Apenas terminó de desayunar (ahora un poco más ampliamente que la mañana anterior), saludó a su padre y tomó camino volando rumbo a la Corporación Capsule para ver a Bra. Llegó rápido, ya que fue volando. Cuando llegó, fue atendida por Bunny, con su gran y permanente sonrisa que Pan detestaba, ya que parecía ser demasiado falsa, ¿qué esa mujer nunca estaba triste, seria o enojada? Luego de negar una taza de té y anunciar que solo venía para ver a su amiga, fue hacia la habitación de la peliazul y golpeó la puerta, que estaba cerrada.
—Pase. —Se escuchó del otro lado la suave voz de su mejor amiga. La menor de las dos obedeció y cerró la puerta nuevamente tras de sí. A continuación estuvo a punto de saludar con la mano, pero una desarreglada Briefs se abalanzó hacia ella y la abrazó con todas sus fuerzas. Pan pensó que Bra se veía adorable y aún más hermosa de lo que era estando de esa manera. Correspondió al abrazo, sonriente. —Te extrañé mucho.
—Fueron solo unos días. —Rió la pelinegra. Este comentario hizo sentir a la princesa un poco tonta, Pan pudo percibir eso, es decir, era su mejor amiga, podía saber cualquier cosa que le pasara con tan solo mirarla a los ojos. —Pero no te preocupes, también te extrañé. —Mintió para no hacerla sentir mal, la realidad era que la muerte de su madre ocupaba su cabeza todo el tiempo, pero si no fuera por eso, en realidad sí la habría extrañado. —¿Y cómo has estado? ¿Y Trunks?
—Estuve bien, a pesar de que bastante aburrida. Mi padre últimamente se niega a llevarme de compras porque quiere dedicar más tempo al entrenamiento, cosa que es rara porque él jamás se me niega. Trunks tampoco puede porque está muy ocupado en organizar su boda con Marron, y mi madre tiene muchos trabajos que hacer en la Corporación, ya que mi hermano no puede ocuparse. Realmente fueron unos días demasiado aburridos. —Suspiró. —Oye, Pan... —Dijo al ver a su amiga como embobada. —¿Estás escuchando algo de lo que estoy diciendo? —Pasó su mano por adelante de la cara de su amiga, pero ella había dejado de escuchar en cuando escuchó sobre la boda del pelilila. Bra lo entendió enseguida. —Oh... Es por eso... —La pelinegra estaba enamorada de Trunks desde los catorce años, a pesar de que él ahora tenía 30 años y ella apenas 16. Escuchar eso le había roto el corazón, ya no tenía chances... Bueno, en realidad nunca creyó tenerlas, era obvio que él iba a quedarse con la hermosa hija de número 18... Además ella tenía 25 años y no 16. No pudo evitar derramar unas lágrimas. La peliazul la abrazó, al mismo tiempo que le acariciaba el cabello. —Pan... Creí que te habías olvidado de él... Lo siento...
—No es tu culpa, Bra... —Dijo separándose de ella y dejando de llorar. Su amiga le limpió del rostro las lágrimas que le quedaban. —Es solo que... No me lo esperaba. Había estado tan... Tan distraída con la muerte de mi madre y se me olvidó él... —Suspiró. —Sé que te dije antes que ya lo había podido superar, pero eso... Eso nunca pasó. —Miró hacia otro lado.
—Lo entiendo, de verdad... De verdad que sí... También he querido olvidar a alguien sin éxito, ¿sabes? A todos nos pasa en algún momento, amiga... No debes estar triste, ya vas a encontrar a alguien que sea para ti. —Le sonrió con un poco de tristeza en el rostro, pero la pelinegra no entendía el por qué ella parecía estar triste. La curiosidad le ganó.
—¿Por qué estás triste? —Bra enrojeció y Pan tampoco entendía el por qué de esa acción.
—Yo... Bueno, no es nada. —Rió nerviosamente.
—¡Anda, dime! ¿Acaso te gusta alguien y yo no lo sé? —La menor levantó una ceja, mientras que su amiga se apresuró rápidamente a negar con la cabeza.
—¡Claro que no! —Contestó insegura. —Olvídate de eso, no me gusta ningún chico. —Eso no era mentira, pero no quería decir que no le gustara alguien. Pan dejó de insistir, aunque realmente tenía curiosidad, sabía que su amiga tenía a muchos chicos a sus pies, es decir... Era preciosa, igual que toda su familia. A veces la envidiaba, ella nunca había besado a ningún chico ni una vez y todos terminaban por rechazarla.
—Bien. —Dijo de mala gana. —¡Pero algún día lo averiguaré, Bra! —Agregó haciendo un gesto amenazante. La peliazul solo se limitó a reír y darle un pequeño golpe en el hombro. Pan hizo lo mismo, pero la princesa casi sale despedida por la ventana de su habitación. —¡Lo siento! —Rogó mientras le quitaba de la cabeza unas cosas de la repisa, que se le habían caído encima al chocar contra la pared.
—¡TEN MÁS CUIDADO, PAN! —Gritó la menor de los Briefs frotándose la zona de la cabeza que se había golpeado con su mano. La nieta de Goku rió un poco. —¿De qué te ríes? A mi no me hace gracia. —Suspiró.
—Ya, ya, lo siento. —Contestó sin dejar de reír.
La hija de Vegeta no sabía cómo demonios había llegado a sentir esa clase de sentimientos por una chica, pero en fin, así era. A la peliazul le gustaba Pan, pero se lo negaba constantemente cada vez que lo recordaba. Era su amiga, la conocía desde que tenía memoria y... Era una chica. Pero sin embargo, no podía evitar que su corazón se acelere cuando la veía, ni evitar extrañarla cuando se iba, no podía no pensar en ella todo el tiempo, ni tampoco soñar con un beso o... Incluso algo más que eso. Quería convencerse de que solo era una confusión, que era algo sin sentido, pero simplemente no lograba olvidarla. No iba a decírselo a nadie, eso estaba claro. La verdad era que, por más tonto que sonase, no quería arruinar su reputación con esto, ni tampoco hacer que su familia se avergonzara de ella, mucho menos su padre... Podían decirle cualquier cosa, pero decepcionar a su padre... No, eso no iba a poder perdonárselo jamás. No iba a hacer nada al respecto, solo iba a dejar que pase, nada más.
Luego de unas horas más que pasaron juntas, ya se había oscurecido. La pelinegra se despidió de su amiga, saliendo nuevamente por la puerta de la habitación. Al salir, chocó con el hombre que la traía loca desde hace dos años, con sus cabellos perfectos y sus hermosos ojos azules, quien pasaba por allí casualmente. Al verlo se quedó muda, recordando lo que le había contado Bra hacía unas horas, pero luego se dio cuenta de que parecía una tonta estando allí, callada observándolo sin decir nada. Aunque él también hacía lo mismo.
—Cuanto tiempo sin verte. —Se animó a decir finalmente.
—Estuve demasiado ocupado con algunas cosas, Pan. Pero no me he olvidado de ti, tendríamos que salir a tomar algo alguna vez, así podríamos contar las cosas que nos han sucedido este tiempo. —Sonrió dulcemente. En esa sonrisa, la menor podía esa frase que le escuchó decir alguna vez: "siempre vas a ser la misma pequeña Pan para mi, como mi mejor amiga". Fue en ese momento, cuando le escuchó decir eso por primera vez, fue allí cuando muchas de sus esperanzas de perdieron. —¿Qué te parece? —Ella asintió con la cabeza.
—Sí, tal vez alguna vez. —Intentó parecer indiferente.
—¿Qué ocurre? —Él se dio cuenta de que algo no andaba bien, ella siempre era muy energética. Luego se acordó de la muerte de Videl, Bra le había hablado sobre lo sucedido. Un gran sentimiento de culpa lo invadió. —Lo siento... Ya sabes, por tu madre. —Se apresuró a decir antes de que la pelinegra contestara la pregunta formulada hace unos segundos atrás. Aunque esa no era la razón de su indiferencia, Pan decidió no decir nada al respecto.
—Está bien, Trunks. Si me disculpas, tengo que irme ahora... —Dijo empezando a caminar, pero luego volvió sobre sus pasos. —Ah, y felicidades por tu boda con Marron. Ella es una buena chica, y atractiva también. —Ella le guiñó un ojo, aunque realmente no estuviera contenta por la boda, si él era feliz con la rubia, ella no iba a hacer nada para impedirle eso.
—Sí, realmente lo es. —Le sonrió el pelilila.
—Bueno, adiós. —Dijo saludando con la mano, yendo rápidamente hacia la ventana más cercana, para salir volando nuevamente hacia su casa. El futuro esposo de Marron asintió levemente con la cabeza.
En su camino de vuelta a casa, Pan chocó con su tío. Luego de que ambos se frotaran la cabeza con los ojos cerrados, sin entender muy bien con qué diablos habían chocado, abrieron los ojos y se vieron el uno al otro.
—Deberías tener más cuidado. —Dijo la más pequeña Son aún frotándose la cabeza. —¡Eso me ha dolido!
—¡Pero si tú me has chocado! —Protestó Goten.
—¿Qué haces aquí? —Preguntó mirándolo de pies a cabeza.
—Estaba en tu casa. —Contestó, luego de mirarla de pies a cabeza él también. "Tengo una sobrina hermosa" no pudo evitar pensar, y luego sacudió la cabeza, como si eso pudiera ayudar a alejar esos pensamientos. —Había ido a verte, pero no estabas allí. Gohan me dijo que te habías ido a casa de Bra temprano, así que decidí ir a buscarte... Pero ya no estás allí. —Sonrió.
—Ya veo... —Se llevó la mano a la barbilla, como si estuviera pensando en algo. —Yo estaba yendo para allá ahora mismo, podríamos volver si tu quieres. —Le devolvió la sonrisa. El pelinegro asintió, no porque quería ir nuevamente a su casa, si no porque quería estar con ella, y si esa era la única manera, él aceptaría.
Ambos volaron nuevamente rumbo a la casa de la más pequeña, aunque ninguno dijo nada en el transcurso del camino. Como era de esperar, llegaron rápido como resultado de ir volando. Pan llevó a Goten hasta su habitación, claro, luego de saludar a su padre, que se había sorprendido de que su hermano menor regresara, y más todavía porque estaba con su hija. El pelinegro solo se limitaba a observarla mientras ella iba de una punta de la habitación a otra, intentando ordenarla.
—¿Desde cuando te importa? —Dijo entre risas de repente.
—¿Qué cosa? —Respondió Pan, sin entender.
—Ordenar... Es decir, eres la persona más desordenada que conozco. —Contestó aún riendo. Luego de recibir un almohadón en su cara por parte de su sobrina, él también le lanzó uno a ella. Y así empezaron a desordenar la habitación más de lo que ya estaba. No cabía duda de que Goten seguía siendo aquél niño ingenuo por dentro. Al pensar en eso, la menor de los Son rió un poco.
—Eres un tonto, tío Goten. —Dijo sonriente la pelinegra.
—Sí, quizá. Pero tú has sacado eso de mí. —Él le guiñó un ojo, y ella se abalanzó sobre él para intentar hacerlo caer de la cama, pero lo único que consiguió fue quedarse arriba de él, cara a cara. "Demasiado cerca" pensó el pelinegro, pero no se movió. Ninguno decía nada, solo se limitaban a mirarse, daba miedo que si se acercaban tan solo un poco más, podrían darse un beso. Él bien sabía que hubiera podido ser capaz de hacerlo, pero una voz masculina lo sobresaltó.
—¡PAAAAN! —Gritó Gohan desde afuera de la habitación. La niña no tardó en reaccionar a lo que estaba haciendo, se puso completamente roja y se quitó de encima de su tío, para ir a reunirse con su padre, que la llamaba porque había escuchado ruidos provenientes de la habitación (eran ellos tonteando como niños). —¿Qué está pasando allí adentro? —Dijo cuando la tenía en frente, extrañada por el nerviosismo que ella presentaba.
—N-nada, papá... —Suspiró de alivio.
Pan volvió a la habitación, pero tampoco decía nada. Ambos permanecieron varios minutos sin mirarse, vergüenza y miedo eran unas de las cosas que sentían en ese momento... Pero ninguno podía decir que no les había gustado. De repente, Goten tomó palabra.
—Yo... Lo siento Pan, no quería... —Se pausó unos segundos para mirarla, unas brillantes lágrimas corrían por el rostro de la pelinegra, no eran muchas, pero lágrimas en fin. Fue interrumpido.
—Creo que deberías irte, Goten. —Dijo casi en un susurro, y el mayor asintió levemente con la cabeza y salió por la puerta.
"¿Qué demonios fue eso?" Pensó Pan. "No lo entiendo... Yo... A mi no me gusta mi tío... Es... ¡Es mi tío! Además, estoy realmente enamorada de Trunks..." Suspiró. "Realmente soy una tonta... No tengo remedio... Pero... ¿Por qué él no me alejó? Se supone que él debería haberlo impedido, es decir, somos parientes, su sangre corre por mis venas." Esta noche, definitivamente ella no dormiría. "¿Y ahora qué? Esto... Esto es solo una confusión, es imposible que algo entre nosotros pasara... Es mi tío, y de todas maneras tiene trece años más que yo..." Suspiró nuevamente. "¡¿Qué estás diciendo?! Estás hablando como si quisieras que algo pasase... Estoy loca, creo que la muerte de mi madre me está afectando demasiado." No tenía ni ánimos para bajar a cenar, así que simplemente no lo hizo.
Las cosas para el pelinegro no iban nada mejor. Luego de saludar a su hermano, salió volando rumbo a la montaña Paozu, donde vivía junto con su madre, Chichi. Él entendía perfectamente como se sentía ella luego de la pérdida definitiva de Goku, y sinceramente se le oprimía el estómago al pensar en dejar sola a aquella mujer. Al llegar, los pensamientos no dejaban de atormentarlo. "¿Qué fue eso? Ella es mi sobrina." Sacudió la cabeza, acostado ya en su cama. "Debo admitir que hace días que ella... No sé, son tonterías... Pero ella simplemente es hermosa... A pesar de que sea una adolescente completamente histérica." Sonrió. "No sé por qué, no sé cómo, ni cuándo ella se convirtió en algo más que una sobrina para mí, pero simplemente no puedo evitar pensar que estar tan cerca... Me gustó." Recordó el momento que habían tenido ambos hace apenas una media hora atrás. "Y sé que a ella también, lo veía en sus ojos. Además, en ningún momento se movió..." Por unos segundos mantuvo la esperanza de que algo podría ser posible. "Pero... Ella es mi sobrina... Mi inocente sobrina de dieciséis años que jamás besó a un chico..." Suspiró. "Esto no puede estar pasándome... Si Gohan lo supiera... Si alguien, quien sea, lo supiera... Estaría perdido. Creo que es mejor olvidarlo, por el bien de ambos." Esto fue lo último que pensó antes de dormir. A él no le costó tanto como le estaba costando a Pan, pero al igual que ella, no tenía nada de hambre.
Por otro lado, Gohan ya estaba un poco mejor luego de ver a su hija más feliz, ella ahora era lo que más amaba en el mundo.
Nota de autora: ¡Hola! Bueno, como habrán leído, ahora es sabido que a Bra le gusta Pan. Pero, para que quede claro, tal y como ella dijo que no iba a hacer nada, así va a pasar (eso espero yo). Y nada, espero que les guste. A mi en lo personal el capítulo muucho no me gustó, pero tampoco lo odio. ¡Muchas gracias por leer! Si pueden, me gustaría saber sus opiniones, ¡hasta luego!
