Disclaimer: los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto pero la historia es completamente mía. Inspirado en Road To Ninja, película de Naruto.


Capitulo 2, ¿Esto es un genjutsu?


Sasuke caminaba decidido hacía su casa mientras Hinata lo seguía intentando alcanzarlo.

– ¿¡A dónde vas!? –le gritaba la chica intentando alcanzarlo. – ¡Sasuke!

– ¿Qué quieres? ¿Por qué sigues conmigo? Yo salí de Konoha a las 12:23 en madrugada y ahora son más de 4:30 de la tarde... Se supone que estamos en Konoha y todo lo que conocemos ahora es distinto. –espetó el chico sin mirarla. – Empiezo a creer que alguien nos metió en esto. Alguna clase de Genjutsu estúpido.

– Tú tienes el Sharingan... –murmuró la chica.

– Por eso es que no lo entiendo. –reconoció el chico.

Hinata se paró en seco, no valía la pena seguirlo, tenía razón, ninguno de los dos reconocía nada y parecía que solo ellos compartían las mismas opiniones respecto a "su Konoha"
Y tenía que reconocerlo, realmente no comprendía que pasaba en ese lugar. Además de nunca haber visto a un Sasuke tan serio. Se dio media vuelta y se dirigió a su casa. Esperaba que al menos ahí la reconocieran.

Sasuke se dirigió al departamento donde vivía solo. Itachi al ser parte de Akatsuki lo había abandonado. Sasuke creció completamente solo, había abandonado su venganza hacía mucho tiempo. La mayor parte del tiempo se la pasaba sin hacer nada, tampoco lo enviaban a misiones o lo consideraban Shinobi en el lugar. Toda su vida la había pasado en la aldea.
Cuando llego todo su apartamento estaba lleno de polvo, olía mal y había moho en todas las paredes. Se tapó la nariz y Fue a su habitación que no olía mejor. Todo olía a humedad y suciedad, ninguno de los números de sus conquistas estaba. Toco su mesita de noche y su dedo se manchó de un polvo oscuro, ¿cómo podía estar esto tan sucio? Le dio palmadas a las cobijas de su cama y polvo salía haciéndolo toser.
Se dirigió a la cocina y abrió el refrigerador, todo estaba tan asqueroso y podrido que cerró la puerta de golpe y se dirigió al baño, intento abrir las llaves del agua pero solo consiguió que se escuchara un sonido desagradable de tuberías viejas y saliera un apestoso líquido café.

– ¿Qué mierda? –musitó más confundido que antes.


Hinata entró a su casa. Todo parecía seguir igual que siempre. Llego y se encontró con Hanabi entrenando.

– Hinata, ¿llegaste antes? ¡Vamos a entrena... ¿Hinata? –la castaña ensancho los ojos mirándola con sorpresa y acercándose a ella.

– ¿Qué tanto me miras? –espetó fastidiada mirándola. – Muévete, voy a mi cuarto.

– ¿Qué te paso? ¿Por qué te vistes así? ¿Y por qué me hablas así? –interrogo la castaña que aún no comprendía.

– Te he hablado así siempre. Déjame en paz. –con esto, Hinata camino directo a su habitación.

Cuando llegó, su cuarto estaba completamente distinto. Sus perfumes eran otros, lucía igual que siempre pero ahora se sentía un ambiente distinto. Fue a su ropero para encontrar ropa distinta a la que siempre acostumbraba y había otros zapatos. Salió hecha una furia del lugar y se dirigió al cuarto de su padre.

– ¿¡Dónde están mis cosas!? –exigió furiosa mirando a su padre.

– Hinata, Tú estabas en una misión con Inuzuka y Aburame. ¿Qué haces aquí? Y vestida así. –la miró con desaprobación. – Hazme un favor y vete a cambiar.

– Yo no voy a usar esto. –aventó la ropa haciendo un mohín. – ¿Dónde está mi ropa? –chilló.

– Hinata. –su voz era tranquila pero severa. – No te permito que me hables así. Ahora vete.

Hiashi ignoro completamente a su hija después de eso. Ella furiosa salió de ahí chocando con su primo.

– ¡Hinata-sama! Perdóname. –se disculpó Neji para luego mirarla completamente sorprendido.

– ¡Quítate! Pervertido. –exclamó dirigiéndose hacia la puerta.

Neji apenas pudo pronunciar palabra. ¿Pervertido? ¿Por qué lo había llamado así? A él que una vez había regañado a Naruto cuando este tenía intenciones de espiar. Nunca en su vida se había metido en la privacidad de alguna chica.
Miro a Hizashi que tenía una mueca de disgusto y lo miraba fijamente.

– ¿A qué se debe que te llamara así? –preguntó fríamente.

– Le juro que no tengo ni la menor idea, no soy esa clase de persona. –se defendió Neji aún sorprendido. – Si me permite preguntar, ¿qué le pasa a Hinata-sama? ¿No se supone que estaba en una misión con su equipo de varios días? –preguntó ya relajando su expresión pero aún sorprendido.

Hanabi quien había visto el espectáculo se acercó cuidadosamente llamando la atención de los dos Hyuga.

– A Hinata le pasa algo raro. Padre, primo. Está muy rara. –miró a ambos confundida. Ellos solo compartieron miradas.

Hinata había salido de la casa. Tenía que buscar a Kiba y Shino, tal vez ellos le creerían y podría confiar en ellos.
Llego a la casa del Clan Inuzuka. Cuando tocó Inuzuka Hana abrió la puerta ensanchando los ojos al mirarla.

– ¿Está Kiba? –preguntó hostilmente.

– ¿Hinata? –la Inuzuka miraba a Hinata de arriba para abajo. La había conocido desde hace tiempo y nunca imagino verla así.

– ¿Por qué todos me miran así? ¡Soy yo, maldita sea! ¿Esta Kiba? –exigió de nuevo irritada.

– Wow... Vaya carácter... No, no está. Se supone que estabas en una misión con él. –respondió con voz seca. - Adiós.

– ¡Hey! –gritó molesta.

Pero Hana ya había cerrado la puerta en sus narices ignorándola completamente.


Sasuke había llenado 3 bolsas con comida podrida de años. Se había puesto a lavar sabanas y cobijas.

– Esto no es normal... –murmuró para sí mismo mientras ponía otra lavadora. Ni siquiera había ropa de su talla en ese lugar, solo lo que usaba de niño.
Estaba limpiando la cocina cuando tocaron la puerta.
Seco sus manos con una toalla y abrió la puerta para encontrarse con una chica pelirrosa que mantenía su ceja levantada mientras lo veía.

– Vaya... Estar fuera por poco más de 3 años no le sentó bien a tu casa. Nunca había visto tu casa por dentro Sasuke-kun. ¿Puedo hablar contigo? –pregunto la chica mirando a Sasuke mientras este traía una escoba y trapos limpiando.

– ¿Ahora? –preguntó ligeramente fastidiado.

En otra ocasión hubiera aceptado sin alegar, pero estaba cansado. Solo quería dormirse.

– Sí, ahora. ¿Naruto no ha venido a buscarte?

– ¿Naruto? Ah sí, Menma. –dijo rascando su nuca y mirándola. – Bueno, pasa. No sé porque esta tan... Espera. –la miro. – ¿Como que estar fuera durante más de 3 años? Toda mi vida he vivido aquí. –respondió aún más confundido frunciendo el ceño.

– Realmente te debiste haber golpeado la cabeza o algo ¿verdad? No entiendo porque sigues diciendo todo eso. La última vez que te vi intentaste matarme dos veces, nos odiabas y aún sigo sin entender porque. Ahora vienes y te comportas como si esta fuera tu aldea de toda la vida, Sasuke-kun me duele decirte, pero el mundo entero te considera un delincuente peligroso. –observo la reacción del chico a sus palabras y supo que no debió decirle algo así tan a la ligera.

Sasuke tuvo que apoyarse en la pared, Ella le había dicho todo eso de golpe. Se había mareado. ¿Esto era un genjutsu? Eso tenía que ser porque cada vez comprendía menos su situación. ¿Estaba loco en realidad? Toco su frente comprendiendo aún menos que podría pasarle.

– ¿Qué? –musitó casi inaudible. – ¿Te intenté matar?

Era difícil de creer para el pelinegro que la mayor parte de su vida se la pasaba con chicas en Konoha. Algunas de ellas lo odiaban, pero eso era todo. ¿Intentar matar a Sakura? Eso sonaba incluso más patético.

– Sasuke... ¿Qué es lo último que recuerdas? –le preguntó acercándose más a él.

– Justo ayer... Yo... yo estaba con Menma, te vi con Sai platicando y me acerque y me rechazaste... –la miró, ella ensancho los ojos. – Como siempre. Me preparé para ir a la fiesta del té con unas amigas y...

– ¿Amigas? –lo interrumpió. – ¿Qué amigas? –preguntó justo después de arrepentirse. No debía mostrar celos. Supo que debió callarse cuando vio como el chico sonreía con arrogancia.

Sasuke sonrió de lado y la miró; – Oh... Unas amigas.

Ella se sonrojo al instante y desvió la mirada; – Bueno... continúa.

– Me preparé y salí de Konoha. Hinata me había seguido y cuando empezamos a discutir una luz cegadora apareció de repente. Cerramos los ojos y cuando los abrimos ya era de día y nadie nos reconoció.

– Vaya... –murmuró la chica volteando a verlo de nuevo.

– ¿Cómo me recuerdas? –ahora preguntó él.

La chica abrió sus ojos como platos y lo miró fijamente a los ojos, después bajo su mirada triste, unas pesadas gotas invadieron sus ojos.

– ¿Qué es lo que pasa? –se acercó y poso su mano en la barbilla de la chica alzándola para que lo mirara, pesadas gotas salieron de sus ojos jade. – ¿Tan malo soy?

– Sasuke, te fuiste hace más de tres años, cuando teníamos 13. Te decidiste por la venganza, mataste a Orochimaru... A tu hermano y a Danzou. Eres un ninja renegado de Konoha... –bajo la mirada triste. No sabía quién era el Sasuke que estaba frente a ella. El chico ensancho los ojos. No podía creer lo que le contaban.

– Y-yo, ¿matar a alguien? Tiene que ser una broma. –hay una delgada línea entre intentar y hacerlo, intentaba repetirse eso para tranquilizarse, era un impacto el saber que una posible versión distinta de él podía ser tan despiadado.

– Juraste destruir toda la aldea. Te consideran peligroso. –soltó de golpe. – Es muy probable que ANBU te vaya a buscar...

Si ANBU se involucraba la cosa era más seria de lo que esperaba. ¿Cómo le explicaría a esa gente que él no era el Sasuke peligroso que ellos conocían? Lo creerían loco o lo encerrarían en algún lugar hasta que encontraran la forma de regresarlo a su realidad.

– Por eso la gente me miraba tan mal... –entendió. – Pero yo no le he hecho daño a nadie... Bueno, tal vez a la Sakura que conozco... Igual, ¿debo hablar con la Hokage?

– ¿Qué? –preguntó. – ¿Qué Sakura? – ignoro completamente la otra pregunta del chico.

– Mira, aun no entiendo toda esta situación. La Konoha que yo conozco tiene a una Ino mojigata, un Shikamaru estúpido y un Chouji delgado y amargado, Shizune tiene pechos y Tsunade es plana y ciega.

– ¿¡Ciega!? –exclamo completamente asustada.

– Bueno... Usa lentes, es igual. –dijo sin darle importancia.

– Me asustaste... –suspiro pasándose el cabello por detrás de la oreja.

Sasuke dio un paso hacia ella, mirándola fijamente. Sakura se sonrojo y dio pasos hacía atrás.

– Sakura... –su voz era ronca. – En mi mundo tú me detestas... Además, eres la hija de los héroes de Konoha. Kizashi es el cuarto Hokage.

– ¿Qué? –preguntó mirándolo. – ¿Mi padre un Hokage?


Naruto comía tranquilamente Ramen, había estado buscando a Sasuke durante varias horas hasta que el coraje se le pasó. ¿Por qué estaba en la aldea? Se veía tan tranquilo..., la última vez que lo había visto sus ojos estaban vacíos, no reconocía a su amigo. Estaba dispuesto a matarlo a él y a todos los que lo amaban. Pelearía con él incluso aunque tuviera que morir para detenerlo. Había intentado de mil formas hacerlo entender que aún no estaba solo. Aún había personas que lo querían. Si ANBU se enteraba que estaba ahí lo meterían a prisión, lo condenarían a muerte. Aunque sin Danzou controlándolos Tsunade podría hacer algo al respecto, si se lo pedía.
Después de la invasión de Pain, Konoha se había restaurado. Ya había algunos edificios y comenzaba a verse como la Konoha de siempre, aunque faltaban varias cosas.
¿Por qué Sasuke se comportaba así?

– ¡Menma! –escuchó decir. Volteó y se encontró con la chica de ojos perlados que lo había besado hace algunas horas.

– Hinata. –dijo desganado. – Ya te dije que mi nombre es Naruto, dattebayo.

El chico la miró un momento, por primera vez en su vida había notado lo cómodo que se sentía con la Hinata de siempre, la tímida y dulce que con solo verlo se desmayaba.
Miró a esta "nueva Hinata" y sintió alguna clase de disgusto.
Nunca entendía el hecho de que con solo mirar a Hinata esta se desmayara. No sabía por qué, pero le causaba ternura.
La chica se sentó junto a él. Lo miraba como si quisiera comérselo y eso solo lo puso más incómodo con su presencia.

– Sabes Menma... –comenzó.

– Naruto. –corrigió molesto.

– Bueno, Naruto, ¿puedo hacerte una pregunta? –preguntó completamente segura.

El chico solo la miro asintiendo.

– ¿Por qué no nos reconocen aquí? Esta es nuestra aldea. –aseguró la chica.

– Solo al teme es al que no reconocemos, él se supone que... bueno, no importa, a ti... Hinata, tú no eres así dattebayo.

– ¿Así cómo? Menma, digo, Naruto, me conoces desde siempre. Incluso hoy... Bueno, ayer, en la noche estuvimos juntos hasta que Sasuke nos interrumpió. –intento explicarse la chica.

– No sé de qué me hablas, 'ttebayo. –y era cierto, la chica había captado la atención ddel rubio quien la miraba desconcertado.

– Pero... Menma. –murmuró la chica. – Na-naruto, ¿Cómo se supone que me recuerdas?

– Primero que nada, siempre eres tímida. –comenzó el rubio sin mirarla. – Algunas ocasiones te desmayabas con solo verme, lo cual sigo sin entender dattebayo.

– Pero qué...

– Además. –la interrumpió. – No te vistes así, Hinata. Tampoco hablas tanto.

– No entiendo todo esto. –reconoció la chica.

¿Acaso estaba en otro mundo? una realidad paralela, Sonaba estúpido solo pensarlo. ¿Cómo podría ser que este no fuera su mundo? Aunque debía admitirlo, tenía más sentido que cualquier otra cosa.
Tenía que saber que sucedía para poder volver a su realidad.
Sin decir palabra al rubio que había decidido ignorarla. Salió de Ichiraku y se encamino en busca de Sasuke. Tenían que volver a su realidad.


Sakura seguía con Sasuke, estaban en la entrada del edificio. ¿Mi padre un Hokage? Había preguntado. Sus padres ni siquiera eran ninjas, ella era la única Haruno en convertirse en Chunin. No era de Clan reconocido y ahora le decían que su padre en un "mundo alterno" era Hokage.
Quería reírse ante una idea tan estúpida.

– Sakura, tu eres huérfana en mi mundo, como yo. –la saco de sus pensamientos el pelinegro.

– ¿¡Qué?! Yo... –ensancho los ojos.

– Mira, sigo sin entender todo esto. –reconoció el chico mirándola. – ¿Qué venías a decirme? –preguntó.

– Oh, cierto. –comenzó. – La verdad te veías muy serio y confundido cuando llegaste. Al principio creí que se trataba de una broma de mal gusto. Pero Sasuke-kun, tu no bromeas. Bueno, el Sasuke que yo conozco es tan frio como un cubo de hielo.

– Realmente somos distintos, me gustaría conocer a mi otro yo. ¿Sabes dónde está?
La chica bajo de nuevo la mirada; – No sabemos desde que peleaste... digo, peleó con Danzou. Se fue con Uchiha Madara.

– ¿Uchiha Madara? Esa momia lleva muchos años muerto. –explico mirándola. – En mi mundo ni siquiera lo recuerdan, nadie sabe quién es Madara, yo sí porque soy un Uchiha.

– No sabemos cómo sigue vivo, pero lo está. Es muy peligroso. –corrigió con mirada seria.

– Bueno, tengo que seguir limpiando este lugar. Ya después veré como regresar a mi realidad. –le sonrió sonrojándola

– Sasuke-kun, ¿Hinata también pertenece a esa realidad tuya? –titubeo si preguntarle eso o no, la duda la estaba matando.

– Todavía no me acostumbro al "kun" –rio. – Bueno, es de esperarse... Sí, esa Hinata pertenece a mi mundo, estaba conmigo cuando la luz apareció.

– ¿Son pareja ahí? –un dejo de celos inevitable se escuchaba en la voz de la pelirrosa desviando la mirada. El chico rio.

No podía imaginarse a Hinata con Sasuke, no tenía lógica alguna. Pero no podía evitar ponerse celosa. Incluso aunque ese no fuera el Sasuke que amaba, le seguía gustando.

– Tranquila. –se acercó tomando su barbilla y alzándola. – Ella está obsesionada con Menma, el Naruto de aquí.

– ¿A-ahí también? Vaya... –tartamudeo por la cercanía de sus rostros. – Bueno, yo debería irme. –se sonrojo como tomate.

– ¿No quieres ayudarme a limpiar? Digo, podría contarte más sobre mi mundo y tú sobre el tuyo. –guiño.

– Ah, sí, porque no. –sonrió ayudándolo a cargar bolsas.

Habían estado limpiando la casa de Sasuke, en algunas ocasiones se lanzaban miradas, él le sonreía y ella se sonrojaba. Le estaba agradando este Sasuke.

Llego la noche y después de estar limpiando y platicando salieron a Konoha a comer algo. Sakura estaba sorprendido de lo social que era ese Sasuke. No se veía oscuridad en su mirada incluso aunque le contara lo que había pasado con su Clan. En su mundo Itachi seguía vivo.
Pero algo que pudo captar fue como su mirada se desviaba a las chicas más atractivas de Konoha. Realmente era distinto al Sasuke que ella conocía. Él nunca miraba a una chica, parecía como si fuera asexual o algo similar, Nunca notaba a las mujeres más en cambio ese Sasuke se comía con la mirada, guiñaba o sonreía a las chicas, aun cuando estas lo miraran desconcertadas. No pudo evitar sentirse insignificante ante todas las chicas que miraba.

– Sa-sasuke-kun... –llamo su atención la chica. – ¿En tu mundo eres popular con las mujeres? –preguntó tímida.

– Bueno, Sakura, si se trata de ser completamente sincero... –dejo las palabras al aire. – Bueno, no importa. – ¿A dónde quieres comer? –le preguntó cambiando completamente de tema y sonriendole.

– Sabes, debo irme. Te veo luego y si regresas a tu mundo... Pues suerte. –cortó la chica volteando a verlo y corriendo de ahí después.

La chica entendió por fin que no importara que luciera igual o que incluso sí fuera otro Sasuke. Si algo los diferenciaba eran sus personalidades. No podía evitar sentirse decepcionada de él.
Sakura sabía que amaba a Sasuke más que a nada, y aunque él luciera igual, no era de quien se enamoró.
Tal vez era más masoquista de lo que pensaba. Sí, recibiría más despreció por parte de Sasuke. Pero ella le seria siempre fiel y esa era su desgracia.


Hinata por fin había visto a Sasuke, estaba comiendo dangos completamente solo en un local de Konoha. Escuchó los murmuros de las personas que se encontraban en el local y las miradas de desprecio que le causaban, preferían no acercarse a él. Sabían que era peligroso.

– Sasuke, debo decirte algo importante. –espeto la chica completamente seria.

– ¿Qué quieres? –murmuro sin voltear a verla mientras comía otro dango.

– Este no es nuestro mundo, debemos estar en una especie de genjutsu o algo por el estilo. –explico sintiéndose vencedora frente a Sasuke por descubrirlo primero sin saber la verdad.

– Ya lo sé. – rio por lo bajo ante el chasqueo de lengua de la chica. – ¿Sabes cómo volver? Aquí la gente de verdad me detesta. –sentenció desinteresado.

– He visto cómo te miran y como hablan mal de ti aquí. –coincidió mirando a su alrededor mirándolo.

– Sí... Y ya sé la razón. –musitó.

– ¿Cuál es? –preguntó curiosa acercándose.

– Es mejor no decirla. –contestó.

Ninguno de los dos quiso decir nada más, Aunque fueran los únicos metidos en ese embrollo se seguían detestando.
Su odio era mutuo, desde que Sasuke intento coquetear con ella, ella lo detesto.

– Sabes, debemos volver a nuestro mundo. –reiteró sentándose junto a él.

– Sí, lo sé, lo importante es saber cómo. –respondió decidido.

– Hey, Sasuke. –grito una voz muy conocida para ambos. – Te estaba buscando.


Hola. :D

Bueno, vi que el capítulo anterior tuvo mucha aceptación, de verdad muchísimas gracias por las reviews, estoy muy agradecida. :D

Espero subir la actualización pronto, me estoy quemando la cabeza escribiendo esto. xD Tengo las ideas pero narrar me cuesta un poco. :c

Espero les guste este capítulo y dejen reviews, siempre son bienvenidas. :D

aprovecho para invitarlos a leer "Encadenada a ti" actualizo mañana. :D

¡Saludos!

Leslie H.