Hola aquí les dejo el siguiente capitulo de mi primer fanfic ^.^

Respuestas a los reviews:

Infinity Infinytum- jaja si, en este Fanfic Natsu no tendrá su típico problema con los vehículos XD

x10go- Gracias ^.^ y espero que el fic ser excelente para ti ;3

Katitha Dragneel- Muchas gracias por tu review, comentarios como los tuyos me ayudan a esforzarme más y hacer lo mejor que pueda el fic ^.^ y

DianaFullbuster- Gracias, aunque también debo agradecer las opiniones que tu y nuestros amigos Joaquin y Alejandro dieron para el Fic n.n

Perdonen si llegan a encontrar una que otra falta ortográfica )

Los personajes usados en la historia son propiedad de Hiro Mashima

Capítulo 2: mi primer amor

-Natsu, hora de ir a la escuela- dijo una chica joven de cabello de un color entre morado y rosa pastel. El pequeño niño abrió sus ojos lentamente observando la figura de la joven y los volvió a cerrar con la misma lentitud en señal de sueño.

-Virgo…- Dijo un somnoliento Natsu mientras se sentaba en la cama.

-Ya son las 7:00 de la mañana, el amo Igneel pasará por usted para llevarlo a la escuela- dijo la doncella mientras vestía al infante que aun andaba medio dormido.

Después de que lo vistieran, el pelirosa salió de su habitación que se encontraba en el segundo piso de la casa y bajó al comedor donde le esperaba un rico desayuno.

Al momento de acabar de comer desde la calle escuchó llegar un carro. Rápidamente se dio cuenta que era el suyo y se dirigió a la sala a buscar su mochila y su abrigo, sin olvidar su nueva bufanda blanca.

-Natsu, vamos- le dijo el padre a su hijo

-Vamos papá- dijo el pelirosa mientras cargaba al pequeño gato en sus brazos.

-Oye, Natsu…no puedes llevar al gato a la escuela- le dijo Igneel.

-¿Por qué?- le preguntó curiosa e inocentemente.

-Porque no está permitido llegar animales, no te dejarán entrar con el-

-Pero quiero llevarlo- le dijo el niño haciendo un puchero.

-No se puede Natsu, ya jugarás con el cuándo regreses a casa- le dijo el padre

-Está bien- dijo un poco triste el pelirosa -¿Puedo ir al baño antes de irnos?- preguntó.

-Claro, te espero en el coche, sólo no te tardes- le dijo el papá mientras se dirigía al coche.

Minutos después, Natsu salió de la casa, hacía frío, por lo que se abrigó más con su chamarra cubriéndose el cuello y se dirigió al auto. Se sentó en el asiento de adelante y se puso el cinturón de seguridad.

-¿Listo?- Preguntó el padre.

-Sí, vámonos- dijo Natsu mientras su papá arrancaba el motor.

Fueron 10 minutos de viaje, minutos en los que Natsu se quedó viendo la ciudad a través de la ventana del automóvil. Cuando llegaron a la escuela el pequeño pelirosa se despidió de su padre y bajó para dirigirse a su salón. El niño fue directo a una de las pequeñas sillas de la mesa que compartía con unos compañeros, en donde se encontraba una hoja y un botecito con varias crayolas.

-Dibujen su juguete favorito- dijo la maestra a los infantes con una sonrisa.

Natsu notó que Lisanna, desde su lugar, no dejaba de observarlo desde que llegó, algo que lo ruborizaba ligeramente y ponía nervioso.

-"¿Por qué me voltea a ver a cada rato?"- pensó el pelirosa mientras coloreaba su dibujo. -¡Acabe!- dijo mientras alzaba su dibujo.

Se levantó para ir a entregárselo a la maestra, él ya sabía que ya casi era hora de la siesta y vio a algunos compañeros agarrando así que fue preparándose para ir a dormir.

-¡Natsu!- escuchó que lo llamaban, volteó y vio a la pequeña albina de ojos azules.

-¡Lisanna!, oye… cuando salgamos al recreo, ¿te gustaría ir conmigo al lugar donde encontramos al gatito? Tengo algo que mostrarte- le dijo Natsu un poco apenado.

-Claro que quiero Natsu- le contestó Lisanna con una gran sonrisa.

-¡Genial!- dijo el pelirosa mientras saltaba.

-¿Por qué has tenido tu mochila al lado de ti todo el día?- Le preguntó la ojiazul con curiosidad.

-Aaaah… estemm… luego te muestro- Le dijo el niño poniendo cara de inocencia.

La maestra dio la indicación para que todos se pusieran a dormir, Natsu solo se cubrió la cara con su cobija pero no durmió, porque debía cuidar que lo que tenía guardado no se perdiera.

Cuando dio la hora del recreo, Lisanna tomó de la mano de Natsu, algo que lo sorprendió y se dirigieron rápidamente al lugar que dijeron. Era un lugar apartado de todo.

-Y bien, ¿Qué era lo que me querías mostrar?- Preguntó la albina.

-Mira…- y el pelirosa abrió su mochila dejando salir al gato que encontraron la otra vez.

-¡Natsu! ¡Lo trajiste!- dijo asombrada.

-Sí, la verdad quería que me ayudaras a ponerle nombre. No sé cómo llamarlo- contestó el niño.

-mmm… que te parece… ¿Happy?- opinó la ojiazul.

-¿Happy? ¿Por qué Happy?- Preguntó extrañado el pelirosa.

-Porque siempre está feliz, ¿no lo ves?, nada más mira cómo juega. ¿No te da felicidad de tan solo verlo?- Le dijo con una sonrisa mientras observaba al gato.

-¿Y qué tiene que ver "Happy" con estar feliz?- preguntó extrañado el niño.

-Aaah… es que "Happy" significa feliz en español, mi hermana Mirajane me enseño eso- le dijo mientras ponía cara de estar pensando.

-¿tienes hermanos?- le preguntó

-Sí, tengo dos hermanos mayores. Elfman y Mirajane. Mi hermano es un año mayor que yo y mi hermana dos. Ellos también están en esta escuela- le dijo.

-Aaah ya veo. Pues me gusta el nombre, Happy será- Dijo Natsu con una sonrisa.

-Oye, ¿y si le damos de comer?- Preguntó la albina.

-Sí creo que no ha comido- dijo un poco preocupado el pelirosa.

Estando sentados, Lisanna y Natsu le dieron un poco de las leches que les daban en la escuela. Los 3 estaban comiendo a gusto, cuando un viento frío llegó haciendo que les diera mucho más frío a los niños y al gato.

-Tengo frío- decía la albina mientras se abrazaba a ella misma para darse calor.

-Sí, yo igual dijo Natsu mientras se quitaba su bufanda y llegaba por detrás de la niña.

-¿Qué haces?- Preguntó la ojiazul.

-Voy a taparnos a los 3 con la bufanda, al menos así no nos dará tanto frío- dijo serio haciendo que Lisanna se sonrojara. Los chicos se abrazaron junto con el gato debajo de un árbol.

-Oye… Natsu- le habló la niña al niño.

-¿Qué pasó, Lisanna?- La niña se sonrojó

-¿No crees que parecemos una familia?- Dijo la albina con una mirada inocente y sonrojada, haciendo que Natsu volteara a verla extrañado.

-¿Una familia?- preguntó.

-Sí, Happy es el hijo, tú el papá y yo… la mamá- dijo con algo de pena haciendo que Natsu se sonrojara.

-¿Ósea que es como si tú y yo…?- preguntó Natsu un poco exaltado.

-Sí…- dijo Lisanna mientras bajaba la mirada con una sonrisa.- ¿Cuándo crezcamos… me puedo casar contigo?- dijo la niña, algo que sonrojó al pelirosa más de lo que estaba.

-Pues… Sí.., si quieres si- le dijo con una tierna sonrisa, algo que Lisanna correspondió con un ligero beso en la mejilla y recostándose en su hombro, dejando a un Natsu con la cara del color como una cereza que acariciaba su corto y blanco cabello. Ambos quedaron dormidos pocos minutos después.

Poco antes de que el recreo acabara una albina de cabello largo, acompañada de un chico moreno de cabello blanco igual al de ella se acercaron hacia los chicos.

-Así que aquí estabas- Dijo la albina de cabello largo.

-Mira, hay que despertarlos- dijo el niño moreno.

-Sí- le contestó.

-¡Despierta Lisanna!- Dijo la niña de 5 años de edad.

La pequeña albina abrió los ojos encontrándose con la figura de su hermana mayor.

-Ya es hora de irnos- le dijo su hermana mayor.

Lisanna se levantó y vio a Natsu. Aún seguía dormido, así que decidió despertarlo.

-Natsu, hay que irnos.- dijo la niña con una voz tierna.

El chico abrió los ojos y somnolientamente miraba de lado a lado como si estuviera perdido. Al alzar la mirada vio a Mirajane y Elfman.

-¿Quiénes son ustedes?- Preguntó.

-¿Uhh? Tú has de ser Natsu, ¿o me equivoco?- Dijo la albina mayor.

-Emm… si, supongo- Dijo el niño un poco confundido.

-Jaja, yo soy Mirajane y él es Elfman. Mirajane y Elfman Strauss, somos los hermanos de Lisanna- Dijo orgullosamente con las manos sobre su cintura.- Lisanna me ha hablado de ti- le mencionó con una voz y sonrisa burlona haciendo que la albina menor y el pelirosa se sonrojaran un poco.

-¿Ahh si? Jeje me tengo que ir… ¡Adiós Lisanna!- Dijo nerviosamente mientras se alejaba corriendo con el gato sacando su cabeza de la mochila.

Al llegar a su salón Natsu tomó una hoja con un dibujo que el hizo durante clases y se fue a la salida donde se encontraba su padre para regresar a casa.

En todo el viaje Natsu estuvo callado mirando por la ventana como de costumbre, estaba pensando.

-¿Estas bien hijo?- le preguntó el padre.

-Sí, estoy bien- Dijo el niño sin despegar de la ventana la mirada.

Y así pasaron 7 años y los niños crecieron. Natsu era unos meses más grande que Lisanna por lo que él tenía 10 años, en cambio Lisanna tenía 9 y se acercaba su cumpleaños número 10. Después del jardín de infancia Igneel metió a Natsu a la misma escuela en la que entró Lisanna, ya que el en esos años notó la profunda amistad que su hijo compartía con la niña y también trabajaba con el padrino de ella, Makarov. Los papás de los hermanos Strauss habían muerto en un accidente, por lo que ellos vivían con él. Makarov los quería y apreciaba como si fueran sus propios hijos. Él era el vice presidente de una gran empresa llamada Fairy Tail que vendía inmuebles y en los 7 años que pasaron ascendió hasta convertirse en el jefe de toda la compañía. Igneel fue quien ocupó su lugar en el cargo de vicepresidente y los 2 se hicieron más amigos por la amistad que tenían sus hijos.

-Buenos días Natsu- dijo la chica de cabello corto color blanco.

-Buenos días Lisanna- contestó con una sonrisa el pelirosado mientras entraba a la puerta de su salón y se dirigía a su pupitre.

-Oye mi fiesta de cumpleaños será de las 5 a las 9 de la noche. No llegues tarde, ¿sí?- le dijo tiernamente con una sonrisa.

-Sabes que nunca haría eso en un día tan especial como hoy- dijo mientras la albina se sonrojaba ligeramente. –Ahh y feliz cumpleaños- le dijo mientras la abrazaba para sorpresa de la chica, haciendo que ella le correspondiera el abrazo

-Muchas gracias, Natsu.- le dijo mientras seguía en sus brazos.

Tocaron la campana para indicar que las clases iban a iniciar y todos se fueron a sus lugares.

La profesora entró y empezó a dar su clase, algo a lo que Natsu no le tomaba importancia y se distraía dibujando en su libreta, usando su celular a escondidas de la maestra o… mirando a Lisanna desde su lugar. Se veía linda con su cabello hasta los hombros y sus ojos azules y esa sonrisa que se dibujaba en el rostro de ella cada vez que él le hablaba le encantaba, era su mejor amiga, disfrutaba de pasar tiempo con ella.

Fueron varias horas de aburrimiento para el pelirosa, hasta que la campana para salir al receso tocó. Natsu rápidamente se dirigió hacia Lisanna para salir a comer su almuerzo con ella.

Fueron al salón de Mirajane para buscar a una persona, cuando de la puerta del salón salió volando una libreta que casi golpea al chico de cabello rosa.

-¡Erza Scarlet! ¡Dame mi mochila! - gritaba la albina de cabello largo sujetado en una coleta mientras perseguía a una chica de cabello color rojo escarlata que lo tenía atado en una trenza.

-¡No hasta que me digas donde dejaste mi pastel! ¡Si no me lo das no voy a tener que comer para el almuerzo!- Le contestó la peliroja mientras corría con una mochila morada que era de la propiedad de Mirajane.

-¿Erza y Mira otra vez?- preguntó un chico de cabello color negro que iba llegando hacia donde estaban Natsu y Lisanna mientras escuchaba los gritos de las chicas de 12 años.

-Sí, y esta vez es por el pastel de Erza- Dijo una desanimada Lisanna. No le gustaba ver a su hermana causar alborotos y la mayoría de las veces con la misma persona y por el mismo motivo. Natsu al ver la reacción de la albina menor intentó parar la pelea con la ayuda del chico que recién había llegado, Gray Fullbuster.

-¡Erza, Mira, dejen de pelear!- Dijo el pelinegro mientras metía las manos a las bolsas de su pantalón.

Las chicas voltearon a verlos dejando de lado la pelea.

-Mira, ya te había dicho que no me gusta verte hacer cosas malas- dijo la albina menor con voz inocente y la cabeza agachada. La albina de cabello largo solo se acercó y le dio un abrazo a su hermana, dejando extrañados a los demás al ver como cambiaba drásticamente su actitud de un momento a otro al estar con su hermana menor.

-Lo siento Lisanna- le dijo con una sonrisa. – ¡Erza! Tu pastel está en el cajón de ahí. –

-Está bien- dijo la peliroja mientras bajaba la mochila de Mirajane y se dirigía al lugar que le indicaron para después de tomar su pastel e irse con los chicos Natsu, Lisanna y Gray. Todos los días se juntaba con ellos, mientras que la hermana mayor de Lisana se juntaba con unas niñas de su salón.

-¿Qué haremos hoy, van a ir a la fiesta de Lisanna?- Preguntó Gray hacia sus amigos.

-Por supuesto que iré, ¿Qué clase de persona puede fallarle a un amigo el día de su cumpleaños? - Dijo Erza mientras sonreía comiendo felizmente su pastel favorito, el de fresas.

-Y yo tampoco puedo faltar, no puedo no estar en un día tan importante para ella.- dijo el pelirosa mientras veía a Lisanna que tenía una sonrisa y un ligero sonrojo.

Los 4 amigos estuvieron comiendo y platicando y después de que acabaran de comer su almuerzo se pusieron a jugar futbol en el patio de la escuela.

Natsu traía el balón mientras Erza lo alcanzaba por detrás y Gray estaba de portero. Eran Lisanna y Natsu vs Erza y Gray. Lisanna estaba de portera en su equipo aunque no era muy buena en los deportes.

Desde el segundo piso de uno de los edificios de la escuela, una peliazul de ojos azules y piel de un color pálido observaba a los chicos jugar. Sobre todo a cierto pelinegro.

-Ahhhhh- Suspiró sonriendo la chica con la mirada perdida en él.

-ashh, Juvia. No entiendo cómo puede gustarte ese idiota- reclamó un pelinegro de cabello largo que estaba al lado de ella.

-Hay Gajeel, es que…, el amigo de tu primo es muy lindo- dijo aun mirando al chico que se encontraba jugando futbol.

-Juvia, Gajeel- Les habló Elfman- Tengan, son las invitaciones para la fiesta de Lisanna. La tuya Gajeel incluye a Wendy y a Natsu.- les dijo para después retirarse.

-¿Vas a ir?- preguntó Gajeel a la peliazul-

-Por supuesto que sí, si tu primo Natsu va seguramente Gray también lo hará.- Dijo Juvia emocionadamente.

-Mmmm… Wendy no creo que vaya, mi tía Grandine me dijo que hoy iban a salir de viaje o algo así.- Mencionó el pelinegro de ojos rojos.

Después de que el receso acabara las clases continuaron normal. Cuando era hora de la salida. Natsu emocionado porque quería ya estar en la fiesta de su mejor amiga fue corriendo hacia donde se encontraba el coche de su padre.

-Hola hijo, ¿Cómo te fue?- Preguntó el padre

-Bien, oye… ¿Podemos pasar a comprar el regalo de Lisanna?- Pregunto el niño

-Claro, ¿qué quieres regalarle?-

-Pues… no lo sé, ¿cómo que puedo darle? –dijo mirando a su padre.

-Puedes regalarle…- dijo mientras pensaba y conducía al mismo tiempo- ¿Ropa?

-Mmmm… ya sé- dijo el niño alzando la mano derecha.- Le daré un peluche con forma de algún animal. Seguro de gustará-

-Pues si eso quieres darle está bien- le dijo el papá con una sonrisa mientras cambiaba de rumbo para dirigirse un lugar donde pueden conseguir el regalo.

Al momento de llegar a una tienda el papá estacionó el automóvil y ambos bajaron. En el área donde estaban los juguetes había varios peluches con forma de diferentes animales. Observó varios, grandes, chicos, suaves, duros y la mayoría eran de osos. Después de 10 minutos de estar buscando encontró uno que le gustó y que estaba seguro le gustaría a su mejor amiga.

Natsu sabía que a Lisanna le gustaban mucho los animales, sobre todo los gatos. Por eso había escogido un peluche de un gato de color azul. Compró una bolsa de regalo que decía "Feliz cumpleaños" y el padre y su hijo regresaron a su casa.

Eran a penas las 2 de la tarde, Natsu y sus amigos salían de la escuela a la 1. En cuanto llegaron a su casa la sirvienta les tenía ya lista la comida, ambos comieron y cuando acabaron Igneel se dirigió a su trabajo y Natsu se fue a hacer su tarea para tener el resto del día libre.

Para su suerte era poca la tarea que le dejaron el día de hoy, por lo que la acabó en una media hora. Natsu volteó para observar el reloj.

-"Ya son las 3, jugaré un poco de videojuegos y me meteré a bañar a las 4"- pensó el pelirosa.

El niño prendió su consola y tomó el control, estaba sentado en el piso jugando y estando atento al reloj. Por una hora estuvo jugando con un personaje que era un chico rubio y ojos azules que usaba una túnica y gorro color verde, con un escudo de madera en una mano y una espada en la otra el personaje controlado por Natsu se encontraba montando una yegua de pelaje color rojizo y crin blanca dirigiéndose hacia un castillo y cuando dieron las 4 Natsu guardó partida en el juego y apagó la consola. Era hora de meterse a bañar.

Tomó una toalla de su armario y se encaminó hacia el baño. En media hora estuvo listo para ir. Y se sentó a ver un poco de tele esperando a que su padre llegara por el para llevarlo a la fiesta.

-Hijo, ya llegué- escuchó desde la entrada de la casa. Rápidamente apagó a televisión, tomó el regalo, se puso su bufanda favorita y fue hacia donde se encontraba su padre.

-Vamos papá- Dijo con una sonrisa el niño y salió de la casa seguido por su padre.

Fueron 10 minutos de viaje para llegar a la casa del, ahora jefe, de Igneel. Era una casa color blanco de dos pisos y en el patio trasero era donde se estaba festejando la fiesta.

El primero en bajar fue el pelirosa, seguido por su padre entraron a la casa donde residían los Strauss. Makarov los recibió y ahí fue cuando el padre y el hijo se separaron, Natsu se fue con sus amigos en el momento que los vio e Igneel fue con Makarov a platicar.

-¡Hola! ¡Lisanna!- dijo en cuanto vio a la albina junto con sus amigos Gray y Erza. -Feliz cumpleaños- felicitó mientras entregaba el regalo con una sonrisa.

-Gracias, Natsu- contestó la albina de pelo corto mientras aceptaba el regalo y le devolvía la sonrisa.

-Hola chicos- saludó el pelirosa a sus amigos.

-Oigan síganme- dijo Lisanna a sus amigos los cuales obedecieron.

Los chicos estuvieron jugando diferentes cosas con los demás invitados y comiendo.

Juvia y Gajeel, que eran invitados del mismo salón de Elfman, estaban ahí. La peliazul se separó del pelinegro para ir hacia donde estaba Gray porque quería hablar con él.

-Hola… Gray- dijo Juvia un poco sonrojada haciendo que el chico volteara.

-¿Ah? ¿Juvia?, hola- le contestó.

-¿Cómo estás?- le preguntó con una sonrisa.

-Bien, supongo.- le contestó el pelinegro mientras veía que Natsu y Gajeel estaban peleando.

-¡Oye Natsu! No vayas a empezar a pelear con Gajeel otra vez- gritó corriendo hacia donde estaba el pelirosa dejando a la peliazul.

-Shooby doo doop- cantaba emocionadamente el pelinegro de ojos rojos mientras de la nada un puño chocó con su cara.

-¡Natsu! ¿Qué te pasa?- dijo enojado ante el golpe.

-cantas horrible, ¡mejor cállate de una vez!- le contesto el pelirosa.

-¡cállate! A los demás les gusta mi canción- dijo mientras observaba a los demás que estaban haciendo una sonrisa fingida.

-¡Eso no es música idiota!- dijo Natsu mientras alzaba el puño. Ya iban a empezar a pelear cuando alguien los llamó.

-¡Chicos!, hora de partir el pastel. Dijo Makarov mientras caminaba hacia la mesa donde estaba el pastel.

Erza al escuchar esa frase fue rápidamente hacia allá, pues le encantaba el pastel. Todos, al ver que ella se fue, la siguieron corriendo. Cuando llegaron Lisanna se puso en el centro de la mesa y sus amigos alrededor. Makarov pendió las velas y todos cantaron deseándole un feliz cumpleaños.

-Pide tu deseo Lisanna- Le dijo su padrino.

La albina cerró sus ojos azules y pidió su deseo. Cuando terminó apagó las velas. Todos le aplaudieron y la volvieron a felicitar mientras Mirajane partía el pastel para los invitados. Los 4 amigos tomaron un plato de pastel y fueron a un lugar a comer. Los chicos estaban platicando mientras comían y después se les unieron Gajeel y Juvia.

-Oye… Natsu ¿puedes venir un momento?- preguntó tímidamente la cumpleañera.

-Claro- Dijo el pelirosa mientras dejaba a un lado su pastel y la siguió. Erza, Gray, Juvia y Gajeel estaban perdidos en la plática por lo que no se dieron cuenta de que se habían ido.

Fueron a un lugar apartado de los demás, bajo un pequeño árbol.

-¿Qué pasó Lisanna? ¿Necesitas alg…? …-

Su fase fue interrumpida por unos labios que tocaron los de él. Tardo unos segundos pero poco después reaccionó, Lisanna lo había besado. No se lo esperaba, estaba impresionado. No fue un gran beso, solo un ligero roce, pero eso había sido suficiente para él.

-Li-Lisanna… - dijo sonrojado.

-Lo- lo siento Natsu- dijo la albina que estaba igualmente sonrojada.

-No, está bien- Dijo el pelirosa mientras la sorprendía con un abrazo.

-Te quiero Lisanna- le dijo.

-Y yo a ti, Natsu- le contesto.

Después de eso la fiesta acabó y cada quien volvió a sus casas.

Natsu no había podido sacarla de su mente en lo que quedó del día.

-"Qué genial fue el día de hoy"- pensó con una sonrisa mientras estaba recostado en su cama a punto de dormirse.

hasta aquí el segundo capitulo ^.^

Esta vez quise hacerlo un poco más largo ya que en el anterior sentí que fue muy poquito xD

Espero y haya sido de su agrado este capitulo. Agradecería si dejaran su review para ver que les pareció :3

Una cosa más. Los que saben de videojuegos sabrán que juego estaba jugando Natsu en su consola :D

¡Gracias por leer! ^.^