º Primera Parte º
La oscuridad cubría el valle cuando Xena con la pequeña Eva en brazos, junto a Gabrielle y Joxer llegaron frente a la granja. La finca aparecía totalmente oscura cuando traspasaron el umbral y las sombras de la casa medio derruida parecían extrañamente amenazadoras. Las horas previas no habían sido fáciles. Joxer, tras recuperarse del shock que le había supuesto ver morir a la pequeña Eva y contemplar la desesperación de sus dos amigas ante el ataque en masa del Olimpo; se había visto conducido a rastras por ellas hasta el campamento de un romano importante, un tal Octavio que, para su sorpresa, custodiaba a la auténtica Eva a salvo en su tienda. Tras despedirse del romano habían cabalgado durante toda la noche. Y ahora se encontraban en la casa. Una granja que había pertenecido a la familia de Xena. Ahora iba a ser su casa y la de la pequeña Eva durante al menos tres meses... Iba a tener que cuidar él sólo a la niña durante tres meses... Se veía incapaz pero haría cualquier cosa que Xena le pidiera. No podía fallarle. Era la única forma que tenían de salvar a la pequeña.
- Hay que encender fuego... Creo que la chimenea todavía podría funcionar... Toma, debes ir acostumbrándote a cuidar de ella.- dijo Xena con un leve deje de tristeza mientras dejaba a su niña en brazos de Joxer.
- ¡Hola preciosa! ven conmigo...- Eva sonrió afablemente.
Por un momento pareció que Joxer iba a dejar caer a la pequeña, pero finalmente logró sostenerla con firmeza. Se dirigió hacia el centro de la habitación con el bebé en brazos y se sentó en una desvencijada silla de madera. Gabrielle los observó alejarse con preocupación.
- Xena... ¿Estás segura de esto?
- Todo lo segura que puedo estar. Es la única salida que se me ocurre. Hemos conseguido engañar a los Dioses por el momento, pero seguirán buscándonos. Después de ti es la persona en quién más confío.- Dirigió una mirada de afecto hacia su torpe amigo. Había que reconocer que el muchacho ponía toda su voluntad y se llevaba de maravilla con la pequeña.- Cuidará bien de ella. Además no será durante mucho tiempo.
- Estamos hablando de, al menos tres meses Xena...
- Ten fe Gabrielle, no pasará nada, no tenemos otra opción.
- Hace una mañana preciosa, ¿verdad? - le preguntó a la niña mirándola embelesado.
Eva sonrió animadamente y balbuceó algunos sonidos ininteligibles. Joxer estaba sentado sobre una especie de antigua mecedora de madera a la puerta de la granja y la niña permanecía sentada sobre sus rodillas. La casa parecía otra después de la limpieza y todos los arreglos a los que la habían sometido entre los tres antes de que Xena y Gabrielle se marcharan. Hacía ya dos semanas. Parecía el otro día cuando salieron por la puerta de la finca y les dejaron solos. Las echaban de menos. Él había pasado mayores períodos de tiempo sin ver a las chicas, es cierto. Sobretodo durante sus viajes a lugares como Britania, Chin o la India... pero ahora lo sentía por Eva que echaba muchísimo de menos a su madre. De todas formas parecía encontrarse extrañamente feliz en su compañía. Perdido en estos pensamientos como estaba, no notó la presencia que en aquel momento tenía ante él.
- ¡Vaya, menudos ojazos! Esa niña es una auténtica preciosidad... ¿es tuya?
Joxer levantó la vista desconcertado. Ante él y casi a su altura había una chica joven, con el pelo castaño y rizado que le caía en cascada bajo los hombros. Les miraba escrutadoramente con su penetrante mirada gris. Parecía una aldeana.
- ¿Eh? ¿el bebé? No... digo sí... es mi hija, se llama... Cirene *Oh por los Dioses casi meto la pata*
- ¡Que nombre tan bonito! es toda una princesita. Sois nuevos por aquí ¿verdad? Nunca os he visto por la aldea... Además, juraría que esta casa llevaba años abandonada...
- Bueno... la casa es de una amiga... tan sólo hace dos semanas que nos instalamos. Como todavía nos quedan provisiones no he tenido que bajar a la aldea.
- Ah, entiendo. Oye y ¿vives solo con la niña? ¿Dónde está la mamá de la criatura? ¿No habrá muerto, verdad? - preguntó la chica con segunda intención.- ¡Oh perdón! no debo ser tan indiscreta... - dijo fingiendo falsa modestia.
- Euh... la madre dices... pues digamos que en estos momentos no sé muy bien donde encontrarla... *lo cual es cierto y te ahorra el tener que dar más explicaciones... sí, bien pensado*
- ¡Vaya! un padre solo con una niña de corta edad... debe ser muy duro para ti ocuparte de ella... Me llamo Halia, vivo en la aldea, a unos pocos metros de aquí. Podéis contar conmigo para lo que queráis, todo lo que necesitéis. Por cierto, ¿cómo te llamas?
- Soy Joxer, Joxer el... - se detuvo apresuradamente, le alargó la mano.- Encantado.
Halia le estrechó la mano afectuosamente.
- Encantada de conoceros a los dos. - Con un brillo indescriptible en la mirada se dirigió a Joxer y preguntó.- ¿Me dejas coger al bebé?
Ante la mirada de preocupación que sus últimas palabras habían hecho aparecer en la cara de Joxer, la chica expresó:
- Tranquilo, tendré cuidado. Sé como sostener un bebé. Cuidé de mi hermana cuando era pequeña.
Como no se le ocurrió ninguna excusa razonable, cedió al deseo de la chica.
- Está bien... - dijo alargándole a la niña sin demasiada decisión.
- ¡Hola bonita! soy la tia Halia.- dijo la chica abrazando a la niña.- Eres una niña preciosa y muy buena. Tu papá debe estar orgullosisimo de ti.
Eva se retorcía intentando liberarse del regazo de Halia, parecía apunto de romper a llorar. Aún así Joxer se tranquilizó al ver que la chica no parecía querer hacerle daño alguno. Tan sólo parecía hacerle ilusión saludarla. Le devolvió la niña suavemente, que se tranquilizó al instante al notar el calor de unos brazos conocidos.
- Joxer, Cirene ha sido un placer conoceros. Si necesitáis cualquier cosa, no dudéis en pedírmela. La joven esbozó una amplia sonrisa.- Ahora tengo que irme... Espero veros por la aldea. ¡Hasta pronto!
- Si claro, un placer... ¡A- Adiós!
Halia se dio la vuelta y empezó a andar por el camino, atravesó suavemente la valla, les dijo adiós con la mano y en unos instantes se perdió camino abajo, en dirección a la aldea. Joxer la siguió con la mirada hasta que desapareció de su campo de visión.
- Es una chica agradable, ¿verdad Eva? Y también es muy guapa.- sonrió para sus adentros y Eva balbuceó. De pronto cayó en la cuenta *Su nueva amiga había logrado cruzar el camino y atravesar la valla sin que él se diese cuenta ¿y si hubiese sido un sacerdote de algún templo, o incluso alguien peor? ¿y si hubiese querido hacerle daño a Eva? Debería estar más atento si quería proteger a la niña como es debido.* Tragó saliva, pensar en lo que Xena podría llegar a hacerle si permitía que algo malo le ocurriese a su hija no mejoraba su estado de ánimo.
Bastante tiempo había pasado cuando montadas a caballo, las dos mujeres divisaron la conocida silueta de la granja. Y ese mismo camino aparecía ahora cubierto de hojas secas que mostraban la llegada del Otoño, la estación de la lluvia. Xena sonrió:
- ¡Mira Gabrielle, por fin en casa! Espero que Eva esté bien. ¡Tengo tantas ganas de ver a mi niña!
La chica rubia suspiró e inhaló el aire otoñal. Miró a su amiga fijamente.
- Es bueno estar de nuevo en casa, y con la familia reunida.
En el porche de la granja, sentado en su mecedora habitual Joxer, con Eva en brazos tomaba el sol de la mañana. Vio venir la silueta de dos jinetes a caballo y le dio un vuelco el corazón... *podría ser...* Los últimos días habían pasado tan deprisa que no creía posible que ya hubiesen pasado tres meses... Se levantó como movido por un resorte con la niña todavía en brazos.
Xena y Gabrielle, todavía a caballo atravesaron la cerca. Desmontaron y ataron los caballos. Se dirigieron andando por el camino... Joxer notó cierto desconcierto en su mirada, de pronto cayó en la cuenta de que había introducido ciertos cambios en su indumentaria. La armadura hecha a mano permanecía a buen recaudo en un baúl del desván, junto a su casco picudo y demás indumentaria extravagante que solía llevar puesta. Los había cambiado por una sencilla camisa de lino blanco, un chaleco azul que le protegía del frío y unos pantalones marrones rematados por las botas de siempre. Halia le había aconsejado en su nuevo atuendo, que él encontraba muy cómodo pero "poco guerrero". De todas formas su inseparable espada (que nunca era capaz de desenvainar sin caerse de espaldas) seguía ahí, colgando de su nuevo cinto de cuero negro. Se dirigió lo más deprisa que pudo hacia sus dos amigas.
- ¡Xena, Gabrielle! Bienvenidas.. Os hemos echado de menos.. sobretodo la pequeña. ¡Por los Dioses! Casi no puedo creer que estéis aquí...
Xena dirigió a su amigo una gran sonrisa y se dirigió con gran alegría y anhelo a su bebé.
- Eva...
Gabrielle en un primer instante había dirigido su atención a la niña, pero una vez estuvo cerca la nueva indumentaria de su amigo captó toda su atención.
- ¡Joxer! ¿Pero qué te ha pasado? ¡Estas.. diferente!
El chico sonrió *Gabby se ha dado cuenta* caminó hacia ellas y le alargó con suavidad el bebé a su madre. Al cambiar de brazos Eva sonrió y balbuceó...
- ¡Hola Eva..!. Cariño mamá ya está aquí. ¿Cómo esta mi nena? ¿Te han cuidado bien?
- Chicas, me alegro muchísimo de veros.- Expresó Joxer con afecto.
- Y nosotras también. Es estupendo el veros a los dos sanos y salvos.
- Gabrielle te he echado muchísimo de menos...
-Nunca pensé que llegaría a decir esto, pero yo también a ti.- contestó la chica rubia abrazando a su amigo.*Si supieras que todo esto lo hacemos, en parte, por ti*
En ese momento Gabrielle tuvo la extraña sensación de estar siendo observada. Se separó del abrazo y se volvió bruscamente. En el borde del camino, cerca de la valla había una chica que no les quitaba ojo. Parecía sorprendida y se encontraba dudosa, como en la tesitura de acercarse a donde se encontraban o, simplemente salir huyendo.
- ¡Hola Halia!- saludó Joxer a la joven, al percatarse de su presencia.
- ¡Ah! ¡Hola! venía a por vosotros. Hoy hace un día precioso y pensé que os apetecería dar un paseo... Pero ya veo que tienes visita. Mejor vuelvo en otro momento.- y se dispuso a marcharse.
- ¡No! Halia espera no te vayas, ven aquí por favor. Quiero presentarte a alguien.
La chica volvió sobre sus pasos y se acercó tímidamente al grupo.
- Ellas dos son mis mejores amigas en el mundo... Xena y Gabrielle. Chicas, os presento a Halia vive en el pueblo.
- ¿Halia? ¿Eres la hija de Nemes?- preguntó Xena casi segura de la respuesta.
- Sí. ¿Cómo lo sabes? - preguntó la chica con gran sorpresa.
La princesa guerrera sonrió con satisfacción, su instinto le fallaba pocas veces.
- Bueno, yo crecí en esta casa, la granja era de mi abuela. Me acuerdo de tu padre, era un buen hombre y justo.
- Si, lo era. El mejor magistrado que ha conocido la aldea.- dijo la chica con tristeza.
- ¿Cesó en su cargo? - preguntó Xena con visible interés.
- No, murió y también mi madre cuando yo tenía 14 años. Cuidé de mi hermana pequeña hasta que creció... Luego ella también se marchó y me quedé aquí sola.
- Vaya, siento mucho tu pérdida... La verdad es que recuerdo a tus padres... pero a vosotras dos... Quizá no llegué a conoceros porque era muy joven cuando venía por aquí y hacía años que nadie habitaba la granja.
Halia se sintió triste e incómoda. No le gustaba hablar sobre su familia.
- Sí claro. Debe hacer muchísimo tiempo porque creo que es la primera vez que nos vemos. Bueno os dejo solos para que podáis hablar... ¡Ah! casi lo olvido, Joxer acuérdate que el baile de la aldea es pasado mañana. Ahora ya no tienes excusa para no venir, cualquiera de tus amigas puede cuidar a Cirene. Prométeme que vendrás.- dijo seductoramente.
- Estoo vale. Tienes razón puedo dejarla con Xena o Gabrielle. Está bien, iré. Nos vemos en la plaza de la aldea.- e hizo gesto de tirarle un beso al aire que Halia recogió al vuelo con gran teatralidad.
-¡Oh por favor!- soltó Gabrielle por lo bajo un poco molesta.
Halia la miró con fijeza, por lo que pareció un segundo, la calidez de su mirada desapareció y un atisbo de ira asomó a sus ojos grises. Gabrielle se sintió desconcertada por la extraña reacción de la chica pero ni Xena ni Joxer parecían haber notado nada raro.
- ¡Hasta pronto!
- ¡Adiós! - exclamaron Joxer y Xena al unísono.
Gabrielle no dijo nada, tan sólo pensó para sí misma *hay algo en esa chica que no me gusta*
Una vez dentro de la casa y alrededor de la chimenea, nuestros tres protagonistas conversaban acerca de lo vivido mientras estuvieron separados. Joxer escuchaba con atención los sucesos habituales en los que se habían visto envueltas sus dos amigas y él las ponía al corriente de sus progresos en el cuidado de bebés. Fue en ese momento cuando Halia surgió a colación.
- Y ¿que me dices de esa chica? Tu nueva amiga, la hija del magistrado. Parece que te llevas muy bien con ella.
- ¿Eh? Umm... ¿Halia? Oh es sólo una amiga. Lo del cambio de imagen fue idea suya. Me regaló la camisa y el chaleco y bueno... dejé de llevar el casco y la armadura como tu me sugeriste. Dijiste que nadie creería que soy un granjero si iba vestido así... Aunque claro que con mi estampa guerrera es difícil no pensar en mi como un gran héroe. De todas formas, lo tengo todo guardado en un baúl. Por si me hace falta... nunca se sabe jejeje.
*Ahora mismo busco el baúl y le pego fuego* pensó Xena con decisión
Las caras de las dos heroínas eran un poema, sabían a que se refería y si por ellas fuera no quisieran verle nunca más con esas pintas. Ni metido en medio de las luchas de las que milagrosamente lograba salir con vida. Ambas cruzaron una mirada de reprobación. Xena fue la primera en tratar de disuadirle.
- ¿Sabes qué Joxer? Estás mucho mejor así. Te favorece este estilo. Y creo que la compañía de Halia te puede beneficiar, es una chica agradable. ¿Tú que opinas Gabrielle? ¡Gabrielle!
- ¿Qué? estaba pensando en Halia... Oye Joxer, ¿no te parece que estas yendo un poco deprisa? Al fin y al cabo, hace menos de tres meses que la conoces... No sé, hay algo en ella que no me gusta... La forma en que me miró antes de irse...
- Gabrielle ¿que quieres decir? yo no noté nada extraño en ella. Me pareció una buena chica, sencilla y humilde. Su padre era el magistrado de la aldea, era un buen hombre... No veo nada extraño en ella y me alegro de que Joxer haya encontrado una buena amiga y quien sabe si algo más.- Aventuró la princesa guerrera mirando pícaramente a su amigo que no pareció notar el comentario, pues parecía pensar en otra cosa. De pronto reaccionó.
- Déjalo estar, Xena.- dijo visiblemente enfadado.- No conseguirás hacerla cambiar de idea. Cuando algo se le mete en la cabeza... Por lo visto, Gabrielle es incapaz de aceptar que una mujer pueda fijarse en mi, ¿verdad? ¿amiga? es superior a ti. Tú no me quieres, pero tampoco puedes creer que alguien sea capaz de amarme ¿no es eso? El estúpido y metepatas de Joxer... ¡Quien lo va a querer! Si no sirve para nada... Lo siento Xena pero creo que me voy a dormir, dale a Eva un beso de mi parte. ¡Buenas noches!
Tratando de ocultar las lágrimas se levantó, salió del salón y se encerró en su habitación. Mientras Gabrielle le seguía tratando de disculparse.
- ¡Espera! Joxer yo... lo siento no es eso. Yo no quise decir eso. No he querido hacerte daño. Joxer ¡vuelve! Serás cabezota... ¡Lo siento! abre la puerta por favor...
Xena con la pequeña en brazos, se acercó a ella que estaba de pié frente a la puerta.
- Déjale. Mañana se encontrará mejor. Sabes que los enfados no le duran mucho tiempo...
Lentamente las dos amigas volvieron al salón y se sentaron en las sillas que ocupaban hasta hacía un momento.
- Xena... conmigo nunca se había puesto así... estoy preocupada. Es extraño. A eso es a lo que me refiero, esa Halia lo está cambiando... Hay algo raro en ella. Lo sé. Tengo un mal presentimiento.
- ¡Hey un momento Gabrielle! creo que te estas excediendo al juzgarla. Esa chica no ha dado ninguna muestra de ser un peligro. Parece buena persona y te guste o no, es amiga de Joxer. Si quieres que te perdone, debes hacer un esfuerzo por tolerar a Halia. Joxer está muy ilusionado con ella y eso es bueno. Parece que está empezando a superar...
- Mis calabazas. Sí ya lo sé. Y eso debería hacerme feliz, de hecho... me hace feliz. Creo.. Yo es que no entiendo por que se ha ido a fijar en esa chica concretamente.
- Eso no importa. Él la ha elegido y si de verdad le consideras tu amigo, te alegrarás por él y dejarás que siga adelante con su vida, con la persona que ocupe su corazón... Gabrielle hablamos de esto antes. Acuérdate de Amoría. Tampoco te gustaba, pero creo que va siendo hora de que dejes atrás esos estúpidos celos. Joxer es tu amigo, pero no es de tu propiedad. Es difícil ver que alguien que te idolatra empiece a sentir afecto por otra persona y te deje de lado, pero no puedes dejar que sufra toda la vida. Bastante mal lo ha pasado ya... ¿no crees?
- Sí... creo que tienes razón. Quizá me dejé llevar por el miedo a perderle. Tal vez juzgué a Halia precipitadamente. Tengo que arreglar esto. *Aunque esta mosca muerta sigue sin gustarme*
- Tengo una idea. ¿Por qué no enseñas a Joxer a bailar? Han quedado para ir juntos al baile de la aldea. Tú podrías ayudarle a preparar su cita con ella, estoy segura que eso le hará feliz... ¿Qué te parece?
- Bueno... no es realmente el mejor plan para una tarde... ¿Enseñarle a bailar? Eso va a ser difícil... Aunque bien pensado, seguro que me perdona, y podría demostrarle que realmente no tengo nada en contra de su amiga... ¡Que son unos cuantos pisotones en los pies por hacer feliz a un amigo! Está bien, lo haré.
- Perfecto, no esperaba menos de ti.- y le dirigió una sonrisa afectuosa.
Habían convertido la habitación más grande de la granja en lo mas parecido a un salón de baile. Los muebles del comedor permanecían amontonados al lado izquierdo de la sala, donde Xena aguardaba sentada y con Eva en brazos a que empezase el espectáculo. *Esto va a ser divertido* pensó regocijada la princesa guerrera. Cómicamente, sus dos amigos permanecían de pié en medio del salón, uno frente a otro e intentaban ponerse de acuerdo para empezar la clase de baile. Gabrielle le explicaba a Joxer con gran paciencia donde debía colocar sus manos. Al pobre casi le daba miedo tocarla. Era como si esperara recibir algún golpe o estirón de la nariz como pago a su osadía. Gabrielle tomó su mano izquierda con suavidad y la colocó sobre su espalda, justo entre los hombros y adoptó la misma postura con su mano derecha, entonces se percató de lo alto que era su amigo. *No estoy demasiado cómoda, pero tendrá que valer*
- Ahora dame la mano que tienes libre. Así muy bien. Vale creo que ya podemos empezar.
- Gabrielle ¿no estáis demasiado separados? Es una cita...-dijo Xena con un punto de maldad divertida en la voz.
- Oh... em... si si vale está bien acércate un poco más. Como si yo fuese Halia.
*¿Halia eh? Creo que me apetece más abrazarte a ti* Obedeciéndola, Joxer la atrajo hacia sí y sus cuerpos quedaron muy juntos... Podían sentir la respiración y los latidos del corazón del otro... Y entonces ella la tuvo por primera vez, aquélla extraña sensación, de cercanía, de confianza, de entrega... no sabia como ni porque, lo único que sabía es que se sentía bien, a gusto en ese abrazo, como si el resto del mundo no importara. Como si solo deseara quedarse allí, con él...
- Gabrielle, se hace tarde. ¿queréis empezar de una vez?
La voz de su mejor amiga la sacó de la ensoñación... *¿Pero que demonios me pasa?*
- Sí si ya vamos. -se giró hacia Joxer.-Venga mueve los pies al compás de los míos, como te he enseñado antes. Vale. Y... un dos tres, un dos tres... si ¡genia! eh ah oh noooooo aauuuuuuu ¡me has pisado! Para, para ¡Así noo!
- Oh... yo lo siento, lo siento mucho Gabrielle...
- Uff presiento que esta tarde va a ser muy largaaaaa.
Pasadas unas horas, parecía que Joxer empezaba a coger el ritmo, lo estaban pasando tan bien que Gabrielle no se había dado cuenta de que habían cambiado de postura. Sin darse cuenta había estado buscando la forma de encontrarse mas cómoda con su estatura. Había acabado con los brazos alrededor de su cuello y la cabeza apoyada sobre su hombro derecho, a la vez que Joxer apoyaba firmemente sus manos sobre las caderas de ella. Xena no había querido decirles nada, no queriendo interrumpir el momento que era casi mágico. *Hacen muy buena pareja. Ojalá Gabrielle se diese cuenta.* Seguían bailando en silencio, imaginando la música en sus cabezas, yendo y viniendo en suave cadencia, cual mecidos por suaves olas del mar. Rítmicos, juntos, como una sola persona. Realmente era un bonito espectáculo.*Tal vez no esté todo perdido, tal vez aún quede una posibilidad para ellos dos* y sonrió para sí misma ante la idea.
Desde el borde del camino otra persona observaba el mismo espectáculo a través de la ventana, pero sentimientos muy distintos llenaban en ese momento su corazón. Sin decir nada, Halia se volvió furiosamente y se marchó camino de la aldea, por donde había venido. Pensaba hacerles una visita y conocer mejor a esas dos amigas de Joxer pero ya había visto suficiente... aquello no le gustaba y desde luego no iba a quedarse así...
En ese momento fue como si Xena hubiese tenido un presentimiento. Algo le decía que sería mejor si dejaban de bailar, se estaba haciendo tarde...
- ¡Eh! chicos ya está bien, creo que Joxer ha progresado mucho. Ya es tarde, Eva tiene que cenar y debemos recoger todo esto antes de caer rendidos... ¡Menudo desorden hay aquí!
- ¿Eh? Ah... si si claro. Es que no me había dado cuenta de que fuese tan tarde...
En ese momento la chica rubia se dio cuenta de la situación en que se encontraban y se separó con rapidez del lado de su amigo. Joxer también la miraba algo confundido, los dos estaban un poco avergonzados. Miraban a Xena con cara de disculpa, como no entendiendo muy bien lo que había pasado.
- Eh... es verdad jeje. ¡Ah! Gabrielle muchas gracias por enseñarme a bailar. Lo he pasado muy bien. Mañana Halia se llevará una gran sorpresa.
- ¿Para que están las amigas? Además yo también lo he pasado bien. Ha sido... interesante. -dijo confusa e intentando encontrar una palabra que describiese su estado mental.- Voy a prepara algo para cenar.
Y hasta aquí la primera parte, de momento ¿qué os parece? ^_^
