La Explosión de un Viejo Caldero

Neville no sabe lo que ha pasado, tan solo había cerrado los ojos muy fuerte sintiendo un par de brazos tomarle por las axilas y otras manos tomarlo de los tobillos para llevarse cargando. Era quizás la explosión más fuerte de su vida, tan sonante que escuchaba un zumbido peligroso en sus oídos para caer en un profundo sueño no sin antes en pensar con preocupación y opresión en el pecho, en su amiga castaña. Mientras Hermione busca la forma de disipar el humo, lentamente ahogándose con este mismo. De un color negro que al inhalarlo y escupirlo en su más puro estado se volvía de un color azul rojizo, y por su mente paso la absurda idea de que eso le estaba chupando la vida…

Se desabotono la blusa escolar con urgencia para así cubrirse la boca y la nariz que de pronto le habían empezado a arder. Inhalo y exhalo un par de veces el perfume dulzón que se colocaba en las mañana para continuar con su labor de arreglar su error, tan solo recordaba que Neville le había preguntado que ingrediente echar en su poción y ella distraída como se le estaba haciendo costumbre prácticamente le ordeno que lanzara a su caldero colmillos de serpiente al igual que ella. Una doble explosión que había hecho desmayar a Malfoy, Ronald, Neville y unas cuantas chicas; volvió a colocarse la tela de la blusa en la nariz acuclillándose sin temor a que la falda se le levantara.

De nuevo estaba pensando en lo que hacía tres y medio días había pasado y no la dejaba en paz, el ambiente del aula de pociones le olía irremediablemente a calderos viejos. Y ahora que aquellos calderos de peltre habían explotado esparciéndose en el aire por la desintegración que tuvieron por consecuencia no podía evitar en pensar en los otros aromas, para calmarse y alejar el pensamiento de muerte que le rondaba cada vez que respiraba y el humo azul rojizo salía de su boca y fosas nasales. Pronto se sintió débil perdiendo la capacidad de sostenerse en sus puntillas para así irse de bruces contra el suelo tosiendo frenéticamente, viendo el humo emanar de ella.

¡Cierren la puta puerta, el gas es tóxico!―

Estaba casi segura de que era la chillona y devastadora voz de Lavander, quintándole de nuevo algo que le gustaba. Escucho el azotar de la puerta, sintiendo la muerte lenta de sus pulmones. Comenzó a cerrar los ojos olvidando la magia que podía invocar con ayuda de su varita, pero ahora su mente estaba en blanco y lo único que podía hacer era inhalar el aroma de un viejo caldero que derramaba agua o algún líquido caliente. Recobró el aliento cuando sintió un par de dedos hundírsele en los huecos de sus costillas, estaba asustada y lo único que podía ver era aquel asqueroso humo negro además de una silueta a sus espaldas. Se sintió más estúpida al pensar que era la muerte, por aquel porte viril y altivo sin embargo cuando aquella silueta le estrecho contra su pecho y la cargo de forma fácil supo que era su perdición…

Soñó con calderos, pociones de los colores más llamativos y un hombre que bailaba con ella al compás de una canción dulce y romántica. Estaba encantada cuando la pieza acabo y el altivo hombre sin rostro pero de cabellos negros le arrojo a un sillón, soltando su aliento tibio de aroma a caldero en su rostro para depositar un beso en su frente y hacerla despertar…

Inconscientemente se llevo una mano a la frente, sintiendo una calidez extraña por donde tocaba. Su cuerpo dolía y no sentía su mente trabajar con normalidad, recuerdos golpeaban con violencia su cráneo como taladros. Hermione abrió los ojos descubriendo a los poderosos rayos del sol tratando de matar a sus irises caramelo, apretó los parpados y volvió a abrirlos. Estaba en la enfermería cubierta con una túnica negra larga y ancha, tan cálida que la impulsaba a volver a dormir; la jalo un poco curiosa de porque la tenía sin embargo reparo en algo.

―No había sábanas limpias, los elfos aún no las han traído. ―La castaña se giro con lentitud sintiendo cada sílaba acariciar su espalda en un escalofrío.

―P-Profesor…― El hombre cerró los ojos con una expresión de alivio que con ilusiones Hermione malinterpreto como una alegría al verla bien. O solo verla…

―Granger…― Pronuncio el hombre con sarcasmo y una de sus anchas pero finas cejas arqueada.

―¿Q-Qué paso?― Hermione recordaba que Poppy debía de estar aun en San Mungo pues Snape estaba a cargo de la enfermería probando que en Hogwarts los alumnos podían evitar tener accidentes del solo saber que él estaría allí.

―Usted, niña tonta le dijo al inútil de Longbottom que debían de echar colmillos de serpiente al caldero. Ambos generaron quizás la explosión más peligrosa en esa aula, estúpidos Gryffindor…― Severus estaba notablemente irritado, no por el hecho de que no tendría aula de clases por un buen rato hasta que Dumbledore se cerciorará de que ese salón era seguro para sus niños, si no porque por un momento creyó que la leona se iría, sin siquiera haberle dicho algo.

―Calderos viejos…― El pelinegro le miro con extrañeza bien disfrazada de desdén, la mucha se volvió a recostar cubriéndose con su capa negra.

―Hoy en la tarde sale de la enfermería, Señorita Granger― Dijo sin más el hombre levantándose ante la atenta mirada de su alumna.

―Muchas gracias, profesor.― Hermione le miro por un par de segundos memorizando aquel fuerte torso que se escondía entre las telas de su entallada túnica, quería volver a soñar con él aun que su cerebro le dijera que estaba mal.

―La espero en mi despacho después de la cena, tiene un castigo que cumplir conmigo―

La castaña abrió los ojos desmesuradamente asustada por lo que acababa de decir el moreno, ya había recordado por que odiaba los calderos. Viejos, sucios y con ese aroma a hierbas secas y picantes. Ojala Madame Pomfrey estuviera allí…


Soy tan rápida, pero MUERO DE SUEÑO. Oh Merlín, buen Dios la escuela consume mi alma. La maestra de español desea verme bien muerta xI

En fin espero que este les guste también y gracias por leerme, por cierto ya avanzare rápido en la relación de estos dos por lo cual si de pronto son pareja y no hay explicación piensen que son one-shoots independientes 3