Kaito estaba de pie en lo alto de un edificio. Podía ver toda la ciudad iluminada, de noche, con la luna llena en lo alto del cielo despejado. Miraba Tokio tranquilamente, feliz, pero también con una emoción indescriptible. Escuchaba las sirenas de la policía y algunos gritos que venían desde el suelo. Sintió el viento que venía desde el sur, que era su única compañía en esa azotea. De pronto, empezó a correr hacia la orilla y de la nada, saltó del edificio hacia abajo.
Al saltar, el mago despertó. Había sido un sueño. Estaba sobresaltado, con la respiración agitada. El sueño que había tenido lo sentía muy real, y lo había dejado confundido.
"¿Qué fue eso? ¿Dónde estaba?... Un sueño… sólo un sueño extraño…"
Kaito al ver que fue un sueño y que seguía en su casa, empezó a tranquilizarse. Ya era de día, así que de a poco empezó a levantarse. Bajó al primer piso y encontró una nota en la mesa de la cocina.
"Tengo que salir a hacer trámites. Hay comida en el refrigerador. No salgas hasta que regrese. Besos"
—Pudo haberme avisado antes… ¿Qué hora es?
Kaito miró el reloj que había en la pared.
—Demonios, es pasado mediodía… otra vez me pasé toda la mañana durmiendo… Hay días que tengo mucho sueño... Bien, aprovecharé entonces el poco tiempo que me queda.
En el Instituto Teitan, Shinichi leía desde su celular el caso de asesinato que había resuelto el día anterior.
—¡Shinichi!
—¿Eh? Buenos días Ran.
—¿No me dirás nada? —dijo ella molesta.
—¿A qué te refieres? ¿Debería decirte a…?
—¡¿Cómo que nada! ¡Quedaste en ir a verme ayer en la tarde con Sonoko y Sera-chan para la preparación del festival!
—¡Ahh! ¡Lo lamento, Ran! Ayer pasó algo inesperado, y...
—Si no querías ir, me lo hubieras dicho antes. ¡Y no me vengas con la excusa de que te salió un caso!
—¡Déjame hablar! ¡De verdad pasó algo!
Shinichi le contó todo lo que había pasado el día anterior y a medida que le decía los detalles, Ran se iba sorprendiendo y tranquilizandose.
—¡Qué increíble haber sobrevivido a algo así! ¿Y dices que ni siquiera ha retomado la escuela?
—No. El médico al parecer dice que deben evaluarlo un par de meses, ya que no debe forzar su capacidad cognitiva. Digamos que su vida cambió completamente. Así que no sale mucho.
—¡Deberíamos invitarlo a almorzar! —dijo Ran entusiasmada—. Aprovechemos que hoy salimos temprano y vamos. Yo puedo cocinar en tu casa, así se distrae. No es bueno que no hable mucho con las personas.
—Sí, pienso lo mismo… es extraño… Su mamá es muy despreocupada en general, pero resguarda mucho lo que él hace, a dónde va, a quién ve… como si tuviera miedo de que él se recupere completamente.
—Es normal Shinichi. Estuvo a punto de perder a su hijo. Es normal que se preocupe de que esté bien.
—Sí, tienes razón. Pero no lo sé… me parece que hay algo extraño en ella…
Al salir de clases, los dos fueron hasta la casa de Kaito. Pero por más que llamaban al timbre, nadie contestaba.
—Ya deja de insistir Ran. Entremos a mi casa, lo llamaré para que venga, ¿ya?
Shinichi se dio la vuelta, para cruzar la calle, cuando de pronto se encontró cara a cara con el mago que estaba justo detrás de él. Debido a la impresión, Shinichi ahogó un pequeño grito y quedó paralizado al verlo.
—¡¿Pero qué haces?! —alegó Shinichi sorprendido—. ¡¿Hace cuánto rato que estás aquí?!
—Estoy al frente de donde vivo, así que estoy seguro de que está claro que quería entrar en mi casa. Y bueno… —Kaito sonreía irónicamente mientras seguía hablando—. Quién sabe cuánto tiempo llevo aquí, tal vez llegué junto con ustedes, o sólo acabo de aparecer. Pensé que un detective como tú sería capaz de responder ambas preguntas.
Shinichi se quedó sin palabras, estaba aún un poco sorprendido porque no había podido sentir cuando había aparecido, y se sentía molesto porque estaba dudando de sus capacidades deductivas.
Kaito por su parte, se había dado cuenta de que Shinichi era alguien orgulloso y que le molestaba mucho que jugaran con él. Por eso, le parecía muy divertido justamente eso: jugar con el detective.
Después de sentirse satisfecho por haberlo logrado, el mago cambió su enfoque hacia Ran. Esa chica se parecía mucho a Aoko y nuevamente sentía como si pudiera recordarla de alguna parte. De pronto, Ran también se quedó viendo a Kaito al notar el parecido que tenía con Shinichi.
—Tú… —dijo Ran sorprendida.
—Ran, él es Kuroba Kaito —dijo Shinichi sin tomar en cuenta que Ran apenas lo escuchaba.
—¡Ustedes dos se parecen mucho! —dijo Ran feliz.
—¡Claro que no! —dijeron los dos al mismo tiempo.
Ran se rió al ver que su reacción fue tan coordinada.
—Un placer conocerla —dijo Kaito, mientras de su mano le ofrecía una flor roja.
Ella se sonrojó un poco con el gesto, recibiendo la flor.
—Gracias… Yo soy Mouri Ran.
—Disculpa que te pregunte esto, pero… ¿ya nos hemos conocido antes? —dijo el mago, confundido.
—¿Nosotros? —preguntó Ran confundida—. No, creo que no.
—¿Le preguntas eso a todas las personas que vas conociendo por ahí? —dijo Shinichi molestándolo.
—¿Qué tiene de malo? Sabes por qué lo hago… —dijo el mago molesto, para luego dirigirse a Ran—. Disculpa que te preguntara eso, es que me pareces muy familiar.
—Debe ser que la confundes con alguien más —dijo Shinichi.
—Puede ser, ella se parece a… —dijo Kaito muy serio—. No importa. Pero me pasa algo parecido a lo que me pasó contigo. Estoy seguro de que he escuchado tu nombre antes.
—No entiendo a qué te refieres —dijo Ran.
—No te preocupes, Ran-chan. Debe ser mi imaginación.
—Oye, Kuroba-kun, ¿no te quieres quedar a almorzar con nosotros? Hemos venido para invitarte —dijo Ran muy amable.
—¿De verdad? —dijo Kaito mirándolos sorprendidos.
—Sí —dijo Shinichi—. Tampoco es bueno que pases todo el día solo. Y cuando le hablé a Ran sobre ti, insistió en venir.
—Sí… está bien.
Kaito se sintió un poco extraño con la situación, pues no esperaba esa clase de atención con él, pero lo agradecía. Era verdad que pasaba mucho tiempo solo.
Los 3 entraron a la casa de Shinichi, y se dirigieron a la cocina. Mientras Ran cocinaba, ellos la acompañaban, y Kaito le contó todo sobre el accidente, y aunque ella ya sabía un poco, escuchar los detalles la sorprendieron.
—¡Que mal, Kuroba-kun! ¿No has podido recordar nada? —preguntó Ran.
—Sólo algunas imágenes… Nada concreto aún, y no sé tampoco si algún día podré hacerlo.
—¡Es una lástima! —dijo Ran.
—¡Claro que no! —dijo Kaito muy convencido—. Todo esto pudo haber sido mucho peor. Y estoy bien ahora.
—Eres increíble, Kuroba-kun —dijo Ran—. Pasar por algo así.
—Bueno, Ran —dijo Shinichi—. Tú también pasaste por algo parecido. Tuviste amnesia, aunque fue por poco tiempo.
—¿De verdad? —preguntó Kaito interesado—. ¿Qué pasó?
—Fue testigo de un caso… vio cuando el asesino que era perseguido le disparaba a una oficial de la policía —dijo Shinichi—. Así que bloqueó sus recuerdos después de eso.
—Sí… pero fue diferente, no recordaba nada de mi vida… En ese momento, tú Shinichi no estabas… o sea eso pensaba yo, ya sabes…
—Sí, sí, no estaba porque estaba lejos en un caso —interrumpió Shinichi rápidamente para que Ran no hablara de más.
—Sí, lejos… pero como Conan-kun… él me ayudó a recordar —dijo Ran.
Al escuchar eso, Kaito reaccionó. Sintió una especie de alegría sólo con ese nombre.
—¿Conan-kun? ¿Quién es? —preguntó Kaito.
Los dos lo miraron un poco sorprendidos. Ran, media molesta, mirando a ratos a Shinichi le contestó.
—Conan-kun era un niño muy inteligente que era casi como un hermano para mí. Vivió conmigo hasta que sus padres vinieron a buscarlo…
Kaito no respondió.
—Kuroba-kun, ¿pasa algo?
—No… es sólo que ese nombre es muy raro, pero es como si ya lo hubiera escuchado…
—Sí —dijo Ran—. Eso es porque no tiene nada de originalidad. Sus padres eran fanáticos de Arthur Conan Doyle.
—Y-Yo encuentro que era un buen nombre… —dijo Shinichi tratando de defenderse.
—Claro que sí —dijo Kaito con una sonrisa—. Es obvio que a un maniático de los misterios como tú le guste.
—¡No soy un maniático de los misterios! —dijo el detective.
—¡Claro que sí! ¡No puedes saber de un caso sin poder resolverlo!
—¡No lo soy! Sólo me gusta descubrir la verdad y hacer justicia.
—¡Eres obsesivo! Eso es sólo una parte, pero tu ego también disfruta con eso. Saber que eres mejor que los demás y demostrarlo, eso te encanta.
—¡No es así! Sí me gusta saber que estoy en lo correcto, pero sólo es eso.
—¡Apuesto a que eres arrogante cada vez que haces tus deducciones!
Ran en ese momento se puso a reír interrumpiendo la discusión de los chicos. Los dos se quedaron mirándola un poco descolocados por su reacción.
—¿Qué pasa, Ran-chan? —preguntó el mago.
—Es muy divertido verlos juntos… Kuroba-kun, eres muy observador. Es increíble cómo sabes el comportamiento de Shinichi aún cuando recién lo estás conociendo. Como si lo conocieras desde hace tiempo…
Kaito sonrió al escucharla y le respondió sonriendo.
—Bueno… eso es porque no sólo los que se creen detectives pueden hacer deducciones —luego se levantó de su asiento—. Veo que ya estás terminando de cocinar, Ran-chan, ¿puedo ir a lavarme las manos antes?
—Sí, claro —dijo Shinichi—. El baño está en el segundo piso.
—Gracias.
Kaito se dirigió al segundo piso y se encerró en el baño. Al hacerlo suspiró, se miró en el espejo y se dijo a sí mismo.
—¿Por qué dije esas cosas de Kudo?... Lo dije sin pensar…
El mago se lavó la cara para refrescarse, y luego lavó sus manos mientras pensaba.
"Esto sigue siendo raro…"
Mientras tanto, abajo los otros dos jóvenes hablaban del mago.
—Realmente espero que pueda recordar todo —dijo Ran nostálgica.
—Sí… aunque siempre está alegre, como si nada pasara, para él debe ser extraño.
—¡Pero es increíble! ¡Él es igual a ti! ¡Podrían ser gemelos!
—Tampoco es para tanto Ran…
—Bueno, dicen que todos tenemos un doble en esta vida… Me pregunto si yo alguna vez conoceré a alguien que se parezca tanto a mí. Si supiera que existe, me gustaría conocerla…
—Qué interesante…
Ran del susto, contuvo la respiración un segundo antes de darse cuenta de que Kaito sigilosamente había vuelto a donde ellos estaban.
—¡Deja de aparecer de la nada! —alegó Shinichi.
—Yo aparezco cuando quiero, detective —dijo Kaito sonriendo—. Soy un mago, no lo olvides.
—Un mago que utiliza trucos baratos —respondió el detective.
—Un mago que siempre sorprende a su público. Ran-chan, ¿el fin de semana saldrías con nosotros? Quiero llevarte a un lugar.
Ran se sonrojó levemente con las palabras de Kaito. El que fuera tan parecido a Shinichi influía en ella.
—Sí, creo que sí. ¿A dónde iremos?
—Nada especial. Sólo que tienen más tiempo libre un fin de semana, ¿no? Así podemos conocernos más, y puedo invitar a mi amiga. Creo que te llevarías muy bien con ella.
—Claro, Kuroba-kun.
Los tres almorzaron juntos y luego de ordenar y conversar largo rato, Ran decidió irse a su casa ya que tenía cosas que hacer.
—Fue un placer conocerte, Kuroba-kun.
—Muchas gracias por cocinar —dijo el mago—. Cocinas muy bien. Nos vemos el sábado.
—Sí. Cuídate. Adiós Shinichi, nos vemos mañana
Al irse Ran, quedaron los dos hombres solos.
—Oye, Kudo. Tú la quieres a ella, ¿cierto?
Shinichi al escucharlo, se sonrojó levemente.
—No, no, es decir, la quiero porque es mi amiga de la infancia, pero sólo eso, no hay…
—Mentiroso. Se te nota en la cara.
—No es lo que piensas, eso nunca pasará entre nosotros —dijo Shinichi un tono de tristeza casi imperceptible— ¿Y tú Kuroba, tienes novia?
—La pregunta está demás… ¿Me has visto con alguien? Y aunque la tuviera… No tengo cómo recordarla —dijo Kaito sonriendo.
El detective al escucharlo, se puso a reír. Era increíble la clase de humor que tenía Kaito para reírse de sí mismo. El mago por su parte se sintió satisfecho de ver así a Shinichi. Sin quererlo había logrado que el detective se deprimiera con su pregunta, por lo que se alegró de verlo reír.
—Bueno Kudo, también me voy. Gracias por todo.
—¿Tan temprano?
—Sí, es que vivo tan lejos de aquí —dijo sonriendo.
Shinichi sonrió al escucharlo y movió su cabeza de un lado a otro.
—Idiota…
—¡Nos vemos!
Kaito llegó a su casa, fue a la cocina a tomar un vaso con agua. Luego subió a su habitación, cuando se sorprendió al sentir el sonido de su teléfono móvil. Pero más se sorprendió al ver que era un mensaje de Shinichi.
Shinichi: Dejaste tu pañuelo acá. ¿No lo necesitas para lo que tu llamas "trucos de magia"?
El mago sonrió al leerlo, y revisó en su bolsillo para confirmar que no tenía su pañuelo con él.
Kaito: ¿Tienes que ser tan irónico? ¿Ni siquiera me lo traerás?
Shinichi: ¿Por qué tengo que ir yo cuando tú eres el que lo necesita? Puedes venir cuando quieras por él...
Kaito: Es que vives tan lejos. ¡Vieras el viaje que tuve hacer solo para llegar a mi casa ahora! Atravesé todo un bosque lleno de lobos para luego caminar por varios kilómetros bajo el sol. Me demoré varias horas en poder llegar.
Shinichi: Ja ja ja, si claro. Me imagino que llegaste cansado.
Kaito: Casi morí en el intento. Un poco más lejos y ahora estarías investigando mi muerte :O
Shinichi: ¡Idiota! ¡No digas esas cosas, Kuroba!
Kaito: ¡Es broma, es broma! :D
Ambos estuvieron conversando así durante largo rato, hasta que Kaito dejó de lado el celular al escuchar que la puerta de su casa se abría.
—¡Kaito, ya volví!
El mago al escuchar la frase, bajó las escaleras para encontrarse con Chikage.
—¿Dónde fuiste qué te demoraste tanto mamá?
—Fui a hacer trámites a la embajada de Estados Unidos, ya sabes que me vine aquí de pronto.
—¿Tantas horas en eso? —preguntó desconfiado.
—Aproveché de hacer otras cosas también, aunque sí me demoré mucho, ¡qué terrible es la burocracia de ellos! Mira, fui de compras después para animarme —dijo ella muy feliz mientras le mostraba unas bolsas de tiendas y empezaba a hablar sobre cada prenda que había comprado.
—Ya sabía…
—¿Estuviste bien Kaito? ¿Te has sentido bien?
—Sí, estuve acá toda la mañana, y después Kudo con una amiga me invitaron a almorzar. Estuve en la casa de él.
—No saliste, ¿verdad? —El tono de Chikage era levemente menos efusivo que hasta ahora, mostrando un poco de preocupación.
—Claro que no.
Al escucharlo, su madre sonrió con alivio, y luego volvió a hablar igual que antes.
—¡Me alegro tanto que tú y Shinichi-kun se lleven bien!
—¿Eh? —dijo Kaito sorprendido—. ¿Por qué?
—Es un buen muchacho, y sé que en cualquier caso podemos confiar en él. Además, es bueno que converses con alguien, ya que Aoko apenas tiene tiempo para venir.
—¿De verdad? ¿No te vas a poner histérica si salgo con él?
Chikage al escucharlo, se puso seria.
—Kaito, sólo me preocupo de que no te vaya a venir una recaída y estés solo. Por eso no quiero que salgas. Pero puedes ir donde Shinichi-kun o él puede venir para acá. Sabes que puedes salir de a poco. Si sales de nuevo hacia el centro de Tokio, con tanta información puede que tu cerebro no reaccione bien. Puede que de nuevo te marees o algo peor. Por eso te cuido.
El mago se quedó un momento en silencio.
—Sí, lo entiendo.
—Cuando ya no haya peligro, con o sin recuerdos, tendrás tu vida normal. Te lo prometo —Chikage entonces sonrió y se dirigió hacia el segundo piso—. Iré a ordenar todo y después pediremos algo para cenar.
Kaito sonrió y se fue a su habitación. Encerrado ahí, se quedó practicando sus trucos, pensando en lo que había pasado ese día.
"Tenía tantas ganas de salir hoy. Pero no pude. No pude ir hasta Ekoda. Siento un miedo extraño al pensar en ir hasta allá… Al final me devolví sin lograrlo… Pero no fue un mal día. Fue entretenido poder comer con ellos, es tan divertido molestar a Kudo que es tan serio… ¡Cierto! ¡Mi pañuelo!"
Kaito se asomó hacia la ventana, para ver la casa de Shinichi. Podía ver que había luz en la biblioteca, así que decidió primero enviarle un mensaje a Shinichi.
Kaito: ¿Aún tienes mi pañuelo?
Después de algunos minutos obtuvo su respuesta.
Shinichi: ¡Claro que sí! ¿Qué crees que voy a hacer con él?
Kaito: Lo necesito ahora.
Shinichi: Bueno, ven por él.
Por mientras Shinichi estaba en su biblioteca cuando recibió el mensaje. Cuando terminó de responderle al mago, volvió su vista a su computador y terminó de escribir un mail que estaba redactando, para luego pararse pensando en ir hacia la puerta de entrada. Pero apenas terminó de escribir y alzó la vista hacia al frente, pudo ver que Kaito estaba ahí al otro lado del escritorio.
—¡¿Qué...?! ¡¿Qué demonios haces aquí Kuroba?!
—Dijiste que podía venir a buscar mi pañuelo —dijo Kaito sonriendo.
—¡¿Pero cómo… cómo entraste?! ¡¿Cómo pudiste aparecer sin que te viera?!
—Soy un mago. Y un mago nunca revela sus trucos.
—Pero no puedes entrar así de la nada. Podría haber creído que eras un ladrón o algo así. No vuelvas a hacerlo —dijo Shinichi mirándolo con incredulidad más que con molestia.
—Prometo que volveré a hacerlo.
Shinichi al escucharlo, solo sonrió, abrió uno de sus cajones y luego le entregó el pañuelo.
—Toma tu pañuelo, para que vuelvas a sacar palomas debajo de él. —dijo el detective irónicamente.
—Si eso es lo que tú quieres...
Kaito tomó el pañuelo, lo puso encima de su mano, y luego al retirarlo, tenía una paloma blanca en su palma. Shinichi solo se quedó mirando sorprendido de que en verdad hacía esas cosas.
—¿Qué pasó Kudo? ¿No te gustó? —preguntó Kaito sonriendo.
—S-Sí… Está linda tu paloma… No pensé que realmente… ya sabes, hicieras ese tipo de trucos...
—Un mago sin palomas no es nada… Bueno, ya debo irme. Fue un placer complacer a mi público esta noche.
Kaito hizo una reverencia frente a Shinichi, y luego chasqueando sus dedos hizo que apareciera una pequeña nube de humo rodeando la paloma. Cuando se deshizo la nube, la paloma había desaparecido. Shinichi lo vio asombrado y luego sonrió.
—Por tu cara —dijo Kaito—. puedo ver que te he sorprendido, aunque no quieras reconocerlo. Ya me iré ahora.
—¿Podrías por favor usar la puerta y no escabullirte por ahí o hacer otros trucos? —dijo Shinichi molestándolo.
—Detective aburrido… está bien, pero solo por esta vez. ¡Nos vemos!
Cuando Kaito se fue, Shinichi se quedó procesando lo que había pasado, para luego sonreír.
—Es tan gracioso como se comporta… Él es muy extraño.
Aquí les traigo el capítulo 2 :D Shinichi y Kaito empiezan a conocerse.
Esta historia está recién comenzando, espero que les guste :D
Como pueden ver, en esta historia habrán también mensajes por celular. Siempre estará escrito primero el nombre del personaje que escribe y luego su mensaje. Además siempre estará escrito en negrita. Les recuerdo también que al igual que en mis historias anteriores los pensamientos siempre están en cursiva y entre comillas, para diferenciarlos de los diálogos y del narrador.
Tengo pensado actualizar los domingos. Hasta ahora lo estoy cumpliendo jajaja. ¡Así que esperen la continuación la próxima semana!
¡Nos estamos leyendo!
