Chapter Two: "Excuse me, Mr."

By Kita-chan.

Quiero enamorarme de ti, así que… ¿Cómo empezamos?

Gulp… ¿Realmente acabo de pensar eso¿YO acabo de pensar eso sobre… otro hombre? Aaaah, creo que este día tan patético me ha afectado demasiado, es decir¡ya hasta alucino! Qué estupidez, casi tanto como mi papá con sus inversionistas japoneses de juegos mentales chinos.

Desvío inmediatamente la vista al notar que había estado mirando fijamente su espalda durante todo el trayecto a la Sala de Conferencias (que no fue para nada corto… ¿Este edificio siempre ha sido tan grande? Me hace falta venir más seguido).

Leorio abre la puerta, ofreciéndola a mi papá y luego a mí. ¡Es mi oportunidad para decir algo realmente creativo y agradable! No que me importe mucho, sólo quiero que sepa que soy una buena persona, con modales…

-Muchas grac…-

-¡Que te muevas, Kurapika¡Entra, entra!- me interrumpe mi padre jalándome de un brazo hacia adentro. ¿Cuál es la condena para hijos que asesinan a sus padres?

-De nada…- escucho el murmullo de él, aunque no sé por qué me da la impresión de que usara un tono burlesco… No se estará riendo de mí¿verdad? Volteo a mirarlo y… Sí, se está riendo de mí, disimuladamente, pero no lo suficiente para que yo no lo note. ¡Agh, maldito¿¡De qué se ríe¡Yo no pedí nacer en esta familia y…!

-Hijo¡¡traduce!-

-¿Ah?- giro el rostro, para ver la enorme vena de mi progenitor, la gran sonrisa del que asumo es el presidente de la otra compañía japonesa y el gesto ceñudo (sin mencionar la expresión de 'soy-tan-profesional-y-tú-no') de su intérprete. –Oh, excuse me, can you say it again, please?-

-I was saying that Kaida-san is really happy to be here and make negotiations with your company…-

Como se puede apreciar, el asunto daba para horas. Entre que el señor Kaida le dijera a su intérprete, el intérprete a mí y yo luego a mi papá, para que él me dijera a mí, y yo de nuevo al intérprete y él al señor Kaida y… Bueno, así. No es que me aburra, para nada, sólo que me pone nervioso el que el tal 'Leorio' (si es que ese es su verdadero nombre) esté aquí. Siento el doble de presión¡no puedo equivocarme! Quedaría como un idiota y ya fue suficiente por hoy. Al menos mis compañeros de clase saben que soy inteligente y si no, se los demostraré con el tiempo; sin embargo, a este sujeto sólo lo voy a ver hoy, así que tengo únicamente esta oportunidad para…

…¿Por qué me preocupo tanto¡Sólo lo voy a ver hoy¿Qué me importa si piensa que soy un tarado¡No es mi problema! …¡Peeeero…! Si vuelvo a venir, talvez me lo encuentre nuevamente y no quiero que me vea como el idiota del otro día… ¡Además de que soy el hijo de su jefe! Pensándolo de esa forma, estaría quitándole credibilidad a mi padre si sus empleados empezaran a pensar que su hijo es idiota¿verdad? Así que sólo lo hago por el bien de la Compañía; a mí, en lo personal, no me importa.

-¡Aaaah, al fiiiin! Qué estresante puede llegar a ser esto¿ah, Kurapika?- exclama Don Ging Freecs cuando, dos horas más tarde, los inversionistas salen con los maletines llenos de contratos y los bolsillos considerablemente más vacíos.

Lo miro incrédulo. ¡Yo hice todo el trabajo! Ahora entiendo el por qué de cierto curso de Marketing que me llegó para Navidad (aunque estuve feliz de hacerlo, lo admito¡es un área fascinante de estudio!).

-¡Ahora ven y te muestro la nueva mercancía! Puedes ayudarme a probarla, el último juego que diseñamos trata sobre una Marmota¡pero eso no es lo más impresionante! Resulta que viene del planeta PQ-516 y tiene que defenderlo de los invasores de…-

-Ejém…- me aclaro la garganta intentando llamar su atención.

-¡Salud! Los invasores son de la Galaxia…-

-Papá…-

-…que queda cerca del agujero espacial…-

-¡PAPÁ!-

-¿Qué? No me levantes así la voz, jovencito-

…No, en serio¿alguien me adopta?

-Lo siento¿recuerdas mi examen de mañana? En serio debo volver a casa-

-Agh… Saliste a tu madre, siempre tan responsable, voy a llamar a tu hermano para que venga a jugar. A ver si trae a Killua. ¡es un demonio de los juegos de video. ¡Da gusto verlo jugar! Obvio que no me puede vencer a mí, porque yo…-

-¡PAPÁ!-

-¿QUÉ¡Ya puedes irte!-

Créeme que eso intento hacer… -Necesito que me lleves a casa, ya es muy tarde para ir solo.-

-No puedo, estoy ocupado con le trabajo- ajá, y yo soy hijo del Yetti. No es tan mala idea¿estará pensando en adoptar? –Que… Que Leorio te lleve¡eso! Leorio, ven acá.-

Por un momento en serio sentí que el corazón se me detenía. Contengo la respiración, como si esperara que algo explotara de un momento a otro… Talvez sea yo el que va a explotar, o mi cabeza, porque la siento inflada con algo que me acalora el rostro…

-Claro, señor, yo lo llevo de camino a casa.-

Y ahora mi corazón volvió palpitando el doble para compensar su pausa. ¡Diablos, me llegan a temblar las manos por culpa de él! Hasta el cerebro me retumba por los latidos tan brutalmente acelerados.

Qué amable de su parte¿verdad? Intento sonreírle (intento porque del nerviosismo creo que me salió una mueca algo extraña…) para agradecerle. Es decir, se va a desviar de su camino para ir a dejarme… Debe estar cansado después de un largo día de trabajo y va a llegar más tarde a su casa a descansar por mi culpa¡qué noble gesto de…!

-¡Ah, astuto¡Vas a aprovechar de salir dos horas antes! Está bien, después de que pases diez minutos con mi hijo vas a pensar que te debí pagar extra por esto.-

-Jeje, eso lo podremos discutir mañana, por ahora me quedo con la salida más temprano¡gracias, jefecito!-

...¡Maldito¡Ahora estoy seguro de que se reía de mí!

-¿Nos vamos?-

Asiento con la cabeza para ignorarlo rotundamente el resto del camino¡no pienso dirigirle la palabra! Ni a él ni a mi papá¿creen que es muy gracioso reírse de mí¡Encima después de que les ayudé a ganar millones y…! Er… bueno, no sé cuánto sería en dinero… ¡Pero seguro que fue mucho y deberían agradecérmelo! Desgraciados…

Nos subimos al ascensor. Yo todavía con expresión de los mil demonios y los brazos cruzados, negándome a dirigirle una sola mirada, y Leorio sonriente, seguramente por haber logrado salir antes (¡Y a cuesta mía!).

Son varios pisos, al menos treinta para llegar abajo. Y, de hecho, tenemos que ir al subterráneo, así que son unos tres pisos más. ¡No le voy a hablar¡Tampoco en el trayecto a casa! Que se aburra, mejor para mí. Sí, debe estar muy aburrido… Lo miro de reojo, a través del espejo a mi izquierda. Ciertamente no parece aburrido (¡diablos!) si no más bien… ¿Ansioso? De llegar a su casa seguro. ¡Y ahora empieza a silbar! Agh, qué desagradable.

Es como si cada nota de su dizque canción me perforara los oídos hasta llegar al cerebro y le hiciera dar botes contra las paredes de mi cráneo, que de pronto tiene agujas. ¡Por qué se le ocurre ponerse a silbar? Ya, ya, tranquilo Kurapika… Sólo nos quedan veintiocho pisos.

…¿VEINTIOCHO PISOS DE ESTA TORTURA!

Me apoyo contra la pared/espejo de mi lado, gritando por dentro. No es mi día, simplemente no es mi día; sólo quiero llegar a casa a dormir y pensar que esto fue un mal sueño que NUNCA se volverá a repetir.

Estando tan cerca del espejo, vuelvo a mirarlo disimuladamente, recordando qué fue lo primero en que me fijé cuando lo conocí, hace un par de horas: sus ojos. Son bonitos, expresivos, un agradable y tranquilo color, aún cuando use esas ridículas gafas a una altura absurda de la nariz. Es bastante más alto que yo (¡y yo no soy enano, no importa lo que diga mi papá¡¿Que no ha visto a Gon¡Él es enano!) y… ¿Para qué negarlo? Tiene su atractivo.

Es oficial, me sonrojé. Pongo una mano en mi mejilla, esperando que no se note. ¿Qué me pasa? No es usual que ande por ahí encontrando hombres atractivos… Excepto mi profesor de filosofía, que está para morirse de… Er… Ya dije que no soy gay¿verdad? S-son los comentarios que les escucho a mis compañeras…

-¿Pasa algo malo? Te ves raro-

Doy un salto, abriendo los ojos a más no poder -¡Estoy perfectamente bien y no soy ga…g-guerrillero…!- ¡Me atrapó por sorpresa¿¡Qué más iba a decir?

-¿Guerrillero¡Jajaja¿Qué cosa ridícula es esa?-

-Nada, conceptos muy complicados de explicar- …así es, jugando al intelectual. Qué puedo decir, se me da increíblemente bien.

-Como quieras- responde encogiéndose de hombros, aunque parece que todavía tiene ganas de reírse. ¡No soy su payaso personal, que quede claro! –Hey, estuvieron bien las negociaciones de hoy, me sorprendiste, Kurapika-

¡No, no, sonrojo del demonio¡Apártate de mi rostro y deja de hacerme lucir como un niñato estúpido! –Gracias, fue algo difícil, pero hice lo mejor que pude y creo que salió todo como esperábamos-

-Sobre todo porque hablas con un acento tan pretencioso, como si tuvieras una papa en la boca. Ese intérprete chino debe ser todo un genio para poder entenderte ese inglés-

…Furia creciendo. -¿Perdón?-

-¡Eso, así! Jajaja¿para qué haces eso¿No sería más fácil sin tanta parafernalia?-

-Es acento británico y es lo ideal para hablar inglés, no es parafernalia ni nada por el estilo¿bien? Así lo hablan en la mayoría de los países y así se enseña en las escuelas porque…-

-¡Ok, ok, ok, me quedó claro!- se rasca la mejilla, mirando cuántos pisos faltan. –Uuuf, pensé que Ging exageraba al quejarse de ti, Kurapika, pero parece que hablaba en serio-

Siento que una vena me palpita en la sien. Espero que si explota lo salpique a él y a su estúpida corbata que no deja de arreglar y queda exactamente igual que antes de que la tocara.

-¿No debería ser 'señor Kurapika'?- corrijo visiblemente molesto. ¡No se puede ser educado con gente así!

-Mm… No, a menos que me empieces a llamar 'señor Leorio'-

-¡Así te iba a llamar, pero luego me llamaste por mi nombre y me tratas de tú!- pierdo el control¡aaagh, cómo me hace enojar este sujeto! -¡No puedes pedir respeto ni no lo haces tú primero!-

-No lo sé, no me dan ganas de tratar de 'usted' a un niño como tú- se cruza de brazos, apoyando la espalda en la pared de atrás.

-¿Niño¡¿Cómo que niño¡Yo no soy un niñ…!- quizá gritarle no sea lo más maduro que puedo hacer… -Ejém, no soy un niño, soy un adolescente- gesticulo exageradamente para hacerlo entender. –La adolescencia es la época entre los doce y dieciocho años en que…-

-¡Ya, ya, deja de tratarme como si fuera idiota¡Entiendo a lo que te refieres!- wow, creo que logré sacarlo de quicio. ¡Hurray por mí! -¡A lo que me refiero es a que no eres más que un niño mimado que no sabe nada de la vida!-

-¡Yo no soy así, sé mucho más de lo que aparento¡La vida, como la define la filosofía, es el conjunto de…!-

-¡No así, esas son cosas que sólo se aprenden de memoria en los libros¿Qué sabes de la vida en realidad?- me pregunta mirándome directo a los ojos, haciendo que, por segunda vez en este día, me quede sin palabras. -¿Qué sabes de cosas como la amistad, el amor, el dolor, la muerte¿Crees que eso también se puede estudiar?-

-Yo…-

No sé en qué momento se habrá acercado tanto a mí. Estoy prácticamente acorralado contra la pared/espejo. En el reflejo frente a mí, puedo notar que queda un piso. Le devuelvo la mirada, con determinación. No me voy a dejar vencer en nada, menos por él.

-Todavía no sé mucho sobre eso, me falta por crecer, obviamente, pero siempre intento aprender de todo lo que puedo, en cada situación que se me presenta, siempre encuentro una salida lógica y sé que…-

Me detengo, porque el ascensor se detuvo. Miro hacia las puertas que se acaban de abrir, al igual que Leorio, quien presiona el botón para que se vuelvan a cerrar… Sin que yo entienda el motivo.

-No siempre vas a tener una salida lógica, no es tan simple como piensas- su voz va bajando hasta un susurro, del que puedo sentir las palabras rozando mi cara. -¿Qué vas a hacer cuando debas elegir entre dos amigos¿Cuándo te guste la novia de tu hermano¿Cuándo tengas un amor no correspondido¿O si te corresponde, pero no puede estar contigo¿Tienes soluciones lógicas para todo eso?-

Sus palabras me golpean fuerte, acompañadas por la presión que siento de estar en esta situación.

En este instante, no tengo salida.

-Dime¿las tienes?- murmura cerca de mis labios, apoyando los brazos en la pared, sobre mi cabeza. El corazón me golpea furiosamente en el pecho, mis propios labios se entreabren, ansiosos. Cierro lentamente los ojos, acercando el rostro hacia el suyo –No siempre vas a tener lo que quieres…- pasa un dedo por mi labio inferior. –Y no siempre va a haber una solución para eso…-

De pronto, siento una fría brisa. Al abrir los ojos, las puertas están abiertas y Leorio camina hasta su automóvil. Yo… No sé qué decir… No sé qué me pasó, ni por qué siento esta desilusión… ¿En verdad esperaba un beso¿QUERÍA un beso? No sé qué decir, no entiendo nada… Mi mente trabaja a mil, pero sigo sin entender.

-¿Vas a venir o prefieres irte solo, Kurapika?-

Alzo la vista. Él… No se va a burlar de mí, no voy a permitir que me note preocupado. ¿A él no le importa? Pues a mí tampoco. Esa es mi solución lógica.

-Voy, SEÑOR Leorio- contesto forzando una sonrisa y caminando hacia él, mostrándome altivo por sobre toda esta ridiculez. Él sonríe, meneando la cabeza como si yo no tuviera remedio. ¿Qué decir? Soy así, que se acostumbre. Quizá no tengo las respuestas para todo, pero las estoy buscando y eso ya es bastante. Estoy dispuesto a encontrarlas como sea.

-Así que, señor Kurapika¿dónde queda su casa?-

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

¿Han escuchado alguna vez de Pavlov? Sí, ese sujeto que experimentó con su perro, al que cada vez que alimentaba le hacía escuchar una campana, y como resultado, al cabo de unos meses, con tan sólo escuchar el sonido de la campana, su mascota secretaba saliva anticipando la comida. Pues, yo creo que mi hermano tiene algo así...

-¡PAPÁAAA¡¿TRAJISTE UN NUEVO JUEGOOOOO!-

Me quedo con las llaves en la mano, a la altura de la cerradura de la puerta. Gon la abrió antes de que yo pudiera hacer algo más que sostenerlas.

-Ah, eras tú Kurapika¿papá no te envió algo para mí?-

-No- respondo rotundamente, entrando a la vez que Gon se hace a un lado. –Aunque sí dijo que te iba a llamar para probar algo de una marmota o no sé qué…-

-¡OH, SANTOS INVASORES DEL ESPACIO¿¡YA TERMINÓ ESE JUEGO¡Al fin una de mis ideas!-

-Er… sí, eso. Estaré estudiando en mi cuarto por si… Olvídalo¿quién me va a llamar?- murmuro caminando hacia mis aposentos. En ningún caso me espero que Leorio, cof, el SEÑOR Leorio me llame¡si no le dejé mi número! O sea… No tiene por qué llamarme, cof, cof.

-De hecho, Kurapika…- me detiene Gon, quien se ve extrañamente nervioso. –Yo como que necesito hablar contigo-

-¿Como que o necesitas hablar conmigo?- alzo una ceja.

-¡Necesito hablar contigo!-

-Pues habla- cruzo los brazos, apoyándome en la puerta de mi pieza. Para los que no estén seguros: SÍ, es RARÍSIMO que Gon quiera hablar sobre algo conmigo. O sea, poniéndole tanta seriedad y todo eso; hablamos todos los días en verdad.

-Es sobre Killua¿sabías que es mi mejor amigo?-

-Puf…- mi resoplido fue una respuesta clara.

-La verdad es que no es sólo eso, es como… Eh¿cómo se dice¡Mucho más que un amigo! Es como un….-

-¡CUERPO A TIERRAAAAAAAAAAAAAAAAA!-

PLAF!

Gon se fue al suelo con un albino sobre él. ¿Y qué rayos fue ese dizque-grito de guerra? Me quedo mirando todavía más curioso, aunque obviamente lo disimulo con una cara de 'oh-qué-niños-son'.

-Auch… ¡Eso me dolió¡¿Qué te pasa!-

-¿Qué te pasa a ti¡Le ibas a decir al histérico de tu hermano!- reclama Killua apuntando primero con el dedo acusador a Gon y luego a mí, como si quisiera dejar claro cuál era el hermano histérico del que hablaba.

¡HEY, YO NO SOY HISTÉRICO!

-¡Será histérico, pero es MI hermano y tiene que saber!-

-¡No, no tiene por qué saber!-

-¡Pero si ya mamá y papá lo saben, sólo falta Kurapika¡Hasta Leorio, la señorita Bisuke y Kaito lo saben!-

¿Saber qué, con un demonio¿Por qué a mi nadie me cuenta nada?

-¡Va a armar un escándalo, ya vas a ver!-

-¡EJEM!- me aclaro la garganta ruidosamente, sintiendo un ligero tic en la ceja y en la comisura de los labios.

-¡Salud!- contesta Gon. Digno hijo de su padre¿ah?

-¡No es eso! Agh¿qué es lo que no sé, de qué hablan?-

-¡Que Killua y yo somos gay…!-

-¡GAYMERS!- se apresura a decir Killua. -¡Aprende a pronunciar, Gon¡Es GUEIMERS!-

Una gotita me resbala por la sien. -Ya sé que son gamers… ¡IIIIIH!- ahogo un gritito (MUY masculino¿eh?) al entender de golpe la situación. -¡No puede ser que…!

Los apunto con la mano que tengo libre, pues la otra fue a semi-cubrir mi boca de la impresión. Gon asiente muy campante y Killua se golpea la frente, meneando la cabeza -¿Ya viste como sí iba a reaccionar mal?-

¿Yo¡¿YO¡YO NO ESTOY REACCIONANDO MAL! Me restriego el cabello contra la cabeza, mirando con horror hacia abajo al atar cabos sueltos en mi cerebro.

¿Era por eso que siempre iban al baño juntos¿Por eso Killua se ha quedado a dormir tantas veces¿De ESO eran los ruidos que escuchaba desde mi recámara¡¿No estaban jugando Twister! Gran… Gran y tremendo OH MY GOD!

-¿Qué le hiciste a mi hermano, mocoso pervertido!- ah, porque yo he visto… digo, encontrado de las películas de Killua por allí; conozco lo que pasa por esa albina cabecita que estoy por estrellar contra la pared.

-¡Kurapika, cálmate, Killua no me ha hecho nada! O sea, nada que yo no le dijera…-

-¡Sí, eso, suéltame!- alega Killua zafándose de mis manos que ya sujetaban el cuello de su camisa. –No quiero tener que patearle brutalmente el trasero a mi cuñado.-

Ambos se largan a reír, pero… no reacciono, ni siquiera atino a llevar cabo el asesinato que tenía en mente. Me llevo una mano a la boca, recordando el roce que le dio Leorio… Toda la escena en el elevador…

Seamos serios y concientes: mi hermano es gay.

Bien¡bien hecho Kurapika! Lo estás aceptando y sin matar a nadie ni gritar histéricamente (aunque insisto en que no soy histérico). Así que, mi hermano es gay y… ¿Y yo¿Va en la genética? Oh, por Dios, qué absurdo… ¡No va en la genética! Al menos no está comprobado científicamente aún. Pero él sólo tiene catorce años¿cómo es que… está tan seguro?

La respuesta me llega rápidamente al cerebro: Killua. Eso era lo que me quería decir Gon, o sea, aparte de salir del armario, la idea era decirme que Killua es… su pareja. ¡Por eso era tan importante! Vaya, quién diría que mi hermanito estaría enamorado… Porque, ya sabiendo y fijándose más, la forma en que mira a Killua lo indica claramente. ¿Cómo no me di cuenta antes?

Y es eso lo que me lleva a pensar¿de qué otras cosas no me estoy dando cuenta ahora? O, más bien¿de qué otras cosas no me quiero dar cuenta ahora? Enfrentémoslo, hoy tuve sensaciones que nunca antes había tenido. La verdad, Leorio en menos de cinco minutos logró moverme el mundo de una manera impresionante¿eso no significa algo¡Y qué importa si es hombre! Algo hay allí. Dije que buscaría las respuestas, y creo que él tiene la que busco.

Repentinamente, corro hacia la puerta.

-¡Kurapika¿A dónde vas¿Está todo bien?- pregunta Gon notoriamente preocupado.

-¡Sí, sí, sólo tengo que… hacer algo rápido, ya vengo!-

Lo decidí: iré a verlo ahora mismo. Sí, ajá, nada podrá detenerme. Incluso mientras camino por la calle en esta solitaria y fría noche, me sigo convenciendo de que es lo que debo hacer. ¡Me llama! Entiendo poco, lo admito, pero… sé que quiero estar otra vez con él. Es la única persona que me ha hecho dudar de todo con tan sólo un par de palabras. ¿No es lo que quería¿Alguien que siempre me sorprendiera¿Qué hiciera mi cuerpo temblar como está haciendo justo ahora?

No sé si quiero conversar o saber más sobre él o simplemente tenerlo cerca; el punto es que debo ir y… pedirle una cita. ¡Eso, sí¡Le pediré que salga conmigo y…¡Y…!

-Qué chico más loco…-

-Sí, no te le acerques, lleva largo rato murmurando cosas raras…-

Me quedo con el puño alzado en el aire, notando las miradas sobre mí en medio de la calle. Sin embargo, no es por estar haciendo el ridículo que me detuve, sino que… -¡No tengo idea dónde vive!-

-¡Mamá, ese tipo me da miedo, habla solo!-

-Ya, ya, vamos rápido… Chiquillos borrachos…-

¡No, no, no¡Cómo puedo ser tan idiota¡Qué diablos me pasa¡Salí de casa y caminé quién sabe cuántas cuadras sin fijarme en dirección alguna y encima ahora la gente me cree un desquiciado cualquiera! Bien, tranquilo, respira… Uf, esto tiene que ser una pesadilla… ¡No, todo esto es culpa del idiota de Leorio que me hizo pensar estupideces¡Debería estar estudiando ahora en vez de…!

-¿Kurapika?-

Volteo al oír mi nombre, sin atinar a responder ni nada por la sorpresa de con quién me encontré.

-Oh, perdón, SEÑOR Kurapika-

Knock, knock¿ya adivinan quién era?

-¿Le…orio?- murmuro incrédulo, pero extrañamente aliviado de verlo. Lo sé más por una sonrisa involuntaria que se apodera de mis labios. Diablos, hasta mi corazón se volvió loco al escuchar su voz; palpita con demasiada fuerza. –Necesitaba hablar contigo…-

-¿No era con usted?- pregunta notoriamente divertido hasta que parece notar mi nerviosismo. –Hey¿está todo bien?-

-Sí, es sólo que…- ¡vamos, esta es mi oportunidad¡Dilo, Kurapika, dilo! –Que…-

-¿Qué¿Qué pasa?- pregunta alzando una mano, que pone en mi hombro en un gesto de preocupación.

Pero no puedo hablar, mi vista se quedó fija en esa mano… Más bien, en un brillo dorado en el dedo anular…

¿Está… casado…?

–Disculpe, señor…-

CONTINUARÁ…!

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

Notas de autor: Oh, me desbloquearon esta cosa... Qué emoshion! Este capítulo lo escribí hace al menos un mes, qué rico poder publicarlo acá; igual se le tiene cariño a esta página de mierda. Con respecto a mis otros fics, están todos en progreso, ninguno botado. El asunto es cuánto me demore en actualizarlos, pero bueno, las cosa es que siguen.

Creo que dije que iba a responder reviews... Sinceramente no me acuerdo qué decían y creo que ustedes tampoco, así que si hay alguna pregunta, háganla ahora. Si quieren reclamar algo, voy a hacer como que leo¿vale? Saludos a todas e igual gracias por sus reviews, porque siempre han sido un amorrrr!