NOTA: Los pingüinos de Madagascar y todos sus personajes no me pertenecen.
Los personajes de Phineas y Ferb tampoco me pertenecen.
Instinto.
Cabo corrió hacia la salida del edificio en cuanto pudo, tenía el mecanismo en sus aletas ahora lo más importante era escapar de ese par de locos, se colocó el mismo en el pico y se deslizó por la avenida hasta encontrar una tapa del drenaje, se acercó a ella y la levantó, en ese momento se percató del sombrero sobre él, aunque le gustase mucho no podía quedárselo así que lo puso a un lado y de un brinco se metió al drenaje cerrando la tapa.
Se deslizó por el drenaje sin saber exactamente a donde se dirigía, hubiese sido más fácil dirigirse al subterráneo y regresar a la base, pero desconocía las intensiones del ornitorrinco y del farmacéutico y si alguno de ellos lo seguía, podría poner en peligro a los demás.
Por su parte, Perry había visto el sombrero tirado a un lado de la tapa del drenaje, volteó lo ojos al pensar en bajar allí, pero en fin, debía recuperar ese mecanismo, utilizó el control remoto de su deslizador y con él bajo al drenaje… no sería una búsqueda fácil, pero si el chico dejo esa pista junto a la entrada dejaría otras para seguirlo, al parecer no era muy listo…
Decepción… sí, eso era lo que sentía Perry al bajar al drenaje, el chico no había dejado pista alguna sobre su paradero, ahora sólo le quedaban sus instintos de agente secreto… se negaba a regresar con las manos vacías, lindo se vería el reporte que entregara:
"Los planes del Dr. Heinz Doofenshmirtz fueron detenidos, fue imposible para él obtener el mecanismo que contenía el microchip… pero un pingüino extraño se lo llevó…"
No, en todo su historial jamás había fallado una misión ni mucho menos había dejado inconclusa alguna y, esta, no sería la excepción. Encendió nuevamente su deslizador y tomo uno de los túneles con la seguridad de encontrar al pingüino ladrón…
Cabo caminaba tranquilamente por los pasillos buscando una salida, en donde fuera que llegará tomaría algún autobús en dirección a Central Park o tal vez el metro si hallaba alguna entrada cerca. Llevaba el mecanismo debajo de una de sus aletas – me preguntó por qué Kowalski necesita esta cosa… Skipper estará orgulloso de mí – dijo con una sonrisa en su pico – eso significara hielitos! – pero un sonido extraño interrumpió su monologo, el sonido parecía provenir de alguna maquina…
Se deslizó por el pasillo, desgraciadamente no había muchos lugares donde ocultarse en el drenaje, entre más viajase dentro de los túneles existía una mayor probabilidad de perderse en ellos, así que debía tener cuidado… encontró una desviación en un tubo pequeño y oscuro, pero perfecto para ocultarse así que entró en él y guardó silencio… el sonido se acercaba y el nerviosismo se apoderaba de él…
El ornitorrinco pasó frente a él en un vehículo volador, del que provenía el ruido, al parecer lo estaba buscando. La mirada del ornitorrinco era furiosa, Cabo estaba seguro que el mamífero no lo buscaba para hablar amistosamente, sino para pelear por el dispositivo que sostenía en las aletas… cuando el sonido desapareció, Cabo salió de su escondite y tomo la dirección contraria a la del ornitorrinco, avanzó lo más rápido que le permitían sus patas.
De repente vio pasar una sombra, provocando que se detuviera, decidió deslizarse en busca de una salida, pero algo se atravesó en su camino desviándolo.
– Grrrrrrr – Cabo se levantó al escuchar el gruñido y vio al ornitorrinco parado frente a él, le arrebato el mecanismo y dio media vuelta, dejando al pingüino sorprendido…
– No dejare que te lo lleves – dijo Cabo tomando el mecanismo de la mano del agente quien se negó a soltarlo – suéltalo… es mío – decía Cabo mientras tiraba hacía un lado, tratando de quitárselo al mamífero – Grrrrrr – respondió Perry. Una patada simultánea empujo a ambos dejando el mecanismo tirado en medio de los dos.
– Necesito ese microchip… no dejare que te lo lleves – Cabo se levantó poniéndose en pose de lucha. Perry se levantó y también tomo una pose de karate, la mirada decisiva del chico era de admirarse, no existía pizca de duda en sus palabras, sería un gran rival.
– Grrrrrr – dijo Perry, pero el chico lo miró confundido
– No sabes hablar? – pregunto Cabo, era normal que los humanos sólo escucharan gruñidos o graznidos cuando ellos hablaban, pero entre ellos se entendían… así que eso era extraño.
– Grrrrr – respondió nuevamente, pero al ver la mirada confusa del chico dio un suspiro – Sí puedo hablar – respondió con una voz suave y un poco grave, con un acento australiano – y no te dejare que tomes el mecanismo – dijo decididamente retomando su pose de pelea.
– Quién eres y por qué quieres el dispositivo – pregunto al chico – para quien trabajas – a Cabo más que una pregunta le pareció una exigencia, pensó cuidadosamente sus opciones y las respuestas que podría dar, su naturaleza no le permitía mentir pero por seguridad debía hacerlo… sonrió al pensar la respuesta.
– Eso mi amigo es CLASIFICADO – la mirada confundida de Perry provocó una sonrisa en el chico "con que esa cara pongo cuando Skipper me da esa respuesta", al ornitorrinco no le causo gracia nada de eso – Respóndeme – exigió.
– Lo siento, pero todo eso es clasificado… ni yo mismo lo sé – ambos animales se observaban de manera desafiante, mientras el dispositivo se encontraba en el piso dividiéndolos a ambos – responde extranjero, eres un espía? – preguntó Perry, Cabo parpadeo varías veces antes de contestar, le parecía raro que le preguntara eso, debía ser por su acento británico.
– No… tu… tu eres un espía? – Dijo el pequeño Cabo bajando su guardia – porque tú también tienes un acento diferente al del resto… quién eres? – Perry abrió los ojos ante la respuesta, no había pensado en eso… Cabo sonreía esperando una respuesta, nadie que sonriera así podría ser enemigo.
– Mi nombre es Perry, y soy agente de la O.S.B.A.* mucho gusto – dijo extendiendo su pata, Cabo dudo pero finalmente estrecho su aleta con la pata de Perry – el gusto es mío Perry… me llamó… – pensándolo bien, si le decía su nombre sería peligroso, si estuviese Skipper junto a él ya le hubiese dado un aletazo por hablar de más – me llamo Tux…
Ambos animales se sonrieron – Bueno fue un gusto conocerte Tux, pero debo de volver a la base – se despidió Perry – Oh, el gusto fue mío, yo también debo de volver jejeje – dijo sonriendo Cabo. Ambos caminaron en dirección al mecanismo y se agacharon a recogerlo al mismo tiempo.
Cuando se dieron cuenta de lo que sucedía saltaron al otro extremo poniéndose en pose de combate – no dejare que te lo lleves – dijeron al mismo tiempo…
Al ver que el otro no cedería, no tuvo más remedió que atacarlo. Perry corrió en contra de Cabo y trato de golpearlo, se llevo una gran sorpresa al ver la velocidad del pequeño pingüino, lo había juzgado mal en un inicio, no era tan tonto como parecía. Definitivamente era un gran oponente y de verdad le estaba dando batalla. Sus técnicas de karate no funcionaban con él, al parecer el muchacho sabía más de combate y defensa personal que él.
Cabo comenzó a agredir a Perry cuando observó la decisión del agente… debía llevar ese mecanismo, no pensaba defraudar a Skipper… estaban tan concentrados en la pelea que no se dieron cuenta cuando Doofenshmirtz se acercaba a ellos y tomaba el microchip.
– Valla, valla, tan pronto te peleaste con tu amiguito – su comentario provocó que ambos dejaran su combate y observaran al humano – de verdad que necesitas a aprender a socializar un poco más Perry el ornitorrinco – apunto con su arma contra ambos animales y terminaron atrapados en la red – muchas gracias por el mecanismo, nos vemos – y se retiró del lugar.
Cabo estaba en Shock, no tenía idea de lo que había sucedido, mientras ordenaba sus ideas, Perry comenzó a removerse dentro de la red – hey, cuidado, podrías quitar tu pata de mi ojo – dijo Cabo.
– Déjate de quejar, esto es tu culpa, si no me hubiese distraído Doofenshmirtz no hubiera tomado el microchip – se quejó Perry.
– QUÉ! Esto no es mi culpa, si me hubieras dejado ir con el mecanismo no estaríamos en esta situación tan incómoda – dijo removiendo la cola del ornitorrinco de su cara, recordándole a Julien.
– Rayos, si tuviera mi sombrero ya nos hubiera sacado de aquí – dijo resignado Perry, Cabo se quedo pensativo observando la red, entonces comenzó a vomitar – oye qué te pasa, te encuentras bien! – dijo alarmado Perry, lo que le faltaba, el pingüino se había enfermado.
Pero gran sorpresa se llevo al ver que Cabo vomito una pequeña navaja, mientras se acariciaba la garganta – no estoy hecho para esto… es más difícil de lo que pensaba – abrió la navaja y corto la red. Perry no podía creer lo que había visto… En cuestión de segundos se encontraban libres gracias al pequeño pingüino
– Que buen truco – lo felicitó Perry.
– Muchas gracias… fue un placer conocerte pero debo de ir tras ese humano para recuperar el mecanismo… nos vemos – Cabo se despidió rápidamente del ornitorrinco tomando una de sus patas y se deslizó en la misma dirección que Doofenshmirtz, dejando a un muy confundido Perry tras de sí.
– Hey, espera pingüino… – reaccionó demasiado tarde, el pingüino ya se había ido.
*O.S.B.A. (Organización Sin Buen Acrónimo)
