Después del caso sobre la familia Conti, Italia y de lo que se tuvo que enterar Ángela, muchos recuerdos de Eva regresaron y comenzaron a pasarse como fotografías, videos, cintas viejas que la hacían recordar quién era y por qué estaba donde estaba. Que no la hacían olvidar su pasado, su historia, de dónde provenía; obligándola a mantenerlo presente y con la pregunta constante de cuál sería la respuesta de su padre si supiera que ella era Sargento en el cuartel Anti-mafia de Italia y pertenecía al equipo especial de la ICC.
De camino a La Haya, en el avión, no podía dejar de pensar en todo lo que había sucedido en el día, en cómo podía recordar el dolor, el abandono y lo traicionada que se sintió cuando todo se supo, los ojos de Ángela decían lo mismo. Comprendió todo. Cerró los ojos y contuvo las lágrimas que se avecinaban ante la imagen que se venía encima junto con el recuerdo.
«Décimo quinto cumpleaños.
Todos estaban preparando los arreglos para la gran fiesta que daría el señor Vittoria. Había personas moviéndose de un lado a otro, siguiendo las instrucciones de la señora Giuliana Vittoria. Cuando Eva despertó, lo primero que vio fue un hermoso vestido color vino, con corte princesa y esponjoso; como ella lo había pedido. Su sonrisa se expandió tanto que le dolieron las mejillas al instante. Estaba feliz, no había duda. El día por fin había llegado, había estado esperando tanto tiempo.
Cuando la hora de salir se acercaba, todos comenzaron a reunirse en el salón principal donde se veía perfectamente las escaleras. Habían personas de todas partes de Italia, más que todo, familia. Eva bajó las escaleras, nerviosa y sonriente hasta su padre, que la esperaba al pie de estas.
—Eva, estás hermosa. Mi princesa —le dijo con su italiano perfecto—. Hoy es tu día. Tus quince años. Y hoy, te prometo, que estaré contigo y te apoyaré en el camino que decidas. Eres una mujer que nunca dejará de ser mi pequeña niña.
Le hizo entrega de un collar de oro blanco que decía su nombre en letra cursiva y detrás, su fecha de nacimiento 04.05. Su padre bailo tres canciones con ella, diciéndole que era la más bella de toda Italia...»
Una voz conocida la sacó de sus recuerdos, observó a su lado y un Tommy con el ceño fruncido la observaba con curiosidad, pero no había sido él el que la había llamado.
—¿Eva? ¿Estás bien? —repitió Sebastian con una mirada cariñosa.
Ella pasó las manos por las mejillas, inconscientemente, y notó que tenía lágrimas.
—Sí, estoy bien —murmuró.
Se levantó, yéndose directo al servicio. Tenía los ojos rojos haciendo resaltar más su iris verde, las mejillas sonrosadas y no sabía describir las emociones que le surcaban el pecho ante tantos recuerdos cayendo sobre ella, aplastándola con fuerza. Unos toques en la puerta la hicieron ver hacia ella a través del espejo.
—Eva, ya vamos a descender —le avisó Tommy.
—Si. Gracias.
Se sorbió la nariz, lavó su rostro y salió del baño con la vista en la moqueta roja. Cuando elevó su vista, se encontró con Tommy viéndola.
—Sé que te dije que no preguntáramos esto, pero necesito hacerlo y saberlo
—Entonces, hazlo —le dijo con seguridad e intriga pintada en sus ojos
Él respiró profundo y dijo:
—¿Estás bien?
Eva arqueó una ceja y sonrió mostrando todos sus dientes.
—Sí, estoy bien. Solo son recuerdos, no pueden hacer que algo cambie.
—Vale. Sabes que…
—A todos los pasajeros, se les informa que estamos a poco de descender. Por su seguridad, abróchense los cinturones —hablo la azafata con una voz monótona.
—¿Vamos? —pregunto Eva con tono de burla, pues ella sabía que quería decir Tommy.
Él asintió con una sonrisa tensa y las manos dentro de los bolsillos con su andar alerta pero relajado. Ella le tomo del brazo, para llamar su atención cuando ya estaban sentados uno al lado del otro y se preparaban para aterrizar.
—Tú también puedes hablar conmigo sobre cualquier cosa —le guiñó un ojo y le dedicó una sonrisa inocente y sincera que le iluminó los ojos de una manera especial e hizo que Tommy se sintiera incomodo bajo su tacto y el corazón acelerado –como era que se encontraba el suyo–.
Cuando llegaron a tierra firme, ya eran las ocho de la noche, la mayoría de ellos se fueron por caminos diferentes, cada uno para su casa, exceptuando a Eva que fue a la oficina para terminar los informes con la mayor claridad posible y Tommy se fue a un bar cercano. Pensaban en la conversación que había tenido lugar en el avión.
Tommy se levantó del taburete, se subió al primer taxi que pasó y le dijo que dirigiera a la sede del ICC. Cuando se bajó, la vio salir del lugar con su bolso de mano, el casco de la motocicleta y las llaves. Se acercó con cuidado y una sonrisa apareció en ambos rostros cuando se vieron.
—Hola —dijo él un poco incómodo.
—Hola. ¿Qué haces aquí?
—En realidad, solo quería venir a ver si… Querías ir a tomar unos tragos —.Eso no era lo que había querido decir, pero era mejor a pasar por la pequeña vergüenza de preguntar si quería hablar con él de algo y ella lo respondiese que no.
Eva se sorprendió por la propuesta, creía que Tommy estaría allí por trabajo o por lo que le había dicho en el avión y quería decirle que se arrepentía de haberlo dicho, pero al parecer, solo quería una compañera de tragos esa noche y ella también necesitaba un compañero… de tragos.
—Claro. ¿Por qué no?
Sonrió para aligerar el ambiente, pues estaba tenso. Tommy se acercó, le pasó el brazo por los hombros y le dio un beso tímido en la mejilla.
— ¿Y eso por qué fue? —su sorpresa era palpable. Ese irlandés estaba actuando muy extraño esa noche, seguramente fue la tierra italiana que lo dejó así, pensó ella.
—No lo sé. Vamos.
—Sí, vamos.
Se fueron a un bar cerca, donde charlaron de muchas cosas triviales y se conocieron un poco más. Tommy se enteró que Eva era una buena luchadora de kickboxing y quedaron que harían una pelea en algún momento de su tiempo libre. Ella, por el contrario, supo que él amaba la caza mucho menos que a los perros y que de pequeño solía escaparse de madrugada para darle de comer a los pobres animales callejeros.
Fue un momento especial para ambos, estaban caminando hacia una buena dirección y su relación mejoraría, ya no estarían en guardia cada vez que estaban en la misma habitación y eso era un gran avance.
N/A: no salió como esperaba, pero algo es algo. Creo que me estoy quedando sin ideas u.u
