CAPÍTULO 2

Amiga mía

Tiempo presente

Año 91, después del Amanecer Dorado

Cerca de las montañas de la cordillera que se extiende a espaldas de Canterlot, un escuadrón de guerreros compuestos por un dragón, un pegaso, dos unicornios, un dragón serpiente y una kirin se preparaban para una importante misión.

-Aquí es donde se termina el rastro de sangre- dijo Damocles.

El dragón serpiente y mejor amigo de Spike.

-Pero sin duda el objetivo está por aquí cerca. Pero no siento su magia ¿La siente usted Capitán?- preguntó a Spike.

-No… Pero sé que está por aquí. Tengo un mal presentimiento-

-Muy bien señores, lo repasaremos otra vez. Skull Bash- dijo refiriéndose a uno de los unicornios, que sacó un documento de su armadura.

-El pasado 23 de marzo se reportaron tres masacres de gallinas en Appleloosa. Las gallinas habían sido destazadas probablemente con alguna clase de arma punzo cortante no muy gruesa. Quizás un cuchillo o un puñal. El rastro del perpetrador guió a las autoridades al cañón cercano a las granjas. La persecución se abandonó sin encontrar al responsable. Seis días después hubo un reporte sobre un evento similar en una granja del viejo camino de Trotinton, en que cuatro vacas, un toro y ocho ovejas murieron en condiciones similares a las de las gallinas en Appleloosa. Finalmente el Príncipe Blue Heir reportó hace un día, que alguien o algo se había metido a su "Casa de otoño" cerca de estas montañas, dando muerte a sus cuatro sabuesos, tres guardias de seguridad y haciendo considerables daños a su propiedad. Se le ordenó al Capitán Spike "El Impulso Espectral" reunir un equipo para dar caza y neutralizar por los medios necesarios al responsable de estos barbáricos actos-

Volvió a enrollar el documento y lo guardó.

-Gracias Skull-

-Todavía no puedo creer que pasamos de Equipo de Intervención Táctica, a mandaderos del heredero de la dinastía de huevos inflados Blue- renegó Elara.

Ella era una Kirin. Cuerpo de poni, atributos de dragón. Piel escamosa, garras en sus patas delanteras, pezuñas en las traseras. Alas y un par de cuernos detrás de sus ojos. Escandalosa crin de poni color blanco, que destacaba de sus escamas amarillas y beige para su vientre.

-Ni siquiera es Príncipe. Puede que sean herederos de la Princesa Platimnum, pero hoy día apenas llegan a Condes. Las Princesas son muy flexibles al dejar a su familia usar el titulo de Príncipes y princesas- dijo Wisp, el pegaso.

-Discutirán como les gusta llamar a o no a las figuras políticas de Equestria después- los silenció Spike.

-Escuchen caballeros y dama, la cosa está así: En alguna parte de estas montañas se esconde un misterioso y sanguinario individuo. No sabemos qué es ni que puede hacer. Pero hasta ahora está claro que le gusta despedazar cosas y es muy bueno desapareciendo de la escena del crimen antes de que lo descubran, así que debemos estar alerta-

-¿Qué ordena capitán?- dijo Damocles.

-Nos separaremos. Skull Bash y yo seguiremos la dirección del rastro. Damocles y Wisp irán en esa dirección. Elara, tú y Deep Drive se quedarán aquí. Quiero un enlace Psíquico en todo momento. Estamos autorizados para matar al objetivo. Es probable que estemos lidiando con alguna criatura de más allá del desierto del oeste. Mató a tres guardias de seguridad de la familia Blue. Y todos sabemos que su ego solo les deja admitir "Lo mejor de lo mejor" en sus filas, así que tenemos razones para pensar que se trata de una criatura poderosa-

-Osea que si nos topamos con él o eso debemos pedir refuerzos antes de enfrentarlo- dijo Wisp.

-Correcto-

Elara bufó con desesperación.

-Rompan filas- ordenó Spike.

Un tiempo después ya con el sol en el horizonte, Elara tallaba dibujos en piedras con sus garras, mientras que Deep Drive miraba hacia la cordillera donde había ido el resto.

-Disculpe Capitán ¿Hasta cuándo estaremos aquí persiguiendo esta… cosa?- preguntó Elara por medio del enlace psíquico.

-Hasta que demos con esa cosa o llueva fuego de los cielos y no podamos mantener posición, lo que pase primero. Hablando de eso ¿Siguen sin encontrar nada?-

-Nada- dijo Deep Drive.

-De nada- dijo Damocles.

-Enterado. Continúen y nos reuniremos en media hora-

Elara se puso de pie y estiró el cuerpo.

-Que fastidio. No me enlisté en el ejército para jugar a los niños exploradores- dijo ella.

-El Prin… Conde Blue Heir exigió que el capitán liderara esta expedición. No es su culpa- respondió su compañero.

-El también es un Lord. Podría haberse negado si hubiera querido-

-Sí, pero no pudo negarse cuando la Princesa Celestia se lo ordenó-

-¡Ho por favor! Todo mundo sabe que la Princesa no le ordena nada a Lord Spike. Le pide favores-

-Porque son familia postiza-

-Más razón para…-

-¡HEY IDIOTAS, ESCUCHAMOS TODO LO QUE DICEN! Cierren la maldita boca y mantengan su posición- los silenció Spike.

-Deberías estás agradecida de que el Capitán te incluyera en el equipo. Eso significa que te reconoce como una soldado capaz y… ¿Elara?- cuestionó Deep Drive al ver que la kirin se había quedado viendo montaña abajo, con expresión muy seria.

-¿Elara?- volvió a preguntar sin obtener respuesta de la kirin que tomaba fuertes inhalaciones, como si olfateara algo.

-¿Deep qué sucede?- preguntó Spike.

-No lo sé Capi… ¡Elara está en movimiento, la seguiré!- gritó el unicornio, corriendo detrás de la kirin que salió disparada montaña abajo.

-¿Elara qué demonios haces?- interrogó Spike.

-Tengo un nuevo rastro de sangre, Capitán. Nos dirigimos ahí para investigar-

-No te autoricé a abandonar tu puesto-

-Pero el objetivo de la misión es eliminar al blanco por los medios necesarios ¿O no?-

-¡No te pases de lista, niña impertinente!-

-Descuide capitán, no pienso entrar en combate. Solo quiero investigar este aroma a sangre-

-Más te vale que no entres en combate hasta que nosotros lleguemos-

-Entendido-

-¡Nos vas a meter en problemas!- gritó Deep.

-¡Cállte y sigue corriendo Deep-

Pronto llegaron a la fuente de la peste a sangre. Un lince de las montañas partido a la mitad. A su lado había una extraña criatura con una lámpara de aceite en su mano izquierda, y un puñal en su mano derecha.

-¡Capitán tenemos contacto visual!- gritó Deep, que junto a Elara se detuvo barios metros alejado del pequeño monstruo.

-¿Y qué ven?- preguntó Spike.

-Es un… Es un… ¿Elara qué carajo es eso?- preguntó consternado el unicornio.

-¿Me viste cara de Biotecnologa?-

-¿Cómo luce?- insistió Spike.

-Pues… Es un pequeño engendro como una especia de duendecillo verde. Lleva puesta una túnica café a la que le hace falta una lavada. No tiene nariz, ni boca u orejas… solo un par de ojos amarillos muy brillantes sin pupilas. Tiene en sus manos…-

-¡NO SE LE ACERQUEN!- gritó Spike.

-¿Por qué? Es nada más una…-

-¡No cuestiones mis órdenes niña!- gritó de nuevo.

Elara decidió no seguir cuestionando a su capitán.

Pronto Spike, y el resto del equipo llegaron a la escena.

-De verdad es uno de ellos…- murmuró Damocles, al ver a la criatura.

-Muy bien ¿Y qué es esa cosa?- preguntó Skull Bash.

-Un Tonberry. Un demonio de las profundidades-

-¿Eso es un demonio?- preguntó Wisp.

-Salido de las profundidades del Tártaro. Encarnado de la acumulación del rencor y la avaricia de los espíritus sin descanso que moran…-

La narración de Spike fue interrumpida por una explosiva bola de fuego que se precipitó contra el Tomberry.

-¡Aliento bendito, adoro quemar cosas!... ¿Qué?- preguntó Elara, mirando a sus compañeros.

-¿Misión cumplida no?-

De repente, entre el fuego salieron volando lo que parecían tres cráneos gigantes hechos de una bruma negra, que tras elevarse al cielo se precipitaron hacia el grupo de soldados.

-¡Repliéguense!- gritó Spike.

Los guerreros saltaron y volaron lejos del ataque enemigo, que provocó una explosión justo donde hace unos momentos habían estado parados.

-¿Qué mierda fue eso?!-

-¡En posiciones de batalla!- gritó Spike, empuñando una espada a dos manos que colgaba en su espalda, entre sus alas.

Todos sus subordinados empuñaron sus armas igual, salvo por los unicornios y Damocles, que dada su fisionomía ausente de manos no podía empuñar nada realmente. Pero no estaba desarmado. No solo por su aliento de fuego y su poder sobra la tierra, sino porque en su cola, su armadura formaba una maza de púas a la que ciertamente uno no deseaba acercarse.

-Deep Drive, Skull Bash. Quédense atrás y denos cobertura de fuego enemigo. Wisp, mantente arriba y busca la forma de flaquearlo en su punto ciego. Damocles, Elara, en corto alcance conmigo. Y hagan lo que hagan que esa cosa no los toque con su cuchillo- ordenó Spike.

-¿Qué pasa si nos toca con su cuchillo?-

-Tú solo concéntrate en matar al desgraciado- respondió Damocles mientras "El desgraciado" salía caminando tranquilamente de entre las brazas.

-¡A la carga!- gritó Spike, caminando a su encuentro con la muerte….


-¡Ouch!- gritó Spike, apartándose de la fuente de su dolor. Que no era otra cosa que una bola de algodón humedecido con agua oxigenada.

-¡Deja de moverte! ¡Pareces un niño!- le regañó la Princesa Luna quien era la usuaria de la bola de algodón, el cual estaba usando para limpiar la herida en medio de la cara de Spike.

-¿Por qué usas una maldita mota de algodón? ¿Por qué no me curas con magia y acabamos con esto?- renegó Spike.

-¡Es para que se te quite! Debiste dejar que te viera un doctor antes de… ¡Deja de lamerte las heridas!- se enfureció aún más la princesa, al tener que pedirle a Spike por quita vez en la noche que no se estuviera lamiendo las cortadas en su brazo.

-¿Por qué? Nuestra saliva tiene propiedades curativas-

-Y también un nido de bacterias. Ahora quédate quieto y déjame atenderte como se debe-

-Está bien: MAMÁ- renegó, sentándose frente a la princesa que no hizo caso del sobre nombre usado para ella.

Las heridas que ahora atendía en Spike las había ganado "En cumplimiento del deber". Ambos se encontraban en la habitación de la princesa de la noche, sentados sobre la alfombra de la estancia principal, frente a su chimenea.

-¿Por qué no fuiste con el Doctor?- preguntó mientras le colocaba una gaza sobre el brazo derecho.

-Porque no estoy tan grave. Nada más son unos rasguños. Elara perdió su ala izquierda. Le volverá a crecer claro, pero no quita el hecho de que estará pegada a la tierra un par de semanas-

-¡Aún así! Sabemos muy poco de los Tonberry. ¿Qué pasaría si sus cuchillos crean alguna clase de enfermedad, o maldición, o qué sé yo?- continuó regañándolo, como si fuera un niño.

-¡Bueno perdóooneme Princesa! ¡Pero no quería hacerla esperar para nuestras reuniones de los jueves, por unos simples rasguños! ¡Decidí que no valía la pena llegar tarde, por unos rasguños!- respondió, fastidiado de la sobreprotectora actitud de la princesa.

-¿No querías llegar tarde?- preguntó Luna totalmente anonadada.

-¿No querías hacerme esperar?- preguntó en un susurro.

-¿Luna?- preguntó Spike confundido de su reacción.

-¡No querías hacerme esperar! ¡¿Crees que me importa un comino si me haces esperar una, dos o seis horas?! ¡¿Arriesgas tu vida cada que sales a jugar a los soldaditos y crees que lo que me preocupa es si llegarás a tiempo para que juguemos Pokémon y gritemos juntos "Pikachu yo te elijo"?!- gritó muy molesta.

-¿En serio me crees tan egoísta? ¿Qué yo no sería capaz de entender si tienes algo más importante que hacer que pasar tiempo de caridad conmigo? ¿¡Qué me preocupo más por mi propia diversión que tu seguridad?!- continuó su asalto.

-Luna… ¿De qué estás hablando?- preguntó confundido el dragón, quien había estado caminando en reversa, pues la princesa le cortaba el espacio con cada pregunta.

-¡Hablo de ti y de tú… ¡Egoísmo e insensibilidad!-

-Mi… ¿Mi qué?- preguntó estupefacto.

-Tú… ¡Argh! Hablo de que tenías una vida muy cómoda y satisfactoria como Terrateniente. ¡Pero no! El señorito quiso buscar algo más emocionante que hacer y se metió al ejército. A fueras especiales. ¡Y ahora cada que se va a trabajar deja a sus mejores amigas preocupadas y preguntándose si la próxima vez que lo vean, estará en una pieza o en una bolsa para cadáveres!-

-Luna…- fue todo lo que pudo murmurar Spike, al comenzar a comprender lo que molestaba a la princesa.

-¿Tienes idea de lo que se siente estar en medio de tus labores diarias, creyendo que hay paz en el universo, y de pronto te llegan noticias de que tu mejor amigo se fue no sé dónde en no sé qué misión peligrosa de la que quizás no regrese con vida? ¿Piensas alguna vez en cómo nos sentimos Celestia y yo cuando te marchas a una misión de esas sin siquiera despedirte?- preguntó, ya no molesta. Sino melancólica y acongojada.

-Realmente… No sé exactamente cómo se sentirá Celestia. Pero eres mi mejor amigo Spike. Eres mi mejor amigo… Y no te imaginas lo mucho que me duele y lo mucho que me preocupo por ti cuando debo preguntarme si volverás vivo o no a casa. Si las últimas palabras que te dije fueron lo último que hubiera querido decirte. Si fue algo que yo no sintiera en realidad y que pudo haberte hecho daño… Sí… Si moriste sabiendo cual importante eras para mí, o si hizo falta que yo te lo hiciera saber… Tú no sabes cómo se siente- murmuró, desviando la mirada del dragón.

En realidad Spike si lo sabía. Sabía muy bien de lo que la Princesa le hablaba. Lo sabía porque esos sentimientos de preocupación, de impotencia, de angustia y todo lo demás, eran los mismos sentimientos que él había sentido cada vez que Twilight y sus amigas tenían que salir en una misión peligrosa. Enfrentar a Discord. Echar al dragón durmiente que se había asentado cerca de Ponyville. Enfrentar a la Ursa Menor que atacó el pueblo. Repeler la invasión de Chrysalis. Spike recordaba muy bien el dolor y la vergüenza de haber sido tan pequeño y débil en esos tiempos. Y cómo había deseado poder ir en su compañía o al menos poder saber que estaban bien.

Y ahora se daba cuenta que esa había sido exactamente la misma situación en la que había puesto a las princesa, o por lo menos a Luna. Todo gracias a su nuevo trabajo.

-Sé que yo… Sé que puede que esté exagerando. Después de todo ya no eres un niño. Y de hecho eres seguramente el guerrero más poderoso de nuestro ejército. Pero no puedo evitarlo ¿Sabes? Porque… Porque eres muy especial para mí. Para nosotras. Sé que Celestia sufre cuando te ausentas durante días en no sé qué misión. Y como perdiste tu habilidad para enviar cartas cuando alcanzaste la madures ya no podemos estar en contacto en todo momento y… ¡¿Nos preocupamos por ti, entiendes!? Y actúas… ¡Cómo si no te importáramos!- gritó mirándolo a los ojos. Lágrimas saliendo de los ojos de ella.

Luna había comenzado a llorar. Claramente se había estado guardando esto demasiado tiempo. Spike se sintió horrible consigo mismo al haber puesto a su amada Princesa de la noche en esa situación. Luna no era tan fuerte como Celestia. Al menos no en el apartado emocional. Era de esperarse que a ella le fuera más difícil una situación como esta. Sobre todo una que se había demorado tantos años.

-Luna yo… Lo lamento- fue lo primero y lo único que se le ocurrió decir.

Luna sollozó unos momentos, antes de responderle al dragón.

-Celestia y yo sabemos muy bien que en un funesto día dentro dos o tres mil años más tendremos que decirte adiós. Eso lo sabemos muy bien… Y nos… O mejor dicho: ¡Me molesta que tengas un oficio que podría adelantar ese fatídico evento dentro de dos o tres mil años, al próximo fin de semana!-

-Luna, lo lamento- musitó Spike, acercándose a la princesa.

Le ofreció un pañuelo para secar sus lágrimas.

-Vamos de mal en peor- dijo apartando la mano extendida hacia ella con el pañuelo y acercándose más al dragón para abrazarlo.

-Si planeas disculparte hazlo como mi amigo, no como mi súbdito, por amor de la Voluntad del Universo- le regañó abrazándolo fuertemente.

-Lo siento…- respondió, devolviendo el abrazo.

-Lo siento mucho. Por hacerte sufrir y hacer que te preocupes por mí. Discúlpame por favor Luna-

Luna guardó silencio, sollozando otro poco en la base del cuello del dragón. Secó sus lágrimas con sus alas y respiró profundamente para tranquilizarse.

-No deberías disculparte. La culpa es mía y de Celestia por no decirte nada. Además, sabemos bien que tú jamás harías algo deliberadamente para lastimarnos. A nosotras o a nadie más. Cuando abrimos las puertas de Equestria a Ikaruga y Midgar, abrimos la oportunidad a miles y nuevas formas de prosperidad y progreso. Pero también rompimos la burbuja de nuestra pequeña utopía y dejamos entrar nuevos peligros y amenazas al reino. Amenazas que te has dedicado a combatir durante estos años. En vez de regañarte, debería estar dándote las gracias por ofrecer semejante servicio a Equestria-

Una disculpa muy complicada, para los gustos de Spike.

-Además, es algo que llevas en la sangre ¿no? Los dragones son una raza guerrera después de todo. Es… comprensible que busques una profesión que te permita estar en contacto con los campos de batalla. Yo no soy nadie para juzgarte por eso- continuó Luna.

-Luna… Esto no tiene nada que ver con que me guste o no quemar cosas, o rebanarle la cabeza a dos o tres maleantes con mi espada. Esto es por Equestria que es mi hogar. Por protegerlas y servirles a ustedes, mis venerable Princesas y mis invaluables amigas. Y por honrar la memoria de mi amada esposa. No es en la forma en que Twilight y sus amigas lo habrían hecho. Pero me gusta sentir que honro sus memorias, al proteger la misma tierra por la que ellas lucharon-

Luna miró sorprendida al dragón, no habiendo imaginado antes que esas eran las verdaderas causas por las que Spike se había enlistado en el ejército. Una amplia sonrisa y un suave rubor se pintaron en sus mejillas.

-Sé que deben de estar muy orgullosas de ti Spike- dijo Luna.

-Aún así, me disculpo. Trataré de ser más considerado de aquí en adelante-le aseguró.

-Eso espero-

-En todo caso no deberías preocuparte. Te aseguro que yo…- fue silenciado por una de las pezuñas de la princesa.

-No se te ocurra hacer una promesa que no podrás cumplir- dijo casi amenazante, para luego retirar su casco.

-Está bien. Lo siento-

Luna sonrió y depositó un fugaz beso en la mejilla del dragón. Luego se separó del abrazo en que aún estaban unidos y camino unos cuantos pasos lejos de él.

-Solo en esta noche creo haberte hecho decir más veces "Lo siento" que en todo el tiempo que te he conocido. ¿Dirías que he sido cruel?- preguntó, sonando ahora más relajada y familiar.

-Usted jamás princesa. Pero creo que ya hemos perdido mucho tiempo. ¿No tenía planes para esta noche?- respondió en el mismo tono.

-Era tu turno de planear nuestras actividades ¿Recuerdas?- dijo acusadora.

-Ho es cierto… Ya recuerdo, tenía boletos para el musical de Crash Nébula-

-¿¡Sobre hielo!?- preguntó emocionada.

-Sí. Pero ya se nos pasó la hora-

-Awww… ¿Pero te los pueden revalidar mañana verdad?-

-Normalmente no. Pero ser noble sirve para barias cosas fuera de la política. Así que supongo podré pedir que me los hagan validos para otro día-

-Bueno eso tendrá que esperar. ¿Algún plan de contingencia para esta noche?-

-Me temo que no-

-Me decepcionas Spike-

-Lo sien… Bueno es que con lo de la misión, y armar un equipo especial, y las prisas. No tuve tiempo para un plan B- explicó.

-Bueno no te preocupes. Afortunadamente yo tengo un plan B- dijo orgullosamente.

-¿A sí? ¿Y cuál sería ese?-

-Muy sencillo…-

Spike fue golpeado en la cara por un proyectil relleno de plumas de ganso.

-¡Guerra de almohadas!-gritó eufóricamente, Luna.

-¿No crees que estamos algo viejos para esto?- preguntó suspicaz, solo para recibir otro proyectil en la cara.

-Muy bien Luna. ¿Con que quieres conga?- dijo el dragón, aceptando el juego.

Pronto la habitación se llenó de los sonidos de las risas de los dos viejos amigos y los sonidos de almohadas y cojines volando e impactando contra todo. Así como una que otra cosa rompiéndose o cayendo de su lugar. Finalmente Luna atrapó a Spike en una esquina donde le propinó una paliza con un par de cojines de sofá que sostenía con su magia.

-¡Oye, oye! ¡Así no se vale, solo puedes lanzarlos!- protestaba Spike, cubriéndose la cabeza.

-¡En la guerra todo se vale capitán!- respondió Luna.

-¿Ha sí? ¡Pues esto también!- respondió, embistiendo a la princesa y derribándola (suavemente claro), para luego hacerle cosquillas.

-¡N-n-no! ¡Haha! ¡N-no se haha vale! ¡E-esto n-no es, haha, p-parte del juego! ¡Aha haah!- gritaba entrecortadamente Luna, mientras pataleaba tratando de apartarse del dragón.

-¡Todo se vale en la guerra, Princesa!- respondió malévolamente Spike, mientras continuaba su asalto sobre la cosquilluda deidad de la noche.

-¡Haahaha! ¡B-basta! ¡Spike por favor! ¡Ahahaha! ¡Me voy a hacer pipí!-suplicaba Luna.

-¡Ríndete entonces Luna!-

-¡J-JAMÁS!- gritó.

El cuerno de Luna brilló y Spike salió disparado contra el techo. Chocó contra el candelabro que colgaba cerca de la cama de Luna y luego se precipitó contra el piso. Para rematar, el candelabro, o lo que había quedado de él luego de ser aplastado por el dragón volador, termino cayendo encima de él.

-¡SPIKE!- gritó asustada la princesa al ver lo que había provocado.

Se levantó y removió el candelabro de encima del dragón y lo giró boca arrida para ver cómo estaba.

-Luna- murmuró Spike.

-¡Aquí estoy Spike, aquí estoy! ¡Lo siento, lo siento mucho!- gritó apenada.

-Luna tranquila. Estoy perfectamente bien-respondió calmadamente Spike.

-¿E-estás seguro? ¿No quieres ir con un doctor?- inquirió aún muy angustiada.

-Estoy bien en serio, relájate. Y Luna-

-¿Sí Spike?-

-Ya no quiero jugar- dijo

La princesa suspiró tragicómica y miró al dragón.

-Sí, yo tampoco. ¿Seguro que estás bien?-

-Estoy bien, en serio. Te preocupas demasiado-

Luna guardó silencio y se sonrojó.

-¿Y cómo no quieres que me preocupe, con lo importante que eres para mí?- preguntó débilmente, bajando las orejas.

-… ¿Puedo decirte algo personal?- preguntó Spike.

Las orejas de Luna se irguieron inmediatamente.

-C-claro…- respondió.

-¿Prometes no enfadarte?-

-Desde luego-

Spike se rascó la cabeza, como si estuviera nervioso.

-Me… Me gusta pensar en ti como una especie de hermana mayor- reveló incómodamente.

Si el corazón de Luna fuese un piloto de carreras, y sus expectativas un auto de carreras a toda marcha; la revelación de Spike habría sido un muro de concreto frente a ese auto.

-¿Luna?- preguntó Spike, cuando no hubo respuesta.

-E-eso… ¡Eso es lo más cariñoso que nadie me ha dicho! ¡Muchas gracias Spike!- respondió con una alegría falsa, que ocultaba perfectamente su decepción.

-¿De verdad me… me quieres como a una hermana?-

-Más incluso- dijo Spike.

-Es solo qué… Contigo fui por primera vez a una discoteca. Contigo tomé mi primera bebida alcoholizada. Gracias a ti aprendí alpinismo, aprendí a Surfear, y a jugar Black Jack. Entre muchas cosas más. Y siempre estuviste ahí guiándome, cuidándome. Pero no con un rol maternal como lo habría hecho Celestia. Contigo siempre era estar al lado de alguien con quien puedo contar, pero también con quien me puedo divertir y gozar. Por eso siempre me ha gustado estar contigo. Por eso es que yo te quiero tanto-

No era lo que la princesa hubiese querido escuchar. Pero de todos modos le dio gran alegría saberlo.

-Muchas gracias Spike. Significa mucho para mí- respondió abrazándolo cariñosamente.

-Anda, bajemos a cenar- propuso ella al terminar el abrazo.

-Yo te sigo- respondió él.

Luego de la cena tardía y de una pequeña sesión de contemplación de los astros en el observatorio del palacio, Spike acompaño a Luna de regreso a su habitación.

-No era lo que tenía planeado, pero me divertí mucho- dijo él.

-Sí, yo también- respondió ella.

-Buenas noches Luna- se despidió el dragón.

-Spike...- lo interrumpió la princesa.

-¿Sí?-

-Estaba pensando… ¿Te gustaría quedarte a dormir?- preguntó inocentemente.

Los engranes en el cerebro de Spike se trabaron un momento.

-¿Quedarme a dormir?... ¿Osea con-

-Sí conmigo, en mi habitación- respondió de antemano.

-Pero eso… No creo que sea correcto-

-¿Y por qué no? ¿Acaso no dormiste muchas veces al lado de Cadence cuando ella cuidaba de ti y de Twilight cuando eran niños? ¿Acaso no dormiste en el lecho de Celestia muchas veces cuando eras un bebé?-

-Sí, pero cuando era un bebé. Ahora tengo más de cien años- se excusó.

-¿Entonces cómo justificas cuando tú y mi hermana durmieron juntos aquella noche, poco después del deceso de Twilight?- interrogó acusadoramente.

-Eso fue… un caso excepcional. Ambos estábamos muy conmovidos y….-

-¿Por qué pones excusas para dormir conmigo?- preguntó indignada, dándole la espalda.

-¿Acaso no dijiste hace un rato lo mucho que me quieres? ¿Acaso tengo algo de malo en comparación a Cadente o Celestia? ¿Acaso piensas que esto es solo un capricho mío, sin ninguna importancia?-

-Tú sabes que eso no es verdad-

-No Spike, no lo sé. No soy omnisapiente, como tampoco lo son mi sobrina y mi hermana. Pero sí soy la única princesa que no ha sido arropada por el velo de la noche teniéndote a su lado. Y aunque pueda parecerte superficial o materialista, es algo que me hace sentir menos en comparación a ellas dos. No simplemente porque es algo que no tengo. Sino porque de verdad lo quiero. Porque en verdad te quiero. Me hace sentir como si me hicieras menos que al resto- explicó, con toda seriedad.

Spike miró a los zafiros de los ojos de la princesa. Y recapitulando en los eventos de esa noche y de cómo la había hecho sufrir decidió que sería lo más correcto acceder a su petición.

-Muy bien Luna. Si es tan importante para ti…- fue silenciado por el casco de la princesa.

-No Spike- dijo ella.

-No quiero que hagas esto para darme gusto. No quiero que hagas esto como un súbdito cumpliendo los deseos de tu princesa. Quiero que hagas esto como mi amigo. Que hagas esto porque deseas hacerlo. De lo contrario, prefiero dormir sola-

Spike proceso las palabras de la princesa unos momentos antes de aclarar su mente y tomar una decisión. Se arrodilló frente a la princesa y tomó su casco derecho entre sus manos.

-De corazón te juro que esto lo hago porque eres especial para mí. Y porqu quiero que quede claro que no guardo ninguna preferencia por tu hermana o tu sobrina por sobre ti. Las amo a todas. A cada cual a su manera, pero a ninguna más que a la anterior. Y esta noche dormiré a tu lado, para probar cuanto te amo-

Quizás un juramento muy elaborado. Pero que cayó como regalo del cielo a la princesa, que le dio un fuerte abrazo.

-Pasa entonces-

En poco tiempo, Spike estaba sentado sobre la cama circular de la princesa, mientras esta se quitaba el maquillaje en su baño.

Ahora que lo pienso Spike nunca me ha visto sin maquillaje. ¿Y si piensa que me veo fea, despintada? No, no seas tonta. Twilight siempre dijo que Spike prefiere a las damas por su belleza verdadera y no por la de mentiras… ¡¿Significa que debería dejar de usar maquillaje?! ¡No, no calma, calma! Todo lo que te pones es un poco de sombra y rubor, nada escandaloso. Y el siempre me ha dicho que me veo muy hermosa… Espero que piense lo mismo al verme sin mis pinturas…

La princesa siguió debatiendo consigo misma un poco más, para luego ponerse la pijama guinda que había llevado consigo. Salió del baño y vio que el dragón la estaba esperando.

-¿Todo en orden?- preguntó.

-C-claro… ¿Por qué no iba a estarlo?- respondió ella, temiendo que efectivamente algo anduviera mal con ella o la situación.

-No lo sé. Es solo que demoraste mucho en el baño-

-Ho bueno, disculpa por hacerte esperar- respondió, más relajada.

Se introdujo en la cama donde el dragón le había hecho espacio y quedó recostada de lado para poder verlo directamente.

-Ahora que lo pienso, esta es la primera vez que te veo sin maquillaje- dijo el dragón.

-S-sí creo que lo es. ¿Cómo luzco?- preguntó ella, nerviosa de la respuesta.

-Es como solía decirle a Twilight: Con o sin maquillaje, tú siempre estás hermosa- respondió sonriente.

Luna sonrió encantada y abrazó a Spike con gran fuerza y cariño.

-¿La extrañas?- preguntó ella, sin romper el abrazo.

-Todos los días. Y espero con ansias el momento en que podré volver a tenerla entre mis brazos. Pero por ahora…- miró a la princesa acurrucada junto a él.

-Poder dormir al lado de tan hermosa divinidad es más que suficiente-

-Y dormir al lado de un poderoso dragón, que es también un viejo y muy querido amigo es para mí toda una bendición- dijo Luna.

Rieron un poco y estuvieron hablando de diversos temas por un rato. Sobre la carrera de Spike. Sobre la situación con Ikaruga y Midgar. Sobre los planes para el futuro de Equestria. hasta que finalmente el sueño se volvió pesado.

-Creo que es mejor dormirnos ya- dijo Luna, dando un bostezo.

-Sí, creo que tienes razón- respondió Spike.

-Spike…-

-¿Sí Luna?-

-Celestia me contó que cuando durmieron juntos, la dejaste usar tu pecho de almohada… ¿Yo podría…- antes de terminar su pregunta, sintió al dragón tomarla por la espalda y atraerla más cerca de él, además de acomodarla en una posición en la que reposaba más encima de él que en el propio colchón.

-Me ofendería si no lo hicieras-

Luna se ruborizó un poco. Pero no demasiado, para su suerte.

-También me contó que usaste tus…-

Y de nuevo adelantándose a sus preguntas, Spike extendió sus alas y las usó la envolver a la princesa sobre su cuerpo en un cálido capullo.

-¿Alguna otra cosa?- preguntó cómicamente.

-Mmm… ¿Mi beso de buenas noches?- preguntó acompañando su tono.

Spike sonrió y acercó su rostro al de la princesa, besándola afectuosamente en la frente, justo en la base de su cuerno. Ella sonrió encantada y se reposó su cabeza sobre el pecho del dragón con intenciones de dormir. Pero fue interrumpida en su viaje por la mano del dragón en su hombro.

-¿Qué sucede?- preguntó ella confundida.

-¿Dónde está el mío?- dijo él.

Luna parpadeó unos momentos confundida, antes de comprender la pregunta. Estiró su cuello para alcanzar el rostro del dragón y lo besó cariñosamente en la mejilla.

-Buenas noches Spike-musitó Luna.

-Dulces sueños Luna- dijo él, cerrando sus ojos.

No era como Luna había planeado terminar la noche. De hecho muchas de las cosas que habían ocurrido esa noche no las habría planeado nunca. Pero honestamente no podía pedirle nada más a la vida. Se acurrucó entre las alas y los brazos de su guardián una última vez y dio un gran suspiro para irse a dormir, arrullada por el palpitar del corazón del dragón.


Luna fue despertada por su reloj biológico que le decía que era hora de bajar la luna, pues su hermana pronto tendría que levantar el sol. Abrió los ojos lentamente, sintiendo un deseo extrañamente fuerte de quedarse dormida, o al menos seguir reposando donde estaba. Cuando recobró la vista comprendió por qué. Durmiendo bajo ella, estaba Spike con pacífica expresión en el rostro. Luna sonrió al recordar los eventos de la noche anterior, y cómo había terminado durmiendo en el lecho del Capitán.

Celestia decía la verdad. No roncas… Me pregunto si Cadence tendrá la misma suerte con Ragnarok Se preguntó la princesa.

Lo besó en la mejilla y haciendo brillar su cuerno para volverse intangible, se desprendió de su abrazo para poder salir al balcón a bajar la Luna. Tan pronto como terminó con eso, regresó a toda prisa a su cama, con el dragón… Su dragón. Y haciendo uso de su magia, logró reacomodarse en el mismo lugar en que había pasado la noche. Sus labores reales no comenzaban hasta pasadas las nueve de la mañana, así que aún tenía barias horas libres. Spike por el contrario tenía un itinerario que comenzaba poco después del amanecer.

Luna sabía que no le quedaba mucho tiempo junto al dragón. Así que se acurrucó de nuevo entre sus brazos y decidió disfrutar lo más que pudiera del tiempo que le quedaba a su lado. No mucho tiempo después, Spike despertó.

-Buenos días dormilón- dijo ella juguetona.

-Buenos días, mi dulce princesa- respondió él, revolviendo su astral melena con una de sus manos.

-¡Hey no hagas eso!- dijo ella.

Ambos rieron un poco de su forma de iniciar el día.

-¿Dormiste bien?- preguntó ella.

-De maravilla. ¿Y tú?-

-Mejor de lo que te imaginas- respondió encantada.

Se levantaron, se acicalaron y pronto estuvieron listos para iniciar el día. Luna llevó a Spike de regreso a su casa en un telepuerto. Después de todo habría sido algo problemático que alguien viera al Capitán salir del cuarto de la Princesa de la noche.

-Muchas gracias por la velada Spike, fue maravillosa- dijo Luna.

-Siento lo mismo Luna. Gracias por todo. Te veré más tarde en el palacio-

-Eso espero- dijo ella.

Dio al dragón un último abrazo y un beso antes de volver a su habitación en otro telepuerto. Miró su reloj. Aún le quedaba una hora más antes de tener que ir al desayuno real. Haciendo uso de su telequinesis, abrió uno de los cajones de su peinador y extrajo un libro no muy grueso.

En la portada se veían un pegaso y una unicornio abrazados afectuosamente, con un jardín floran de fondo. El título del libro, excrito con grandes letras blancas en bordes amarillos decía. "Como salir de la Friendzone y convertir a tu mejor amigo en el amor de tu vida".

Luna tomó el libró entre sus casoscos y lo besó con fuerza, responsabilizándolo de sus "Logros" de la noche anterior. Se quedó mirando unos momentos la imagen de la portada, lentamente remplazando a los ponis que en esta aparecían con imágenes ella misma y el dragón dueño de todo su afecto. Abrazó con fuerza el libro.

-Pronto Spike… Muy pronto mi amor- musitó para sí misma.


Espero que al menos quienes son familiares con la saga Final Fantasy hayan disfrutado el cameo del pequeño demonio de las profundidades. Más que nada un capítulo para desarrollar mejor el nuevo contexto de la historia y principalmente de nuestra amada Princesa de la noche, que tendrá un rol mucho más activo en esta historia que la anterior. Y espero hacerlo mucho más interesante e inesperado de lo que ustedes seguramente ya sospechan.

Gracias a los nuevos y viejos lectores que una vez más se unen a mí en este viaje. Si ya se tomaron la molestia de darle Fav y Follow a la historia, no sean gachos y también dejen un review.