Día 2.


~[[-O-]]~

Todos sus intentos de alejar a los caninos de su cama se fueron al carajo cuando despertó un viernes a las 7 de la mañana con ocho perros alrededor de ella ¡Casi aplastada!

—¡¿Qué pasó aquí!?

Dicen que todos los perros se parecen a su dueño, y los ninken eran tercos y escurridizos como Kakashi.

—¡Buenos días rosita! — dijeron todos sin tan siquiera levantarse.

Sakura contó hasta 10, hasta el 20, hasta el 30…

—¿Por qué se subieron a mi cama? — preguntó un poco más calmada.

—Teníamos frío. — le contestó Guruko.

—Estamos en pleno verano…

Dicen que todos los perros se parecen a su dueño, y los ninken podían ser extrañamente sentimentales como Kakashi.

—¿Ah sí? — Guruko miró al techo — realmente hace frío en nuestros corazones sin el amo.

—Ay no…

~O~

Sakura iba de aquí para allá arreglando la casa. Sasuke no tardaría en llegar.

—¡Ya casi es hora! ¡Ya casi es hora!

Sakura corrió hasta la cocina limpiando el pretil, de nuevo.

—¿Qué sucede rosita? — preguntó Urushi rascando su oreja izquierda.

—¡Sasuke llega al medio día! — respondió con los brazos arriba muy contenta.

—Ah. — dijo el canino con desinterés.

Dicen que todos los perros se parecen a su dueño, y los ninken podían ser tan indiferentes como Kakashi.

Sin importarle eso Sakura corrió al baño a sumergirse un buen rato en la ducha y estar preparada para cuando llegara Sasuke.

~O~

Lo que menos esperó encontrarse al abrir la puerta fue a un enorme perro.

—¡Miren! Es el niño Uchiha, ¿Qué tal Sasuke? — preguntó un despreocupado Guruko alzando una patita.

—¿Eh? — Sasuke lo miró confundido. —Como sea, ¿Dónde está Sakura?

—¡Hey chicos! ¡El niño Uchiha está aquí!

Ignorando olímpicamente la pregunta del ahora joven Uchiha, Guruko le hecho el gritó a sus demás compañeros siendo, el primero en llegar, el inquieto Ururshi.

—¡Sasuke! ¡Cuánto sin vernos! ¿Vamos a jugar? — Urushi brincaba de un lado a otro cual cachorro.

—¡Sasuke kun! — un grito desde la segunda planta se oyó seguido de varios ladridos.

El pelinegro estaba tan confundido que solo atinó a recargarse contra el marco de la puerta aún abierta.

—¡Sasuke kun! — Sakura por fin se asomaba por las escaleras — que lindo verte antes de lo esperado, cuando recibí tu carta me puse muy feliz. — se sonrojó levemente más por vergüenza que por timidez ¡Se estaba comportando como una niña de secundaria! — Y… ¿Cómo has estado? —agrego con un tono más maduro y calmado.

—Tsk, ¿Qué hacen los perros de Kakashi aquí? — preguntó con ciertos aires de molestia.

—¡Oye mocoso! ¡No somos simples perros! — Urushi le gruñía molesto como un Naruto hambriento, ¡igualito!

—Kakashi irá a una reunión diplomática con los demás kages, ¿sabes? Acaba de ser ascendido a Rokudaime, por lo tanto tenía que ausentarse el fin de semana y yo los cuido.

Sasuke miró a Urushi que mordisqueaba su pantalón ninja gruñendo un "no somos un simples perros, somos ninken".

Suspiró con deje de molestia, Sakura se quedó fría por un momento.

—Bueno, supongo que no hay problema.

El resto del día no fue "gran problema" para Sakura, exceptuando por el hecho de que cuando estaba a punto de irse con Sasuke los 8 caninos le cerraron el paso diciendo que estaban hambrientos.

Y claro, exceptuando esa hora que perdió cocinándole a los delicados ninken….

Pero todo fluyo a la perfección, Sakura y Sasuke salieron –sin los perros, pues los nervios de la chica nunca lo permitirían- Salieron a comer, pasearon por el parque, compraron un helado y Sasuke estuvo atento con ella.

¿Pero porque carajos Sakura se preocupaba tanto por los ninken? No es como si ellos fueran capaces de destruir su casa ¿o sí? No ensuciarían el piso con lodo o sus orines ni muchos menos mordisquearían los cojines de su sala o su recamara… los cojines que su mamá había hecho a mano para celebrar su cumpleaños. Pero no, no era como si ellos pudieran hacer eso… ¿no?

Definitivamente debía calmarse. ¡Si estaba con su platónico desde la academia! Era lo que estaba esperando, corrección, era lo que Sasuke y Sakura habían estado esperando desde que el salió de la aldea de nuevo. Tan solo un fin de semana tenía lo tenía, y ella no dejaba de pensar en las mascotas de Kakashi.

En las ocho mascotas de Kakashi.

En los ocho perros ninjas del sexto hokage.

En los malditos perros quisquillosos que ladraban a cualquier situación que se les presentará, así sea un ninja asesino entre las sobras o un pajarito picoteando la ventana de su cuarto.

Sacudió su mente, después de todo, no pasaría nada si los dejaba solos esa tarde.

~O~

Habían pasado una tarde linda, vieron una película, caminaron por el parque y tomaron un café. Justo estaba por darle el último sorbo de su bebida caliente cuando se quedó pensativa mirando la taza de porcelana.

¿Cuál sería su siguiente tema de conversación?

Para una mujer como Sakura, las pláticas nunca habían sido un problema; pero justamente ahora sentía que se quedaba corta de palabras.

—Y dime Sasuke… ¿Cómo te ha ido?

—Bien.

Fue su respuesta, tan estoica como siempre. Tan firme, serio, sereno… indiferente.

Sakura bebió de golpe lo que quedaba de su café y se removió incomoda en la diminuta silla alta del nuevo negocio en Konoha.

¿Realmente no había nada más que contar?

Un puchero con sus labios y Sakura se paró de su asiento diciendo que ya era hora de volver a casa.

Sasuke solo asintió levemente.

Y entonces ella supo que al menos por el resto de la noche, quería estar sola…

Camminaban en silencio por las calles de Konoha.

Sakura alternaba su mirada entre los adoquines del suelo y el cielo cubierto de estrellas. A su lado, podía escuchar claramente las pisadas del andar de Sasuke. Eran fuertes, dominantes.

—Konoha se duerme más tarde.

La voz del hombre a su lado interrumpió su observación de los rasgos de los adoquines.

Dirigió su vista a los alrededores.

—Sí, es el efecto post-guerra. Grandes negocios nacen de entre las ruinas tratando de satisfacer las múltiples necesidades, incluso llegan pequeñas empresas de otras aldeas provocando un clima de comercio que parece dormir hasta muy noche. Las barreras se han roto, al menos por algunos años tras la guerra.

—Oh…

La expresión de Sasuke tan solo fue un monosílabo casí inaudible. ¡Era el colmo! Sakura le había dado una corta y coherente explicación acerca de la creciente movilización económica y social de Konoha y Sasuke respondía con un "oh"

Se cruzó de brazos. No armaría un coraje en esos momentos.

Bastante mentalizada estaba en conservar su tranquilidad contando del 1 al 10, (aunque ella ya iba en el 100…) cuando el gruñido de dolor por parte de Sasuke y una gran bola de humo hicieron que interrumpiera su terapia.

—¡Sasuke kun!

¿Una emboscada?

Procesó la información y en milésimas de segundos ya se encontraba en posición de ataque con un kunai en mano que había sacado de entre su ropa.

Oyó a Sasuke quejarse cuando parecía que lo inmovilizaba, y ella trago en seco.

¿Quién sería capaz de atacar al último sobreviviente del clan Uchiha? Mejor aún ¿Quién había lograrlo someterlo a la primera oportunidad?

El humo se fue despejando y entre sombras se podía apreciar al atacante.

¿O los atacantes?

Sakura tembló un poco, no era miedo, era una especie de sentido de pelea que gruñía desde su interior. ¿una bonita ansiedad?

Estaba lista para atacarlos.

Para pelear contra esas figuras.

Esas pequeñas figuras que inmovilizaron a Sasuke.

Esas pequeñas figuras con… ¿Cuatro patas?

Dicen que los perros se parecen a su dueño, y los ninken eran tan lunáticos como Kakashi.

—¡No por favor! — Sakura se cubría la cara y jalaba sus cabellos con desesperación.

¡¿Qué carajos hacían los ocho ninken ahí?

—¡Atención! Tenemos al sujeto bajo sospecha asegurado — habló el can de lentes negros como si fuera un agente.

—¡Entendido, ahora! — el cabecilla del grupo, Pakkun dio una orden con la voz y enseguida cuatro ninken cubrieron los cuatro puntos cardinales mientras gruñían a quien osara atacarla. La gente solo pasaba y los miraba raro, ella solo podía, hasta ese momento, mirarlos con fastidio.

—¡Que están haciendo! — les gritó, trató de preguntarles con tacto, en serio lo trató.

—Sakura… — el chico le hablaba desde el suelo cansado, mientras luchaba por zafarse. — Sakura…

—¡Cállate! — Urushi le golpeo el abdomen con una de sus patitas delanteras.

—Les he preguntado una vez… pero puedo volver a hacerlo — su voz sonaba dulce — ¡¿Puedo saber que carajos pasa aquí?! — hasta ese momento.

Dicen que todos los perros se parecen a sus dueños, y los ninken eran tan extraños como Kakashi.

—Rosita — respondió Pakkun — al ver que no llegabas a casa pensamos que habías sido secuestrada.

—Pero — intervino Sasuke casi gritando desde el suelo — ella está conmigo, así que desátenme de una vez.

—No. — le retó Shiba.

Sasuke estaba a punto de alegar de nuevo cuando Pakkun le tomó la palabra.

—Tenemos que asegurarnos que no eres un impostor. — su voz iba cargada de fingida desconfianza.

—Chicos… — Sakura pronunció esa palabra y los ocho canes giraron a verla — El es el verdadero, se los aseguro; así que pueden soltarlo ¿está bien?

Los ninken la miraron confusos, intercambiaron lenguaje perruno entre sí y luego soltaron a Sasuke.

El chico refunfuñó por lo bajo tratando de controlar todo su coraje interno. No convendría armar revuelo en Konoha cuando por fin le habían permitido volver.

En silencio continuaron los dos chicos hacia la casa de Sasuke teniendo como escolta a 8 perros ninja.

Cuando ella despidió a Sasuke y cerró la puerta tras de sí, miró a los perros en fila frente a ella con la cola entre las patas y las orejas hacia atrás. Se podía decir que ellos se sentían arrepentidos de lo ocurrido. Esperaban un regaño.

—¿Les gustaría cenar ya? — pasó entre ellos sorprendiéndolos. — Iré a prepararla cena.

Los sorprendidos perritos la siguieron con nerviosismo hasta la cocina.

Estando ya en el dormitorio a punto de dormir, ella volvió a hablar.

—Chicos… — Sakura acariciaba las orejas de Pakkun — Gracias por lo de hoy.

La miraron levantarse y dirigirse hasta su cama para cubrirse con la sábana blanca. Hasta que se aseguraron que ella dormía, los ocho se durmieron.

Dicen que todos los perros se parecen a su dueño, y los ninken eran tan protectores como Kakashi.

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NA: Muchas gracias por sus comentarios, follows y favs. Me alegra que les gustara tanto. Aquí el segundo capítulo y el segundo día del fanfic ¿Que les parece? En lo personal me he divertido, pobre Sasuke, ja, ja.

En fin, les mando besos y mis mejores deseos en estas fechas decembrinas.
18/Diciembre/2015