Si vas a romperme el corazón, recuerda que tú estás ahí…

-Maldita sea- murmure por lo bajo enterrando mi rostro en la almohada.

-¿Estas bien?-susurro sentándose a mi lado, con una aspirina y un vaso de agua en sus manos. Tome la medicina, sin poder evitar el sentirme la persona más patética sobre la faz de la tierra al sentir su mirada en mí. No dejaba de decepcionarlo, incluso había llegado al punto de estar decepcionada de mi misma.

¿Acaso, esa era mi naturaleza? ¿Hacer todo mal y defraudar a todo el mundo? Ser, tan cobarde.

-Lo estaré. No te preocupes más por mí, ve a casa-

-Lucy-

Me recosté sobre la cama dándole la espalda, fingiendo desinterés -Lo digo enserio Gray, vete-

Solo escuche su pesada respiración mientras murmuraba por lo bajo -Te veré en la escuela- y entonces azoto la puerta al salir.

-Lucy, ¿Puedo hablar contigo un minuto después de clases?- me sobresalte al escuchar su voz. Estaba en la escuela y frente a mi pupitre estaba el profesor de artes y consejero escolar, Natsu Dragneel.

-¿Estoy en problemas?- murmure al ser descubierta tomando una siesta en medio de la clase. El me guiño un ojo y sonrió con picardía.

-¿Has hecho algo que me haga pensar eso?-

-No- culmine y la clase continuo. El profesor Dragneel era quizá el profesor más joven de toda la escuela, tenía muchas admiradoras a sus espaldas, principalmente por esa actitud picara que lo caracterizaba. Tal como dijo, apenas sonó la campana me hizo quedarme después de clases.

-Sígueme a mi despacho-

-¿Qué sucede?- pregunte en vano, pues no contesto. Una vez llegamos a su despacho, una pequeña habitación donde solo había un par de sillas y un escritorio, me extendió una carpeta con mi nombre escrito en ella. Revise su interior, en ella estaba todo mi historial académico.

-Revise tu curriculum, tus notas son excelentes, aunque faltas mucho a clases- se inclinó sobre su asiento y me miro burlón -Dime, acaso… ¿Tiene resaca, señorita Heartfilia?-

Arroje los papeles contra su escritorio -Soy buena con los exámenes, ¿Y eso que?- me puse de pie abruptamente dispuesta a salir, pero me tomo bruscamente del brazo obligándome a tomar asiento de nuevo.

-Quiero que seas mi modelo-

-¿Mo-? ¡¿Qué?!-

Él sonrió con picardía y volvió a acomodarse detrás del escritorio -Hare una pintura para una exposición dentro de tres meses y tú eres lo que estoy buscando, tus notas son perfectas así que no me sentiré tan culpable por robar tu tiempo-

Sonreí, con ironía -Es una broma-

Soltó una breve risa sin borrar la sonrisa de su rostro -No, no lo es-

Me cruce de brazos, incapaz de creer que ese hombre hablase con seriedad -¡¿Por qué yo?! ¡Hay tantas chicas lindas en la escuela!-

-¿Por qué tu no? tienes algo, eres atractiva- mi corazón me traiciono y dio un brinco sin mi permiso, el noto como mi clara piel se tornó carmín y sonrió cautivador -¿Fui muy atrevido? Hable con la verdad, no tienes por qué creerte un patito feo-

Solo se está burlando de mí.

Levante la mirada, determinada a no ser objeto de sus burlas -¡Lo siento, pero no puedo! ¡Gracias por la oferta!- me puse de pie y camine hasta la salida- ¡Ni se le ocurra pensar que rechazo la oferta por problemas de autoestima! ¡Nos vemos en clase, profesor!- y entonces cerré bruscamente la puerta detrás de mí, sintiéndome poderosa.

Pero entonces toda mi confianza se desplomo, mi corazón se encogió y comenzó a doler.

A lo lejos Gray iba a casa con su novia, Juvia. Era lo normal, después de todo estaban en la misma clase.

Sabía que debía dejar de mirar, que seguir mirando solo me lastimaría más… pero no podía apartar mis ojos de ellos.

Ella dejo de caminar, agacho su cara avergonzada y lo sostuvo de la camisa con dos dedos; él comprendió y un tanto avergonzado le planto un beso en los labios. Ella sonrió y lo abrazo.

Comencé a alejarme, caminando lo más rápido que podía por los pasillos hasta llegar al baño. Una vez ahí me mire al espejo con rabia al notar las lágrimas en mis mejillas, abrí el grifo y me moje la cara con más agua de la necesaria. Tome aire y volví a ver mi reflejo, estaba empapada y me había estropeado el delineador. Llore con más fuerza.

Aún recuerdo su rostro cuando la mira, lo hace como si ella fuese la cosa más especial que hay sobre la tierra. Él nunca me ha mirado así.

Él es muy feliz junto a ella. La ama de verdad y ella a él. Se complementan el uno al otro. Lo sé, él no es para mí, nunca lo fue.

Pero…mi corazón no lo entiende.