CHAPTER 3
La niña mujer sentía una fuerte angustia en su pecho, siempre había sido una chica valiente pero en esta situación nadie en su sano juicio sentiría ningún tipo de tranquilidad. Se había visto obligada a madurar antes de tiempo, a cargar con una responsabilidad incomparable con ninguna otra, era el pilar de Cephiro y de ella dependía el bienestar del mundo mágico y de sus habitantes.
Confrontaba con su postura elegante sus preocupaciones, parecía que el hecho de haberse transformado en el pilar de Cephiro la hubiera también transformado en una legítima princesa. Había dejado de caminar como una niña, y ahora era sensual, elegante, poseía un porte bellísimo que navegaba los vestidos con ligereza. Su cuerpo ahora era evidente, era sano, esbelto pero torneado, y aunque siempre había sido muy atlética, dejo de ser burda para sumarse a la finura de su figura. Pero algo que jamás cambiaria en Lucy era su semblante, esa sonrisa cándida e inocente en una boca tan bella que no pide, la mirada versátil pero que siempre dice la verdad, y su nariz pecosa que la hará para siempre parecer niña.
Estaba sentada en los verdes de la naturaleza con la mirada fija en la fuente, en un punto interminable, tan profundo como el negro. Su mente desbalanceaba entre sentimientos y presentimientos, entre el profundo dolor que sentía ante la imposibilidad de actuar y la falta de conocimiento acerca del estado de la batalla, la preocupación de no saber vivas a las personas que ama.
Desde que Lucy tomo el lugar de la Princesa Esmeralda como Pilar, decidió que los únicos con derecho de definir el destino de Cephiro son sus propios habitantes, por lo que ahora su responsabilidad como Pilar es representar la fuerza de voluntad y ser el ejemplo de toda la gente. Que mejor que Lucy para esta tarea, una joven con mucho entusiasmo y un gran amor que nunca se rinde.
Por eso Lucy tiene que ser fuerte, el pilar de Cephiro tiene esa tarea, ya que en esta tierra, la fuerza de voluntad lo determina todo y los temores pueden materializarse y transformarse en enemigos tan fuertes como Alcor. Lucy alguna vez tuvo que sufrir ante la creación de Luz, el lado oscuro de su corazón, que la hizo sufrir y trato de arrebatarle todo lo que amaba. Ahora era Lantis, el guerrero firme que parecía jamás tener que preocuparse por generar un lado oscuro, había comenzado a sentirse débil, a temer, a odiar.
Y es que el amor hizo a Lantis más humano, lo hizo darse cuenta de una nueva gama de emociones que debía de controlar, y que sin darse cuenta como único refugio había encontrado la represión, el más oscuro y el peor de los caminos del dolor.
-¿Por qué no puedo? ¿Por qué no puedo escuchar la voluntad de Cephiro? ¿Acaso la gente ha dejado de creer en su propia tierra? No puede ser posible, las luces del agua de la fuente son brillantes, las hojas de los arboles siguen verdes, yo sigo con esperanza.
Lucy repasaba en su mente las señales que reafirmaban la grandeza de Cephiro y su gente, buscaba ser más fuerte, encontrar razones para recordarle a la gente que deben seguir luchando, seguir creyendo, pero cada vez sentía más miedo.
Cephiro era un lugar mágico que siempre le había causado gran admiración, pero también era un lugar misterioso, que sabiamente equilibraba la balanza entre la felicidad y el odio. Lucy siempre lo había sabido, Cephiro podía hacerte la persona más feliz, pero si en algún momento te resbalaras aunque sea un poco, podría arrebatarte todo y transformarse en una pesadilla.
-Que pesadilla. ¿Lantis por qué te volviste así?
Alcor no solo era una respuesta a los sentimientos reprimidos de Lantis que habían sido liberados, era la figura que hizo a la gente dudar y poner en riesgo su integridad, era una trampa misteriosa que atemorizaba Cephiro. Lideraba los más oscuros sentimientos de la gente, era un maestro del artificio y utilizaba su capacidad de manipular las debilidades de la mente de la gente para destruirlos.
Lucy no podía culpar a Lantis, de hecho lo comprendía, en su calidad de humana y terrícola, entendía que en su tierra había gente como Lantis en todos lados, tal vez por eso lo amaba tanto, porque sus imperfecciones eran tan humanas, que lo hacían perfecto, un modelo increíblemente descriptivo del ser humano. Y ella por eso era tan especial, era diferente, era una terrícola con el corazón de un habitante de Cephiro, una verdadera fantasía.
-¡Puh puh!
Ese pequeño ser de piel de seda aterciopelada había interrumpido su reflexión.
-¡Mokona! ¿Qué haces aquí?
La tomo entre sus brazos y su joven pecho.
-Eres tan suave. Dime ¿Quién te trajo?
Lucy escucho el sonido de un suave caminar sobre el césped. Miro a su costado con el esponjoso ser rosado entre sus brazos.
-¡Anais! ¿Qué haces aquí? Qué bueno que estás bien.
Lucy sonrió sorprendida y se levantó para correr hacia ella. Anais comenzó:
-¡Lucy! Debemos irnos ahora, corres peligro y debemos protegernos. La gente de Cephiro ha cedido y no podremos resistir sus temores.
Cuando Lucy examino a Anais con la mirada, se dio cuenta de que sus largas piernas temblaban y sus ropas estaban rasgadas.
-Pero amiga, ¿qué ha sucedido? ¿Dónde está Marina?
Contesto Anais desesperada y con lágrimas en los ojos.
-La he perdido Lucy… se ha quedado atrás en el Bosque del Silencio, me estaba protegiendo y la he perdido, la he perdido. Paris y Ascot la están buscando...
Lucy buscando reconfortarla reafirmo sus esperanzas:
-Estoy seguro de que Paris y Ascot la encontraran, conocen el bosque como la palma de su mano y se han vuelto muy poderosos. Pero por favor amiga ¿Dime que ha pasado?
Anais tomo a Lucy de los hombros y continúo:
-Estas en peligro Lucy, los habitantes de Cephiro han perdido la esperanza, no confían en sí mismos y creen que necesitan un nuevo pilar.
Sorprendida, Lucy miro a Anais a los ojos, miro sus lágrimas y sintió el mismo temor.
-Pero… ¿quieren regresar a como era antes? ¿Quieren que su pilar sea un esclavo de Cephiro y su gente? ¿Quieren ser víctimas del destino de alguien más?
Anais inteligentemente trato de confortar a su amiga, así era como funcionaba su química:
-Es Alcor, Lucy, estoy segura que ha manipulado sus ideas, tú siempre les has dado esperanza, pero ahora temen y sus miedos se han vuelto en su contra.
Lucy sintiendo un profundo dolor en su pecho, se dio cuenta de que estaban solos, no contarían con la fuerza de voluntad de los habitantes de Cephiro. La batalla sería la más difícil que jamás hubieran tenido.
CHAPTER 4
La batalla entre Lantis y Alcor era decisiva. Alcor no solo era el líder del terror de Cephiro, era un símbolo para la gente, formaba una imagen que asociada con cualquier idea podía transformarla drásticamente haciéndola putrefacta y oscura. Tras la muerte de su hermano mayor Zagato, Lantis se había transformado en el guerrero más fuerte de Cephiro, por eso Alcor representaba semejante amenaza, y Lantis sería el único que podría detenerlo.
Lantis no se sentía culpable por haber creado a Alcor, de hecho sentía que su oscura contraparte, al haber estado tan reprimida, parecía que era obra de alguien más, pero al ser el protector del Pilar y el único que podría hacerle frente no le quedaba otra opción más que enfrentarlo con todo su poder.
Los zarpazos de Alcor estaban cargados de resentimientos, de envidias, de coraje, su ataque era muy intimidante, muy salvaje, muy rápido. Lantis permanecía tranquilo por ahora, en ningún momento tenía el control de la batalla pero sabía que mantener su temple podría darle la victoria, su defensa estaba bien formada, era ágil y se adaptaba muy bien a cada situación de combate.
Lantis estaba en forma, claramente se podía notar su técnica superior, utilizaba solo la fuerza necesaria para defender y así guardar energía para posteriormente atacar, y así lo hizo. Lantis tomo la iniciativa del ataque por primera vez en la pelea espectacularmente, lo hizo rechazando un corte de la espada de Alcor y lanzándola hacia abajo, y ataco por arriba para dejar un ligero corte en la cara de Alcor, que apenas logró esquivar la luz mágica.
-¡Ugghh, LANTIS! Me cortaste, eres un desgraciado.
La cortada en el pómulo izquierdo de Alcor era ligera, pero aun así expuso su líquido vital. Al sentir la sangre, Alcor comenzó a reír:
-JAJAJAJA Lantis, ¡un rasguño solo me da más fuerza! Esta sangre no es nada comparada con la sangre que derramaras bajo mi espada. Hare que Lucy vea como te destruyo, y después la tomare como siempre quisiste tomarla pero jamás te atreviste. Me hare pasar por ti y así ganare su confianza para por fin profanar su cuerpo. JAJAJAJA El bello pilar de Cephiro será mi juguete, y te aseguro que romperé su corazón en mil pedazos.
Lantis no tenía necesidad de responder sus amenazas, sabía que combatía contra su sombra, una contraparte que tenía como único objetivo generar terror en la gente y tomar todo lo que le pertenecía para destruirlo. Tratando de evitar pensar en las palabras de su rival, continúo con su ataque, coloco su espada frente de sí mismo y se abalanzo hacia el cuello de Alcor.
-¡Atácame!
Alcor tenía una voz como la de Lantis, pero su forma de hablar era diferente, era descontrolado y tu tono era altanero.
El ataque de Lantis había sido frenado por la espada de Alcor, pero Lantis tenía un plan que consistía en dejar que Alcor lo frenara y lo venciera sin alcanzar su cuerpo, para así poder lanzarse por un costado utilizando la fuerza del contraataque maligno de su oponente y completar un movimiento que apoyado por el mismo Alcor lo colocaría a las espaldas del mismo.
El movimiento de Lantis había sido atinado, lo dejo de espaldas a Alcor y habilitado para atacarlo de muerte. Pero Lantis se detuvo, y es que algo lo distraía y había captado su atención. En el pasillo seco y frio que lo había conducido a la batalla estaba Lucy, mirándolo a los ojos con unos ojos conmovedores, cristalinos y tristes.
Alcor al darse cuenta de que se encontraba entre Lantis y Lucy, aprovecho su ventaja para abalanzarse hacia ella.
-¡Noooo! ¡Lucy regresa al Palacio!
Lantis pronuncio con terror esas palabras. Pero Lucy no era una chica común y corriente, no era solo una joven princesa, no era la hija de un rey educada en política y modales, era una joven guerrera, una guerrera mágica, y aunque hubiera perdido los poderes que le había otorgado Rayearth, tenía la espada del Pilar de Cephiro, una espada elegante y ligera que más que un arma, era un símbolo de la sabiduría de Cephiro.
-¡Lantis!
El sonido de su voz viajo en el viento, que era fuerte y revelaba las piernas de porcelana de nuestra princesa del destino. Lucy miraba a Lantis con tal pasión, como si hubiera decidido que tomaría su vida para proteger la de Cephiro.
-No dejare que Alcor le quite la esperanza a Cephiro, no dejare que destruya lo que tanto hemos defendido.
Lucy levanto su espada y espero la embestida de Alcor. Lantis sabía que Lucy era fuerte, pero su fuerza se quedaba corta con el desproporcionado poder que Alcor poseía.
-¡Lucy! Protégete detrás de los pilares, ¡no podrás detenerlo!
Lucy con una mirada valiente enfrento con su espada el choque de la luz creada por la ciencia. La joven salió rechazada con fuerza, su delicado cuerpo voló por el pasillo y se detuvo contra un pilar que se quebró con el esfuerzo.
-¡LUCY!
Las palabras de Lantis eran desesperadas, Alcor había despedido por los aires a la chica que amaba. Preocupado por su seguridad continúo detrás de Alcor, como si ahora Lantis fuese su sombra.
Alcor camino hacia Lucy, que se encontraba tirada en el suelo.
-Es una estupidez escoger a una chica tan débil como pilar.
Al escuchar estas palabras, Lucy abrió los ojos y levanto la cabeza, mirando a Alcor, y por encima de su hombro a un Lantis desenfocado. La joven Pilar con el afán de seguir luchando comenzó a reincorporarse, y es que el poder del pilar de Cephiro no se concentraba en su fortaleza física, si no en su gran fuerza de voluntad.
