POR LO MENOS ELLA LO ENTIENDE
Viernes por la tarde, un día podría decirse que luminoso una pelirroja exclama:
-¿QUÉ ME ESTAS CONTANDO?-
Los ojos de Lily se abren como platos. La tarde es agradable, por fin ha dejado de llover y el sol les acaricia las mejillas. Se agradece. Han salido a dar un paseo mientras James hace la compra. En el parque juegan los niños y un par de perros se persiguen entre ladridos. Al verlos Lupin suspira. El perro que él mejor conoce está aún en clase.
Lily se sienta y le coge de la mano. Ella le entiende. Lleva entendiéndole desde que vive con Sirius. Escuchando y aliviándole. Primero le ha confirmado que está bien y después le ha contado lo que pasó.
-le besé. No podía aguantar más te lo juro. Estaba guapísimo, despeinado y haciéndome reír Lily- necesita que ella comprenda como después de todo ese tiempo se había decidido, por fin- y él me siguió. Cuando me aparte me cogió y me besó. Y bueno…él estaba un poco borracho así que le llevé a la cama y se durmió y yo me fui
¿y que dice él?
Ay
porque lo has hablado con el ¿verdad?
….
no me lo puedo creer. ¡Remus!
Ya lo se Lily, no es tan fácil ¿vale? – se defendió
No me lo puedo… como sois los hombres.
¿Que le digo? ¿Canuto te quiero, siempre te he querido y siempre te querré? Lily no creo que él lo vea como algo así.
No me puedo creer la poca confianza que tienes. Es uno de tus mejores amigos, tienes que decírselo.
Discuten y por fin obtiene la promesa de que hablara con él. Se abrazan y Lupin respira hondo por primera vez en semanas.
Toman té en la cocina, de madera con paneles rojos. James cuenta nosequé de que los Weasley están esperando otro niño, a Lupin se le escapa la mirada de complicidad que intercambia con Lily. Está nervioso desde la promesa que le hizo a Lily. Se toma el té rápido y simula que tiene que ir a la biblioteca.
CALLEJON LUMITAS
Remus Lupin lleva trabajando en el callejón Lumitas dos años. Hace esquina con el callejón Diagon, a la derecha de Gringots. Es la calle de las escuelas donde van la mayoría de magos en edad universitaria. En tiempos de paz está llena de magos fumando en las esquinas y brujas riendo. Al principio de la calle está el oscuro edificio de entrenamiento de aurores asociado con el ministerio., donde James se graduó el verano pasado. Después está un alto edificio que alberga el instituto superior de pociones y el grado de sanadores, donde se quedaban Lily y Peter. La escuela de estudios muggles superiores. La escuela técnica de ingenieros de aparatos mágicos. El centro de preparación ministerial de política y relaciones mágicas enfrente. En un recoveco está el centro de alquimia, al lado de la escuela económica de Gringotts.
Al final de la calle está el edificio más imponente, de piedra gris y ventanas enrejadas el Centro Nacional de Estudios Mágicos, se cursa un año de inmersion y después otros dos de especialidad. Sirius y Remus están en su último año. El primero en la rama de magia secreta, tras su recientemente descubierta ambición de ser un inefable, el segundo experto en criaturas oscuras. Pero también se puede hacer la especialidad de aritmancia, criaturas mágicas, transformaciones superiores , rompedor de maldiciones y estudioso de hechizos experimentales.
En cuanto Lupin salió de Hogwarts se puso a buscar trabajo, se negaba a dejar que Sirius pagara todo el alquiler, tuvo la buena suerte de que en su escuela se necesitara un bibliotecario. Es la biblioteca más grande de Inglaterra y alberga todos los volúmenes imaginables, Lupin la conoce como la palma de su mano, recoge libros, clasifica documentos y rellena papeleo por cuatro galeones a la semana, más los estudios gratis, claro.
No sabe que ha dicho Dumbledore para explicar su ausencia pero no le importa por el momento, no se detiene en la entrada y sigue hasta el quinto piso. Los retratos de las paredes le reconocen y le llaman, dándole la bienvenida. Hasta que llega al Arco. En ese pasillo no puede entrar nadie, hay que hablar con la recepcionista y ella se comunica con el interior así que se sienta en las butacas de la entrada y espera. El primero que sale es Bode un joven grande y serio, le pregunta por su salud la viruela de Dragón es un virus difícil le da la mano pomposo y se despide en cuanto Sirius se acerca. Esos dos no se llevan demasiado bien. Sirius está hastiado, se le nota, se pasa la mano por el pelo y escucha a su profesora, parece que queda convencido al final porque se calla y asiente, se da la vuelta y se topa de narices con su amigo.
¡Lunático que haces aquí!- sonríe.
Ya ves sorpresa- pero su tono guarda tan poca emoción que ambos se echan a reír tras un seco silencio.
Pensé que estabas en casa de Cornamenta.
Na, se han empezado a poner cariñosos y no era plan… bromea Lupin. ¿qué tal las clases?- señala con la cabeza al maestro.
Bien es solo que la vieja Meadowes no me deja aparcar la moto en el tejado. ¿qué le cuesta?- gruñe y protesta- es una estirada- pero Remus sabe que su amigo la admira muchísimo- así que tendré que venir andando.
Canuto, vives a menos de diez minutos-
Eso, tu como siempre, tan sensato- y el ambiente se enrarece.
Sirius tiene un gran catálogo de enfados y gruñidos; en broma, cuando quiere fastidiar a alguien que le cae bien, cuando gruñe a quien le cae mal. Con su familia, de ellos habla con una ira fría y calmada, como el hielo. Con las personas que le impiden hacer lo que él quiere, son enfados casi cómicos, ya que siempre termina saliéndose con la suya. Cuando se enfada con Lupin el aire se torna agrio y espeso, no como cuando discuten hasta que el más sensato gana o se deja convencer, ni cuando se pelean por quien baja a comprar el pan. No, de esos enfados existen pocos, dos o tres, como cuando en quinto Remus se echó una "amiguita" y pasó un par de meses completamente aislado, o como aquella vez que les quitó puntos a su propia casa en séptimo por hechizar a Quejicus.
Cuando Sirius odia a Remus Lupin es como si se odiara a si mismo.
Porque es como odiarme a mi mismo.
Se queda callado, con la ira reconcomiendo por dentro, conteniéndose, para no contaminar a alguien como Lunático con el veneno de los Black. Aunque renegara de ellos los tiene bien dentro, en la sangre. Así que se calla.
¿te pasa algo Canuto?-
Le pregunta intrigado, con esos grandes ojos marrones, nariz tremenda y mejillas pecosas. Nadie diría que alberga un lobo en su interior. Tan alto y desgarbado. Flacucho pero más fuerte que él y Cornamenta juntos. Lleva solo un jersey de punto a pesar de estar casi en invierno. Y se inclina ligeramente hacia la derecha, inconscientemente para evitarse dolores innecesarios.
¿qué tal tu herida?- se odia por ser tan egocéntrico.
Bueno parece que mejora-sonríe- las hemos tenido peores ¿no?
No
Ya...
Sirius no sabe lo que le pasa, lleva un par de semanas desvitalizado, como sin ganas. Él. que siempre ha vivido con más intensidad que nadie, no le salen palabras irónicas y fuerza las bromas. Así que aunque se sorprende, casi no se alegra cuado Remus le dice que vayan a tomar algo.
Lunático tiene un nudo en la garganta. Le ha hecho una promesa a Lily y va a ser la cosa más difícil que haga en su vida. Hablar con él. Él. Y Sirius está rarísimo, como apagado, y nota que no le habla, le evita con la conversación. Comprende que se siente raro en su compañía. No todos lo días te acuestas con un chico, ni con un hombro lobo, ni con uno de tus mejores amigos. Se le acelera el corazón, pum pum, le golpea tan fuerte contra las costillas que se sorprende que nadie lo escuche mientras sigue a Sirius por las escaleras, ascendiendo hasta el tejado.
Se cruzan con magos de la clase de Lupin, una elegante chica se para a saludarle, le pregunta que tal enarcando las cejas. Sirius no la conoce pero la ha visto en las reuniones de la orden y sabe que va a clase de Lupin. Y que le gusta. Se gruñe por dentro.
Lunático, tenemos prisa.
Bueno nos vemos el lunes Enmeline- y le da un beso en la mejilla.
Hasta luego Remus. Adiós Black.- y se marcha ligeramente sonrojada.
Tu amabilidad nos conmueve a todos Black- pero lo dice con una inevitable sonrisa porque si hay algo que Remus Lupin no puede hacer es enfadarse con un Sirius Black de ojos brillantes y cazadora negra. En botas y malhumorado.
Cállate Lunático-
Abre la puerta de la azotea y salen al frío exterior. Es el edificio más alto de la zona. Salen de un lugar cálido y abarrotado de estudiantes a un frío y vacío exterior, no mucha gente se aventura de noche por los callejones. Suelen preferir la red Flú ahora controlada por aurores. Remus se asoma y deja que el viento le lave la cara. Los pocos magos que van por la calle lo hacen a toda prisa y figuras sospechosas y oscuras se entretienen en las esquinas. A la izquierda, bastante lejos brilla el mundo Muggle, afectado pero ignorante de la oscuridad cerniente, las calles alegres y bulliciosas les llaman como un encantamiento Convocador.
Sirius no se entretiene se monta en la moto y le llama.
LA MOTO DE SIRIUS BLACK
Sirius consiguió su moto en sexto, cuando vendió su flamante estrella plateada a un Ravenclaw y compró esa moto de contrabando en un pueblo cercano a Hogsmeade. Es la niña de sus ojos, la limpia, engrasa y monta siempre que puede. Al principio Remus no quería subir, ahora incluso se ha acostumbrado y le gusta. No tiene nada que ver con el hecho de que sentarse detrás de Sirius tiene para él una connotación inapropiada. Ni que abrazarle por la tripa le da escalofríos. Se acomoda y apoya la mejilla en su espalda. Sirius se pone las gafas para que no le moleste el aire de noviembre y BRUUUMMM echan a volar.
Para Sirius su moto es la posesión más preciada, James tiene su escoba y su capa invisible, Peter tiene ese asqueroso gato suyo irónico puag. Y Remus tiene su guitarra. Para Sirius es la moto. Le encanta para noches como esa, después de 9 horas de clases, nueve horas practicando encantamientos desmemorizantes, era pesado y se tardaba mucho porque en cuanto alguien practicaba contigo tenías que empezar de nuevo. Londres brillante a tus pies, unos brazos rodeando tu cintura y una cabeza apoyada en tu espalda. Y qué si es su cabeza, y qué si me hace sentir mejor. Merlín como besaba el capullo. No intentan hablar, con el rugido del aire es imposible pero Sirius sabe donde quiere ir; a un viejo Pub que tiene dardos, cerveza barata y buena música de la que le gusta a Remus.
Se le encoge el estómago cuando desciende, y se ríe cuando los brazos de su amigo aprietan con más fuerza. 60 metros en caída libre y para, desciende más suavemente y aparca enfrente del Pub en cuestión. Prepara cara de inocencia y se pone las gafas en el pelo.
¡Canuto!¡ Odio que hagas eso joder!
Lunático, en serio, creo que un contacto se ha roto o algo…-lo dice tan poco convencido que no tienen más remedio que echarse a reír.
Buena elección, me gusta este sitio- anuncia con ganas, y se dirige a la entrada un poco cochambrosa del bar.
Cuando Sirius entra Lupin ya se a quitado la bufanda y le espera en la barra, se quita la cazadora de cuero y la cuelga al lado, les hace un encantamiento de permanencia reversible nunca se sabe con estos muggles. Se dirige al lado de su amigo saludando a un par de conocidos. Lunático habla con el camarero y se ríe. Ha pedido dos cervezas y parece nervioso. Sirius se sienta de espaldas a la puerta y se bebe rápido la suya, le cuenta que hace dos semanas dos chicas le acosaron en ese mismo sitio JÁ chúpate esa pero la verdad es que no parece que le esté escuchando, más bien parece algo nervioso.
Merlín, Lunático ¿qué te acabo de contar?
Mmm... ¿perdón?
Joder tío te abro mi corazón y tu ni caso.- Remus enrojece violentamente.
Lo siento canuto-
Se queda callado, abre la boca y duda. La cierra y respira hondo. Sirius percibe cada gesto como a cámara lenta. Toda su vida se ha fijado en cada mueca de Remus, conoce el significado de sus sonrisas y caídas de ojos. Incluso cuando su amigo se parapeta tras esa indiferencia que le caracteriza, él le conoce. Por costumbre. Porque siempre le ha estudiado. Siempre ha sabido que era algo fuera de lo normal. Él no mira a James embobado como ahora lo hace con Lupin mierda.
bueno el caso es que… cuando me fui…bueno.- ¿van a hablar de lo que cree que van a hablar?
¿si?- le anima. Se le seca la garganta y el estómago se le retuerce.
Esto…- si Lupin se ha enorgullecido de algo alguna vez es de su dialéctica, y ahora le ha abandonado cuando más la necesita. Toma aire: .
¿perdón?- a Sirius le palpitan los oídos y se acerca, quiere entenderle bien, Lunático abre la boca y de repente
BUUUM cara horrorizada de Remus, los cristales de local se parten en pedazos, la gente chilla y el techo comienza a desconcharse mientras todas las botellas estallan. Sirius oye voces lanzando maldiciones y lo último que ve son los brazos de su amigo rodeándole. Y él mundo comienza a contraerse y a girar.
