Hola~ Vengo a dejar una linda actualización 8D

Ahora respondiendo reviews:

viri-chamn: Estoy muy feliz que te haya gustado la nueva versión de la historia. Gracias por seguirla x3

agedeon9: Eso es bueno porque aquí traigo el segundo capítulo 8D.

Gracias por leer y comentar~.


EL MANIFIESTO DE HARU

CAPÍTULO 02: VENGANZA

REMAKE


CIUDAD DE KYOTO - JAPÓN

01 DE ABRIL

10:27 P.M.

(Noche en que Haru descubre la verdad)

Ah… Nada interesante. – Dijo un chico de cabello marrón que observaba aburrido la pantalla de su laptop.

Al ver que no había pasado nada en horas se disponía a dormirse, ya que al día siguiente tendría que ir a comprar suministros para sobrevivir el siguiente mes sin tener que salir a la calle. Realmente detestaba salir al exterior cuando podía quedarse tranquilo y seguro en su departamento sin que nadie lo molestara. Pero al levantarse de la silla un pitido llenó sus oídos haciéndolo regresar su atención de nuevo a la brillante pantalla.

El origen de la señal venía de una ciudad llamada Namimori en Tokyo.

Tal vez solo es la actividad de la mafia… - Dijo el joven descartando alguna alarma innecesaria. Sabía de antemano que la mafia que operaba en esas áreas no era otra más que la del Décimo Vongola. Aunque al acercarse para cerciorarse de las propiedades de dicha señal, se dio cuenta de que se trataba de algo más que Vongola.

¡No puede ser! – Gritó él bastante eufórico como para despertar a todos los habitantes de su edificio. Debía comenzar a empacar lo más rápido posible todo lo necesario, se iría a primera hora para Tokyo.

Después de 14 años… - Dijo él mientras sacaba su maleta del guardarropas.

02 DE ABRIL

CIUDAD DE NANIMORI

PARQUE

6:38 A.M.

¿Qué se supone que ella iba a hacer con seis cadáveres en medio de un parque?

Haru no tenía la más mínima idea.

Tampoco quería llamar a Tsuna porque todavía seguía enojada. Sus ansias asesinas aún estaban a flor de piel, así que para evitar que el número de cuerpos aumentara, debía abstenerse de recurrir a aquel individuo. Adicionalmente el dolor de cabeza no mejoraba para nada su "buen" humor, era probable que esa dolencia estuviera relacionada con la herida que tenía en ese lugar. Recordaba haberse golpeado antes de caer inconsciente, así que más o menos se figuraba la causa.

"Lo mejor es que los esconda…"– Pensó la joven al no ver otra opción.

En el pasado tal vez hubiera entrado en pánico y empezado a correr en círculos, pero al estar demasiado tiempo conviviendo con la mafia, Haru había comenzado a ver estas algo "normales". Siempre habían cuerpos aquí y cuerpos allá, demostrándole a cada rato que su decisión de seguir a Tsuna había sido una elección que la hacía caminar por el sendero de la muerte a diario. Por eso había optado por mantener la calma en esos momentos en el que hubiera un cadáver o un tiroteo cerca de ella.

Era lo menos que podía hacer para no incomodar a los demás y llenarlos de preocupación.

Aunque ahora veía que todas estas molestias habían sido por nada.

El que ella estuviera caminando de manos agarradas con la muerte era algo que había sido decidido por Tsuna y Kyoko en el instante en que el Vongola le había pedido salir con él. Ella fue la única tonta que creyó que él por fin se había enamorado de ella. Comenzaba a ver que Gokudera estaba en lo cierto al llamarla 'mujer estúpida'.

Se lo merecía con todas las de la ley.

Era una estúpida.

Sus lágrimas rodearon sus mejillas con amargura una vez más, cayendo algunas en la ropa del pandillero que ahora arrastraba desde los hombros con sus raspadas manos.

Crack…

El sonido de una rama siendo partida en dos por un zapato le hizo alzar la vista, revelando su rostro lloroso a la última persona que hubiera deseado ver después de Sawada Tsunayoshi.

Unos ojos filosos y azules acuchillaron inmediatamente con frialdad los suyos.

¿Hi-Hibari-san? – Dijo ella en un hilo de voz totalmente azul por la aparición de aquel hombre.

Iba a ser mordida hasta la muerte por perturbar la paz de Nanimori.

Silencio.

"Di algo…" – Haru se quedó un buen rato en esa posición mientras esperaba que Hibari dijera algo más además de solo estar viendo todo el escenario.

"Hay seis cadáveres, una chaqueta ensangrentada y ella…" – Hibari suspiró interiormente con cansancio que no demostró en su rostro.

Herbívora… - Hibari sacó sus tonfas.

¡Hi-Hibari-san! ¡Haru no sabe nada de este asunto! ¡Todo estaba así cuando ella despertó! ¡No mate a Haru!– Chillo con más lágrimas en los ojos por el terror que representaba estar cerca del pelinegro que no se veía nada feliz por el panorama que estaba frente a él.

Haru se pegó al árbol más cercano buscando así obtener mágicamente poderes de X-men que pudieran hacerla traspasar el árbol para esconderse en este. Por supuesto, eso no iba a pasar, lo más que lograría sería parecer más anormal de lo que ya era para los ojos de Hibari o al menos eso pensaba él desde su perspectiva en estos momentos.

Por ahora la perdonaría para que dejara de llorar como si ya la estuviera estrangulando, pero se paró en seco al ver el anillo en su mano derecha y la herida en su frente.

Kusakabe necesito que te deshagas de seis cadáveres. Están en el parque que está junto a ese parvulario. – Hibari ordenó a través de su celular a su subordinado para que ejecutara su mandato más rápido de lo que cantaba un gallo. Pronto habría transeúntes paseando por el parque y si por mala suerte descubrían aquellos cuerpos, tendría bastantes problemas, porque era capaz de silenciar a la policía de una forma poco agradable.

Estaba ahorrándole un mal rato a la policía por así decirlo.

Debían estar agradecidos con las circunstancias.

Ahora herbívora, tú… - Hibari volvió su vista al lugar donde se suponía que aún debía estar Haru, pero esta no se hallaba cerca. Había aprovechado para escapar mientras él hablaba con Kusakabe.

Le daría un castigo ejemplar cuando la encontrara por haberse atrevido a huir de esa forma de él.

Nadie escapaba de Hibari Kyouya.

DEPARTAMENTO DE HARU

8:05 A.M.

Toc.

Toc.

Toc.

Kyoko ya se estaba cansando de tocar la puerta del departamento de su "amiga".

Ese día a ella se le había antojado salir de compras con Haru, porque no tenía nada que hacer y además estaba algo aburrida. Esperaba que Haru la entretuviera con sus conversaciones raras mientras se imaginaba su cara de sorpresa por la noticia de ella que se iba a casar con su supuesto novio en caso de que se enteraba.

Esta era una especie de satisfacción que había descubierto que tenía al engañar a Haru en los últimos tres meses y que llenaba sus pesados días en que vivía en las sombras esperando el momento para salir de ahí.

¿Haru-chan, estás ahí? – Dijo Kyoko alzando un poco la voz.

Oh, niña, eres tú. – Saludó la casera de Haru caminando hasta la puerta de su inquilina.

Sra. Casera. ¿Cómo está? – Saludó amigablemente Kyoko.

Muy bien. ¿Buscas a Haru-san, verdad? Ayer vi que salió pero no la escuché volver. Quizás no esté aquí. – Explicó la casera con una sonrisa.

¿De verdad? ¿Y a qué hora fue eso? – Preguntó la chica.

Creo que eran como las 8 o 9. No estoy segura. La vi desde el balcón. – Dijo la señora.

Entiendo. Así que no volvió. Debe ser que se quedó en casa de una amiga. La llamaré más tarde. Gracias~. – Se despidió con dulzura reanudando su marcha hacia su auto.

En cierta forma Sasagawa Kyoko no estaba muy feliz con la información que la casera de Haru le acababa de suministrar.

Sentía un mal presentimiento venir de todo eso.

La hora en que Haru había salido a la calle concordaba con la que ella había estado con Tsuna.

¿Sería posible que por casualidad los hubiera visto?

No.

Era imposible.

00000KYOKO00000

¿Kyoko-chan…? No, Kyoko. – Se corrigió ella misma recordando que ahora detestaba a su ex-amiga. Menos mal no había entrado corriendo al edificio, si no se hubiera encontrado con Kyoko y no hubiera sabido como disimular su enojo. Lo que menos que quería era involucrarse en situaciones incomodas en que ella no podría usar su máscara de felicidad cuando estaba triste.

Además algo le decía en su interior que no debía acercase a Kyoko.

¿Podía llamarle el instinto Haru-Haru tal vez?

No estaba segura.

Es mejor que Haru tome un baño. Luego hará algo para agradecer la ayuda de Hibari-san. – Dijo hablando en tercera persona como siempre. Eso la tranquilizaba hasta el punto de no sentirse tan sola sin saber qué hacer en un momento determinado. También mantenía su personalidad alegre a flote casi en todo tipo de situaciones.

Aun así no le alegraba como siempre.

No totalmente.

La incertidumbre de lo que haría la consumía.

Ya no pienses Haru. – Se dijo para comenzar a subir las escaleras en dirección a su departamento. Ella tendría que evadir a la casera y entrar silenciosamente porque no quería que la vieran con las fachas que cargaba. Su herida en la cabeza no dejaba de sangrar y necesitaba aspirinas o si no comenzaría a sentirse de más mal humor.

00000HARU00000

ESTACIÓN DE POLÍCIA

Señora cálmese. No podemos empezar una búsqueda hasta que haya pasado un día completo. – Dijo Travis.

¡¿Por qué?! ¡Mi hijo no vino en toda una noche! ¡Debe haber sido secuestrado o algo! – Dijo la mujer molesta.

No puedo hacer nada. Esas son las medidas impuestas en la estación, además solo soy un cadete, incluso aunque quisiera ordenar una búsqueda los altos mandos me dirían lo mismo que le estoy diciendo a usted. – Contestó el joven de cabellos negros que no pasaba de veinte años.

¡Policías ineptos! ¡Esperaré que hayan pasado las veinticuatro horas pero si mi hijo muere en ese tiempo, será por su culpa! – Le gritó ella dejándole la foto de su hijo y su número en caso de que fuera encontrado antes de que ella volviera.

Él estaba acostumbrado a escuchar este tipo de cosas todo el tiempo, pero incluso hasta para él le sonaba extraño que ya fuera la décima persona ese mes. De todas formas, él solo era un simple policía y su trabajo no consistía en encontrar personas desaparecidas. Él solo tenía que atrapar a los sujetos malos y esperar que estos no lo mataran en el proceso. Aunque ahora mismo le competía la labor de ser administrativo que era menos riesgoso.

Al que le tocaba esta obligación de investigación era a un detective que no era él.

No obstante, para la desgracia de todas estas personas, el detective encargado estaba de vacaciones y su supuesto suplente se había lesionado la semana anterior, así que si había posibilidades para que alguien hiciera algo, estas ya se habían esfumado.

Pero ese no era su problema.

No tenía sentido que pensara en estas cosas, pero no había nada que hacer de cualquier modo.

La estación podía ser muy aburrida en la mañana.

Bien, espero que Chikane-san regrese pronto. Tiene demasiado trabajo pendiente. – Puso los papeles del desaparecido en una bandeja con un par de notas para que cuando uno de sus superiores lo leyera, cualquiera que apareciera primero, no estuviera tan perdido.

Viendo la foto del joven más reciente, más pensamientos brotaron en la mente de Travis…

Si él se basaba en las cosas que veía en las películas de detectives, siempre los desaparecidos o las víctimas de asesinato debían tener cosas en común para que alguien saliera y dijera que todos los sucesos estaban conectados.

Chikane-san era uno de esos que le gustaba decir ese tipo de cosas cuando se quedaba estancado en un caso.

Volviendo al asunto…

Travis estaba seguro que esta no sería la explicación en esta ocasión, había visto las fotos y los documentos de los diez desaparecidos solo por aburrimiento dándose cuenta de que no había nada en común entre ellos.

Tal vez lo único relevante sería que todos habían desaparecido durante la noche según los testimonios dejados en la estación. Pero los grandes crímenes siempre sucedían en la noche.

Los delitos en general para ser exactos.

Así que no servía de nada pensar el asunto profundamente cuando lo único obvio era que los ciudadanos debían tener cuidado en la noche.

Ya que podían ser las siguientes víctimas.

00000TRAVIS00000

EDIFICIO DE OPERACIONES VONGOLA

9:03 A.M.

Tch… - Gokudera maldijo por lo bajo con un chasquido mientras caminaba por el pasillo del recinto Vongola.

Tenía muchas cosas que pensar debido a que ahora estaba encargado de organizar toda la ceremonia de la mafia que se daría en un mes. Era una reunión en que las diferentes familias de la mafia alivianaban asperezas conviviendo y relacionándose para forjar lazos que evitarían derramamientos de sangre innecesarios. Esta tradición exigía que esta convención se diera cada diez años. Por esta razón, Gokudera andaba más estresado que de costumbre porque era bastante trabajo para una sola persona, aunque él era la mano derecha del Décimo, no había nada que él no pudiera hacer.

El único consuelo que tenía podía ser que no debía encargarse de ninguna misión en ese mes.

Sin embargo eso no era lo que lo tenía súper estresado en ese momento.

Había algo más que hacía que la Reunión de las Mafias pareciera algo sin importancia en comparación.

Y eso era el reciente comportamiento del Décimo.

Gokudera Hayato podía ser bastante lerdo en el tema de las relaciones entre un hombre y una mujer, la seducción, el amor y todas las cosas raras que a veces decía Shamal cuando quería avergonzarlo solo para entretenerse. No obstante, no era tan idiota como para no darse cuenta desde antes que el Décimo le gustaba Sasagawa Kyoko. Tal vez tardo más años de los que debía, pero al fin al cabo se había dado por enterado de la situación.

Por esta razón, le llegó como un balde de agua fría que Tsuna se enredara en una relación con la mujer estúpida que no era nadie más que Miura Haru tan repentinamente. Y no contento con sorprenderlo con semejante decisión, anuncia después de tres meses de noviazgo con Haru que se va a casar con Sasagawa Kyoko cuando aún sigue con la Miura. No es que él la defendiera, pero siempre había hablado con Haru y sabía que a pesar que ella podía ser infantil y ruidosa, ella no se merecía ese trato.

Más viniendo de su "mejor amiga".

Era algo demasiado bajo y ruin que le costaba creer que fuera una acción ejecutada por Tsuna y Kyoko.

El sentimiento de culpabilidad al no decir nada le estaba asesinando.

Necesitaba hablar con Haru y contarle toda la verdad.

Con esos pensamientos rondando por su mente, Gokudera Hayato por estar distraído se chocó de frente con Sasagawa Kyoko.

¡Tú…! ¿Eh? ¿Sasagawa? Lo siento. Estaba distraído. – Dijo Gokudera cuidando su tono de voz mientras extendía su mano hacia ella para ayudarla a levantarse.

No pasa nada. – Ella tomó la mano de él y este sintió una extraña presión en el ambiente al instante.

¿Está Tsu-kun? – El ambiente volvió a la normalidad cuando ella hizo esa pregunta con una sonrisa.

¿Había sido imaginación de él?

¿Eh? Si, está en su oficina. – Contestó aun sudando frío.

Oh, gracias. Nos vemos después, Gokudera-kun. – Dijo ella con dulzura desapareciendo por el pasillo.

¿Qué diablos había sido eso?

Se preguntaba Gokudera con temor.

Algo estaba muy mal.

La urgencia de hablar con Haru crecía en su interior para su propia sorpresa.

Nunca en la vida había deseado hablar tanto con aquella mujer.

00000GOKUDERA00000

¡Hola, Tsu-kun! – Saludó Kyoko desde la puerta entre tanto la cerraba detrás de ella.

Hola, Kyoko-chan. ¿Qué te trae por aquí? – Tsuna levantó la vista de sus papeles para sonreírle a Kyoko.

Era para ver como estabas y también para decirte que no encuentro a Haru-chan. Estoy algo preocupada por ella. ¿Sabes? La he estado llamando toda la mañana. ¿Te ha llamado a ti? – Preguntó Kyoko.

No. Es raro… - Tsuna se extrañó, no había recibido su llamada usual de buenos días de Haru.

Tal vez esté enojada porque no salí con ella. ¿No crees? – Dijo Tsuna pensativo.

Pero la casera dijo que salió ayer en la noche y no la vio volver. – Contestó Kyoko sorprendiendo a Tsuna.

Eso me da mala señal. Le pediré a Gokudera-kun que vaya a ver si todo está bien. – Sentenció Tsuna.

Hablando de Gokudera-kun. – Dijo ella acercándose a Tsuna.

Me parece que nos quiere separar. Piensa que lo nuestro es algo ruin. – Kyoko se sentó en el regazo de Tsuna.

¿De verdad…? – Tsuna se tensó al sentir a la delicada mujer sobre él.

Creo que lo mejor es deshacerse de él. Puede voltear a la familia contra ti. – Kyoko tomó el rostro de Tsuna para que la mirara a los ojos.

Sus ojos miel le brindaban una satisfacción que no le permitían mirar hacia otra parte.

No podía negarle nada a ella.

Si piensas que es lo mejor. Así será. – Dijo él casi como un sirviente a su amo.

Gracias, Tsu-kun~. – Ella lo besó como recompensa a su obediencia.

00000TSUNA00000

Ah, mucho mejor~. – Haru salió de la ducha envuelta en su toalla y prosiguió a ponerse la ropa.

Se sentía un poco revitalizada.

Es hora de curar la herida de Haru. – Ella tomó el botiquín y examinó su herida en la cabeza que ya era un moretón con rastros de sangre. Al tocar la herida esta comenzó a sangrar de nuevo dándole un aspecto extraño a su rostro en el espejo. Se quedó mirando el líquido rojo un buen rato con una cierta inquietud naciendo de nuevo en ella.

Sangre.

La cabeza de Haru comenzó a dolerle.

Sangre.

Su mente enviaba imágenes de un salón oscuro que solo era iluminado por los relámpagos en una noche de tormenta.

¿Qué eran esas imágenes?

¿Eran de alguna película que había esto antes?

"¡Monic!" – Una voz en esas escenas llamaba insistentemente a esa persona. Haru se tambaleó en su lugar hasta que su cuerpo fue incapaz de mantenerse a sí mismo y se desplomó.

En la caída, unas manos sostuvieron su cuerpo evitando así un fuerte golpe del cual se quejaría después.

Te dije que nadie escapa de Hibari Kyouya, herbívora. – Dijo Hibari tocando la herida de Haru.

Había conseguido llegar a ella primero antes que cualquier persona.

Ahora solo tenía que esconderla.

Hibari la envolvió en un gran abrigo negro que encontró en un sillón y se la llevó del departamento en silencio, cuidando que nadie los viera salir. Lo menos que necesitaba eran testigos que dijeran que había secuestrado a Miura Haru. Aunque él no la estaba secuestrando, lo que estaba haciendo era simplemente ponerla bajo cuidado extremo y cauteloso en contra de su inútil voluntad de herbívora.

Tan solo eso.

00000HIBARI00000

PARQUE DONDE ANTERIORMENTE DESPERTÓ HARU

12:29 P.M.

Estoy seguro que las coordenadas señalaban este lugar… - El chico que había viajado desde Tokyo ahora buscaba con unos aparatos extraños algo que pudiera guiarlo hacia el objetivo que lo había traído hasta ahí.

Uno de los dispositivos comenzó a reaccionar con varias manchas que estaban en el suelo del parque. Al percatarse que estaban frescas optó por guiar el aparato hacia ese lugar notando una reacción. Por ello, él tomó una muestra y la introdujo en una maquina portable que cargaba en su mochila.

Luego de esperar unos minutos, los resultados junto con la ubicación vinieron a él a través de una pantalla.

Templo Nanimori. – El buscador señalaba ese sitio.

00000NANIMORI00000

EN LA NOCHE…

DEPARTAMENTO DE HARU

9:21 P.M.

La primera cosa que Gokudera Hayato le diría a Haru sería que le debía una cajeta completa de cigarrillos que había fumado durante una hora mientras la esperaba.

¿Dónde demonios podía estar a estas horas?

¿De compras?

¿Haciendo un cosplay ridículo en Akihabara?

¿Qué podía tener tan entretenida a Haru para que no llegara a su casa?

Su instinto le decía que había algo raro en su ausencia.

El último… - Gokudera encendió el cigarrillo que estaba abandonado en la caja en donde había estado contenido segundos atrás.

Esperaría solamente diez minutos más.

¿Eh? ¿Ya llegó? – Él vio que la luz del departamento de Haru encenderse.

Gokudera no había visto a la chica pasar en frente de él, ya que para llegar al segundo piso tenía que caminar por esa acera en donde había estado esperando todo ese tiempo.

Sin profundizar más en sus dudas, él subió corriendo las escaleras y tocó la puerta de la entrada con molestia descubriendo que esta estaba abierta.

¿Haru…? – Entró al departamento que ahora se encontraba nuevamente a oscuras haciéndolo sentir miedo. Gokudera tocó instintivamente las cajas que estaban en su cinturón debajo de su saco negro. Todo el ambiente estaba como si algo le fuera a saltar en cualquier momento. Y no fue hasta que un largo cabello, que no pudo deducir su color, se topó con su cara indicándole que esa idea era la más probable que ocurriera ahora.

¿Qué rayos…? – Al decir eso unas manos largas lo agarraron desde el techo y lo estrellaron contra una pared que lo hizo vomitar sangre. Rápidamente levantó la vista para encarar a su enemigo pero no había nadie ahí. Aunque no lo veía, su instinto gritaba que había algo acechándolo en la oscuridad por el miedo que en sí mismo detectaba. Las gotas de algo húmedo que empezaron a caer sobre él le dieron la ubicación de su atacante haciéndolo mirar hacia arriba.

Lo que vio le heló la sangre con solo un vistazo a tal punto que si Uri no hubiera aparecido ya transformado y lo hubiera tomado con el hocico para escapar por la ventana, Gokudera hubiera sufrido un ataque cardiaco por la impresión.

EN ALGÚN LUGAR CERCANO A UN RÍO

UNA MEDIA HORA DESPUÉS

A pesar de que había sido una huida magistral por parte de Uri, el aterrizaje no había beneficiado en nada a Gokudera. El cuerpo le dolía como nunca, pero al menos aún estaba en una sola pieza. Lo que sea que le había atacado lo quería muerto, así que si ahora tenía un par de huesos rotos y quizás algunas heridas internas, él debía de estar contento de haber escapado sin nada más dañado. Aun podía llegar caminando con su pierna derecha y espalda herida a un hospital cercano si resistía lo suficiente.

Entonces sintió que alguien más estaba cerca y se puso en guardia.

Ah… Eres tú, cabeza de césped. – Dijo al ver que el hermano mayor de Kyoko caminaba hacia él.

Sasagawa Ryohei.

Gokudera. – Dijo Ryohei con tono frío.

Qué bueno que apareces. Hay que decirle al Décimo que había un monstruo en el departamento de Haru. Ella podría estar en-… - No terminó de dar su explicación porque sintió algo atravesando su pecho seguido de un líquido tibio que bajaba por su abdomen.

¡Maldito…! ¿Qu-Qué demonios haces…? – Gokudera tapó la herida de bala que acababa de recibir.

Esto es por mi hermana. ¿Cómo te atreves a abusar de mi hermana, sucio cerdo? – Dijo el boxeador con mirada fría mientras guardaba el arma.

¡¿Q-Qué?! ¡Debes estar bromeando! – Gritó Gokudera sin entender cómo era posible que creyera semejante estupidez.

Si, lo hago de esta forma. Creerán que moriste por una bala perdida o algo. No me culparán a mí ni a nadie de Vongola. – Dijo Ryohei en un susurro.

¿Estás loco…? – Gokudera comenzó a alejarse al ver que se acercaba con una mirada que le decía que era mejor que huyera, pero Ryohei fue más rápido y lo tomó por el cuello.

Las gotas de sangre caían unas detrás de otras como huyendo del cuerpo de la mano derecha del Décimo al ser levantado para recibir una paliza.

00000GOKUDERA00000

Ah, estos mapas cada vez los hacen más pésimos. No puedo encontrar el templo Nanimori. ¿Debería preguntarle a alguien? – El chico que había venido Kyoto seguía buscando el templo.

Tal vez debía dar vuelta en esa esquina. – Dijo él sintiendo de repente el olor a sangre.

Bajó la mirada y se encontró con rastros de sangre.

Una persona normal hubiera corrido a llamar a la policía o tal vez huido al sentir que podía haber peligro más adelante.

Pero no…

Mazzei Mino era diferente.

Él estaba acostumbrado a ver sangre.

Por supuesto eso no significaba que le gustara estar en peligro.

Veamos… ¿Será alguna pelea de la mafia? – Dijo con una sonrisa mientras apresuraba el paso.

Siempre le gustaba estar al tanto de lo que estaba pasando a su alrededor, aun cuando eso lo tachara como fisgón.

00000MINO00000

Este es el castigo que te mereces. – Ryohei tenía agarrado del cuello a Gokudera quien no tenía nada más que las frías aguas de un río muy profundo bajo sus pies. Y por si no fuera poco, una muy pesada roca estaba atada a sus pies.

Jajaja… E-Eres un idiota. ¿Abusar? Imbécil. – Gokudera escupió sus palabras con burla.

Él sería la última persona que quisiera poner sus manos en Kyoko.

Mucho menos después de saber lo que le estaba haciendo a Haru.

Primero tocaría a un cactus.

Ah…

Ya lo entendía.

Ryohei estaba haciendo todo por una mentira de Kyoko.

¿Pero por qué…?

¿Se había dado cuenta de que él quería hablar con Haru?

¿Kyoko acaso sabía lo que pensaba él?

Tantas preguntas asolaban los últimos momentos de lucidez de un sangrante Gokudera.

Adiós… - Ryohei soltó a Gokudera hacia las profundas aguas.

Gokudera al sentir la fría agua luchó por soltarse sin poder conseguirlo.

Su cuerpo se resentía por la agonía.

¿Iba a morir de esta forma…?

Al no poder luchar más por el cansancio, Gokudera solo se dejó llevar por la corriente.

Ryohei al ver que su trabajo estaba listo solo se arregló su corbata y se fue por donde había venido.


DEATH GOD RAVEN~ :3