2. Dentro del Vivero de Dragones.
Probablemente has adivinado que Hiccup no era tu héroe vikingo natural.
Para empezar, NO se veía como un héroe.
Alguien como Snotlout, por ejemplo, era alto, musculoso, cubierto de tatuajes de esqueleto y ya tenía los comienzos de un pequeño bigote. Este consistía en unos pocos pelos amarillos, desordenados, que se aferraban a su labio superior y era profundamente desagradable a la vista, pero impresionante y varonil para un niño que aún no cumple los trece.
Hiccup era pequeño y tenía cara que era poco memorable casi en su totalidad.
TENÍA el pelo heroico que era de un color rojo brillante y siempre en punta por más que trataba de domarlo humedeciéndolo con agua de mar. Pero nadie se daba cuenta ya que estaba escondido debajo de su casco la mayor parte del tiempo.
NUNCA hubieras tomado a Hiccup de esos diez niños para ser el héroe de esta historia. Snotlout era bueno en todo y un líder natural. Dogsbreath era tan alto como su padre y podía hacer cosas divertidas como soltar pedos con la melodía del Himno Nacional de Berk.
Hiccup era absolutamente normal, el tipo mediocre, flaco, el chico pecoso que era fácil de pasar por alto en una multitud.
Así que, cuando Gobber sopló el cuerno y se trasladó fuera de su vista para encontrar una roca cómoda para sentarse y comer su sándwich de mejillones y tomate.
Snotlout empujó a Hiccup fuera del camino y se hizo cargo.
—Bueno, escuchen, chicos —susurró de manera amenazante—. YO ESTOY a cargo, no el Inútil. Y cualquiera que se oponga conseguirá un bocadillo de los nudillos de Dogsbreath el Descerebrado.
—Ugh —gruñó Dogsbreath, golpeando sus puños juntos en feliz emoción. Dogs-breath era el compañero del jefe Snotlout y era tan grande como un gorila—. Golpéalo, Dogsbreath, para mostrar lo que quiero decir…
Dogsbreath estaba encantado de complacerlo. Le dio un empujón a Hiccup que lo tumbó de cabeza en la nieve, luego enterró su cara en ella.
—¡Presten atención! —Silbó Snotlout. Los chicos apartaron los ojos de Dogsbreath y Hiccup y prestaron atención—. Átense unos a otros. El mejor escalador debe ir primero…
—Bueno, ese eres TÚ, por supuesto, Snotlout —dijo Fishlegs—. Eres el mejor en todo, ¿no es así?
Snotlout miró sospechosamente a Fishlegs. Era difícil saber si Fishlegs se estaba riendo de él o no, debido a su estrabismo.
—Así es Fishlegs —dijo Snotlout—. YO SOY —y, por si acaso se había estado riendo de él—. ¡Golpéalo, Dogsbreath!
Mientras Dogsbreath empujaba a Fishlegs a unirse a Hiccup en la nieve, todos empezaron a atarse a sí mismos juntos.
Hiccup y Fishlegs fueron los últimos en atarse, justo detrás de un Dogsbreath enrojecido y triunfante.
—Oh, brillante —murmuró Fishlegs—. Estoy a punto de entrar en una cueva llena de reptiles come hombres atado a ocho completos maníacos.
—Si llegamos a la cueva… —dijo Hiccup con nerviosismo, mirando hacia el escarpado
y negro acantilado.
Hiccup puso la antorcha encendida entre los dientes para dejar las manos libres, y comenzó a escalar después de los otros.
Era una subida peligrosa. Las rocas estaban resbaladizas por la nieve y los otros estaban sobre excitados, por lo que hacían el ascenso demasiado rápido.
En un momento Clueless perdió el equilibrio y cayó, por suerte sobre Dogsbreath, quien lo tomó de la parte de atrás de los pantalones y regresó a la roca antes de que los arrastrara a todos hacia abajo.
Cuando por fin llegaron a la entrada de la cueva, Hiccup miró brevemente al mar golpeando la base abajo, y tragó saliva con dificultad.
—¡Desaten las cuerdas! —Ordenó Snotlout, sus ojos saltaban de la emoción al pensar en los peligros que venían—. Hiccup va a entrar en la cueva en primero lugar porque ÉL es el hijo del Jefe… —se burló—. Y si alguno de los dragones ESTÁ despierto, ¡él será el primero en saberlo! Una vez que estemos en la cueva, cada uno está por su cuenta. Sólo los fuertes pueden pertenecer…
A pesar de que no era el matón sin sentido, usual de un Hooligan, Hiccup no era un cobarde tampoco. Estar asustado no es lo mismo que ser un cobarde. Tal vez era tan valiente como cualquiera de allí, porque fue a atrapar a un dragón a pesar de saber cómo eran los dragones.
Y después había subido peligrosamente hasta la boca de la cuerva y había encontrado que dentro había túneles largos y sinuosos, él siguió bajando, a pesar de no estar interesado en túneles largos y sinuosos con dragones al final de éstos.
El túnel goteaba y estaba húmedo. A veces era lo suficientemente alto como para que los niños caminaran erguidos. Luego se cerraba en agujeros claustrofóbicos tan estrechos que los niños solo podían pasar a rastras, con las antorchas en la boca.
Después de diez largos minutos de caminar y meterse en el corazón del acantilado, el hedor a dragón -un olor salado a algar y viejas cabezas de pescado- se hizo más y más fuerte, hasta que finalmente se volvió insoportable y el túnel se abrió en una enorme caverna.
La caverna estaba llena de más dragones que Hiccup jamás podría haber imaginado que existían.
Eran de todos los colores y tamaños posibles, y se incluían todas las especies que Hiccup había escuchado, y unos cuantos que no conocía.
Hiccup empezó a sudar mientras miraba a su alrededor los montones de criaturas, cubrían todas las superficies disponibles, incluso colgando de cabeza como murciélagos gigantes. Todos estaban profundamente dormidos, y la mayoría de ellos roncaba al unísono. Este era un sonido tan fuerte y tan profundo que parecía penetras directamente en el cuerpo de Hiccup y hacía vibrar sus entrañas, batiendo el estómago y los intestinos, y obligando a su corazón a latir al mismo pulso lento del dragón.
Si uno, solo uno de estas innumerables criaturas fuera a despertar, daría la alarma a los demás y los chicos encontrarían una muerte horrible. Hiccup una vez vio a un ciervo que había vagado demasiado cerca del Acantilado del Dragón Salvaje, quedó hecho pedazos en cuestión de minutos.
Hiccup cerró los ojos "NO voy a pensar en ello," se dijo para sus adentros. "NO LO HARÉ."
Ninguno de los otros chicos estaba pensando en ello.
La ignorancia es muy útil en tales circunstancias.
Sus ojos estaban desorbitados por la excitación mientras caminaba a través de la cuerva, las manos sobre la nariz para que no entrara el repugnante olor, buscando al dragón más grande que pudiera encontrar y que entrara en sus cestas.
Dejaron las antorchas en una pila en la entrada. La caverna estaba ya bien iluminada por los Glowwoems animales enormes, lentos, salpicado aquí y allá que brillaban con una fluorescencia constante pero tenue, como una bombilla de bajo voltaje. Y los Flamehuffers emitían pequeños estallidos adicionales de luz que parpadeaban mientras ellos respiraban.
Como era de esperar, la mayoría de los chicos se dirigieron hacia los bicharros feos del mundo dragón.
Snotlout hizo un gran alboroto vicioso sobre el acaparamiento de un Monstruos Nightmare, sonriendo maliciosamente a Hiccup mientras lo hacía. Snotlout era hijo de Baggy-bum el Vientre de Cervez, el hermano menor de Stoick el Vasto.
Él tenía la intención de deshacerse de Hiccup en algún momento en el futuro para que él, Snotlout, se volviera el jefe de la Tribu de los Hairy Hooligan.
Y un jefe horrible y aterrador, como Snotlout estaba destinado a ser, necesitaría a un dragón adecuadamente impresionante.
Dogsbreath y Wartlog se enzarzaron en una pelea a grito en voz baja cerca de un Gronckle, un bruto fuertemente blindado con colmillos como cuchillos de cocina que salían en tal número que no podía mantener la boca cerrada. Dogsbreath ganó, luego logró dejarlo como estaba tratando de meterlo en su cesta.
El armamento de la bestia hizo un sonido terriblemente ruidos, ya que aterrizó en el suelo de la caverna.
El Gronckle abrió sus malvados ojos de cocodrilo.
Todo el mundo contuvo la respiración.
El Gronckle miró al frente. Era difícil saber a partir de su expresión vacía si estaba despierto o dormido. Hiccup se dio cuenta, en agonía de suspenso, que el tercer párpado delgado como una gasa seguía abajo.
Y allí se quedó por momentos de infarto, hasta que…
Poco a poco cerró sus párpados superiores de nuevo.
Sorprendentemente, ninguno de los otros dragones despertó. Algunos se quejaron atontados antes de acomodarse nuevamente.
Pero la mayoría se encontraba en un estado de estupor tal que apenas y se movieron.
Hiccup soltó el aire. Tal vez estos estaban tan muertos para el mundo que nada podría despertarlos
. El Gronckle es el bicharraco más feo del mundo dragón. Pero lo que le falta en apariencia, lo compensa en el campo de batalla. Pueden ser lentos y, me atrevería a decir, estúpidos ~ y a veces se vuelven tan gordos que no son capaces de volar. También son propensos al acné de dragón.
ESTADÍSTICAS
COLORES: verdes moco, beige espectro, marrones cacoso.
ARMADO CON: Todo lo mejor en armamento dragón. Colmillos como da-gas, picos extra en el cuello, picos al final de la cola 8
DEFENSAS: Súper-grueso, piel incombustible y resistente a los arañazos 9
RADAR: Ninguno 0
VENENO: Ninguno 0
CAPACIDAD DE CAZA: Los Gronckles son lentos para maniobrar en el aire 0
VELOCIDAD: Ver arriba 5
MIEDO Y FACTOR DE LUCHA: Terrorífico en acción
Tragó saliva, murmuró una oración a Loki, el santo patrón de las hazañas furtivas y se adelantó con cautela para agarrar al dragón de aspecto más inconsciente, por lo que podría salir de esa pesadilla lo más pronto posible.
Es un hecho poco conocido que los dragones se ponen más frío cuanto más profundo duermen.
Incluso es posible que los dragones entre en un Coma del Sueño en el que están helados, sin pulso aparente, o aliento, o latidos cardíacos. Pueden permanecer en ese estado durante siglos, y solo un experto altamente calificado puede decir con solo mirarlo si están vivos o muertos.
Pero un dragón que está despierto o en un sueño ligero está muy caliente, como el pan que acaba de salir del horno.
Hiccup encontró uno que era del tamaño adecuado y bastante frío al tacto y lo metió en su cesta de la forma más rápida y cuidadosa que pudo. Fue un Marrón Básico, muy básico, pero en ese momento a Hiccup no podía importarle menos.
A pesar de que estaba en la mitad de su crecimiento, fue sorprendentemente pesado. "¡LO HICE, LO HICE, LO HICE!", cantaba alegremente a sí mismos.
Por lo menos él no iba a ser el único chico de la clase que no tuviera un dragón.
Todos parecían haber conseguido uno por ahora y todos fueron hacia la salida en silencio. Todo el mundo a excepción de…
Fishlegs, que ya estaba cubierto de rojo, salpullido, y que en ese mismo momento se acercaba de unas ruidosas puntillas a un montón de Nadders enredados.
Fishlegs era aún peor en el robo que Dogsbreath.
Hiccup se detuvo en seco.
—¡No lo hagas, Fishlegs! ¡POR FAVOR no lo hagas! —Susurró.
Pero Fishlegs estaba harto de las burlas de Snotlout y de ser burlado y mofado.
Iba a conseguirse un dragón genial que todos los demás chicos respetarían.
Entrecerró los ojos con tanta fuerza que apenas podría ver el montón de dragones, sus ojos llenos de lágrimas, y rascarse violentamente. Fishlegs alcanzó lentamente al dragón al ras del suelo, tomó una pierna en su mano y suavemente… tiró.
Toda la pila se vino abajo en una furiosa maraña de extremidades y alas y orejas.
Cada niño en la caverna dio un jadeo horrorizado.
La mayoría de los Nadder chocaron violentamente uno con otro antes de volver a dormir.
Una bestia más grande que los demás abrió los ojos y parpadeó un par de veces.
Hiccup observó, con gran alivio, que el tercer párpado estaba todavía abajo.
Los chicos esperaron a que los ojos se cerraran.
Y luego Fishlegs estornudó.
Cuatro GIGANTES estornudos iban haciendo eco y rebotando en las paredes de la caverna.
El gran Nadder miró sin ver hacia adelante, congelado como una estatua de dragón.
Pero muy débilmente, de su garganta un siniestro ronroneo comenzó.
Y muy lentamente…
…el tercer párpado se deslizó hacia arriba.
—Oh, oh —susurró Hiccup.
La cabeza del Nadder giró de repente para enfrentarse a Fishlegs, los ojos amarillos de gatos fijos en el niño. Desplegó sus alas a su máxima extensión y sigilosa-mente avanzó, como una pantera a punto de saltar. Abrió la boca lo suficientemente amplia como para mostrar su lengua bífida de dragón y…
—¡C-C-O-O-R-R-R-R-E-E! —Gritó Hiccup, agarrando del brazo a Fishlegs y lo arrastró.
Los chicos corrieron hacia la salida del túnel.
Fishlegs y Hiccup fueron los últimos en llegar.
No había tiempo para recoger las antorchas, por lo que estaban corriendo en total oscuridad.
La cesta con el dragón Marrón Básico en ella chocaba con la espalda de Hiccup.
Tenían dos minutos de ventaja sobre los dragones porque tomó un tiempo que el primer dragón despertara a todos los demás. Pero Hiccup oyó furioso rugido y aleteos cuando los dragones comenzaron a perseguir a los chicos por el túnel.
Corrió un poco más rápido.
Los dragones podían moverse más rápido que los niños ya que ellos podían ver mejor en la oscuridad, pero se atascaron cuando el túnel se hizo más pequeño, y tuvieron que doblar sus alas para poder pasar.
—Yo… no he… conseguido… un… dragón —jadeó Fishlegs, un par de pasos detrás de Hiccup.
—Ese —dijo Hiccup, mientras se abría paso frenéticamente sobre los codos por la parte más angosta— es el MENOR… ow… de nuestros problemas. ¡Nos están ganando!
—Ningún… dragón —repitió Fishlegs tercamente.
—Oh, por el amor de THOR —explotó Hiccup.
Él puso su cesta en los brazos de Fishlegs y agarró la vacía que estaba en la es-palda de éste.
—Toma el mío, entonces. Espera aquí.
Y Hiccup dio la vuelta y regresó por el estrecho paso, aunque el estruendo fue cada vez más fuerte y más cerca por cada segundo.
—¿QUÉ… ESTÁS… HACIENDO? —Gritó Fishlegs, bailando frenéticamente de arriba abajo en el acto.
Hiccup regresó a través del agujero preciosos momentos más tarde. Fishlegs lo agarró de un brazo para ayudarlo a pasar.
Podían oír un horrible resoplido que sonaba como si la nariz de un dragón hubiera entrado por el otro extremo del agujero. Hiccup tapó el agujero con una roca y chilló indignado.
Doblaron una esquina y de repente vieron la luz del exterior al final del túnel.
Fishlegs iba primero, pero, al igual que Hiccup estaba arrodillado para seguir, un dragón se abalanzó sobre él con un aletazo y un grito. Hiccup lo golpeó y cayó hacia atrás lo suficientemente para que se arrastrara hacia la luz. Otro dragón -o tal vez el mismo- hundió sus colmillos en la pantorrilla de Hiccup.
Estaba tan desesperado por salir que arrastró al animal con él.
Tan pronto como la cabeza y los hombros de Hiccup pasaron hacia la luz, vio a Gobber allí. Agarró a Hiccup por debajo de las axilas y lo arrastró hacia afuera, los dragones detrás de él.
—¡SALTA! —Gritó Gobber, al tiempo que aturdía a un dragón con un golpe de su poderoso puño.
—¿Qué quieres decir con SALTA? —Hiccup vaciló mientras miraba hacia abajo en la caída vertiginosa al mar.
—No hay tiempo para bajar —jadeó Gobber, golpeando un par de cabezas de dragón juntas, y rebotando tres más con su gigantesca barriga—. ¡SALTA!
Hiccup cerró los ojos y saltó por el acantilado.
Como se lanzó al aire, el dragón que estaba aferrado a su pierna aflojó sus mandíbulas con un chillido de alarma y salió volando.
Hiccup se desplazaba a tal velocidad que en el momento de caer al agua que no se sentía como agua en absoluto, más bien como algo duro y doloroso, y tan frío que casi se desmayó.
Chapoteó a la superficie, sorprendido al descubrir que no parecía estar muerto, e inmediatamente quedó empapado por la gigantesca salpicadura de Gobber el
Rudo por su aterrizaje a un par de metros de él.
Gritando con furia. Los dragones pululaban salir de la caverna y bombardear a los Vikingos flotantes.
Hiccup tiró su casco tan abajo como pudo. Era horrible el sonido que producían las garras de los dragones rastrillando el metal. Otro aterrizó silbando, en el agua justo enfrente de la cara de Hiccup. Despegó con un chillido cuando sintió lo frío que estaba el mar. A los dragones no les gustaba volar a través de la nieve y, con alivio, Hiccup observó mientras volaban de regreso a gritar terribles insultos dragones en dragonés desde la calidez de la entrada de la cueva.
Gobber empezó a tirar de los chicos fuera del mar hacia unas rocas. Los muchachos vikingos son tan fuertes nadadores, pero es difícil mantenerse a flote cuando se tiene una cesta llena de dragones aterrorizados en su espalda.
Hiccup fue el último en ser salvado -justo a tiempo, ya que el frío comenzaba a adormecerlo.
Bueno, al menos no era la MUERTE, PENSÓ Hiccup cuando Gobber lo agarró por el cuello para rescatarlo, casi ahogándolo de nuevo en el proceso -pero ciertamente no era GLORIA, tampoco.
