a ese tipo de situaciones, recordando amargamente el por qué terminó viviendo con los Kinomiya. Eso lo hace suspirar, ¿cuánto llevaba? ¿Meses?
El jardín tranquiliza la turba de pensamientos que recorren su mente. Avienta una piedra al estanque esparciendo en todas direcciones los pececillos naranjos, recuerda entre el oleaje el tenue tacto de dedos recorrerle en la espalda, quería verlo y se molestaba por ello.
—No frunzas tanto el ceño, así nadie se enamorará de ti —insinúa Hiro a la lejanía. Sabe que no debe acercarse mucho, Kai no estaba en su mejor momento según el informe dado por su abuelo; perder lo que por derecho era suyo, terminar prácticamente en la calle, no es fácil de asimilar. Pero sonríe, no cree que esté solo, tiene a sus amigos.
—¿Qué intentas, Hiro?
—Vengo a saludar formalmente al nuevo miembro de la familia —ironiza acercándose reservadamente.
—Yo no hablaba de eso —murmura, le incomoda en demasía estar con él, le harta. Manipulador e indiferente, igual que él, que Brooklyn, no les importa nada.
—Entonces, ¿de qué?
Termina en el estanque. Por tan absorto estar, se figuró a la persona que tanto le desespera. Enfurecido se limita a encerrarse en su cuarto designado en la residencia. Por un instante quiso huir, y la noche larga se le hizo entre cavilaciones, dejando al final sueños palpitantes de deseos que, al final del cántico matutino de pajarillos revoloteando por la casa, odiaba frenéticamente.
.
IV
.
Brooklyn no pudo reparar en nadie más que en Hiro al llegar a dojo, fue un año, poco más, que no lo veía ni noticia tenía de él. No siente dolor como en un principio tuvo, estaba bien y eso era lo único importante.
Platican entre Garland, Hiro y él sobre varias cosas, qué han hecho, qué tal les ha ido. Bromean entre tazas de té y postres.
A veces Tyson los interrumpe, sin embargo, como quien no quiere la cosa, Brooklyn aguijonea sobre su relación con Hilary.
—Oigan y ¿Kai? —Garland curiosea consiguiendo que Brooklyn despierte su vivaz mirada acechadora hacia al lugar —. Veo que sigue desapareciendo de vez en cuando.
—No se preocupen por él, ya se acopló, algo al lugar —dice el menor de los Kinomiya engulléndose al instante unos pastelillos — Por lo menos, tiende a socializar un poco más…
—Pero no le gusta que esté por aquí, Tyson. Todavía no me perdona.
—¿Por usarlo? —vociferan los dos miembros de Bega.
—Ustedes lo hicieron —dijo Hiro indiferente, no tenía las ganas de recuperar algo de la confianza, si es que hubo por parte de Kai.
—Iré a preguntarle.
Garland ni se empeña a contrariarlo, ya está acostumbrado a esa relación extraña entre esos dos. No sabía cómo estaba la situación, empero, mejor no era inmiscuirse en algo que se daría por sí sólo.
A quién le extraña es a Hiro, y no se le pasa desapercibido cierto brillo maligno por parte de su anterior pupilo. Tal vez, sería bueno quedarse un tiempo en casa…
.
V
.
Demasiado predecible, por lo menos en lo que se refiere a Brooklyn en cuestión de molestarlo, y es que ahí estaba él, acostado entre unos frondosos arboles del parque, dejándose embriagar por la atmosfera. Se sienta a horcajadas en Kai, obstruye cualquier hueco o forma en la que su presa pueda escapar, dejando poco espacio para que se enderece y lo confronte.
—No te cansas de lo mismo Brooklyn —dice con cierto dejo de nerviosismo—. Deja de molestarme.
—Te encanta.
Sin darse cuenta, esas palabras lo desarman. Kai no puede evitar inclinar la cara hacia abajo para que Brooklyn no le vea sonrojado. Él no era lerdo en esas cuestiones por mucho las odiara o se enojara por debilidad, sin embargo, más coraje le daba dejarse llevar por ese bastardo, que delicadamente empieza a levantarle su rostro con la mano, para que lo veo.
Y no quiere rendirse. Olvidar, sí, olvidar esa marejada de inquietudes.
—Deja hacer eso.
—¿Hacer qué? —no responde—. Por cierto, no debiste irte de la casa, es molesto venir a buscarte —Sigue sin responder pero sí removiéndose por el contacto entre ambos—. ¿Cuándo será al revés? —le susurra al oído, Kai le pide que pare esa situación con autoridad o si no…
Brooklyn lo prensa al suelo con su cuerpo de un modo más íntimo, aquel beso era para acallarlo como a veces veía en el parque hacer a los chicos para tranquilizar a las chicas. Le gustaba, le gusta y no repara en la mano que apoya entre las hebras de cabello platinado suave y dinámico. Kai saca un suspiro evocando implícitamente su derrota. Quiere hablar, reclamar empero lo acalla nuevamente Brooklyn.
—No volverá —termina diciendo con tranquilidad Garland a los demás, para él eso era un pretexto aunque muy inconsciente de su amigo.
—Últimamente hacen eso —dice Tyson—. Creo que está bien, que limen asperezas.
—Yo creo que andan limando otras cosas — sobreentendió la indirecta Hiro mas no Tyson, eso realmente era interesante. Así que termina por acompañar a Garland a su casa. Quiere detalles que su hermano no le daría por la despistes de su carácter. Se da cuenta que Brooklyn ha empezado a caminar por sí solo arrastrando con él a Kai.
Continuará…
