El enorme barco volador de la compañía Tantalus estaba apenas a unos kilómetros de Alexandria. Había bajado el vuelo para poder aterrizar sin problemas. Los pájaros acompañaban al barco durante el viaje. Sobrevolaban el mar de niebla durante el atardecer. Yitán bajó a una de las múltiples bodegas del barco. Entró en la pequeña sala, estaba completamente a oscuras. No podía ver nada.

-Está oscuro como la boca del lobo…-dijo.- ¿Todavía no habrá llegado nadie?

Poco a poco los ojos se acostumbraron a la oscuridad. Hurgó en sus bolsillos y encontró una de sus últimas cerillas. La encendió rápidamente, ahora al menos podía ver algo mejor. Buscó en la sala algo que pudiera encender con la cerilla. Recordó que en el centro de la sala había una mesa con un candelabro. Se dirigió hacia allí y lo encendió. La estancia quedó completamente iluminada. En el centro, justo debajo de la mesa, había una enorme alfombra decoraba con el nombre de la banda. Estaba algo desordenada, todos los trajes y elementos decorativos que iban a utilizar para interpretar la obra estaban esparcidos por la habitación.

-¿Quién anda ahí?- preguntó una voz que venía del pequeño camerino que se encontraba dentro de la sala.

-¡Soy yo, Yitán!- le pareció una tontería dar una respuesta tan obvia, pero le salió sin pensarlo.

La puerta se abrió y aparecieron tres de sus compañeros y amigos. Hicieron el saludo de la banda a modo de bienvenida.

Blank era el mejor amigo de Yitán, tenía su misma edad. Era pelirrojo, alto y bien parecido. Tenía un carácter alegre y optimista. Se parecía mucho a Yitán.

Cinna estaba a su lado, iba vestido como si fuera un payaso. Tenía un acento que a Yitán y la banda les parecía muy gracioso, pero no dejaba de ser su amigo.

El último era Marcus, vestido de azul y con un pañuelo en la cabeza. Tenía aspecto de duende.

-¡Hola, Yitán!. Llegas tarde, tío.- dijo Blank haciendo una mueca de aburrimiento.

-Oye, ¿está el jefe?- dijo Yitán, haciendo caso omiso a la expresión de Blank.

-Aún no ha llega'o, eh- contestó Cinna con su gracioso acento.

Otra puerta de la sala se abrió, apareció un hombre con la cabeza de un dragón. De un salto bajó donde estaban los amigos reunidos. Lanzó un alarido y se dirigió a enfrentarse a ellos.

Los cuatro amigos empezaron a golpear al dragón en su enorme barriga. El hombre dragón se defendía bien, pese a los potentes golpes que asestaba; era algo torpe. Caía al suelo constantemente. Los amigos cansaron al hombre dragón sin muchos problemas.

Finalmente, Yitán le asestó un golpe en el punto adecuado para romper la máscara que su jefe llevaba puesta.

-¡Aaaaay!- gritó.-¡Me duele el tarro!.

Los amigos empezaron a reír, el jefe se sujetaba la cabeza con ambas manos.

-¿Qué le hacéis a vuestro jefe?- dijo en tono lastimero.

Yitán miró a sus compañeros, le costaba reconocerlo; pero su encuentro con el jefe les había dejado exhaustos.

-Vaya, vaya…-dijo Bakú acercándose a Yitán.- ¡Parece que algo habéis aprendido, bellacos! ¡JUA,JUA,JUA,JUA!- dijo empezando a reír.

Yitán lo miró algo malhumorado, Bakú era mayor que ellos, con un físico menos atlético y torpe. Sin embargo apenas parecía cansado.

No era humano, era una de las muchas criaturas que convivían en el mundo. Tenía un aspecto similar al de un animal, con todo el cuerpo cubierto de pelo y unas orejas similares a las de un gato. Para Yitán siempre había sido como su padre, se había criado con él. Le acogió, le dio un hogar y gracias a Bakú había tenido una buena vida.

Bakú se dirigió a la puerta del camerino y los observó.

-¡Venga, tenemos planes que hacer!- dijo con entusiasmo.

Yitán y los demás entraron en la pequeña sala. Bakú había puesto encima de la mesa una representación a escala del castillo de Alexandria. Bakú se puso detrás de la figura del castillo. Blank se apoyó en la pared cercana a la puerta. Cinna y Marcus se pusieron alrededor de la mesa. Yitán se sentó en la silla.

-Repasemos el plan de hoy.- dijo Bakú en tono serio.- Estamos de camino al reino de Alexandria.- sacó un peluche realmente feo de una princesa.- ¡Donde la temible banda Tantalus secuestrará a la princesa Garnet!

Cinna se incorporó, acercándose todavía más a la mesa.

-O' e'plicaré el re'to, eh.- sacó una maqueta del barco volador.- Nue'tro barco pronto llegará a Alexandría. Cuando e'temo' ahí haremo' como si no pasará ná… y representaremo' la obra de gran éxito "Quiero ser tu canario".- miró a Marcus de manera cómplice.- ¡Marcu'! ¡Tú tiene' el papel principal,eh!

- En la obra zí.- dijo Marcus levantándose.- ¡Pero en el zecueztro loz protagoniztaz zerán Yitán y Blank!.

- En el entreacto, crearé el caos entre la gente del castillo con esto que tengo aquí…- mostró un bicho buri que se movía en la palma de su mano inquieto.- Los bichos buri no me gustan nada, os lo aseguro… Pero el deber es el deber. Me aguantaré.- a continuación miró a Yitán.- ¡Después será tu turno, Yitán!

-¡Vale! En la confusión, raptaré a la princesa Garnet.- dijo seguro de sí mismo.

-¡Eso es! Nuestro objetivo es Garnet, la princesa más hermosa que jamás haya tenido Alexandria.

Todos se miraron y asintieron. Cada uno tenía claro cuál iba a ser su papel dentro y fuera de la función esa noche. Yitán no podía evitar sentirse nervioso, se podría decir que la banda Tantalus había hecho prácticamente de todo; pero jamás habían secuestrado a una princesa. No quería imaginar que podría sucederles si algo saliera mal.