Descargo de responsabilidad: La canción "Wight Spider" pertenece a Brian Warner, Invasor Zim pertenece a Jhonen Vasquez. No busco lucrar con ninguna de las obras de ellos dos, así busco demostrar mi admiración hacia ellos
Capítulo 2: Wight Spider (Criatura Araña)
Advertencia: Contenido sexual no apto para menores
Dib forcejeó con la puerta de entrada, hasta que las bisagras oxidadas saltaron, y la tabla de madera podrida cayó hacia adelante con un fuerte estrépito, levantando una nube de polvo oscuro. Tomó a Zim de la mano y entró a la casa abandonada, cuna de tantas historias de terror en la eskuela con las que le gustaba perderse de niño, entre relatos de fantasmas y apariciones. Ahora, por primera vez, no entraba para investigar estos fenómenos paranormales, incluso no pensó en ninguno de ellos mientras dejaba huellas en la suciedad del suelo, llevando casi remolcado al atemorizado Irken.
Zim miró a su alrededor con cautela, dejándose arrastrar por Dib. Evidentemente, esa había sido una casa hermosa, haría muchos años habitada por humanos con buena posición económica. Las paredes blancas con detalles en rosa pálido hacían pensar en alguna niña pequeña, mientras que la solemnidad de las aberturas y de la imponente escalera ubicada al final de la habitación daban idea de una antigua familia de religiosos, con una sobriedad mas típica del siglo XIX, aunque extrañamente contrastada por muebles de madera pintados con colores demasiado vivos. Pero toda la casa estaba bañada con la melancolía del abandono, las ventanas con hermosos marcos tallados se hallaban tapiadas con viejas tablas, otorgándole un toque lúgubre al ambiente que, cubierto de polvo y telas de araña, esperaba su cataclismo en silenciosa calma.
"Te voy a construir una brillante casa de muñecas
Para que te encojas
Dentro de una pequeña araña
Y te atragantes en horribles recuerdos."
Los pasos de los dos enemigos se repitieron en un profundo eco cuando entraron en lo que alguna vez había sido un enorme comedor, ahora en penumbras, aunque no tan descuidado como las otras salas. Allí Dib se detuvo, y dándose vuelta de golpe atrajo a sus brazos al Irken, robándole un profundo beso que Zim no tardó en responder, colocando sus manos sobre los hombros de Dib, mientras el humano le rodeaba la cadera con sus brazos.
Dib empujó suavemente el cuerpo del extraterrestre con el suyo, obligándolo a retroceder hasta que su espalda pegó contra una de las paredes. Una vez que lo tuvo allí, el humano se dedicó a recorrer la línea de su fina cintura con la yema de los dedos y a entrelazar su lengua dentro de la otra boca, explorándola profundamente buscando mezclar sus alientos en uno solo. Subiendo una mano, arrancó la peluca del Irken y se separó de él mirándolo fijamente, aunque aún lo mantenía presionado contra la pared. –Quiero ver tus ojos. Por favor, quítate los lentes.- Zim alzó una antena, desconfiado, pero olvidó cualquier razón para no complacerlo cuando sintió su mano acariciando su pecho con suavidad. Dejó al descubierto sus inmensos ojos rojos pálidos, guardando con delicadeza las lentillas, ahora totalmente libre de su mediocre disfraz. Dib lo contempló en silencio, reteniéndolo entre sus brazos, sintiendo como una lista de viejos prejuicios se borraba de su mente, dejando espacio para nuevos sentimientos.
"Sofoca el pasado en una crisálida
O en mí
Y te ayudaré a mover
Todos los cuerpos."
De pronto Dib no se sentía tan seguro de lo que había venido a hacer. Al fin sus pocos años y su nula experiencia habían triunfado sobre sus más oscuros deseos. Asustado, estaba a punto de alejarse, cuando Zim tomó la parte posterior de su remera y tiró de ella hasta pasarla por encima de su cabeza, dejándola caer al piso para recorrer con sus dedos el pecho desnudo del humano. La retiró de nuevo para sacarse lentamente los guantes, dejándolos sobre la remera azul para retomar sus caricias.
Ambos permanecieron en silencio, inmóviles excepto por el correr de la mano del Irken, experimentando cada uno con la textura desconocida hasta ese momento del otro.
Zim posó su mano sobre el corazón del niño, dejándola un momento para sentir sus latidos y su temperatura. Luego la fue bajando suavemente hasta llegar al bulto el los pantalones de Dib, sin atreverse a llevar su curiosidad mas allá.
Esto fue demasiado para Dib, quien cerró los ojos con fuerza para contener el nuevo impulso de arrojarse encima de Zim, y tomó un par de respiraciones profundas antes de decidirse a continuar.
"Te poseeré pero no te necesito
Para que seas otra de mis posesiones
No te necesito para que seas mi posesión"
Dib tomó los hombros de Zim, presionándolos para obligarlo delicadamente a ponerse de rodillas. Luego lo retuvo apenas colocando una de sus manos debajo de su mandíbula, moviendo suavemente los dedos en lo que esperaba que sea una caricia tranquilizadora, y utilizando su otra mano tironeó de sus propios pantalones, cuidando de no hacer ningún movimiento brusco para no atemorizar aún más al Irken, a quien ya sentía temblar contra su piel. Una vez libre de sus vaqueros, deslizó su bóxer hasta sus tobillos, retirando del todo ambas prendas con unas pocas patadas, y volviéndose a erguir enfrentando a Zim. El extraterrestre miró con desconfianza e incertidumbre el miembro rígido que Dib había puesto delante de su rostro, y luego alzó la vista observando al humano. Este leyó el temor en los ojos de Zim, pero cuando abrió la boca para sugerir que se detuvieran, sintió la lengua del Irken recorriendo su tronco.
"Y no haré que te arrodilles
Para nadie salvo para mi
No te prometo una estrella
No me prometas tu alma
Diremos que no creemos."
Dib arqueó su espalda cuando los labios de Zim recorrieron toda la extensión de su miembro. La sensación era mucho mas fuerte de lo que esperaba, y le costaba mucho trabajo contener los gritos de excitación que se amontonaban en su garganta.
Zim, por su parte, encontraba extraño pero agradable y algo embriagador el sabor en su boca, y se sentía ligeramente orgulloso de la potente reacción que había conseguido producir al humano. Enredó su larga lengua en torno de su diámetro y lo recorrió trazando una espiral repetidas veces hasta llegar finalmente a su cabeza, la cual succiono con fuerza. Luego trasladó sus dedos a la base del miembro de Dib y lo tanteó indeciso, hasta que decidió presionarlo con toda su mano, mientras hacía entrar y salir toda su extensión en su boca acelerando cada vez más la velocidad.
Dib marcó el ritmo de la cabeza de Zim colocando una mano en su nuca, mientras cerraba su otro puño contra la pared, jadeando con fuerza. Sin embargo, sintió que no podría aguantar demasiado tiempo, y eso no era lo que tenía en mente, por lo que detuvo al Irken casi inmediatamente después de que este hubiera comenzado.
"Te mantendré mojado cuando el mundo se seque
Puedo verlos venir
Les daremos la espalda
Si vienen buscando respuestas"
Dib tomó a Zim de las manos y tiró de él para ayudarlo a ponerse de pie. Después de eso, no le tomó mas de un minuto ayudarlo a quitarse la ropa, entre besos y caricias más ansiosas que tiernas. Presionando el cuerpo del alienígena entre el suyo propio y la pared, tal como lo hacía antes, utilizó sus dedos para explorar el cuerpo que tantas fantasías le había provocado, tanto de disección como eróticas, aunque nunca supo cuando unas dieron lugar a las otras.
Besó su boca con fuerza cuando encontró su entrada, e introdujo su dedo con suavidad y firmeza, moviéndolo lentamente en un intento de dilatarlo. Cuando los suaves quejidos de Zim se transformaron en suspiros de placer, Dib se atrevió a meter un segundo dedo, consiguiendo arrancar al Irken verdaderos gemidos roncos, los cuales golpearon la mente del humano de una forma insospechada, elevando su deseo como nunca antes en su corta vida.
Dib tomó la pierna de Zim por debajo de su rodilla y la llevó hasta su cintura, obligándolo a lateralizar ligeramente su postura. Valiéndose de la lubricación de la saliva del alienígena, lo penetró poco a poco, gozando de una serie de impulsos eléctricos que recorrían su columna vertebral y recreándose con los sonidos que producía la parte baja de la garganta del Irken.
Mientras buscaban acompasar sus ritmos, la casa fue llenándose de gemidos y exclamaciones, sonidos que esas paredes llevaban muchos años sin recibir, y que duplicaban en el profundo eco de la habitación desnuda, creando una verdadera sinfonía apoteósica.
No fue fácil para Dib mantener el equilibrio en una postura tan incómoda, pero de alguna manera consiguió conferir a sus embestidas una velocidad que los llevó a ambos a un orgasmo simultáneo, donde las pulsaciones del miembro del humano previas a su descarga provocaron al Irken un jadeo apresurado seguido de un profundo gemido que hizo temblar sus antenas, las cuales irguió un momento y luego las dejó caer laxas al costado de su cabeza.
"Envolveré mis garras en tu boca y la apretaré
Nos consumiremos el uno al otro
Hasta que no quede nada que esconder
Y el resto podrá ahogarse en nuestra sangre"
Dib se dejó deslizar suavemente al suelo, hasta quedar sentado con las piernas a medias extendidas, y sujetando por la espalda el cuerpo semi desvanecido de Zim, sentándolo sobre su regazo. Apoyó la cabeza de Zim contra su pecho, dejando descansar su mentón sobre la coronilla del Irken, y respiró profundamente intentando retomar la normalidad de su pulso cardíaco.
De todas las veces que había entrado en esa casa investigado fenómenos paranormales, definitivamente esta había sido la más mágica de todas.
"No podemos embrujar esta casa
No aún más
No"
CONTINUARÁ…
