Si quieres conseguir algo en Arkham, la mejor forma de hacerlo es hablando con White Shark. No es que el Joker necesite realmente su ayuda, pero es bueno de cuando en cuando reclinarse en la silla y ver cómo otros hacen el trabajo difícil. Por eso decidió asomarse por la habitación de White Shark en una de las escasas ocasiones en la que le dejaban pasear. El Joker saludó a Humpty Dumpty que custodiaba la puerta y le preguntó amablemente si su jefe estaba disponible.

- Siempre hay tiempo para el Joker.- Respondió Humpty nervioso. - Anunciaré su presencia.- Golpeó la puerta dos veces, separó la apertura a la altura de los ojos y le informó a Shark de su invitado. Algo se rompió al otro lado de la puerta, se escuchó una maldición y finalmente la orden de que pasara. Humpty abrió la puerta y dobló su cuerpo a modo de reverencia, invitando a pasar al Joker.

La habitación de Shark no era mucho más grande que la de él, pero estaba llena de comodidades, una televisión, cigarrillos y una cama muy confortable en la que estaba sentado Shark. Había restos de porcelana sobre un charco de café recién derramado y otros detalles que no había tiempo para revisar.

- Que agradable sorpresa- Dijo Shark abriendo los brazos a modo de saludo y esbozando una sonrisa en su boca carente de labio superior. -¿Qué puedo hacer por el príncipe de los payasos?-. El Joker sonrió ante el apodo, giró una silla que había frente a la puerta de modo que quedara de espaldas a Shark y se sentó apoyando una mejilla en el respaldo.

-Quiero salir de aquí- Dijo sin mayores rodeos, levantó una mano para acallar algo que iba a decir Shark y agregó: - Se lo que estas pensando. Es cierto, podría salir por mi cuenta, pero tengo ganas de verte trabajar. O mejor dicho ver los resultados de tu trabajo. Además, necesito tiempo antes que el murciélago se entere de mi escape. Mis negocios quedaron sumamente resentidos desde la última vez que me enfrenté a él y quiero ese tiempo para recuperarme un poco.-

Shark se quedó mirando un momento al vacío con aire ausente, se levantó y dijo: -No hay problema, te contactaré en un par de días para decirte cuándo y cómo te escaparás. ¿Algo más?- Preguntó, aunque sospechaba cual era la respuesta.

El Joker se encogió de hombros y agregó despreocupado: -También atraparon a Harley, quisiera que también la sacaras a ella y si puede ser al mismo tiempo conmigo, aún mejor.- Shark sonrió y asintió con la cabeza, no había nada más que decir. El Joker se levantó, le dio un apretón de manos a Shark y antes de salir hizo una ceremoniosa reverencia. Mientras caminaba por el pasillo de regreso a su habitación escuchó que Shark le pedía a Humpty que le arreglara la taza que quebró.

El plan era simple y fue ejecutado a la perfección. Las celdas del Joker y Harley iban a "fallar" y no cerrarían. Ciertos pasillos quedarían vacíos por un tiempo para permitir que desfilaran por Arkham sin problemas. Se toparían antes de salir del asilo y podrían escapar por una puerta trasera que uno de los proveedores se "olvidaría" de asegurar. Ignoraban el resto del plan, pero Shark les aseguró que nadie se enteraría de su escape en por lo menos una semana, tiempo suficiente para el Joker.

Inspiraron profundamente cuando sintieron el aire fresco de la noche de Gotham. Harley de forma efusiva se colgó del Joker en un abrazo y le beso la mejilla.

- De nuevo estamos afuera, pastelito ¿Que haremos ahora?- dijo ella. El Joker comenzó a caminar y después de un rato respondió más para sí que para Harley.

- Lo primero es encontrar un lugar donde quedarnos esta noche. Después necesitaremos de un laboratorio para hacer el gas.- Harley lo seguía a unos pasos de distancia pensativa, luego con una sonrisa se adelantó un poco y le dijo: - Si a ti te da igual, podríamos pedirle asilo a Poison Ivy. No creo que a la pelirroja le moleste y en el peor de los casos no se pierde nada con preguntarle.- El Joker sonrió, siempre había considerado a Ivy divertida. Así pues, quedaron en visitar a Ivy en su invernadero a las afueras de Gotham.

Harley y Ivy se saludaron efusivamente y esta última no tuvo inconveniente en alojarlos un par de noches.

-¿Saben? En mi última estadía en Arkham conocí a Scarecrow- Comentó Ivy después de escuchar la historia de sus invitados.- Hablamos mucho sobre plantas alucinógenas, de hecho ahora mismo estoy trabajando en un proyecto que me pidió. Si quieren les hago el contacto, probablemente él tenga un laboratorio que pueda prestarles.-

El Joker le agradeció el favor y luego se echo a reír. Su risa pareció poner nerviosas hasta a las plantas. Al Joker resultaba realmente maravillosa la cantidad de gente divertida que había en Gotham. Scarecrow era especialmente interesante, no solo por ser un antiguo psiquiatra obsesionado con el miedo, ni porque en algún momento perdió el norte y se convirtió en el narcotraficante más grande de la ciudad, sino porque siempre hay que tener cuidado con lo que él te da. Una droga del Scarecrow puede llevarte con la misma facilidad al paraíso como al infierno.

El día amaneció nublado, parecía que nunca saliera el sol en Gotham. Al Joker eso no le molestaba, el clima nunca haría que perdiera su buen humor. Ivy llevaba unas bolsas con muestras de distintas plantas y un grupo de papeles que tenían los avances que llevaba del proyecto.

Les abrió el mismo Scarecrow y se sobresaltó al ver la compañía que traía Ivy. El Joker se rió y posó una mano en su hombro mientras entraba en el edificio.

- ¿No será que Scarecrow, el gran maestro del miedo tiene, Coulrofobia?- Harley entró tras el Joker y le dió una pícara sonrisa a Scarecrow. Éste último miro inquisitivamente a Ivy. Ésta hizo un ademán de disculpa y con otro gesto le pidió que entraran al edificio.

El laboratorio estaba en el sótano del edificio. Al cual se accede por una puerta trampa oculta, aunque ésta no se escaparía de Batman si este decidiera buscarla. En el laboratorio se encontraba un hombre calvo, con lentes gruesos y una bata de laboratorio.

- Parece que preparas algo grande, hasta conseguiste al Dr. Death para que te ayudara. -Dijo el Joker con sincero asombro. -Como sea, el tiempo es oro así que vayamos al grano-. Se paseó un momento observando los instrumentos y replicó: -La verdad es que lamento venir de improviso, pero necesito pedirte un favor.-
Le contó rápidamente los acontecimientos recientes y la razón de porque estaban en uno de sus laboratorios. Scarecrow escuchó sin interrumpir y cuando el Joker terminó se quedó un momento en silencio.

-Por supuesto que te puedo ayudar. Tengo muchos laboratorios y con el equipamiento suficiente para que hagas tu gas.- Le escribió la dirección y les explicó cómo se entraba al laboratorio.

El Joker y Harley se despidieron cordialmente de Ivy y Scarecrow. Éstos se quedaron hablando del proyecto.

El laboratorio estaba en un búnker a las afueras de Gotham. Una sola pieza con ventanas pequeñas, bien equipado como cabía de esperar. Tenía un camastro en un rincón, que recordaba mucho a los de Arkham. Pusieron manos a la obra de inmediato hasta bien entrada la noche y se acomodaron como pudieron en el camastro.

Killer Croc administraba una carnicería en el centro de Gotham. No era nada muy elegante, pero le iba bien. Aunque buena parte de su éxito se lo debía a la conveniente poca competencia que tiene en el sector y a los bajos precios que maneja.

Debido a su grotesca apariencia, Croc pasa la mayor parte del tiempo en su oficina, ubicada en el segundo piso de la tienda. Había un pasillo cerrado que conectaba la puerta trasera a la escalera. Croc decía que era para evitar asustar a la clientela cuando el decidía salir del despacho. La verdad es que también servía para que nadie viera a sus invitados, que de hecho también espantarían a la clientela, puede que incluso más que la apariencia del propio Croc.

Croc saludó al Joker con un efusivo abrazo y recibió un beso de Harley. Visiblemente incómodo puso al tanto a su jefe sobre los negocios. El Joker dio un largo suspiro.

-No había nada que hacer, el murciélago y los suyos hicieron un buen trabajo. La policía desbarató nuestros negocios más importantes y el trío de héroes destruyeron mis escondites y laboratorios.- Se estiró y puso los pies sobre el escritorio de Croc y agregó mirando al techo. -Me sorprende en todo caso, lo rápido que actuaron Penguin y Two-Face, no pensaba que mis negocios les interesaran tanto.- Volvió a sentarse y se inclinó hacia adelante. -Como sea, ahora soy nuevamente libre. Quiero que se lo digas a los demás, pero que mantengan de momento la fachada. Yo los contactaré cuando llegue el momento. Ahora si me disculpas, hay un nuevo casino en la ciudad y me siento con suerte.- Se levantó de la silla e hizo una reverencia antes de salir de la oficina seguido por Harley.

Las negociaciones en el casino fueron decepcionantemente aburridas. El dueño del casino, un Cordelius, casi se caga en los pantalones al ver al Joker y a Harley entrar en su oficina. Solo dos guardias intentaron detenerlos, y terminaron siendo víctimas del gas del Joker. El dueño no opuso resistencia alguna ante las peticiones del Joker. Así pues, el dueño le pagaría protección al Joker y éste contaría con una suite de lujo en el casino.

Una vez solos en la suite, el Joker dejó escapar su frustración. -¡Pero que montón de inútiles cobardes! ¡Por eso nunca llegaran a nada! ¡Debería matar inmediatamente al dueño de este antro!- Iba de un lado a otro moviendo las manos enérgicamente. -¡Y mi propia gente, se acojona frente a un par de pelmazos! ¡Los castigaré a todos!-

Cuando el Joker lanzó un florero de cristal por los aires, Harley se acercó a él y lo abrazó. -Ya mi calabacita, tranquilo. No puedes esperar que todos tengan tu coraje, a fin de cuentas eres único.- Le hablaba y acariciaba como si fuera un niño. Era la única que podía tranquilizarlo cuando llegaba a ese estado. -Ya habrá tiempo para matar Cordelius. Y por desgracia necesitamos a los demás. No podemos hacerlo todo solos.-

El Joker se relajó, dio un largo suspiro y con la cabeza apoyada en el hombro de Harley comentó. -No puedo matar a Cordelius. Le dije que los protegería a él y su casino a cambio de dinero y alojamiento. Soy un hombre que cumple su palabra.-

Harley sonrió satisfecha.

-Ese es mi pastelito. Ahora vamos a dormir.-