Por fin logré acabar el capitulo dos.
Una disculpa por haber tardado tanto, la escuela me ha tenido muy atareado y los exámenes no ayudan en absoluto.
Espero poder ser mas regular en adelante. Ahora los dejo con el capitulo.
Canciones que escuché mientras escribía:
Lonely hunter (Foals)
Latin Dream (Project rnl)
Good song (Blur)
Capitulo 2: Panqueques
Nick no se había molestado en voltear a ver a Judy cuando se dirigió al baño para ducharse. "Que pasara por su cabeza en este momento?" pensó Judy. No se veía molesto hace un minuto.
–Probablemente así se pone en las mañanas– Se dijo a si misma, Volviendo a sentarse en el sillón.
No estaba segura de poder darle nombre a todo lo que había ocurrido minutos antes. No es la primera ves que se siente así. Desde que trabaja con Nick ha tenido varias situaciones en las que Judy había tenido que aprender rápido y sobre la marcha para no quedarse atrás, de ves en cuando le abrumaba no tener idea de que es lo que esta pasando con sus pensamientos. Así es exactamente como se sentía en ese momento. Abrumada por la emoción, por la velocidad a la que su mente corría.
La emoción no era la única sensación presente en su cabeza, había un paquete completo de emociones tomando el control de sus ideas. Por un lado se sentía avergonzada, nunca había estado tan cerca de Nick en esas condiciones. Es decir, a el no pareció importarle su presentación frente a ella en ningún momento, Incluso bromeaba sobre ello. Judy estaba muy curiosa sobre eso. Por que parecía no importarle?
Judy llego a quedarse sin manera de evitar verlo en algunos momentos, cuando permitía que sus pensamientos se escaparan por un segundo.
Su brillante pelaje naranja, despeinado y desalineado por la mañana; sus perspicaces ojos suavizados por sus ojeras y sus movimientos en cámara lenta ,debido a la pereza que Nick emanaba. El muy condenado tuvo que cerrar con broche de oro; un bóxer negro que no era lo que ella llamaría holgado.
De solo pensar en eso se sintió apenada, bajo sus orejas y se ruborizo un poco. Estas eran situaciones que nunca había tenido oportunidad de experimentar, no de manera tan cercana. El sexo opuesto era un tema muy poco usual en su familia, y sus amigos eran bastante reservados en esa clase de cosas; y, si no se tocaba en conejos, que podrían pensar de un zorro?
No estaba dispuesta a comenzar a experimentarlas en ese momento, puesto que empezar a pensar en eso implicaba ceder ante un hecho que aun no termina de aceptar. A ella le gusta nick.
Y no es por su familia, ella ya había probado que la rigidez de su familia no va a lograr que renuncie a sus sueños y deseos. Si Judy se negaba a si misma la atracción por Nick era para hacerle, según el punto de vista de Judy, un favor a el. No quería darle una carga tan grande a su compañero. Esa clase de relaciones no son bien vistas por muchos animales y no quería poner a Nick en un enredo tan grande si no estaba realmente enamorada de el y,para colmo, no creía que Nick podría llegar a estar realmente interesado en ella. No sin tener la carga de la obligación.
"Seguro tiene el ojo puesto en alguna linda zorra", "Somos demasiado diferentes como para lograr algo así" eran la clase de cosas que se decía a si misma para olvidarse de aquel asunto y continuar con su día cuando Nick se comportaba de manera cortés durante el trabajo, o se comportaba de manera amigable.
Lo ultimo que ella quería era hacer que Nick se sintiera obligado a algo, el aceptaba todo sin queja alguna. Primero compañeros, luego amigos y ahora mejores amigos. Pero no quería abusar de su buena voluntad proponiéndole algo tan alocado. Ella estaba segura de que si el llegara a aceptar sería por que es su mejor amiga, no por realmente estar enamorado. Y está tan ocupada reprimiéndose a si misma que ni siquiera a visto las más que obvias señales.
Cuando el sonido del agua cayendo apareció en las orejas de Judy, la energética coneja se levanto con ganas de hacer algo productivo. Tal ves arreglar su cuarto o limpiar alguna librero, simplemente no quería estar sentada durante media hora. Era casi obvio que se tomaría su tiempo en la bañera.
"Sobre todo por que esta esposado" penso Judy, risueña.
Dio una revisión rápida a la casa. Paso por la habitación de Nick; estaba desordenada, pero nada del otro mundo. La sala era un conjunto de muebles viejos y decoraciones que no seguían ninguna linea artística; desde sillones viejos y polvorientos que tendría un abuelo, hasta una estantería de estilo minimalista para sostener variados objetos. Cualquier decorador de interiores hubiera llorado. Pero parecía representar bien la naturaleza despreocupada y adaptable de su dueño.
La cocina fue el lugar que capto bastante atención, no pudo encontrar nada remotamente saludable en ningún gabinete, cajón o puerta. Había un gran surtido de comida chatarra, sopas instantáneas y tenía en el viejo refrigerador una multitud de números telefónicos de negocios que ofrecían servicio a domicilio de comida y ,aunque habían algunos ejemplos decentes, la aparente dieta diaria de Nick dejaría aterrado a cualquier nutriologo recién graduado.
–Un buen desayuno pone de buenas a cualquiera– pensó en voz alta
Salto encima de la barra de la cocina para alcanzar los gabinetes superiores (el apartamento estaba hecho para animales mas grandes) y busco utensilios para su labor. Consiguió una cazuela que daba impresión de ser nueva, una espátula y algunas arañas que casi le provocan una caída de espaldas directo hacia el suelo. Después de deshacerse de las arañas y demás criaturas tomo un pequeño recipiente medido y una taza para cafe que seria la medida para la harina y la leche.
Dejo todo a un lado de la estufa y acercó una sillas para alcanzar mas fácilmente la cazuela y evitarse las quemaduras que le podría provocar usar una estufa que es mucho mas grande que ella.
Encontrar los ingredientes le tomaría un poco mas de lo esperado, el refrigerados solo tenía un litro de leche de dieta (ridículo), varias ordenes de comida para llevar sin terminad y algunas otras tonterías como encurtidos y condimentos que no irían para nada bien en unos panqueques. En el gabinete de la alacena no tuvo mejor suerte, solo condimentos y un bote de jarabe de Maple, demasiado viejo como para querer probarlo.
Judy suspiro, algo decepcionada. No había mucho con que trabajar y no tenia el tiempo para hacer algo muy elaborado.
Judy recordó haber visto una pequeña tienda de abarrotes cerca cuando venía en camino hacia allí. Demasiado conveniente tomando en cuenta en que parte de la ciudad se encontraban. Con algo de suerte ya deberían haber abierto.
Decidió no perder mas tiempo y salió del apartamento con paso veloz, no sin antes asegurarse de que podría volver a entrar cuando volviera, bajó las escaleras y salió del edificio. Al salir, la temprana luz del sol lastimo un poco su mirada. Aun era temprano, pero el sol ya salía y el movimiento de la ciudad ya se podía apreciar en sus calles y aceras.
Volviendo sobre sus pasos Judy se dispuso a comprar los ingredientes para el desayuno de su compañero. Caminando entre los demás animales que probablemente se dirigían a sus aburridos y rutinarios trabajos de oficina. Había manadas de animales cruzando calles como si se tratara de uno solo, uno que otro cerdo esperando en la parada del autobús y un majestuoso tigre que caminaba con mucho porte mientras hablaba por teléfono.
Las mañanas en Zootopia eran especialmente emocionantes para Judy. Todo el caos que se podía llegar a generar, pero por alguna razón simplemente funcionaba. La vida en las madrigueras era mucho mas calmada. Sin edificios ni grandes avenidas, sin los horarios apretados ni la rutina. Judy extrañaba a su hogar, a su familia. Pero ella ama Zootopia, le ha dado la vida que ahora tiene y ha convertido su sueño en realidad. Una nueva etapa de su vida en la mas bella ciudad que jamas haya sido creada.
Nick se colaba en sus pensamientos, no podía pensar en el futuro sin pensar en él y, por primera vez, a ella no le importaba en absoluto. Caminaba por optimismo por las calles de su ciudad mientras pensaba en su compañero de trabajo. De repente, mientras cruzaba una calle, muy cerca de la tienda que buscaba, sintió una ola de cariño hacia él, unas ganas muy fuertes de abrazarle y de acurrucarse en su cama, de olvidar todo y dormir un poco mas.
"Seguro que Nick estaría de acuerdo con eso de dormir" pensó Judy, recordando el momento en el que se revolcaba en su cama y ella lo espiaba.
Judy mantenía un paso alegre y optimista, tenia los ojos brillantes y portaba muy orgullosa su uniforme de oficial. Sentía algo de alivio, al fin había podido pensar en Nick sin la necesidad interna de callar sus pensamientos.
Tuvo que avanzar media cuadra mas para encontrar a la tienda y, al llegar, se detuvo a admirar la fachada del lugar. Aquella zona de la ciudad era principalmente de vivienda, incluyendo el edificio de la tienda que constaba de tres pisos. Probablemente pertenece a una familia que decidió adaptar el primer piso como una tienda y vivir en los otros dos, le daba un aire muy pintoresco y amigable ademas de la iluminación cálida que tenia por dentro.
El aspecto de la tienda le provoco un escalofrío a Judy, la tienda le recordaba a Bunny Burrows y sitio que, con algo de suerte, podría encontrar a su familia ahí dentro.
Sin perder aun mas segundos, Judy empujo la puerta de la tienda con las mejores intensiones y hizo sonar la campana que avisa la entrada de clientes quien sea que atienda ese lugar. El ruido hizo bajar rápido a una alce por las escaleras con los alargados pasos que su anatomía le permitía dar.
–Buenos días,– saludó –en que puedo ayudarte?–
–Buenos días,– le contestó Judy – solo estoy buscando algunas cosas para hacer el desayuno–
–No es un poco tarde para que un policía desayune?– preguntó la alce, tratando inútilmente de no sonar entrometida.
–Normalmente le respondería que si,– dijo Judy mientras seguía al alce a un mostrador cerca de la entrada –pero pedí permiso para llegar tarde hoy–
–Supongo que esta bien,– la alce se coloco detrás de la única caja que tenia la tienda –toma lo que necesites y muéstramelo par cobrarte–
–Claro
La tienda se reducía a un piso de la casa con anaqueles de madera llenos de productos en todas partes, algo muy poco común estos días donde los supermercados son lo que predomina en la megalópolis.
Judy comenzó a buscar lo que necesitaba. Tomo un cartón de huevos pequeño, un paquete de harina para panqueques, una barra de mantequilla sin sal y medio galón de leche que tomo de un refrigerador en la esquina. A pesar de la cantidad de productos y el tamaño la pequeña Judy, ella logró arreglárselas para acercar todos los ingredientes al mostrador. La alce se encargó de meter todo en una bolsa de papel y elevo su rostro para ver a la coneja que la miraba desde el otro lado del mostrador.
–Son cinco cincuenta–
Judy dejo la cantidad exacta, tomo la bolsa y salió de aquella curiosa tienda. Volvió a toda prisa al apartamento de Nick, con la esperanza de que aun no haya salido aun del baño para tener la oportunidad de sorprenderlo. Durante todo el trayecto pensó en lo mucho que quería verlo comiendo los panqueques, alegrarle la mañana y ver su sonrisa una ves que tuviera el uniforme puesto. De tanto pensar en el casi cruza la calle con luz verde. Se regaño a si misma, no estaba dispuesta a obsesionarse mientras no tomara una decisión que ella considerara prudente.
En cuestión de menos de un minuto ya estaba de vuelta en el edificio de Nick, atravesó la puerta del edificio hacia las escaleras y subió un par de pisos hasta llegar a la puerta de su compañero, asió el picaporte y abrió la puerta con cierta cautela, produciendo un chirrido muy largo y profundo.
El apartamento seguía tal como lo dejo; la cocina recién cacheada, la variopinta decoración, las cortinas abiertas y la habitación desordenada. Aun se podía escuchar el sonido del agua caer en el baño, lo que significaba que aun disponía de tiempo.
Sin gastar ni un segundo mas, Judy se dirigió a la cocina y dejo la bolsa con sus compras en la en la barra donde pudiera estar a la mano. Tomó un delantal que estaba colgando de un ganchillo en la pared y encendió la primera hornilla de la estufa, que afortunadamente era eléctrica, y coloco la sartén sobre el bello fuego azul, dejando la llama intermedia para no perder tiempo esperando. Saco todo su inventario de la bolsa y se aseguró de que tenia todos los utensilios necesarios. Después de revisar que le faltaba y pensarlo un poco sacó del cajón de cubiertos un cuchillo de mantequilla y una batidora manual para evitar que el ruido alerte a su compañero de la sorpresa.
Una ves teniendo la cazuela a buena temperatura extrajo la barra de mantequilla de la bolsa, la despojó de su empaque y con el cuchillo realizo un tajo en la barra que cedió con mucha facilidad, tomó el pedazo de mantequilla que corto con el cuchillo y lo dejo caer sobre la sartén caliente. La mantequilla se derritió desprendiendo el clásico y agradable olor de las mañanas en casa de la familia Hopps cuando Bonnie decidía cocinar los esponjosos y empalagosos panqueques que toda la familia amaba.
Cuando la mantequilla se había derretido por completo, Judy tomo la sartén y la inclinó para esparcir por toda la sartén el liquido dorado de olor nostálgico. Cuando quedo satisfecha con el resultado, vació el exceso de mantequilla derretida en el recipiente de la mezcla y tomo el paquete harina, lo abrió y midió una taza para después agregarlo a al recipiente junto con la mantequilla derretida. Hizo lo mismo con la leche y un huevo. Tomó el batidor y se dedico por un par de minutos a mezclar todos los ingredientes en una masa uniforme, una ves que se encontró satisfecha con el resultado dejo caer la mezcla sobre la sartén formando un circulo casi perfecto. Judy tomó la espátula y se puso a mirar su creación mientras se cocinaba poco a poco.
Casi inmediatamente después noto que el ruido del agua cesó. Mas o menos un minuto después salió Nick, con el pelaje mojado y aun con las esposas puestas, caminando hacia su habitación vestido solamente con una toalla. Judy se convenció a si misma de ignorar ese hecho.
Su compañero se detuvo para averiguar a que se debía todo eso
–Tu si que te tomas tu tiempo en la ducha– Le dijo Judy, lanzándole una mirada alegre –Vístete para que puedas venir a desayunar–
Nick no le proporciono ninguna respuesta, simplemente sonrió y entro a su habitación, no sin antes cerrar la puerta. Sin lanzar ninguna clase de pregunta o comentario.
A Judy esto le pareció particularmente extraño, no necesariamente malo, pero bastante extraño. Ninguna broma o comentario, ademas de que su cara se veía bastante perpleja antes de que comenzara a sonreír.
"Le habrá molestado que lo esposara? Que tal si siempre se deprime en su cumpleaños? Puede que derrotarlo en la pelea de hace rato lo haya enfadado?"
"O tal ves simplemente así son sus mañanas" Se tranquilizo a si misma, sacar conclusiones apresuradas no era buena idea.
Rápidamente volteó a ver la sartén, por un momento olvido que estaba cocinando. Tomo la espátula y volteo el panqueque. El resultado no podría haber sido mejor, un delicioso color dorado y una textura esponjosa que le hizo agua la boca. Pasaron unos segundos para que se terminara de cocer la otra cara, lo sacó del sartén y lo dejó en un plato para empezar a hacer otro.
Judy realmente quería saber que era lo que afligía a su compañero, no quería ser una molestia y, de tener la oportunidad, le ayudaría a sentirse mejor. Solo tenía que elegir las palabras correctas y no ser muy invasiva o insistente. Todo por ser una buena amiga y compañera, obviamente no había ningún interés oculto. Ella no es así verdad?
Judy estaría mintiendo si dijera que no esta interesada en estrechar sus lazos con Nick. Su único problema es que esta convencida de que Nick no la ve de esa manera.
Para cuando Nick salió, su expresión era la misma de siempre. Emanaba confianza y astucia como todos los días y su uniforma se veía mas pulcro que de costumbre. Judy había esperado bastante para verlo así, aunque no quiera aceptarlo.
Para ese momento ya había un plato con tres panqueques apilados con un trozo de mantequilla derritiendo encima de ellos.
–Feliz cumpleaños Nick,– dijo Judy desde la cocina –disfrútalos
Coneja tonta.
