Sentía mucha felicidad una enorme sonrisa salía de su boca, en el espejo solo el reflejo de la dicha veía. Era muy temprano al menos a su parecer, usualmente a esta hora aun estuviera descansando pero sin duda era un gran día así que no podía estar más tiempo acostada.
El día anterior por la noche recibió una llamada de sus padres, quienes le llamaban para avisarle que al día siguiente llegarían temprano, por fin regresarían a casa y solo para llevarla con ellos a Florida donde darían inicio a sus vacaciones de verano. Ella naturalmente se encontraba muy entusiasmada con la noticia asía dos meses que sus padres habían estado fuera de casa en un viaje de negocios, enterarse que regresarían para pasar las vacaciones juntos como una verdadera familia la llenaba de una enorme ilusión y alegría.
Esa era la razón por la que se encontraba fuera de la cama tan temprano y terminando los últimos detalles de su aspecto frente al espejo. Verse a sí misma con un vestido, zapatillas y un moño en su cabello no le gustaba realmente, pero sabía que a su madre le encantaba que se viera como una "muñequita" y no como un "chiquillo" como regularmente le decía su madre cuando en lugar de un atuendo en colores pasteles, usaba un simple pantalón de mezclillas, blusas coloridas, tenis sucios y una coleta toda despeinada. Para ella su forma de vestir no estaba mal pues se sentía cómoda, le resultaba mas sencillo trepar los arboles, jugar en el lodo, correr y sobre todo cuando jugaba luchitas, en cambio con vestidos y faldas tenía que cuidar constantemente su manera de moverse y sentarse. Si, ella odiaba los vestidos pero le gustaba usarlos cuando estaba con sus padres solo para darle el gusto a su madre. Y así con su atuendo de muñequita se vio por última vez en el espejo, asintió con la cabeza y con una sonrisa salió de su recamara.
En la cocina una mujer un poco rechoncha y bajita, blanca como la leche y un cabello ligeramente rubio, se desplazaba de un lado a otro, movía vasijas, revolvía la comida sobre los sartenes y sacaba cosas del refrigerador. A su espalda unos ojos curiosos la observaban con cierta diversión, y así camino hacia ella situándose a un lado.
-Buenos días Amelia!-saludo a todo pulmón.
-Hay niña! Pero que susto me ha dado-la niña solo le dedico una sonrisa de disculpa, Amelia la abrazo y luego la observo sorprendida-Mira nada mas, que haces tan temprano despierta y tan arreglada?
-Yo siempre me despierto a esta hora nana y sobre todo siempre estoy arreglada
-Sí, solo cuando vas al colegio y hoy es sábado, y si no me equivoco jovencita usted estaría aun escondida bajo las sabanas aun
-Es muy cierto, pero hoy es un día muy especial nana! Mis padres llegan en tan solo unas horas
-Lose mi niña-le dedico una sonrisa- pero no crees que aun así es muy temprano para esperarlos
-Es que ya no puedo dormir, te lo juro que lo intente pero nada!-menciono con una cara de frustración.
Amelia rio un poco-Bueno… es obvio que la emoción no te ha dejado-acaricio su mejilla-Entonces…que tal si de mientras, te preparo algo de desayunar?-la pequeña asintió efusivamente con la cabeza-Y que se te antoja?
-Mmmm….aun hay pastel de chocolate?
-Claro, quieres que te lo prepare como siempre?
-Hajam- sonrió
Después de desayunar su pastel favorito, se dedico a ayudarle a Amelia con algunos deberes sencillos. La mañana pasó rápido y cuando era hora de la llegada de sus padres fue a situarse a la sala de estar para recibirlos, lamentablemente se llego la hora de la comida y aun no llegaban. Los ánimos de la niña habían desaparecido, su carita mostraba una tristeza, le pregunto a su nana un montón de veces el porqué de su retraso a lo que solo le contestaba: -No te preocupes pequeña, tus padres llegaran pronto, los vuelos siempre se retrasan-. Cansada de esperar 10 horas regreso a su recamara y se quedo dormida con unas pequeñas lagrimas en sus mejillas.
Despertó. Se sentó en la cama y miro el reloj que tenia a un lado sobre el buro, habían pasado ya 13 horas sus padres deberían haber llegado hace mucho tiempo, se sintió triste por un momento –Tal vez volvieron a tener otro asunto importante- murmuro para si misma –Era demasiado bueno para ser verdad-
Se levantó de su cama desganada, se asomo por la ventana recorriendo las cortinas, y pudo visualizar un bonito coche estacionado en frente de su casa. Repentinamente su cara cambio drásticamente, se visualizaba en ella ilusión. Ese coche le parecía familiar su padre tenia un carro negro y elegante tal como el que miraba, una sonrisa cubrió su rostro "Están de vuelta" pensó "DE VUELTA". Salió corriendo descontroladamente, paso todo el corredor del segundo piso en cuestión de segundos, bajo las escaleras con la misma rapidez sin importarle caer en el intento por llegar, sentía una incontrolable alegría, pero de pronto se detuvo a unos escalones de llegar al final de la escalera.
En frente de ella, su nana Amelia hablaba con un hombre, le parecía algo extraño jamás lo había visto en la vida, pero lo mas extraño que le parecía es que el hombre expresaba en su cara preocupación, pena y un deje de tristeza al parecer no charlaban de algo bueno. Entonces pudo notar como Amelia negaba con la cabeza, su mano cubría su boca y unas lágrimas salían de sus ojos. No, definitivamente no era nada agradable esa plática.
-Nana…-pronuncio casi inaudible, no quería interrumpir pero se sentía mal por el estado en el que se encontraba- estas…bien?-ambos, su nana y el hombre extraño voltearon con cierto asombro, vio como la mujer soltaba mas lagrimas y la miraba con mucha pena, le pareció que parecía como si quisiera disculparse con ella, solo que no entendía el porqué-Nana que pasa?-hablo más firme.
-Es ella?-pregunto el hombre a la mujer que no parecía reaccionar
-Sss…si-solo salió un susurro de sus labios.
-Quien es usted? Porque está aquí?- frunció el seño-Amelia, que está haciendo aquí? Y porque mis padres aun no han llegado?
Su nana solo soltó un sollozo y mirándola negaba con la cabeza, esta vez la niña si se asusto por su reacción, algo definitivamente no estaba bien y algo en su pecho le lastimaba, había algo que le decía que el atraso de sus padres tenía que ver con el señor que estaba con ellas y justamente en ese momento se dio cuenta que el hombre a tan solo unos pasos de ella era un policía, claro la forma en la que iba vestido lo confirmaba todo mas su placa que colgaba a la derecha de su pecho.
-Señorita es por eso que estoy aquí, para darle la noticia-pronuncio muy delicadamente.
-No!-grito su nana-No por favor es una niña no la lastime-estaba visiblemente horrorizada con la idea y agarro por los hombros al sujeto
-Señora por favor tranquilícese, ella tendrá que saberlo de todas formas-
-Decirme que?-bajo los últimos escalones lentamente-Nana?-en su cara ya se reflejaba una gran isertidumbre-Por favor díganme! Qué pasa con mis padres?
-Mi niña, lo lamento tanto-se acerco a ella sollozando a lo que ella retrocedió asustada
-De que hablas? Que es lo que tienes que lamentar?-ella siguió avanzando hacia ella, y pudo percibir como intentaba abrazarla-No! No me toques solo quiero que me digan que pasa…que pasa?
-Señorita por favor tranquilícense lo que le voy a decir es muy grave-hablo por fin el policía haciendo que ella lo mirara inquisidora mente por lo que continuo-le recomiendo que se siente.
-No! Solo dígamelo ya
-De acuerdo-pronuncio asintiendo con la cabeza-en el avión que venían sus padres ocurrió una falla una de las turbinas exploto por lo que el avión cayó, los pilotos no pudieron hacer nada para aminorar el impacto.
-No entiendo, mis padres tuvieron un accidente?...quiere decir que están en el hospital no? Por eso está aquí -sus palabras no eran seguras, eran de esperanza ella no quería imaginarse lo peor.
-No señorita, me temo que no es así-escucho como Amelia sollozaba más alto entonces lo entendió-el impacto del avión ocasiono una fuga de gasolina, minutos después exploto- lo miraba anonada, lo que decía no podría creer lo que pasaba, no! No a ella no podría pasarle algo así -no hubo sobrevivientes, yo…lo lamento mucho señorita- termino y en su cara vio la pena.
-No…no…NO!-negaba con la cabeza y por sus ojos empezaban a escurrir lagrimas- usted me esta diciendo que ellos están…están- no podía terminar sentía que el aire se le iba.
-Lo siento en verdad señorita, me gustaría estar equivocado pero me temo que no es así
-No! Como puede estar seguro?- no podía creerlo, simplemente para ella era imposible -ellos están bien tal vez escaparon en el últimos momento y ellos…ellos están bien
-En verdad lo lamento, pero eso no es posible
-Ya basta! Mis padres están bien! Ellos me dijeron que regresarían lo prometieron, ellos vendrán!-con esto último corrió hacia las escaleras directo a su cuarto, solo se escucho el azote de la puerta.
Segundos después el policía se despidió de Amelia, dándole su más sentido pésame y disculpándose, ella le agradeció y lo despidió. Mientras que en su cuarto la pequeña niña hincada en el suelo con su cabeza y brazos apoyados en la cama lloraba desconsoladamente.
Hermione despertó de un salto, sentándose bruscamente en la cama, su respiración era agitada sudaba un poco y sus ojos estaban completamente rojos. Odiaba despertar así, recordar su pasado era algo que no hacía muy a menudo. Hacía ya mucho tiempo que no tenía un sueño relacionado con sus padres, cuando ellos murieron soñaba con ellos, desde los momentos más agradables que pasaron juntos hasta el día en que supo que ya no los vería más. No era de todos los días despertar de esa forma pero ya se había acostumbrado a que de repente le pasara. Ron le había dicho que era mejor olvidar la muerte de sus padres y todo lo relacionado con eso, decía que si no se libraba de su pasado no podría avanzar en la vida. Hermione decidió tomar su consejo consideraba que tenía mucha razón en eso ya que recién se entero de su muerte sufrió una depresión.
En su adolescencia, faltaba mucho a clases, casi no comía, no salía de su cuarto, no tenía amigos, su cuerpo se había vuelto muy delgado y su cara pálida, donde reflejaba una infinita tristeza. Pero afortunadamente Ron estaba en su vida, como amigos que eran él la apoyo mucho, siempre estuvo a su lado, le enseño a olvidar el dolor, a superar su pasado. Fue muy difícil le costó casi 3 años regresar a Hermione a la vida, poco a poco recupero el apetito, aun seguía sin tener amigos pero los fines de semana salían con la familia de él, sus notas subieron considerablemente. Con el paso del tiempo ya no quedaba absolutamente nada de la antigua Hermione, logro cambiar totalmente. Si, olvido el dolor pero también olvido su antigua vida, todo su pasado y así fue como renació una nueva Hermione.
Hola!
Se que este capitulo deja a medias y pero prometo que en los proximos habra mas contenido
Saludos
