Hola, bueno, estoy de vuelta con el segundo capítulo de la historia. Respondiendo a sus preguntas aquí les doy la definición de "organillero" según la Real Academia de la Lengua Española:

Organillero, ra.

1. m. y f. Persona que tiene por ocupación tocar el organillo.

Organillo.

1. m. Órgano pequeño o piano que se hace sonar por medio de un cilindro con púas movido por un manubrio, y encerrado en un cajón portátil.

Espero que esta breve explicación les haya servido, por cierto, les aclaro que los organilleros no tienen nada que ver con lo que proyecto en esta historia, la verdad cuando me los encuentro son todo lo contrario, pero la verdad el título me gustó para historia de este tipo. En fin, no los entretengo mas, espero que les guste el capítulo.

El Tigre: La Aventuras de Manny Rivera es propiedad de Jorge R. Gutiérrez y Sandra Equihua.

El Organillero

Capítulo 2: El Nuevo Inquilino

Era un día normal en la ciudad, nada interesante ni extraño había pasado durante años, únicamente la misma rutina que por cierto ya se estaba volviendo aburrida. Manny y Frida se encontraban sentados en el sofá mientras veían la televisión, que no tenía nada interesante para ver ese día. Ambos amigos estaban mas que aburridos y necesitaban urgentemente que algo divertido ocurriera.

-Diablos, no hay nada bueno, y para mas volvieron a quitar las luchas- replicaba Manny.

-Si, se a que te refieres- contestó Frida –Debe haber algo para hacer mejor que esto-

-Si tan solo algún villano viniera e hiciera de las suyas- dijo Manny -¿Dónde rayos está La Cuervo, El Oso o Sartana cuando se les necesita?-

-Tal vez sea mejor salir a caminar un rato- propuso Frida –Vamos por unos churros-

-Si, es buena idea- apoyó Manny

Los dos amigos se levantaron, salieron del edificio donde vivían los Rivera y se dirigieron a la plaza donde sabían que se encontraba el vendedor de churros todos los fines de semana. Lamentablemente ese día el vendedor no había ido a trabajar y la tienda estaba cerrada para la enorme decepción de los niños, especialmente para Frida.

-¡Noooooooooo!- gritó Frida -¡¿Por qué la desgracia me persigue?! ¡¿Por queeeeee?!-

-Relájate Frida, tal vez haya otra cosa que podamos hacer- Manny trató de consolarla sin mucho éxito.

En ese momento el ambiente se llenó de un extraño y misterioso sonido, una curiosa melodía que parecía ser interpretada por miles de diminutos instrumentos. Manny y Frida no eran muy afectos a ese tipo de música pero por alguna razón se sintieron atraídos por ella. El aburrimiento desapareció por completo e incluso Frida olvidó los churros, parecía como si todos sus problemas se hubieran esfumado de repente.

Los niños comenzaron a dirigirse hacia el lugar de donde provenía el sonido, no sabían por que lo hacían pero realmente no les importaba, de hecho, ni siquiera se dieron cuenta de que no eran los únicos que iban hacia allá. Pronto las calles se llenaron de niños que caminaban con la mirada perdida, algunos adultos que los veían pasar se quedaban extrañados ante la repentina disciplina que ahora presentaban.

Después de un rato llegaron hasta una solitaria calle en donde un anciano de aspecto bondadoso giraba la palanca de un objeto mediano y de forma cuadrada del cual provenía la música. Los niños poco a poco se fueron acercando al hombre y se acomodaron alrededor de este para poder disfrutar del espectáculo. El viejo sonreía complacido al ver que su música era del agrado de su joven público, por lo que siguió tocando sin decir nada durante horas y horas.

El día pasó muy rápido, o por lo menos para los niños quienes no se cansaban de escuchar el organillo del anciano. Finalmente el adulto se detuvo y después de agradecer a todos los presentes les dijo que era hora de regresar a casa, no sin antes invitarlos a regresar cuando gustaran. Todos los niños se levantaron y regresaron a sus hogares para encontrarse con unos preocupados padres que los regañaron por desaparecer de esa forma. Sin embargo, ningún regaño parecía mortificar a los pequeños esa noche y sin ninguna explicación, esa vez todos durmieron como nunca.

Al día siguiente todo había vuelto a la normalidad, el mismo aburrimiento de antes volvía a invadir a la Ciudad Milagro y nuevamente Manny y Frida no sabían como pasar el tiempo. Por alguna razón se les ocurrió lo mismo que el día anterior, ir a comprar churros, y por raro que pareciera nuevamente la tienda estaba cerrada. Los sucesos se repitieron entonces, nuevamente escucharon aquel sonido que los fascinó y los hizo ir a visitar al organillero.

Todo era extrañamente igual que antes, salvo por un detalle, esa vez el público del organillero había disminuido considerablemente. Un detalle del cual pocos se dieron cuenta, lo mas extraño era que al organillero no pareció desanimarlo eso, por el contrario, esa vez tocó con mas alegría que antes y pronto todos le quitaron importancia para volver a disfrutar del espectáculo.

Esos acontecimientos se volvieron rutina y cada día los niños escuchaban la música e iban donde el organillero, nada cambiaba excepto que cada día que pasaba el número de niños iba disminuyendo. Un día más, un niño menos, al principio nadie tomaba en cuenta esto, seguramente los muchachos comenzaban a aburrirse de la música del órgano. Simplemente se trataba de un caso de modernidad en los gustos de la gente, seguramente el organillero debió darse cuenta de eso, pero no le daba importancia y mientras menos gente iba a visitarlo más alegre se le veía.

Las cosas se complicaron cuando todos notaron que los niños no solo habían desaparecido del espectáculo del organillero, sino que también de la Ciudad. Los aterrorizados padres lloraban y buscaban día y noche a sus hijos, pero nadie sabía donde podían estar, ni siquiera sabían que era lo que sus hijos habían estado haciendo durante los últimos días.

Durante días montones de padres preocupados visitaban a Rodolfo y los otros súper héroes y pedían ayuda para encontrar a sus hijos desaparecidos. La ciudad comenzaba a entrar en un estado de pánico puesto que no había ni rastro de los niños, ni una pista, ni una señal. Extrañamente, las mismas víctimas del problema parecían no darse cuenta, es decir, los niños que quedaban parecían ignorar completamente que sus compañeros y amigos ya no estaban.

Rodolfo hacía todo lo posible por resolver el misterio y aunque su familia aún no era afectada directamente sentía una desconcertante angustia, tal vez por la posibilidad de que su propio hijo también desapareciera o tal vez por otra cosa, no estaba seguro. Lo que si le quedaba claro era que algo mas estaba ocurriendo en la Ciudad Milagro, las desapariciones no eran lo único, había algo mas diabólico y peligroso preparándose para atacar, y por raro que fuera, era algo desconcertantemente familiar.

Durante horas se quedaba en su habitación meditando y buscando desesperadamente una respuesta, una clave, algún dato que quizás se le hubiera escapado. Solo en pocas ocasiones se le veía en la sala o en la calle, durante ratos intentaba caminar para ver si así las ideas fluían mas, pero nada, no servía de nada, hasta un día en el que regresando a su habitación pasó frente al cuarto de Manny y descubrió algo que lo dejó frío.

El niño se encontraba dibujando y tarareando una canción, cosa que no sería extraña en ningún niño, excepto por el hecho de que Manny pocas veces dibujaba, además de que un montón de hojas tiradas revelaba la figura de un anciano sonriendo amablemente con un objeto cuadrado del cual salían notas musicales. Manny realmente no era un gran dibujante, pero la figura estaba tan detallada que Rodolfo la reconoció enseguida.

-No, no puede ser, el está muerto- pensó Rodolfo

El adulto volteó a ver a su hijo que dibujaba alegremente y que ni cuenta se había dado de que su padre estaba ahí. Rodolfo lo llamó e incluso le tocó el hombro para captar su atención, pero el niño estaba como hipnotizado. Lo que mas preocupó a Rodolfo fue que la melodía que Manny tarareaba no era otra que la que salía del instrumento del organillero.

-Manny, Manny, ¡Manny!- gritó por fin sacando al chico de su trance.

-¿eh?, hola papi¿Qué pasa?- preguntó inocentemente Manny.

-¿Se puede saber que es lo que dibujas¿y de donde aprendiste la canción que cantas?- Preguntó Rodolfo.

-¿Dibujo¿canción?, no se de que me hablas- dijo Manny

En eso se percató de que sostenía un lápiz de color en su mano y que la mesita donde estaba sentado estaba llena de dibujos del organillero. Inmediatamente su cara se volvió confundida, luego miró a su padre como tratando de entender que era lo que pasaba.

-No se que pasó- dijo.

-¿Estás seguro?- preguntó Rodolfo.

-Si, ni siquiera me di cuenta cuando comencé a dibujar, y no recuerdo haber cantado nada- contestó Manny.

Por unos segundo Rodolfo creyó que su hijo le ocultaba algo pero al ver su expresión supo que Manny no mentía y que realmente no sabía bien que ocurría.

-Esta bien hijo, te creo, mejor ya vete a dormir- dijo Rodolfo.

Una vez que Manny se acostó, Rodolfo regresó a su habitación más preocupado que nunca. Estaba seguro de que el hombre que Manny dibujaba era el viejo Organillero, y aunque no lo fuera¿Dónde pudo haber aprendido la melodía del organillo?. Algo no andaba nada bien, pero no era posible, el mismo había visto a ese hombre caer dentro del agujero, ya no podía hacer ningún daño ahora…¿o si?

Continuará………

Bueno¿que les pareció?, se que es algo cortito pero de todos modos espero que les haya gustado. Espero que me dejen reviews para saber que opinan, nos leemos.