Aqui vengo con otro capitulo :)
disculpen por demorar tanto en actualizar, no estaba segura si continuar, pero me dije a mi misma que no podía ser tan perra aunque solo tuviera 2 rewie del fanfic, igual todo vale! y este 2° capitulo es por esos comentarios :D GreenEyesSpn y ariam18, de verdad lo siento chicos(as?) espero que este los suficientemente bueno para enmendar mi error :D!
ah! y correji el error je-je se me chispoteó.
ahora...
Capítulo 2: "El despertar a la verdad"
Abrió lentamente los ojos, se sentía somnoliento. Estaba en una playa, tendido sobre la arena, bañado por los cálidos rayos de sol que al parecer habían secado su vestimenta. A su lado vio borrosamente un cuerpo y al incorporase, con una calma que hace mucho no le sostenía, cayó en cuenta de que era sujetado del brazo por una mano. Puso su mano en la mejilla de quien estaba a su costado y le volteó la cabeza para verle el rostro. Piel lisa, surcada por algunas pecas, nariz respingada, unos labios entreabiertos y muy rollizos... lo sabía, sus sospechas eran ciertas... unas gruesas lágrimas de felicidad recorrieron sus pómulos hasta desprenderse desde su barbilla... era Dean.
Se abrazó a él depositando su cabeza en el pecho de su hermano, escuchaba jubiloso el palpitar tranquilo de su corazón, mientras volvían a su mente fragmentos de lo ocurrido. Había sentido tanto miedo, pero solamente era Dean y además ahora las aguas eran tan cristalinas.
El cuerpo se removió bajo el suyo, por lo que se incorporó sentándose sobre la arena. Dean estaba despertando, enfocó la mirada sobre su hermano menor y rápidamente, con una gran sonrisa, se levantó y le abrazó con todas sus fuerzas.
-sammy...-le llamó al tiempo que se separaban- por fin te he alcanzado.
- ¿estoy... estoy soñando?...
- más o menos...- sonrió de medio lado, gesto tan anhelado por su hermano, a quien se le humedecieron los ojos.
- ¿dónde estamos? – preguntó mirando al rededor- estoy confundido...
- ya lo sé, sammy- le golpeó suavemente la espalda un par de veces – este es el lugar que cree para hacer esta prisión un poco más llevadera.
- ¿prisión? entonces morí y estamos en el infierno... ¡ay, Dios! ¡Dean, cómo lamento haber muerto tan pronto! –exclamó un alterado Sam.
El otro Winchester rió con burla.
- ya cálmate, Sam. No estás muerto.
- ¿y tú? – preguntó con una opresión en el pecho y algo de temor hacia la respuesta.
- no lo sé, supongo que sí. Tú estás dormido, pero tu alma está aquí conmigo. Te he estado llamando en tus sueños...
- el acantilado... –recordó el menor.
- exacto. Tu sueño fue una reacción a la barrera que pusieron los ángeles para que nadie me encuentre, ni siquiera los perros del infierno.
Una punzada en el corazón sintió al recordar la muerte de su hermano.
- Un ángel me trajo aquí desde las puertas del infierno, no sé cómo, ni quién era, sólo vi una luz blanquecina en la oscuridad y unas alas como de pájaro. Me dijo que era una pieza importante de algo, que debía esperar hasta el momento indicado y me dejó aquí.
- definitivamente debo estar soñando...
Dean le iba a reprochar el que no le creyera, mas Sam continuó hablando, sorprendiéndolo con un semblante triste que le estrujó el corazón.
-pero no importa, al menos estás aquí... –un "conmigo" se le perdió en la garganta.
El mayor le pasó un brazo por los hombros y lo acercó a él, a lo cual el otro reaccionó escondiendo su rostro en el cuello de su hermano.
- sammy, me ha costado tanto poder llegar a ti. Debías caer al agua y entonces yo te atraparía, pero eras muy terco y no te lanzabas desde el acantilado, esas aguas turbias eran un espejismo de la barrera que me mantiene alejado de todo. Por otra parte, me alegra que me costara tanto hacer que te lanzaras, eso prueba que pretendías cumplir mi petición de seguir viviendo. En el otro mundo lanzarse hubiese sido un suicidio... La vez anterior casi lo logro, pero la barrera te hizo despertar antes...
- ya estaba empezando a odiar tener que dormir.
- pero como dicen: el que la sigue, la consigue- rió suavemente.
Un cómodo silencio se instaló entre ellos, interrumpido sólo por las perezosas olitas de la playa.
- quiero que vuelvas a vivir –dijo Sam, cortando el silencio y encarándolo decidido.
- no sé cómo hacerlo. Ni siquiera sé donde estoy.
- Bien, partamos por ahí. Pensemos... por lo que sabemos, no estás en el infierno.
- ¡gracias a Castiel por eso!-sonrió aliviado.
- ¿Castiel?
-creo que es el nombre del ángel que me rescató. A veces puedo oír algunos de sus murmullos debido al toque que dejó en mi alma cuando me trajo aquí.
- oh... bueno... sigamos...
Dean vio confundido como Sam se quedó callado, perdido en sus pensamientos, luego de decir aquello. Iba a preguntarle qué pasaba cuando su hermano retomó la palabra.
- al parecer... tienes una conexión como... especial... con él...
El mayor lo miró extrañado, no estrictamente debido a las palabras que había dicho, sino a lo que éstas, en conjunto con su tono de voz y su expresión, demostraban.
- sammy –le llamó con tono pícaro- no me digas que estás ce-lo-so.
- ¡claro que no, tonto!-exclamó un Sam sonrojado hasta las orejas.
-sammy, no tienes por qué ponerte celoso de nuestra conexión "especial" –remarcó esta palabra con satisfacción al ver cómo a su hermano le hervía más la sangre.
- idiota...
Dean le pasó un brazo por la espalda acercándolo hasta pegarlo a sí mismo y le sostuvo la barbilla con la otra mano, levantándosela para verlo al rostro. Aquello lo hizo sin meditar un segundo, planeando simplemente molestar un rato a su hermano, sin embargo, con ese gesto una atmósfera extraña se instaló entre ellos. El menor miraba sorprendido al otro, reteniendo la respiración y con un sonrojo demasiado evidente, escena que junto a la cercanía de ambos cuerpos produjo, en el de ojos verdes, un peligroso escalofrío que le recorrió la espalda hasta alojarse en sus riñones. Era extraño, pero siempre sucedía entre ellos, había un límite de distancia imaginario entre sus cuerpos que, si era sobrepasado, daba paso a estas situaciones, provocadas por una atracción inevitable que los iba uniendo, parecido a dos imanes acercados por sus polos opuestos. Hay una distancia a la cual la atracción entre los imanes no existe, pero si se acercan peligrosamente, es irremediable que se atraigan hasta unirse y eso estaba ocurriendo. Dean acercó su rostro a Sam quien le siguió en la acción, los dos cerraron sus ojos y juntaron sus labios. Ese sólo contacto era tan excitante para ambos, pero eso no quería decir que fuera suficiente. El mayor abrió levemente la boca, para lamer el labio inferior de su hermano quien también abrió la suya para dejar pasar la lengua de Dean. Cuando ambas se encontraron los dos dieron un suspiro de placer e iniciaron un beso que reflejaba más pasión y necesidad de lo que ellos mismos hubiesen pretendido mostrar. Pero lamentablemente, en un punto, los reflejos de la falta de aire, les hizo detener el beso.
Los dos se miraban a los ojos, estaban sonrojados y respiraban aceleradamente, aunque en realidad no consumían aire, pues allí no había materia, sin embargo, la costumbre impuesta por el cuerpo al alma era más fuerte.
- ¿que fue eso? –preguntó un atónito Sam.
- ni idea... pero... me gustó... –dijo sonriendo de medio lado, sin preocuparse demasiado.
- y a mí... te quiero, Dean –le dijo mientras juntaba sus frentes.
- no me hagas decirlo... – sonrió mientras volvía a juntar sus labios.
A ninguno le preocupó demasiado el que fueran hermanos, allí eran sólo dos almas compartiendo un sentimiento de amor, donde las condiciones no los alcanzaban.
Continuará...
Terminó super tierno este capi ¿no?... jaja! Logré meter el beso y salió tan natural XD!
una cosa, debido a que estoy un pelin ocupada con la u la actualizacion no sera semanal... tratare que si lo sea quincenal, de todas formas no es un fanfic lago.
see ya!
