ACA ESTOY NUEVAMENTE… TORTURANDOLAS…. JAJAJAJAJA

SE QUE ME TARDE DEMASIADO TIEMPO… PERO ACA ESTOY DE VUELTA.

COMO SIEMPRE DEBO DECIR QUE LOS PERSONAJES NO ME PERTECENEN Y QUE LA HISTORIA SE PUEDE DECIR QUE TAMPOCO…. TOME VARIAS IDEAS DE UNA NOVELA QUE LEI, AUNQUE CAMBIE VARIAS COSAS.

ESPERO QUE ANDEN DE MARAVILLA… HE VUELTO Y CON TODO.

ASI QUE LAS DEJO PARA QUE LEAN Y NOS VEMOS ABAJO….


Me desperté a mitad de la noche desorientada y apoyada sobre algo duro pero a su vez reconfortante y cómodo. Tantee la superficie para terminar de darme cuenta que lo que se encontraba debajo de la mitad de mi cuerpo era Edward. Me sonroje furiosamente ya se imaginaran.

Edward me tenía con una mano agarrada de la cintura firmemente, pegándome a él.

Levante mi cabeza y la imagen que apareció ante mis ojos me dejo por un segundo sin aliento. Una sonrisa inconsciente se poso en mis labios al ver el tranquilo rostro de Edward durmiendo iluminado únicamente por la tenue luz de la luna. Era hermoso.

Moví rápidamente mi cabeza sacando esos pensamientos de ella y me aleje instantáneamente sintiendo la falta de calor.

Por dios! Si es mi mejor amigo! Como puedo pensar esas cosas?

Si el tan solo supiera las ganas que tengo en este momento de besarlo, me odiaría por tratar de romper nuestra amistad.

Besarlo? A Edward?

DIOS BELLA! QUE PASA CONTIGO?

Trate de ser lo más silenciosa que podía, mientras me alejaba de su lado y salía de la cama. Lo mire por última vez. Se había acurrucado de lado y había agarrado la almohada para abrazarla. Se veía tan mono.

BASTA!

Salí de allí rápidamente, claro no sin antes golpearme con la pata de la cama.

Reprimí el grito de dolor que luchaba con salir de mi garganta y me gire sobre mi hombro para ver si el ruido había despertado a mi amigo. Pero me encontré solo con que estaba frunciendo el entrecejo para luego relajarlo y susurrar un "Bella" dulcemente.

En ese momento miles de descargas se activaron por todo mi cuerpo. Haciéndome estremecer de placer.

A que se debía? Por qué me había producido gusto que el pronunciara mi nombre mientras dormía?

Debía salir de allí en ese mismo momento y así lo hice sin volver la vista hacia atrás. Cerré la puerta del dormitorio de Edward, para que no se despertara si yo volvía a golpearme contra algo o para que no escuchara la puerta cerrarse tras mi marcha.

En su pequeño apartamento, recostado sobre el sofá encontré a un muy alegre Carer, que me miraba moviendo la cola y con la lengua afuera. Como si sospechara algo.

*Oye – susurre – vámonos de aquí en silencio, ya es tarde – mi tono de voz no cambio en ningún momento. Y el perro tampoco cambio de postura en ningún momento, seguía allí como si ni siquira le hubiera hablado.

*Carer… - me acerque hasta el, para acariciar su cabeza, a lo que respondió con varios lengüetazos que dejaron rastros de baba en mis manos – ya… ya… vamos… debemos irnos, apúrate... – dije bajo pero autoritario. Carer dio un salto y se poso al lado mío dando un ladrido – shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…. – cerré su hocico con mis manos y me agache a su altura para hablarle – no entiendes cuando se te dice silencio? – pregunte como si fuera un nene chico. Claro que no me iba a entender… SI ERA UN PERRO!

Lo agarre de la correa, todavía tapándole el hocico con una de mis manos y nos dirigí hacia la puerta. La abrí y salí de allí antes de que Edward se despertara y tuviera que darle explicaciones de porque había estado llorando y de porque le había pedido que se quedara conmigo. Es que ni yo lo sabía.

Llegamos a casa luego de insistirle al taxista que dejara subir a mi perro, que él no haría nada. No quedaban tan lejos las casas, pero a esas altas horas de la noche, no me apetecía andar caminando por la calle.

Me derrumbe en mi cama, sin querer pensar en nada y con Carer a mi lado apoyando su barbilla y una de sus patas sobre mi cuerpo. Me sumí en la inconsciencia antes de que pudiera tan solo pensar en algo.

Muchos ladridos y fuertes golpes me sobresaltaron y me despertaron, haciéndome levantar de golpe hasta marearme. Trate de tranquilizarme y enfocarme en tiempo y espacio. Mire el reloj de la mesita de noche para darme cuenta de que tan solo eran las 7:30 am.

*Dios! Y quien es a esta hora? – le pregunte a un muy impaciente Carer, que seguía ladrando a más no poder – ya… ya amiguito, ahora atiendo.

Me dirigí hacia la puerta, sin pensar siquiera en mi aspecto.

*QUIEN RAYOS ESTA GOLPEANDO MI PUERTA DE ESA MANERA Y A ESTA HO…. – comencé a preguntar antes y mientras abría la puerta. Mis palabras se quedaron atoradas en la garganta cuando vi a un Edward completamente desquiciado. Su pelo se encontraba más despeinado que de costumbre, su ropa eran tan solo unos bóxers y una camiseta blanca, estaba descalzo sobre el frio piso. Pero lo que más me impresiono fueron sus ojos, estos estaban tristes, asustados, sin brillo. Lo mire de arriba abajo varias veces, sin poder creer su estado. Que era lo que lo tenia así?

*Edw…

*Bella! Estas bien! Estas aquí – me cortó a media frase, mientras me atraía hacia sus brazos, dándome un fuerte abrazo y varios besos en la cabeza. Mis brazos que hasta ese momento se encontraban inertes a mis costados, lo abrazaron por la cintura. Enterré mi cara en su cuello y lo aprisione más contra mí para tranquilizarlo.

*Hey! Ed! – comencé mientras me alejaba y acariciaba su mejilla con mi mano. Sus verdosos ojos me miraban cristalinos – que sucedió? – pregunte despacio.

*Es solo… solo que, desperté… desperté y tu, tu no estabas ahí – tartamudeo rápidamente – me asuste, creí que te había pasado algo – volvió a abrazarme como si fuera un niño que necesita el abrazo de su madre. O como si fuera el novio, que le esta rogando a la novia que no lo dejara.

Este ultimo pensamiento sobrepaso a mi cerebro y me puse rígida, me aleje de él rápidamente logrando que me mirara interrogante. Así que lo que se me ocurrió para que no se sintiera mal fue…

*Quieres pasar? Creo que a mis vecinos no les agradara ver a un hombre semidesnudo… bueno tal vez a la señora Gray sí, ya sabes que está obsesionada contigo - reímos ante mi comentario, la señora Gray era de unos 78 años, viuda que vivía en la casa pegada a la mía. Cada vez que veía a Edward le pedía que se case con ella.

Edward se observo por primera vez en lo que iba de la mañana en cómo iba vestido, y un leve sonrojo se instalo en sus mejillas. Me hice a un lado y paso con la cabeza gacha, hasta el living, con Carer pisándole los talones. No me había dado cuenta en ningún momento que el perro estaba ahí. Había sido muy silencioso, cosa rara en el.

Luego de que le insistiera a Edward en que ambos debíamos descansar un poco más, porque debíamos trabajar lo mande a la habitación de invitados. No iba a volver a cometer la misma locura de antes.

Por todos los cielos… si era mi amigo… MI AMIGO!

Estaba recostada en mi cama, el sueño se había marchado hacía rato. Eran tan solo las 9 de la mañana y el despertador debía sonar dentro de media hora. Claro está que lo desconecte, me levante de un salto agotada de estar en la cama mirando el techo y pensando en cosas que no debía, y claro que teniendo un hombre a menos de 100 metros no ayudaba….Estoy cada día peor!

Me adentre en el baño y me duche como era habitual con mi shampoo de fresias. Me coloque unos jeans gastados que se ajustaban marcando hasta lo que no tenias, una remera gris pegada al cuerpo y unas sandalias negras.

Nunca había sido de esas típicas chicas con cuerpos infernales, con los que los chicos se quedaban babeando cada vez que pasabas por delante de ellos. Pero en el último tiempo me había dedicado a hacer un poco de ejercicio, para que mi cabeza no se maquinara tanto, y había comenzado a correr con Carer de vez en cuando. Mi cuerpo había empezado a tomar forma, mi vientre más plano y firme, mi cintura bien marcada, mis glúteos y piernas bien tonificadas. Así que ahora me sentía más segura conmigo misma y de vez en cuando se me daba por usar cosas ajustadas, y hoy era uno de esos días.

Deje a mi cabello secarse por sí solo en suaves ondas. Me mire en el espejo de mi dormitorio y me veía bien, pero había algo que quería cambiar de mi. Estaba en una nueva etapa de mi vida y necesitaba un cambio. Me mire detenidamente y de inmediato supe que era. Contenta con mi decisión, tome unos chándal de hombre que me había comprado para dormir y me dirigí hacia la habitación en donde se encontraba durmiendo Edward.

Qué raro que Carer no había aparecido todavía? Pensé para mí misma.

Toque la puerta una vez, dos veces, pero nadie contestaba, así que muy despacio comencé a abrirla. Edward estaba recostado en la cama matrimonial boca arriba, con la sabana tapando de la cintura para abajo y dejando ver su torso muy bien marcado; se había quitado la sudadera. Uno de sus brazos se encontraba encima de su cabeza y el otro sobre su vientre.

Ahora ya sabía porque Carer no había aparecido, estaba con él, apoyando su hocico en el pecho de Edward.

Me quede como embobada, debo reconocerlo, mirando su cuerpo descaradamente, conocía a Edward desde hacía años, pero jamás me había dado cuenta de lo bien que estaba.

Yo dije eso?

Carer levanto la cabeza inclinándola hacia un costado, para observarme detenidamente.

*Shhhh…. – dije poniendo mi dedo índice en mis labios. No pude decir nada más ya que unos fuertes ladridos despertaron a Edward, cuando yo me iba a abalanzar sobre Carer para cerrarle el hocico.

Pero a diferencia de lo que quería, me termine enredando con Edward cuando este se levanto sobresaltado y ambos caímos a la cama. Yo encima de él, con mis manos en su pecho y sus manos en mi cintura.

Él que se encontraba solamente con unos bóxers, no se puso ni siquiera una pizca de colorado a diferencia que yo. Pude sentir a través de toda mi ropa su protuberancia, y déjenme decirles que el pequeño "Eddy" estaba un poco despierto y era enorme…. POR DIOS!

En un movimiento que todavía no termino de darme cuenta cuando paso, Edward nos dio la vuelta para él quedar encima de mí.

Sus manos pasaron a estar apoyadas a cada lado de mi cabeza, mientras las mías habían ido a parar a cada una de sus mejillas. Edward había acomodado su cadera entre mis piernas delicadamente, no sabía porque no lo detenía pero no lo hice. Encajábamos tan bien el uno con el otro que me asusto.

*Edward… – susurre desconcertada por la actitud de los dos, mientras acariciaba su mejilla izquierda.

*Bella – contesto él con sus ojos brillantes como nunca los había visto. Su miraba pasaba de mis ojos a mis labios.

Solo nos separaban míseros centímetros cuando el teléfono de la casa sonó haciendo que él cayera de espaldas en el colchón liberándome.

Salí corriendo de allí no sin antes tirarle en chándal para que se lo pusiera.

Apenas llegue al living atendí al insistente teléfono.

*Bueno?

*Bella? – pregunto una voz demasiado conocida y arrepentida.

*Alice.. – mi voz sonó neutra. Yo sabía que me había excedido con ella y estaba arrepentida, pero no había sido la única en la discusión que terminó diciendo cosas hirientes – como estas? – no me interesaba seguir peleando con ella.

*Bien, gracias – ya me la imaginaba haciendo caritas de perrito a medio morir y pucheros – Bella… siento lo de ayer…

*Yo también lo siento Alice

*Podemos hablar en la hora de la merienda por favor? – Pregunto esperanzada – en verdad necesito arreglar las cosas contigo y creo que por teléfono no es el mejor lugar – hablo rápidamente como era costumbre en ella.

*Me parece bien, yo también quiero arreglar las cosas – la verdad es que ahora más que nunca me sentía fatal por las cosas que le había dicho.

*Gracias, gracias, gracias Bella… entonces a la tarde iremos a tomar algo al restaurante que tanto te gusta… nos vemos en un rato en el negocio – su tono había cambiado, realmente quería que todo estuviese bien. Alice era una de esas amigas que no se encontraban en todos lados.

*Alice… - llame antes de que me cortada, logrando que me dijera "dime" – yo creo que serás una estupenda madre – aclare mi arrebato del otro día.

*Bella… - su voz sonó entrecortada – de veras lo crees? – ya podía intuir que lagrimas se escapaban de sus ojos.

*Claro que lo creo… serás estupenda – dije tiernamente.

*Gracias Bells… nos vemos luego.. Te quiero, adiós!

*Adiós Ally, también te quiero – finalice para luego escuchar el tono al otro lado del teléfono.

Estaba todavía con el teléfono pegado a la oreja, pensando en toda la discusión que había tenido con Alice la tarde anterior, cuando sentí un carraspeo que me hizo darme vuelta.

Parado a pocos metro de mi, vistiendo una camiseta y un chándal y mas despeinado que siempre se encontraba Edward con una hermosa sonrisa torcida en el rostro. A su lado estaba Carer moviendo la cola y con la lengua afuera, mientras Edward le acariciaba la cabeza.

Colgué el teléfono cuando él comenzó a hablar.

*Gracias… - dijo únicamente.

*Por qué? – lo mire confundida.

*Por haberle dicho a mi hermana que será una excelente madre – dijo sonriendo – todos se lo hemos dicho desde que discutieron – comento haciendo que me sintiera mal conmigo misma – no… no estés mal, se que ambas dijeron cosas hirientes – se había acercado para acariciar mi mejilla. Me sentía un poco incomoda con esta nueva situación y me aleje unos centímetros haciendo que su mano cayera al lado de su cuerpo y que por su rostro pasara una ráfaga de tristeza? Carraspeo y su rostro se tenso – como te decía, todos le hemos dicho que será estupenda, pero tu opinión es la que más vale para ella – terminó para luego dejar de mirarme y dirigirse a la cocina.

Lo seguí hasta allí, y me lo encontré preparando dos tazas de café. A una de ellas le puso dos cucharadas de azúcar y un poquito de leche y me la entrego. Como era posible que supiera cómo me gustaba? Yo no sabía cómo es que el tomaba el café. Lo mire preparárselo, le había puesto tres cucharadas de azúcar únicamente.

Lo deje pasar y tomamos en silencio nuestro desayuno. Me di cuenta que él ya se había encargado de darle de comer a Carer, ya que este se encontraba en un rincón junto a su tacho.

*Quieres que te lleve al negocio? – pregunto sacándome de mis pensamientos.

*Emmmm… no – conteste todavía distraída.

*De veras, no es ningún problema – insistió.

*No iré al negocio hasta más tarde, no te preocupes

*Te sientes bien? – estaba preocupado.

*Si, es que pasare por otro lugar.. – ya veía sus intenciones de preguntarme por donde – y no... Edward Cullen no te lo diré – logrando que se quedara con una cara de estupefacción conteste esto último.

Luego de que me negara millones de veces a decirle donde iba, logre que se fuera a trabajar. Así que ahora me encontraba de camino a mi objetivo. Y como no tenia auto, no me venía nada mal caminar un poco y por ende, Carer siempre fiel, me acompañaba.

Llegue a la puerta de la peluquería, mi destino, y antes de entrar a hacerme ese cambio de look que tanto necesitaba, tome aire, mire a Carer, quien me dio un ladrido de aprobación y camine hacia las tijeras.

*Hola May… - salude a mi peluquera de toda la vida.

*Bella? Bella Swan? – entrecerró los ojos burlonamente – que milagro te trae por aquí niña? – pregunto aquella mujer de unos 56 años, cabello caoba y corto.

*Jajaja… lo creas o no he decidido cambiar – dije contenta sonriendo de oreja a oreja.

*Pues ya era hora! Hace cuanto no te cortas el cabello eh? – Nos saludamos con un abrazo y un beso – ven siéntate aquí, te mojare el pelo y luego me dirás como lo quieres.

Me senté para que hiciera magia con mi cabello mientras ojeaba una revista. Cuando me llevo al asiente enfrente del espejo para comenzar a cortarme vi uno de esos cortes que me enamoraron y sabía exactamente lo que quería.

*May…. Quiero esto! – dije entusiasmada, apuntando con un dedo la foto de la revista.

Luego de dos horas y media de estar sentada frente a un espejo, había quedado lista….

Era increíble el cambio que se podía producir en una persona con tan solo un corte y alisado de pelo.

Mi cabello que anteriormente llegaba un poco más arriba que mi cola ahora estaba a la altura de mi cintura, con un corte recto y un flequillo espeso. Y me había realizado un alisado que sacaría de una vez por todas esas ondas que había en mi pelo. (Ver foto en mi perfil, para darse una idea del corte).

Me sentía renovada, a pesar de que era solo un corte, me sentía viva otra vez y sentía que podía llegar a ser nuevamente esa adolescente que había sido ya hace tantos años atrás. Me sentía mujer, una mujer atractiva y sexy.

*Wow… May, gracias… me ha encantado – comente excitada mientras me miraba de todos los perfiles posibles.

*Yo solo he cortado el cabello, todo lo demás lo hace tu preciosa cara.. Corazón – rio con una dulce expresión en el rostro

*No seas tan exagerada May – recrimine sin darme crédito a mí misma.

*No lo soy… ya lo veras… los hombres quedaran embobados ante tu belleza… - dijo moviendo las cejas – sobretodo uno que yo sé – susurro mas para sí que para mí.

No le di mucha importancia a su último comentario. Solo me reí ante sus teorías. Pague lo que debía sintiéndome contenta por el gasto hecho para mi, y me despedí de May para salir de allí rumbo a mi trabajo.

Eran las 12:42 am cuando sonó mi celular.

*Alice! Hola! – atendí contenta.

*Bella.. Estás bien? Por qué no has llegado? Mi hermano dijo que tenias que hacer algo, pero no sabía que era… estamos realmente preocupados. Por qué no avisas? Bella… Bellaa…. – sonó desquiciada.

*Alice… calma… estoy la mar de bien, en menos de veinte minutos estoy en el negocio. – conteste tranquilamente para luego despedirme.

La distancia de la peluquería hasta la pastelería era de tres cuadras, así que me fui caminando tranquilamente con un muy contento Carer a mi lado. Se ve que le había gustado mi nuevo cambio porque luego de observarme detenidamente comenzó a mover desenfrenadamente la cola y a ladrar.

Llegue a la puerta del negocio e inconscientemente mi vista se dirigió primero hacia el negocio de enfrente, el negocio de Edward, pero no lo vi. Me sentí rara, era una sensación confusa, pero la deseché al instante y entre. Alice y Edward estaban hablando sin haberse percatado de mi llegada.

*… estas sufriendo! – había concluido de decir Alice, no sabía que había dicho antes y por ello no entendía a que se refería.

*Prefiero sufrir porque es solamente eso a sufrir porque la aparte por decirle lo que siento – respondió Edward triste y cabizbajo.

De repente Carer comenzó a ladrar y los ojos de Alice y Edward se posaron en mí. Casi se salían de sus orbitas. Me miraban sorprendidos y asustados.

Este perro tenía que vivir ladrando?

Y qué rayos les pasaba a ellos?

Tonta Bella… es por tu nuevo corte de seguro!

*Hola chicos! – salude animadamente, mientras me acercaba a ellos. Seguían ambos como piedras, sin reaccionar – oigan…. Están bien? De que hablaban? – pregunte frunciendo mi entrecejo.

*Bella…. ESTAS BELLISIMAAAAAAAAAAAA! – Alice hizo un muy terrible esfuerzo por cambiar de tema, y la deje – dios santo! Hasta pareces otra persona – dijo mientras me hacia girar sobre mi misma – te sienta de maravilla este cambio.

*Gracias Alice, de verdad me hacía falta – la abrace para que supiera que todo había quedado olvidado – y tu Edward? Qué opinas? – pregunte a un muchacho totalmente desorientado. Parecía que no estaba en este mundo, me miraba como si fuera un ciego que veía la luz por primera vez y eso hizo que me estremeciera.

*Qué? – pregunto

*Que… qué opinas? – volví a hablar, mientras tocaba mi pelo nerviosa. No sabía por qué razón, pero necesitaba también de su aprobación.

*Estas guapísima Bella! – dijo en un tono apagado y se fue de allí sin decir adiós. Me quede mirando la puerta confusa luego de que salió.

Sentí una mano en mi hombro y supe de quién era y ella supo en que estaba pensando.

*No te preocupes por el…. Ya se le pasara – trato de que su voz sonara neutral, pero en el fondo estaba triste también. – vamos a trabajar.

Eran las 13:15 del mediodía y me encontraba sola con Lauren, una rubia de ojos azules, con unas tetas enormes y cuerpo de modelo y con tan solo 21 años encima. No nos caíamos muy bien mutuamente pero por lo menos era de gran ayuda. Lauren era la empleada que teníamos cuando Dorothy tenía franco, y era lo más eficiente que habíamos logrado conseguir. Alice se había marchado a pagarle a alguno de los distribuidores que teníamos y de paso a comprar cositas para su bebe. Estábamos solas en el local cuando sentimos la campanilla de la puerta sonar indicando que entraba alguien. Ambos nos acercamos por detrás del mostrador para atender a una única persona.

Era un hombre. Realmente hermoso. De un metro noventa, más o menos. Castaño. Ojos verdes. Y bigotes.

Lauren babeaba por él y me hubiera dado un puñetazo para que ella sola lo pudiera atender, pero como era la jefa no podía.

*Buenos días! – saludamos las dos al mismo tiempo. Yo de manera cordial y amable. Lauren parecía una putilla que necesitaba que le dieran duro toda la noche.

Ok… no era cordial tener esos pensamientos, pero realmente era insoportable.

*Buenos días! – contesto el hombre amablemente, mirándome únicamente a mí, y sin prestarle ninguna atención a la muchacha que se encontraba al lado mío enseñando sus tetas que se escapaban por arriba de su escote. Y eso que también tenía delantal. Parecía que tenían vida propia.

*En que lo puedo ayudar señor? – pregunte. Rodé mis ojos en mi conciencia, porque era una pregunta totalmente estúpida. Y creo que mis dos acompañantes se dieron cuenta. Porque rieron. El joven de manera alegre y Lauren burlonamente.

*Quisiera por favor una torta de mousse de chocolate, si fuera tan amable – contesto, sin darle importancia a la estupidez que había dicho antes. A lo que se lo agradecí mentalmente. En eso la puerta volvió a abrirse y mande a la fuerza a Lauren a atender a una anciana.

Se ve que no le gusto mucho, porque me enviaba dagas por los ojos. Si las miradas matasen creo que estaría muerta diez veces.

*En seguida se la envuelvo – busque la torta y la envolví como el papel azul especialmente diseñado donde se leía el nombre del negocio "RICAS Y FAMOSAS" – son 40 dólares señor –dije entregándole la bolsa.

*Mike….

*Perdón? – pregunte extrañada.

*Llámame Mike…. Bella verdad? – lo mire aun mas extrañada. A lo que señalo mi delantal donde estaba enganchado un cartelito con mi nombre.

*Jajajaja… sí… Bella…que torpe soy – mis mejillas subieron de tono al instante.

*Pues es un placer conocerte Bella. Eres muy bella – comento como si estuviera hablando con alguien que conociera de toda la vida.

*Emm.. Muchas gracias – dije un tanto incomoda, tomando los 40 dólares que me daba.

Toda esta conversación se había desarrollado bajo la estricta supervisión de Lauren. No sé si estaba más molesta porque no se fijaran en ella, o porque si me hubieran mirado a mí.

*Disculpa Bella… - lo mire detenidamente – sería muy apresurado pedirte una cita?


PRIMERO QUE NADA MUCHISIMAS GRACIAS A LAS QUE ME LEYERON Y ME DEJARON REVIEWS Y A LAS QUE LEYERON Y NO DEJARON TAMBIEN.

ES BUENO SABER QUE HAY GENTE A LA QUE LE INTERESA LEER LO QUE ESCRIBOOO….

DENISSE

JORGI

CARMEN

LUNA

ROSSI

MILLONES DE GRACIAS… SON GENIALES…

DEJENME SABER LO QUE LES PARECIOOOO.. A USTEDES CINCO Y A TODAS LAS QUE PASEN POR ACA…. HAGANME PROPAGANDA SII? JAJAJAJAJJA

BESOTES ENORMES…