Juntos pero no revueltos.
Disclaimers:Basado en Marmalade Boy de Wataru Yoshizumi, por lo menos en la idea principal. Los personajes tampoco son míos y se los pido prestados a Nobuhiro Watsuki con el objetivo de lidiar con mis locas fantasías.
Summary:¿Qué pasaría si a tus padres se les ocurre la gran idea de intercambiar parejas? Conoce el extraño mundo de Misao y Aoshi y su rara historia de amor. AU Longfic.
Simbología:
-Negrita- Diálogos
-"Cursiva"- Pensamientos
(N/A: ) Acotaciones de la autora.
Capítulo I
Acercamiento y celos.
Todo resulta tan extraño en éste momento, que me siento incapacitada de pensar, esa mirada glacial me ha quitado el aliento y me es imposible sacarla de mi mente. Como si esos ojos me hubiesen hechizado y de paso me estén absorbiendo el alma. Ya ni recuerdo como me llamo, donde estoy y con quienes estoy, lo único que me importa ahora es seguir perdiéndome en esa mirada que me ha cautivado y que me ha robado el corazón.
¡Por todas las divinidades habidas y por haber! Yo no pude haber pensado eso ¿Cierto? No puedo bajar la guardia ahora que tengo la posibilidad de que todo esto acabe. Esta es la perfecta oportunidad para que mis padres renuncien a toda ésta estupidez…
oOo
-Mi-chan- llama suavemente su progenitora.
-¿Ah?- es la única reacción de la hija.
-¿Te sientes bien?- abandonó su asiento y se acercó a la muchacha- ¿te duele la cabeza?- posó su mano en la frente de ésta –parece que no tienes fiebre- continúo –de pronto creí que te ibas a desmayar- la zarandeó suavemente –es hora de que bajes de la luna- finalizó.
-¿Ah?- observó alrededor. Se dio cuenta que todos los presentes la observaban, incluido el dueño de esa mirada tan fría como el hielo. De pronto se volvió a ruborizar. Pero ésta vez de vergüenza.
-¡Gomen nasai!- sólo pudo exclamar, al tiempo que realizaba una reverencia para ocultar su rostro enrojecido –es que tengo la mala costumbre de ponerme a pensar y olvidarme de todo lo demás- se disculpó. Esta vez levantó el rostro, aún con rastro de rubor y se dirigió a los Shinomori.
-¡Ohayo gozaimazu! Mi nombre es Misao Makimashi y soy estudiante universitaria- terminando con una inclinación.
-Mucho gusto Misao-chan- responde la señora Shinomori –me llamo Okon y ese hombre de allá- dijo señalando a su marido –es mi esposo Saito- sonrió, y dirigiéndose a su hijo ordenó -saluda a Misao-chan, no seas grosero – regañó.
-Hai oka-san- respondió el muchacho y se volteó hacia la chica.
-"¡No te sonrojes Makimashi! ¡No te sonrojes!"- peleaba con su mente –"agradece que estás sentada si no ya serías historia"- pensó derrotada.
-Ohayo- saludó –Me llamo Aoshi Shinomori- hizo un pequeño movimiento de cabeza y volvió a su posición original. Los ojos de Misao se transformaron en pequeños puntitos.
-"¡Es más frío que las estatuas de hielo en Sapporo!"- y su yo interno comenzó a llorar a mares- "¡Quizás sea familiar de los esquimales!"- y su yo internó chilló aún más fuerte.
oOo
Así la cena siguió animadamente. Los adultos conversaban entre ellos, Aoshi-estatua-kun, como decidió llamarle secretamente Misao, comía tranquilamente y ella observaba su plato. La muchacha estaba armándose de valor para hablar. Después de todo los Shinomori no eran unas malas personas. Sin embargo, cuando llegó al punto de tomar la cuchara y revolver la sopa sin un objeto específico, decidió que éste era el ahora o nunca.
-Esto…- comenzó muy bajito. El único que pareció haber escuchado fue Aoshi, quién abandonó la sopa y dirigió una disimulada mirada a la chica. Los adultos seguían hablando –Esto…- subió un poco el tono de voz, pero no lo suficiente, porque los adultos aún seguían hablando. El muchacho, quien seguía observándola, alzó una ceja. La chiquilla tenía un tic en el ojo y parecía una bomba que estaba a punto de explotar. Y más temprano que tarde, la niña estalló.
-¡Y con un demonio!- vociferó -¡Les estoy y hablando y no me escuchan! ¡¿Son sordos o qué?!- finalizó al tiempo que se levantaba.
Esta vez Aoshi alzó las dos cejas. El muchacho llegó a pensar que ésta mujercita tenía doble personalidad. ¡Si al principio había sido tímida y todo!
-No es por nada, pero quiero decirles que yo estoy en contra de todo esto. Del divorcio, y del intercambio de parejas- todos los presentes la miraron. Los adultos con un poco de tristeza y el chico con curiosidad.
-"¡No me miren así!"- exclamó su subconsciente – Verán, del punto que lo miren, esto es ridículo. ¿No han pensado en lo que pensarán el resto de los familiares?- cuestionó la muchacha.
-Pues nosotros ya hemos hablado- dijo Seijuro –y no encuentran ni un problema en ello.
-En nuestro caso tampoco- agregó el cabeza de los Shinomori- nos dijeron que hiciéramos lo que se nos diera la gana, después de todo Okon y yo siempre hemos hecho lo que hemos querido- y alzó los hombros.
La muchacha no podía creer lo que oía. Era uno de sus argumentos más fuertes y ya estaba hecho estropajo. Tenía que probar con el siguiente.
-¿Y qué hay de las apariencias? ¿Eso no les importa?- dijo la chica con renovados bríos.
-¿Tu crees que eso es importante cielo?- contrapreguntó su madre -¿Y nuestros sentimientos?- cuestionó nuevamente -Misao, para ser joven tienes un pensamiento muy anticuado- acotó para finalizar Tokio.
Era oficial. A todos en esa mesa se les había ido un tornillo. La única cuerda era ella.
-¡Es que no lo entienden!- sip, la princesa había perdido la paciencia - ¡son unos egoístas! ¡No piensan en lo que Aoshi-kun y yo podamos sentir! ¡No les importa arrastrar a sus hijos a la miseria!...
-A mi no me importa- indicó el muchacho con un tono frío.
-¡QUE!- los ojos de Misao se ensancharon tanto, al punto de parecer bolas de billar -¡¿COMO QUE NO TE IMPORTA?!- gritó apretando los puños.
-Si quieren hacerlo bien por ellos- respondió indiferente –deberías dejar de gritar o la sopa se te va a enfriar- finalizó el chico, quién continúo comiendo.
Y fue la gota que colmó el vaso. Misao se sintió tan ofendida que sintió ganas de llorar. Tan molesta estaba, que sin darse cuenta sus lágrimas corrían libres por sus mejillas, sin poder detenerlas.
-"¿Por qué tenía que ponerme a llorar ahora?"- pensó con amargura.
-Mi-chan- sólo pudo decir su preocupada madre, mientras el resto de los presentes la observaban sorprendidos.
-Oka-san y Otou-san podrán ser los padres más irresponsables del mundo, podrán pasarse trabajando sin telefonearme una sola vez en el día y tampoco les importa si llego tarde a casa, pero aún así son mis padres y los aprecio. No soportaría tener que tomar partido por uno de ustedes- la joven finalmente se sienta, teniendo la vista fija en su plato de sopa ya frío. Los señores Makimashi sonrieron.
-¿Era eso lo que te preocupaba cielo?- preguntó Tokio.
La respuesta afirmativa de Misao no se hizo esperar.
-¡Pues ya no te preocupes más!- dijo Seijuro –nosotros hemos pensado en eso y…-
-¡Arrendaremos una gran casa y viviremos los seis juntos!- exclamaron los cuatro adultos al unísono.
La muchacha estaba por colapsar.
-La idea es que nosotros los adultos podamos vivir nuestro idilio y ustedes tener a sus padres cuando los necesiten. Y no se preocupen, a la vista del censo, ustedes mantienen sus apellidos- explicó Okon.
Los ojos de Misao a esas alturas eran dos espirales.
-¡Vamos Misao-chan!- animó su padre -¡Dí que sí! ¡Di que sí!- rogó esta vez, poniéndole a su hija una cara de cordero degollado.
-"Otou-san eres un tramposo"- exclamó mentalmente –"el sabe que no me resisto a ESA cara"- agregó.
-Está bien- capituló finalmente la joven –pero que conste, no quiere decir que éste de acuerdo- sintiéndose ya derrotada.
-¡YAY!- gritaron los adultos – ¡Misao-chan ha dicho que sí!- gritaban todos (N/A: a excepción de Aoshi, quien como bien saben, el no demuestra sus sentimientos), mientras lanzaban confeti al aire.
-Oye muchacha- Saito se había dirigido a la joven Makimashi -¿puedo llamarte comadreja?- hurgó en sus bolsillos para sacar una caja de cigarros y un encendedor- eres pequeña y delgaducha, te pareces a una- extrajo un cigarro de la caja, lo acercó a su boca y lo prendió. Inhaló su tabaco y de una forma pausada exhaló una gran bocanada de humo.
-…- Misao no respondió, sólo atinó a poner una cara de profundo odio.
-Bien- decidió -como no dices nada, te has ganado el apelativo de comadreja- haciendo caso omiso a la cara de odio de la chica- ¡Hey no te enojes! Yo les he puesto sobrenombre a todos. Aoshi es el cubo de hielo, tu madre es la comadreja mayor…-
-¡Te escuché Saito!- dijo la aludida.
-Vamos cariño, le decía a tu hija que todos tenemos sobrenombres- dirigió su mirara a la niña -de hecho a mi me llaman lobo…-
-Lobo sarnoso querrás decir- dijo Misao bien bajito.
-Jajajaja- río el señor Shinomori –estamos a mano entonces comadreja-chan- finalizó, luego de que posara su mano en la cabeza de la muchacha y desordenara su cabello, con tranquilidad encendió otro cigarro y miró su reloj de pulsera -son las diez de la noche- acotó.
-¡Oh no!- exclamó Okon –ya es la hora de los adultos y estamos atrasados.
-"¿Hora de los adultos?"- pensaron los más jóvenes simultáneamente.
-Espero que no tenga nada que ver con lo que estoy pensando- dijeron Misao y Aoshi al unísono.
-¡Vaya! ¡Si se comunican mentalmente!- dijo muy emocionada Okon.
Se miraron. Ella se había sonrojado y él no entendía porqué. A veces las mujeres eran muy difíciles de comprender.
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-Misao, quiero que trates bien a Aoshi-kun- rogó su madre.
-Mira comadreja-chan, lo único que pedimos es que no envenenes a mi hijo. Sé que la comadreja mayor-chan cocina muy mal y suponiendo que tú eres su hija y pensando que existe la genética, tú debes ser tan mala cocinera como ella- sacó otro cigarro de su bolsillo y lo encendió (N/A: ¡Ya va el tercero! ¡Éste hombre va a morir de cáncer pulmonar!)
-Claro que no lo soy- aclaró la muchacha –de hecho aprendí a cocinar en otro lado, a si que no te preocupes por Aoshi-estatua-kun- el muchacho la miró –er… es decir, Aoshi-san jajaja- rectificó.
-¡Ya Saito deja de hablar y vámonos!- intervino Okon -¡Nos vemos mañana!- se despidió.
-¡MAÑANA!- gritaron los muchachos.
-¡Sayonara!- se despidieron finalmente los adultos.
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Esa cena fue de lo más extraña. Finalmente llegué a la conclusión, que los Shinomori (incluyendo Shinomori junior) son buenas personas. De hecho descubrimos ciertas coincidencias que es mí deber señalar. Resulta que el apellido de soltera de Okon-san es Kachiwazaki y ¿adivinen qué? ¡Es el mismo apellido que tiene Okina-ero-sensei!, y claro, ella es su hija y por ende, la estatua caminante es su nieto, quién por cierto es el heredero universal del dojo Oniwabanshuu, dojo en el que yo crecí como kenpoista y en el que yo hago clases. Mi mundo no puede ser tan cruel. Indirectamente ese cubo de hielo es mi jefe y mi sensei ¡Tendrá ojos muy lindos! ¡Pero no le soporto!
Supimos también, que los Shinomori son nativos de Kyoto. Saito-san y Okon-san pidieron traslado, para venirse a vivir a Tokyo. El lobo sarnoso es el comandante de la Policía de Tokyo, por ende tendrá que ir todos los días hasta el distrito de Nerima, allá donde están los más famosos estudios de animé. Por otro lado, Okon-san es publicista de una empresa de cosméticos llamada "Sakura" que se encuentra en el distrito de Minato, zona que es muy concurrida por las noches, porque hay pubs, discotheques y karaokes. De hecho Kaoru-chan, Sano-kun y yo vamos a veces.
La estatua de hielo estudiaba Derecho en la Universidad Shogun de Kyoto y ahora ha sido transferido a la Universidad Edo de Tokyo. Para mi mala suerte, yo también estudio Derecho en la Universidad Edo y para colmo, ¡vamos en el mismo puñetero año! Imagínense, el y yo yendo juntos a la universidad, caminando por el romántico sendero de árboles de cerezo, tomados de la mano y el diciéndome palabras tiernas. ¡Por Kami-sama! Si el es el cubo de hielo Shinomori, no debo imaginarme escenas como esas con él o.ó. Lo más cercano a la realidad es que ir con él seria como ir sola, como no habla y ni siquiera te mira, apuesto a que le daría exactamente igual mí presencia.
Bueno, no todo se tiene en ésta vida. Y eso me recuerda que él en éste momento está a mi lado, me está hablando, ¿está hablándome?, parece que está tratando de avisarme de algo y…
¡POC!
Mierda. Choqué con un poste.
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Que niña más tonta. Por andar de despistada por la vida choca con un poste, y lo peor de todo es que se ha desmayado y no me queda más que cargarla hasta su casa, ¡pero si es más pesada que un saco de patatas!
Menos mal que he anotado la dirección de los Makimashi, si no, tendría que estar hasta el fin de los tiempos esperando a que la "princesita" se despierte.
Mirándola bien, la niñita no está nada de fea, que va, si es bien bonita la condenada. Pequeña, delgada. Es perfecta para mí. ¿Y si la beso? Está dormida no se enterará. ¿Pero que estoy diciendo? ¡Si supuestamente ella no me gusta y yo no debería estar diciendo esto! Bien dicen que por la boca muere el pez. Por eso yo nunca hablo, pero siempre escucho y observo. En todo caso no me viene mal descargarme. ¡Yo también tengo derecho a opinar! o.ó (N/A: Anarchy in Tokyo xD)
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-¿Dónde estoy?- pregunta Misao un poco confusa.
-¡Misao-chan!- exclama un joven muy preocupada –ya despertaste – agregó contenta.
-Kaoru-chan… ¿cómo…?- intentó preguntar.
-Bueno, yo estaba fuera de mi casa cuando lo vi pasar, y me fijé que te llevaba en brazos. Me acerqué. Le pregunté que había pasado, le dije que yo te conocía y lo dejé entrar- finalizó la ojiazul alzando los hombros -ahora lo que me vas a explicar es que ¿cómo lograste que ese portento de hombre, te trajera en brazos hasta aquí? Eres una pillina Misao- agregó guiñando un ojo –le avisaré a Shinomori-san que has despertado, ha estado preguntando por ti- dijo en tono pícaro –Yo no sé lo que le has hecho al pobre, Misao- claudicó, al tiempo que abandonaba la habitación.
-¡Kami-sama!, si viene se burlará de mi- exclamó desesperada - ¡Ya sé!... me haré la dormida- decidió.
Momentos después la puerta se abrió y se volvió a cerrar. Misao estaba acostada boca arriba, tapada hasta el cuello y su pelo azabache suelto, diseminado por la almohada. Tenía los ojos firmemente cerrados.
-"Que se vaya"- pensó la chica –"que se vaya"- repitió.
Al entrar, el muchacho quedó gratamente sorprendido. La muchacha despierta podrá ser una molestia, pero dormida era otra cosa. Se veía muy hermosa con su cabello suelto, enmarcando su rostro pálido. Sin el ser consciente de lo que hacía, se inclinó hacia ella, observó su rostro: sus ojos cerrados, se pequeña nariz y esa boca roja que lo llamaba, lo hechizaba, tenía que tomarlos fuera como fuera. Y así lo hizo. Besó sus labios de una forma suave, sin prisa, como una leve caricia. Se separó de ella y reparó nuevamente en su rostro. Esta vez ese color pálido de sus mejillas estaba adornado con un ligero tono carmín.
Sonrío abiertamente, como no lo hacía en años. Se fue alejando de ella y finalmente se oyó el sonido de la puerta cerrarse.
La joven muy sorprendida se incorporó rápidamente, no daba crédito a lo que había sucedido.
-"¡Me ha besado!"- vociferó su alter ego mental –"¿Y Ahora? ¿Cómo voy a hacer para mirarlo a la cara?"- se cuestionó.
-Supongo que no habrá problema- concluyó –el creyó que yo estaba dormida- decidió –no tengo nada que temer- se autoconvenció.
oOo
Así, mis padres y los Shinomori se divorciaron de verdad. Aún no se han casado, porque según la machista Ley de Divorcio japonesa, las mujeres deben casarse seis meses después a la separación.
Así están las cosas: Cuatro desconocidos con su hijo e hija comparten el mismo techo. De hecho, ya no somos exactamente seis personas, si no que ¡ahora somos siete! A la partida se ha agregado Okina-ero-sensei. Y eso es porque nos hemos mudado a su casa, la cual es de un estilo tradicional japonés. Es decir, que comemos sentados en cojines, dormimos en futón y que además posee en hermoso jardín, el cual tiene un estanque aún más bello.
Nuestro nuevo hogar se encuentra al lado del dojo Oniwabanshuu, en el distrito Taito, donde está el Templo Sensogi, lugar en el que Aoshi-estatua-kun pasa casi todo el fin de semana, y es literal. Yo le pregunté al lobo sarnoso que tanto hacía el refrigerador andante metido allí, y me dijo que él iba a meditar ¡Si hasta me ha pedido que le lleve el té! ¡Y dijo que era el mejor que había probado! Eso demuestra en que hay momentos en que Shinomori junior no es tan borde.
Y hablando de él. Me acordé de lo que no me tenía que acordar. ¿Les conté que ese beso me persigue en cada momento? Desde que me despierto, hasta que me acuesto, pasando por mi hora de estudio y por mi jornada laboral. ¡Cuánto me odio! ¡Por el bien de la humanidad el cubo de hielo no me debe gustar! Prometí no bajar la guardia, y es lo primero que hago. A veces pienso que Shinomori sabía que yo estaba despierta. ¡Arghh! Makimashi no pienses más en él.
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-¡Ohayo Misao-chan!- saludó una sonriente Kaoru.
-¡Ohayo Kaoru-chan! ¿Qué tal estás?- devolvió el saludo la ojiverde.
-Aquí como siempre. Para variar mis padres peleando. Parece que oka-san le compró una cara mansión a su amante y otou-san se ha enterado. Lo peor es que a otou-san no le importa que ella le sea infiel, si no, lo que más le interesa es el dinero. Por eso nunca me casaré- resolvió la ojiazul.
-¿Eso significa que no te gustan los hombres Kaoru-chan?- preguntó inocentemente la joven Makimashi.
-¡Claro que me gustan!- exclamó Kaoru escandalizada –Me encantan los hombres, pero no el matrimonio. ¿Es necesario casarse cuando existe amor?- cuestionó, mirando fijamente a su compañera.
-Seguro- contestó la aludida –tal como mis padres y los Shinomori, se nota a leguas que se aman, por eso yo ya no puedo oponerme a sus propósitos. ¡Me hacen quedar como la mala de la película!- cruzó los brazos e hizo un mohín.
-¡Vaya!- Kaoru detuvo la marcha, haciendo que Misao se devolviese y se pusiera frente a ella –no entiendo como tus padres se pudieron haber separado, si se llevan tan bien- siguió caminando tranquila.
-Yo pregunté lo mismo Kaoru-chan- respondió la muchacha al tiempo que alzaba los hombros –verás…-
Flashback
-¡Mi-chan!- llamó Tokio –ven a tomar té cariño- agregó.
-¡Ya voy oka-san!- exclamó la muchacha –"¡Qué raro! Nosotros nunca tomamos el té"- pensó la chica extrañada, mientras bajaba las escaleras y tomaba su posición en la mesa, frente a sus padres. Ya sentada, su padre comenzó a hablar.
-Misao-chan, queremos decirte algo muy importante, pero por favor no te alteres- rogó Seijuro Makimashi.
-"Con razón toda ésta parafernalia"- ató cabos Misao.
-Verás…- comenzó la madre y miró a su esposo.
-¡Vamos a divorciarnos!- terminaron ambos al unísono. Los dos miraron nerviosamente la reacción de su hija, la cual se quedó extrañamente callada, con la vista fija en sus progenitores, hasta que de pronto…
-¡Jajaja!- empezó a reír la ojiverde -¡seguro es otra de sus bromas de mal gusto!- terminó de decir en medio de su ataque de risa.
-¿Nos ves cara de chiste?- preguntó el cabeza de familia muy serio, al tiempo que el rostro de su esposa se tornaba igualmente severo.
-¿Crees que jugaríamos con algo así, cielo?- cuestionó la madre en tono grave.
-¿Eso significa que no es una broma?- lanzó la joven Makimashi. Estaba muy sorprendida, nunca había visto a sus padres tan serios desde que tenía memoria –eso significa que…- se quedó pensando un momento -¡¿qué diablos es eso?!- gritó tan fuerte que se escuchó hasta en el monte Fuji.
End Flashback
oOo
-Y de ese modo comenzaron mis días de sufrimiento Kaoru-chan- dijo Misao en un tono lúgubre.
-A mi se me ocurre que tú no sufres mucho. ¿Le llamas sufrir el hecho de convivir con tamaño espécimen del género masculino? Tú no lo quieres reconocer, pero lo disfrutas- opinó Kaoru.
-Vamos Kaoru-chan- comenzó la ojiverde- si no me gusta, menos lo voy a disfrutar- finalizó la chica – si el asunto es tan raro, y todo porque…-
Flashback
-¡Los Shinomori! ¿¡Quiénes son!?- vociferó por enésima vez nuestra protagonista.
-Son una pareja que conocimos en el viaje a París- dijo su madre con tranquilidad.
-Estábamos en el mismo grupo y pues, congeniamos bien, demasiado bien- continúo Seijuro sonriendo a su esposa – mientras viajábamos yo me enamoré de la señora Shinomori, y tu madre de su marido.
Los ojos de Misao eran dos puntitos. -¿Amor?- preguntó pasmada.
-Así es- sonrió su madre.
-Los cuatro discutimos todo éste asunto, y bueno decidimos intercambiar de parejas y volver a casarnos- intervino el padre igual de sonriente que su esposa.
-¡Intercambiar parejas!- exclamó Misao con espanto -¿¡Díganme que esto es mentira!? ¡Nunca he escuchado una historia más ridícula!- gritó la ojiverde aún más consternada -¡Onegai! ¡Sean más razonables!- rogó la chica para finalizar.
-Entiéndenos Mi-chan- rogó a su vez Tokio –conocer a los Shinomori nos ha recordado lo que es estar enamorado y queremos atesorar ese hermoso sentimiento. Así que por favor, perdónanos- dijo la madre para zanjar la conversación.
End Flashback
oOo
-Yo entiendo que mis padres sean un poco excéntricos, pero esto ¡ha pasado de la raya!- exclamó Misao.
-Pero Misao-chan, si tus padres son muy simpáticos, me caen bien- opinó Kaoru sonriendo -no son como mis padres, quienes están juntos sólo por su conveniencia. Otou-san por las apariencias y oka-san por el dinero. Mis padres debieron divorciarse hace mucho – finalizó con tristeza.
Misao en ese momento no supo que decir.
oOo
Creo haberles contado que Kaoru-chan y yo somos las mejores amigas. Ella me entiende y puede comprender cada uno de mis problemas. En ocasiones me aconseja de tal modo que llega a solucionar mis dificultades. Pero a veces, siento que yo de algún modo debería ayudarla y no sé como.
El punto es que Kaoru-chan es una muchacha muy hermosa y lo digo no porque sea mi amiga, si no porque es la verdad. Es un poco más alta que yo, es delgada y su cabello es largo. A veces lo lleva suelto, y otras lo lleva amarrado en una cola de caballo. Sus ojos tienen una forma muy bonita y son un color azul oscuro, muy profundo. Además es una gran deportista, está en el club de Kendo de la universidad y hace clases en el dojo Kamiya, que pertenece a su familia. Y para finalizar debo destacar que también es una chica muy inteligente. Es estudiante de segundo año de literatura y va en el mismo establecimiento que yo.
A pesar de ello, ella rechaza las invitaciones de sus admiradores y todo por culpa de sus padres, no de forma directa, pero sí indirectamente. En todos estos años, me he fijado que han mermado la autoestima de Kaoru-chan, desde que estábamos en la escuela e incluso ahora en la universidad. De hecho nunca estuvieron de acuerdo con la decisión de mi amiga de estudiar literatura. Según su padre, porque no pega con su status y según su madre, porque no ganará el dinero suficiente. Su padre dice que ella es una inútil por no estudiar lo que el estimaba conveniente, y su madre opina que es una tonta, por no haber aceptado una propuesta de matrimonio que le hizo un millonario inglés, cuando tenía 17 años.
En conclusión, Kaoru-chan no ha tenido una vida familiar decente, desde que ella tiene memoria. En primer lugar porque su padre, Hiashi (N/A: otro padre malo, pobre de Hinata-chan T.T) Kamiya, es dueño de una gran empresa de tabaco y no pasa en la casa. Por otro lado, su madre, Yumi Kamiya, viaja todo el tiempo con el zángano de su amante, Makoto Shishio. Las malas lenguas dicen que Kaoru-chan es hija de ese señor y por eso su padre la rechaza. Pobre Kaoru-chan, si no fuera por su tutor de Kendo, Kenshin Himura, mi amiga ya habría colapsado.
Por mi lado, yo la ayudo en lo que puedo. La llevo a mi casa y le doy el ambiente familiar que le hace falta. Quizás ella valora más a mis padres que yo misma.
La joven siguió cavilando, hasta que el golpe seco de un bolso contra su cabeza, la hizo reaccionar.
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-Misao- exclamó un apuesto muchacho de ojos hielo. La muchacha tenía un insistente tic en el ojo.
-¡Ohayo Shinomori-kun!- saludó Kaoru al chico.
-Ohayo Kaoru-dono- respondió Aoshi, mientras jalaba a la ojiverde y la alejaba de su compañera.
-¡Pero que diantres te pasa!- gritó Misao, la cual trataba de zafarse del apuesto hombre.
Kamiya Kaoru no pudo hacer más que sonreír.
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-¿Qué es lo que quieres?- cuestionó la muchacha, sin dejar de observar que Shinomori junior tenía lo suyo. Es muy alto, atlético y no pudo dejar pasar el hecho de que se vestía muy bien. Además estaban esos ojos, esa mirada hielo que la derretía (N/A: que paradoja), esa mirada que le anulaba la voluntad, por lo que el chico podía hacer y deshacer con ella.
-"Deja de pensar estupideces"- se regañó mentalmente.
-En primera, deberías tenerme un poco más de respeto – le espetó muy serio Aoshi -en segunda, no conozco ésta universidad, por ende quiero que me guíes- ordenó.
-¡Ja! ¿Y tienes que ordenarme?- discutió la chica muy molesta – ¿no te han enseñado a pronunciar las palabras mágicas?- agregó furibunda.
-No- dijo de modo bien frío –contigo no me nace- continúo mientras la tomaba de la mano y la llevaba hacia el campus.
-"¿Pero qué demonios hace?"- pensó la muchacha muy nerviosa y con el rostro salpicado de un ligero carmín.
-Vamos Misao apúrate- ordenó el joven Shinomori.
-¡Hai!- exclamó la chica. Aoshi sonrió disimuladamente. La ojiverde se dio cuenta de su error -¡Camino porque quiero, no porque tú me lo ordenas!- rectificó.
oOo
Mientras nuestra pareja favorita se alejaba de una sonriente Kaoru, un joven se acercó a ella muy serio.
-¿Quién es el sujeto que está hablando con Misao-chan?- preguntó sin rodeos y con el entrecejo fruncido.
-En primer lugar, buenos días Sano-kun. En segunda, ese sujeto es Shinomori Aoshi, nuevo alumno de la universidad y conocido de Misao- contestó con algo de molestia.
-Ya veo- respondió secamente el muchacho, mirando hacia la pareja. Kaoru lo miró con curiosidad.
-¡Misao-chan!- gritó el muchacho, al tiempo que corría para alcanzarla. La única reacción del joven Shinomori fue alzar una ceja.
-¡Sano-kun!- sólo pudo exclamar la comadreja.
-¿Querrías acompañarme a la biblioteca para que estudiemos un poco de Derecho Civil? Parece que Soujiro-siempre sonriente-sensei se ha acabronado y ha fijado un control- propuso algo nervioso.
Antes de que la muchacha pudiese decir algo, nuestro cubo de hielo respondió por ella:
-Ella no puede- dijo muy serio –ya se ha comprometido conmigo- agregó seco –lo sentimos- acotó frío, mientras tomaba el brazo de Misao y la jalaba hacia delante.
El otro joven sólo atino a observarlos alejarse. Ese idiota no le caía nada de bien.
oOo
Luego de recorrer un buen tramo, cuando Misao se dio cuenta que Aoshi la llevaba sujeta firmemente del brazo, ésta recordó soltarse. El joven, quién al sentirse algo ligero, se volteó hacia ella.
-¿Quién era ese?- preguntó de improviso el muchacho, quién posaba sus orbes de color hielo en la chiquilla. La estaba mirando fijamente.
La chica no pudo evitar ponerse algo nerviosa. Por lo pronto, desvió sutilmente la mirada. Ese había sido un triunfo para Shinomori. Ambos lo sabían.
-El es… el es…- trataba de contestar mientras jugaba afanosamente con sus manos – el es mi mejor amigo –por fin logró responder –es Sagara Sanosuke y estudiamos juntos desde la secundaria –agregó.
- O sea que tarde o temprano se te declarará- acotó el chico.
-No lo creo- respondió la chica –en nuestro penúltimo año de preparatoria yo le confesé que lo amaba, pero…- de un momento a otro la chica se había truncado.
-¿Pero?- apuró Aoshi.
-El me rechazó- bajo la vista algo apenada.
Ahora era el turno de Shinomori para sorprenderse.
oOo
Sanosuke Sagara o Sano-kun, como yo le llamo, es mi mejor amigo. Supongo que eso es porque tenemos un carácter muy parecido, nos gustan las mismas cosas y además logramos llevarnos muy bien.
Hasta hace muy poco, es decir, hasta que me mudé al dojo Oniwabanshuu, nosotros tres vivíamos en la misma villa. Por lo tanto, a parte de ser cercanos en el colegio, éramos vecinos. Creo que toda esa cercanía, hizo que sucediera lo inevitable: que yo me enamorara de él. Eso sucedió en el último año de la secundaria y estuve casi toda la preparatoria buscando un momento para declarármele y bueno, en el penúltimo año, me armé de valor y le escribí una carta. Esa carta la guardé en su mochila, dentro de una revista o creo que era un manga, si no me equivoco, había salido recientemente una serie titulada Rurouni Kenshin y su protagonista era muy parecido al sensei de Kaoru-chan. El punto, es que yo salí muy feliz y cuando nos íbamos a nuestros hogares, Kaoru-chan me recordó inteligentemente, que se me había quedado mi equipo de gimnasia en el aula. Me devolví a buscarlo, pero creo que eso fue lo peor que pude haber hecho…
Flashback
-¡Hey Sanosuke!- llamó un amigo de él -¿dónde está mi Jump?- (N/A: hago referencia a los mangas que salen bajo la firma de Shonen Jump)- pregunta a continuación.
-Está en mi bolso- aclaró el moreno.
-Ya lo buscaré- respondió el aludido, quién revisó cuidadosamente el bolso, hasta que dio con la famosa revista. Al sacarla, una carta cae al suelo. El joven muy curioso comenzó a leerla en voz alta –de Misao para Sanosuke- leyó con un poco de burla –es una carta de amor- acotó.
Los muchachos que estaban alrededor de Sanosuke comenzaron a silbar.
-¿A ti te gusta Misao-chan?- preguntó uno de los jóvenes, mientras los demás ardían de curiosidad.
-Claro que no- contestó Sagara –somos muy amigos para eso- hizo una pausa –yo no veo a Misao como una posible novia- finalizó, mientras alzaba los hombros.
End Flashback
oOo
Sano-kun no se había dado cuenta que yo había escuchado todo detrás de la puerta, supongo que el no se esperaba tal cosa, porque estaba sorprendido. Lo único que yo recuerdo, es que atiné a correr lejos de su presencia y no pude hacer más que llorar en la calle como un perro abandonado. Luego de eso, Sano-kun y yo estuvimos separados. Sin embargo, desde que entramos a la universidad, decidimos retomar nuestra amistad. Supongo que ya estábamos algo grandes para estar enojados por una niñería como esa.
oOo
-¡Misao!- un muchacho la zarandea suavemente.
-¿Ah?- fue la inteligente reacción de la muchacha.
-Te preguntaba que edificio era ese- dijo Aoshi alzando una ceja.
-Ah… gomen- se disculpó la muchacha –Ese edificio es la biblioteca- contestó –no es un lugar muy concurrido por el alumnado, sin embargo, voy allí cuando quiero estar sola- sonrió –es muy bonito y apto para relajarse- finalizó ya un poco más animada. La chica siguió caminando, hasta que una mano en su antebrazo se lo impidió.
-Gomen nasai- exclamó el muchacho de repente –por haberte hecho recordar algo muy triste- se acercó a ella y la abrazó –gomen nasai- repitió.
-Ari… Arigatou, Aoshi-san- a Misao le costaban hilar las palabras, por la sorpresa –ya lo he superado- trató de sonreír.
-Me alegro- mintió el cubo de hielo. Era palpable que ella aún no lo superaba, y de pronto sintió algo de pena por ella y una profunda rabia hacia ese Sagara. Siguió caminando como si nada. Misao lo sintió, parece que el se había dado cuenta que esa era una herida abierta, que aún no sanaba. Quizás con un poco de amor… ¿pero será el la persona indicada?
-Por cierto- acotó el joven Shinomori sin voltearse –sé que cuando te besé estabas despierta – y luego prosiguió con su caminata. Misao se detuvo.
-"¿Pero cómo?"- se preguntó la ojiverde.
-Muy fácil- respondió Aoshi, como si supiera los cuestionamientos de la chica –antes de besarte te observé, y no estabas sonrojada, en cambio, cuando lo hice, tenías un furioso carmín en tus mejillas- claudicó.
-¿Por qué lo hiciste?- preguntó Misao con mucha curiosidad.
-Por que me gustas- contestó el muchacho muy tranquilo, como si no lo estuviera diciendo en serio. Y así la chica se lo hizo saber.
-¿¡Puedes tomarme en serio en algún momento!?- estalló la muchacha, al tiempo que buscaba alcanzar a Aoshi para hacerle saber su enojo.
Ninguno de los dos se había dado cuenta que una figura muy enojada los observaba desde cerca.
-No te la dejaré, Shinomori. Ella es mía, de nadie más- decidió la figura.
Continuará…
¡Hola! He aquí un nuevo cap. En realidad he reunido lo que era antiguamente el capitulo II y III, con el fin de que fuera más largo y se pudiese apreciar mejor la trama.
Primero un beso robado, luego un abrazo robado y finalmente un me gustas ¡Qué raro es este Aoshi! Y la figura que aparece al final. ¿Quién será?
¡Sorpresa!
Agradecimientos a:KlaraDlK. Gracias por leer y éste cap es para ti =)
Acepto toda crítica, mientras sea constructiva.
Saludos.-
PD: Cada vez que no dejan un review, dios mata a una comadreja, a un mapache, a un gallo, a una zorra y a un lobo. Además derrite a un cubo de hielo y quema a una escoba.
Muchas Gracias.-
