Hola a todos:) Pues primero gracias por sus comentarios y por seguir esta historia, me hacen el día ^_^

Aquí les traigo otro capítulo lleno de mi loca y retorcida imaginación, espero que les guste n.n

Actualice algo rápido .-. Supongo que no tengo nada que hacer xD

*Spoiler* :B

Este capítulo se centrará más en Len y… pues es todo lo que les diré:)


¡Rescatemos a la princesa Hao!

Capítulo 2: Pequeños pero picosos, parte 1

Otro día había terminado, y los chicos habían estado vagando nuevamente por todo el bosque. El bosque no era tan grande, el problema era que se la pasaban caminando en círculos.

"¡Ya no puedo!", se quejó el príncipe, "¡Quiero descansar!"

"¡No podemos descansar, tenemos que salir de este bosque pronto."

"Sucederá lo mismo si caminamos en la noche, además estoy cansado, vamos Len."

El caballero suspiró y se resignó. Los chicos se sentaron debajo de un árbol, pero decidieron no prender una fogata, esa noche estaba sumamente caliente. El cielo estaba completamente despejado, dando una vista muy bella de las estrellas y de la luna, la cual estaba en su fase creciente, indicando que pronto habrá luna llena.

"¿Qué comeremos esta noche?", le preguntó el príncipe al caballero.

"Manzanas."

"¡¿Otra vez?!", desde que se perdieron, los chicos solamente habían estado comiendo manzanas.

"Nunca había estado perdido en un bosque, es normal que no sepa nada sobre comida silvestre. No se que es venenoso y que no, solo se que las manzanas son comestibles", el caballero también estaba harto de las manzanas, pero no lo demostró.

"¿Tienes agua?", le preguntó el príncipe mordiendo una manzana (a la fuerza).

El caballero sacó una cantimplora y la sacudió para darse una idea de cuanta agua les quedaba.

"Muy poca."

"Entonces sería buena idea guardarla."

"Si quieres tomar un poco de agua pídemelo."

"¡De acuerdo!"

Yoh le quitó la cantimplora de las manos y empezó a tomar desesperadamente.

"¡OYE NO TE LA ACABES!", le gritó Len asustado.

Yoh terminó de beber y suspiró satisfecho.

"¿Qué?", le preguntó a Len, quien lo seguía mirando asustado. Sacudió de nuevo la cantimplora pero no se escuchó ningún sonido.

"Ya no hay", dijo muy calmado.

. . .

"¡¿CÓMO QUE YA NO HAY?!", Len lo sacudió violentamente.

"Como dije, ya no hay más agua", Yoh se dejaba sacudir sin ninguna objeción.

"¡¿TE ACABASTE TODA NUESTRA AGUA?!"

"Calma Len, mañana buscaremos más."

"¡¿Y que vamos a hacer ahora?!", lo soltó, ya se había desquitado lo suficiente.

"Ahora sería buena idea dormir", dicho esto el príncipe se acurrucó en el suelo y se quedo dormido.

"¡¿Cómo es que puedes dormir tan tranquilo?!"

"Deberías de quitarte tu armadura, hace mucho calor."

"¡¿Y ESO QUÉ?!"

"Mañana será otro día, además, si te enojas te saldrán arrugas."

"¡¿PERO QUÉ TONTERÍAS DICES?!"

"zzZzz", el príncipe ya estaba roncando.

"¡AAAAAAH! ¡COMO ME DESESPERA ESTE TIPO!", gritó a los 4 vientos. Len tenía una mirada asesina y, si no fuera por ese famoso código de caballeros, ya habría asesinado al joven príncipe.

"zzZzz"

"Aunque, creo que en cierta parte es mi culpa que estemos perdidos", se quitó su armadura y la dejo en el suelo. Se recargó bajo el árbol y prosiguió: "Yo fui el que dijo que no debíamos dormir en la carretera, y también por mi culpa perdiste tu carruaje, junto con tu comida y tus cosas. En el fondo me siento en deuda contigo, por eso quiero compensarte llevándote sano y salvo hasta Hagame. Me alegra que estés dormido, no podría decirte todas estas cosas de frente."

"¿Qué dijiste?", preguntó Yoh medio dormido.

"¡¿QUIÉN YO?!", Len se asustó en verdad.

"No princesa, no corra", Yoh empezó a mover los brazos como si tratará de alcanzar algo.

"¡¿A QUIÉN LLAMAS PRINCESA, CABEZA HUECA?!"

"Si sigue corriendo se caerá."

"¡¿DE QUÉ RAYOS ESTÁS HABLANDO?!"

"Ya ve, se lo advertí."

El caballero se dio cuenta de que estaba dormido y suspiró aliviado.

"¿Éste ya perdió la cabeza?", se preguntó para si mismo.

"Todo estará bien…", dijo Yoh tirando baba.

"Todo estará bien ¿eh?" Len le preguntó al cielo estrellado mientras él también caía dormido.

.

..

~Por la mañana~

Esa mañana estaba extremadamente caliente (en comparación con los días anteriores), el sol brillaba intensamente en un cielo sin ninguna nube a la vista, los animales estaban escondidos de los rayos ultravioleta en huecos de los árboles o en sus madrigueras, y, hasta las plantas estaban fastidiadas de tanto sol, pero los jóvenes tenían que moverse si querían llegar al pueblo Hagame.

"Yoh…", Len ya lo había picado varias veces con su lanza, pero el príncipe no tenía intenciones de levantarse.

"No quiero", le contestó éste dándose la vuelta para acomodarse mejor.

"¡¿Cómo que no quieres?!", un aura de fuego rodeó a Len mientras éste sacudía violentamente al príncipe, "¡Tenemos que movernos si queremos llegar al pueblo Hagame!"

"Ya no quiero llegar a Hagame, solo quiero dormir."

"¡ERES UN HOLGAZÁN!"

"Deja de gritar tanto~", Yoh se levantó dando un gran bostezo.

"Bien, ¿ahora a donde hay que ir?", Len comenzó a inspeccionar la zona, "Hemos estado caminando en círculos, así que si hacemos una pequeña marca en este árbol, seremos capaces de saber si ya hemos estado aquí antes, si eso llegase a ocurrir, tomaremos otra dirección. ¿Estás de acuerdo?"

"Tengo sed."

"¿Qué?", el caballero se sorprendió por esa respuesta.

"Hace mucho calor Len, y no tenemos agua."

"¿Qué?", repitió el caballero.

"Aparte ya no nos quedan manzanas."

"¡¿QUÉ?! ¡TU FUISTE ÉL QUE SE ACABÓ TODA NUESTRA AGUA Y TODAS NUESTRAS MANZANAS!", Len explotó, lo apuntó con su lanza y puso la cara más enfadada que pudo poner.

"Es que tenía hambre y sed~", le respondió calmadamente Yoh.

"¡¿ES QUE ACASO QUIERES MORIR?!"

"No Len, pero un día de descanso no estaría mal."

"¡Mientras sigamos en este bosque, todos los días son de descanso! Pero en una cosa tienes razón, hace mucho calor y ya no tenemos agua. Creo que lo mejor será que vaya a buscar agua, tu mientras puedes buscar…", los ronquidos de Yoh lo interrumpieron.

"Mejor yo voy a buscar todo solo", pensó para si mismo con una gota en su cabeza.

Antes de irse se percató de algo. "¡¿Y MI ARMADURA?!"

Buscó por todas partes pero no la encontró por ningún lado…

Su aura se volvió escalofriante y mientras se tronaba los dedos dijo: "Cuando encuentre agua y comida buscaré al maldito que se haya robado mi armadura y lo destruiré en mil pedazos."

Salió de ahí y comenzó a caminar…

.

.

.

"Veamos, si hago una marca en este árbol, sabré que he estado caminando en círculos", dijo mientras rasgaba la corteza de un roble.

Siguió caminando en línea recta (según él), pero después de un rato se detuvo.

"¡¿Qué?!", se espantó al reconocer la marca en el roble, "¡He estado caminando en círculos!"

Suspiró resignado. Se dio cuenta que estaba perdido, ahora no sabía ni como regresar con Yoh ni en donde encontrar agua.

Se recargó en el roble, bajo la sombra y comenzó a meditar sus opciones. El sol estaba muy fuerte y más a esas horas, razón por la cual no pudo concentrarse del todo.

"Si sigo así no llegaré a ningún lado", suspiró resignado y se quedó ahí por un tiempo, sin saber que hacer o a donde ir.

Detrás de él, un arbusto comenzó a moverse bruscamente, provocando que el caballero se espantara. Algo saltó repentinamente del arbusto y se posó enfrente de Len, éste lo apuntó con su lanza, pero se relajó al ver que solo era un conejo.

"Vaya, solo es un conejo."

El conejo salió saltando de ahí, y Len se percató de algo.

"¡Espera! ¡Si ese conejo está en este bosque, significa que sabe donde encontrar agua! Todos los animales con los que me he topado hablan, ¿por qué ese conejo no?", se dio cuenta que el conejo ya estaba a unos 5 metros de distancia, "¡ESPERA CONEJO!", gritó persiguiéndolo.

El conejito saltaba alegremente hasta que escuchó unos pasos detrás de él. Se dio la vuelta y vio a un Len rodeado de una aura negra con los ojos rojos y unos cuernos la cabeza persiguiéndolo.

"¡VEN ACÁ!", le gritó. El conejo salió espantado de ahí, con lagrimitas en los ojos. En un intento, Len saltó sobre él, pero el conejo fue más rápido y logró esquivarlo, provocando que Len se estrellara contra el suelo. "¡NO TE HARE DAÑO! ¡SOLO DIME DONDE ESTÁ EL AGUA!"

El pequeño conejito estaba muy asustado de Len así que cada vez corría más deprisa, tratando de huir de él, y, en cierto momento, logró dejarlo atrás.

Len estaba agotado y le faltaba el aire cuando veía por última vez al conejo, luego lo perdió de vista. "¡ESTÚPIDO CONEJO! ¡¿CÓMO TE ATREVES A ESCAPAR DE MÍ?!", golpeó un árbol cercano con su puño, provocando que varias hojas le cayeran encima.

"HAHAHAHAHAHHAAH", alguien sentado en una rama de ese árbol se burlo de él.

"¡¿QUIÉN ESTÁ AHÍ?! ¡NO SEAS UN COBARDE Y MUESTRA TU ROSTRO! ¡NADIE SE BURLA DEL GRAN CABALLERO DE LA NOCHE, LEN TAO!"

"¿Caballero? A mi me pareces más un mocoso."

"¡¿QUÉ HAS DICHO?!"

"No estás usando una armadura y osas llamarte caballero, que patético."

"¡He dicho que muestres tu cara!"

"¿Y qué es esa arma? ¿Una lanza? Con una lanza no puedes herir ni a una mosca."

"¡DEJA DE ESCONDERTE!"

"Y por cierto, ¿qué clase de nombre es Len Tao? Me suena más a una banda o algo por el estilo."

"¡¿VAS A SALIR EN ALGÚN MOMENTO?!"

"De acuerdo, de acuerdo, no hay necesidad de que el niño se enoje."

Alguien con una capa roja saltó de la rama y cayó justo enfrente de Len.

. . .

"¿Qué eres tú?"

"Yo soy…", se quitó la capa para revelar a un hombre de estatura pequeña, con el cabello largo y liso color negro, decorado con plums blancas y con una piel bronceada. Tenía aretes en las 2 orejas y una banda roja en la cabeza, con signos extraños en tinta blanca. También vestía un pequeño poncho y unas pequeñas botas. "… Un apachito."

"¿Qué?", Len estaba sorprendido por el aspecto del `apachito´, pero después de eso se comenzó a reírse muy fuerte.

"¡¿Qué es lo gracioso?!", le preguntó molesto el enanito.

"No nada, es que me imagine a alguien más a mi… altura", le dijo con una sonrisa burlona.

"El que este pequeño no signifique que sea débil."

"Claro, claro, ¿de casualidad sabes donde hay un río o algo así?"

"¿Un río? ¿Para qué?"

"¿Cómo que para qué? ¡Tengo sed y quiero agua!"

"Hmmm, así que el chico alto quiere agua."

"¡Si lo sabes dímelo!", la aura de Len se volvió amenazadora.

"Calma, calma", el apachito se puso nervioso, "Si nos ayudas a mi y a mis hermanos te llevaré al río."

"Mmm, mejor la busco yo solo", le dijo ignorándolo totalmente y siguiendo su camino.

"¡Oye espera!"

"¿Qué?"

"No puedes simplemente ignorarme, yo soy un apachito, somos muy respetados por esta zona, toda la naturaleza nos obedece, no se que tan débil seas, pero no creo que seas la gran cosa, así que no puedes ignorarme. ¡Pelea conmigo!", el caballero se impacientaba más y más con cada palabra que el enano decía.

"De acuerdo, pelearé contigo."

. . .

El apachito se encontraba sin fuerzas en la misma rama del árbol donde se encontraba antes.

"Que débil, con una patada lo mandé a volar", dijo Len para si mismo mientras seguía su camino.

"¡Alto espera!", el apachito se recuperó rápidamente y volvió a saltar enfrente de Len.

"¿Qué quieres ahora? ¿Buscas otra paliza?", le preguntó éste con una mirada asesina.

"Espera aquí, traeré refuerzos y entre todos acabaremos contigo."

"Escucha, nuestra pelea fue tan corta que ni siquiera sirvió para hacerme sudar, no tengo porque perder mi tiempo contigo", le contestó éste molesto y volvió a seguir su camino, pateando al apachito en el proceso.

"¡Me vengaré de ti, caballero de la noche Len Tao!"

"Me alegro que hayas recordado mi nombre", le dijo éste con una sonrisa.

El pequeño apachito salió corriendo de ahí en dirección opuesta a Len, supuestamente a buscar a sus `refuerzos´.

"Pff… ¿Cómo se atreve a hacerme perder tiempo tan valioso?", suspiró el caballero mientras seguía su camino. Gracias a la ayuda del conejo había entrado a una zona más profunda del bosque, donde fácilmente encontró un río.

"¿Qué creía el apache? ¿Qué el gran Len Tao no podía encontrar un río él solo?", se burló mientras se acercaba al agua.

"¡Ahí está!", gritó una voz conocida.

"¿Tú de nuevo?", Len ni siquiera se molestó en ver al enanito, pero sabía que había más gente ahí reunida, "Veo que has traído a tus amigos, ¿eres tan débil que tienes que pelear con más personas?"

El apachito había regresado con 8 apachitos más, todos vestían exactamente igual, la única diferencia notable eran los peinados, algunos tenían el cabello corto y alborotado, otros largos y suelto o amarrado en trenzas.

"¡Cállate mocoso! ¡Nosotros somos los 10 apachitos y nos vengaremos de ti!"

"¿Los 10 apachitos?", Len se burló y volteó a verlos, "Pero si solo son 9."

"¿Eh?", un frío recorrió a los apachitos, "¿Dónde esta el último?", gritó uno, "Se ha perdido", gritó otro, "De seguro se desvió en el camino."

Los apachitos empezaron a correr en círculos como desesperados mientras Len solo se impacientaba más y más, "¿Y si se lo comen los lobos?", "¡Tonto! ¡En esta zona no hay lobos!", "¡Ah! Es verdad", "¿Entonces qué hacemos?", "Deberíamos de ir a buscarlo."

"¡CALLENSE!", les gritó mientras los mandaba a todos a volar con un ataque de su lanza.

"¡Oye tu! ¡¿Cómo te atreves a atacarnos por sorpresa?!", el primer apachito con el que se encontró Len estaba sacando humo por las orejas, "¡Recibirás tu merecido! ¡10 apachitos…!"

"Solo somos 9", lo interrumpió otro.

"Ah es verdad, bueno no importa, nosotros acabaremos contigo. Pero antes permíteme presentarnos. Ellos son Sabim, Gruñim, Estornudim, Tristim, Tontím, Dormilim, Felim, Bromim", dijo señalando a cada enanito, respectivamente, "Y yo soy Silva."

Len lo observó extrañado por un segundo y luego le preguntó: "¿Por qué tu nombre no termina en `im´?"

"¿Eh?"

"Ya sabes, todos los demás terminan en `im´, pero tu te llamas Silva."

"¡No te burles de mí!", el pequeño empezó a dar pequeños saltos muy enfadado, "¡Apachitos, al ataque!"

Se lanzaron sobre Len, pero éste logro mandarlos a volar a todos (de nuevo).

"No me molesten, insectos."

El conejo de antes reapareció y empezó a beber del río. Len se percató de eso y recordó que el había venido por agua. Sacó la cantimplora del bolsillo de sus shorts y la acercó al río, pero, por alguna extraña razón, el río se deformó al momento en que la cantimplora se acercó al agua, impidiendo que el caballero pudiera recolectar el tan deseado líquido.

"¡¿PERO QUÉ?!", gritó mientras volvía a intentar llenar su cantimplora, pero siempre ocurría lo mismo, el río se deformaba o se movía para que el agua no pudiera entrar en la cantimplora.

"¡¿PERO QUE DEMONIOS LE SUCEDE A ESTE RÍO?!"

"HAHAHAHAHAH", los apachitos se burlaron de él.

"¡NO MOLESTEN ENANOS!"

"Eres tan ingenuo, ese río solo deja que lo beban los que son uno con la naturaleza", le comentó Silva.

"¿Uno con la naturaleza? ¿eh? ¡¿De qué demonios me están hablando?!"

"A menos de que seas uno con la naturaleza no podrás tomar de esa agua."

"No me digan tonterías."

Len intentó llenar su cantimplora (de nuevo), pero falló en el intento.

"¿Cuántas veces vas a seguir intentando? Es obvio que tu no eres uno con la naturaleza, pero, olvidas una cosa importante."

"¿Qué cosa?"

"Nosotros somos uno con la naturaleza, y si nos ayudas con un pequeño favor te daremos toda el agua que quieras."

"¡NO PIENSO AYUDARLOS CON NADA!"

"Solo es un pequeño favor."

"El caballero de la noche, Len Tao, no le hace favores a nadie."

"¿Enserio? Entonces es una lástima pero te quedarás sin agua."

Los apachitos se fueron dejando a Len solo con el río inútil que no le quería dar agua. A él no importaba no tomar agua, podía aguantar, pero se acordó de Yoh, ese chico era tan extraño que en estos momentos podría ya estar muerto por no haber tomado agua.

Empezó a temblar por el coraje, pero no tuvo más remedio.

"Ya verán como viene rogando", Silva le sonrió a sus amigos.

"¿Tu crees? No parece el tipo de persona que cede tan fácilmente", le hizo notar Sabim.

"Tengo sueño", se quejó Dormilim.

"Ese chico me cae mal", les comentó Felim a sus amigos.

"Si a mi también", le contestó malhumorado Gruñim.

"¡Achu", estornudó Esturnudim.

"¡Oigan!", Bromim puso una mirada malvada, indicando que tenía una idea, "Tengo un plan para vengarnos de ese chico."

Todos los apachitos se reunieron y empezaron a discutir su venganza.

"¡ESPEREN APACHITOS! ¡LOS AYUDARÉ!"

"HAHAHAHAHAHH", se rió Silva en su cara en cuanto los alcanzó, "¿Así que el gran Len Tao quiere agua? ¿Qué te hizo cambiar de opinión? No importa, ya que estás aquí, nos tendrás que hacer ese pequeño favor. Acompáñanos."

"¿A dónde?"

"¿Cómo que `a dónde´? Pues a nuestra casa, cabeza hueca."

Len se enfadó y le dio un golpe en la cabeza, "No me llames cabeza hueca."

Silva se sobó el golpe y en tono molesto le exigió: "¡Cuidado con lo que haces, o nos veremos obligados a dejarte morir deshidratado!"

"¡COMO SI ME IMPORTARÁ!"

"¡Eres demasiado engreído! Ven, no está muy lejos."

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Los gritos que salían de la casa de los apachitos (una pequeña casa de madera muy descuidada, de 2 pisos, rodeada por un jardín enorme de malezas), resonaban por todo el bosque.

"¡¿PERO QUÉ DEMONIOS ES ESO?!"

"Solo va a ser tu vestimenta", Bromim tenía una sonrisa enorme en el rostro.

"¡NO PIENSO PONERME ESO!"

"¿Es qué acaso no quieres agua?"

Felim apareció con un vaso de agua en la mano y se lo empezó a tomar enfrente de Len.

"Grrrr… ¡ESTA BIEN ¡DAME ESO!", gritó agarrando el vestuario que se tenía que poner.

"Buena suerte chico", se burló Silva en cuanto entró al baño a cambiarse.

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"HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAH", se rieron a carcajadas los apachitos en cuanto Len salió del baño con su nuevo vestuario.

"¡DEJEN DE REÍRSE!", les gritaba éste rojo de la pena y con un pico notablemente más grande.

"¡Esto va a ir al facepatch!", gritó uno tomándole una foto con su Ipatch.

"¡NO SOY UN MODELO PARA QUE LE ESTEN TOMANDO FOTOS!"

"Vamos, una sonrisita."

Len estaba a punto de estallar y de matarlos a todos, ya que lo habían vestido de… ¡MAID!, con un vestido, una medias, una diadema en la cabeza, y todo (la típica maid) pero de verdad necesitaba esa agua.

"Calma maid-chan, no es para tanto", Silva le sonrió burlonamente y le entregó una escoba, "Ahora ponte a limpiar toda la casa."

"¡NO ME LLAMES MAID-CHAN!", exigió golpeando la cabeza de Silva.

"¡LAS MAIDS NO LES HABLAN ASÍ A SUS AMOS, AHORA HABLA COMO MAID Y HAZ LO QUE SE TE ORDENA!"

"¡NI EN UN MILLÓN DE AÑOS!"

"Ya veo, ¿es qué no quieres esa agua?", la sonrisa de superioridad de Silva provocó que Len temblará por la furia, pero mostró un lado amable y con una sonrisa le dijo: "Claro que si, amo Silva", para luego volver a temblar de furia.

"Y que quede bien brillante", le exigió Tontim, "Quiero ver mi rostro en el suelo."

"El suelo es de madera, no va a brillar tanto como para que veas tu rostro en el, amo Tontim", le contestó la maid Len notablemente enfadado.

"De todos modos, nadie quiere verte Tontin", le contestó malhumorado Gruñim.

La vena en la frente de Len estaba a punto de estallar y tenía unas ganas inmensas de matar a todos, pero en el exterior solo mostraba inocencia y sonrisas (ya saben, la típica maid).

"Bueno, estaremos esperando", se sentaron en el sofá y muy relajadamente comenzaron a ver televisión.

"Estos idiotas se están burlando de mí, cuando consiga agua mataré a cada uno de ellos, uno por uno", pensaba sádicamente Len mientras barría la casa.

"¡MAID-CHAN!", gritó Bromim.

"¿Qué sucede Amo Bromim?", le contestó Len.

"Tengo sed. Tráeme algo de tomar."

"Con gusto amo, ¿alguien más quiere algo?"

"Ahora que lo mencionas", Silva comenzó a rascarse la barbilla…

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"Aquí esta todo lo que me pidieron", Len estaba temblando por el coraje, ya que venía de la cocina cargando una exageración de cosas. Llegó con los apaches y dejó caer todo en la mesa. Había paquetes de jugo, refrescos en lata, paquetes de papitas, galletas, donas, revistas, comics (se preguntó que rayos hacían revistas y comics en la cocina, pero no le importó, ya que estaban llenos de comida), etc.

"¡SALUD!", gritaron todos felizmente, pero sintieron la presencia amenazadora de Len, así que le ordenaron: "Perfecto, sigue limpiando."

"Claro mis amos", les sonrió falsamente y siguió barriendo lo que le quedaba de la casa.

¡La casa estaba extremadamente sucia! Como si la hubieran limpiado desde… nunca.

La maid se tardó horas y horas barriendo de arriba a abajo, tirando a la basura todos los restos de comida, chicles y cigarrillos que se encontraba en el suelo, y matando a cada insecto (araña/cucaracha) que se le cruzaba en su camino, pero, después de mucho esfuerzo, por fin terminó.

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"Listo, ya esta", les comentó a los apachitos, "¡Ahora denme el agua!"

"No nos hables así, una maid tiene que hablarle muy dulce a su amo", le gruño Silva, "Además, mira bien, todavía no terminas", señaló el suelo de la sala, el cual estaba…

"¡¿CÓMO SE ATREVEN A ENSUCIAR EL SUELO QUE LIMPIÉ?!

Las envolturas de toda la comida chatarra, así como las latas, revistas, prácticamente todo, estaba en el suelo hecho un desastre, y los apachitos parecían disfrutar el ver como su maid sufría.

"Te dije que quería ver mi rostro en el suelo, pero no me veo", lo regañó Tontím.

"Ya te dije que nadie quiere ver tu rostro", le recordó Grunim.

"No tendrás tu agua hasta que limpies esto", le exigió Silva.

"¡¿QQQQQUUUUUEEEEE?!", Len estaba hecho una furia y su aura era escalofriante, pero a los apachitos no les importo.

"¿Vamos, que esperas niño?", le gruñó Gruñim.

Len rompió la escoba en 2 por la furia, ocasionando gritos de los enanitos.

"¡¿CÓMO TE ATREVES A ROMPER NUESTRA ESCOBA FAVORITA?! ¡SU MADERA ERA LA MADERA SAGRADA DE UN SAGRADO ROBLE!", comenzaron a gritar los apachitos.

Len no escondió más su furia y se puso a perseguirlos, golpeando a uno que otro con las nuevas armas que había conseguido (2 pedazos de escoba).

"¡DENSE POR MUERTOS!"

"Calma", Silva le jaló la falda, provocando que Len se detuviera.

"¡¿QUÉ? ¿TU TAMBIÉN QUIERES UNA PALIZA?!"

"Si de verdad quieres esa agua tendrás que limpiar, ¡Ahora!", dijo señalando el nuevo basurero.

Len recordó de nuevo a Yoh desmayado por culpa del calor y suspiró. No le quedaba de otra más que volver a limpiar. Limpió como si fuera una competencia, estaba tan enfadado que se desquitó con toda la basura y mugre que habían dejado los apaches.

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"¡YA DENME LA MALDITA AGUA!", les exigió en cuanto terminó de limpiar.

"Tontim todavía no ve su rostro en el suelo", le reclamó.

"¡TE DIJE QUE ES MADERA! ¡NO PODRÁS REFLEJARTE EN ELLA!"

"Hmp", Tontim le sacó la lengua y lo babeó.

"¡PEQUEÑO INSECTO!"

"Alto Maid-chan", lo detuvó Silva, "Tu trabajo no termina aquí."

"¡¿DE QUÉ ESTÁS HABLANDO?!"

"Lo pensamos mejor y todavía hay otros favores que queremos que nos hagas."

"¡ESE NO ERA EL TRATO PEQUEÑOS IDIOTAS!"

"No, pero si quieres esa agua tendrás que hacer todo lo que te digamos", Silva le sonrió con superioridad mientras que Len suspiraba y le sonreía falsamente.

"Como usted ordeno, mi amo."

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"¡Y QUE QUEDEN TODOS PAREJOS!"

"Grrrrrrrrr, te cortaré la cabeza y la usaré como pelota de futbol".

"Como usted diga, mi amo", le sonrió.

En estos momentos Len estaba cortando el césped que rodeaba la casa, y, parecía que no lo habían cortado desde que compraron la casa (si es que la compraron). Las malezas medían aproximadamente un metro y medio (eran más grandes que los enanos) y los apachitos no tenían una cortadora de césped, así que le habían dado unas tijeras, con las cuales era sumamente difícil cortar.

Ellos, por su parte, estaban muy a gusto tomando el sol, en sus camastros, con lentes de sol y bronceador puestos.

"¡Con estos aspectos las chicas de seguro caerán rendidas a nuestros pies!", les comentó Sabim.

"¡De seguro conseguiremos muchas chicas!", les gritó Tontim.

"¡Estoy seguro de que ninguna chica querrá salir conmigo", Tristim se puso a llorar.

"¡¿OTRA VEZ ESTÁS LLORANDO?!", le gritó Gruñim.

"L-Lo siento", le contestó temblando y con lágrimas en sus ojos.

"¡ACHU!", estornudó Estordunim.

"ZZZ", los ronquidos de Dormilim provocaron que todos dejaran de pelear y se concentrarán en tomar el sol.

"Como espero que el Sol queme hasta el más profundo de sus órganos", pensó Len mientras terminaba de cortar.

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"Bueno, ya esta, ¡AHORA SI DENME ESA AGUA!", dijo mientras se secaba el sudor.

"¡Todavía hay más cosas!"

"¡ESTÁS ABUSANDO ENANO!"

"HAHAHAHAHAHAH, no debería molestarse tanto Maid-chan", le sonrió burlonamente Silva.

"¿Qué más quieren?"

"Pues…"

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"Y así, el príncipe y la princesa vivieron felices para siempre", terminó Len cerrando muy violentamente un libro. Dormilim lo puso a contarle un cuento para que pudiera dormir, aunque el enano se durmió en la primera página de la historia, los apachitos lo obligaron a terminar de leer.

"¡Si! Sigue durmiendo, te apuñalaré por la espalda sin que te des cuenta", pensó la pobre maid.

"¡Pero quiero ver mi rostro en el suelo!"

"¡NO PUEDO HACER QUE TU ROSTRO SE VEA EN EL SUELO!"

"¡Pero yo quiero ver mi rostro en el suelo!", Tontim rodó en el suelo llorando, estaba haciendo un gran berrinche.

Len fue al baño y tiró muy enfadado un espejo al suelo.

"¡AHÍ ESTA! ¡YA PUEDES VER TU ROSTRO EN EL SUELO!"

"Gracias", le sonrió Tontim. Vio su rostro unos segundos, luego se fue.

"¡¿ESO ES TODO?!"

"¿Pues que más querías?", le dijo éste sacado de onda.

"¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA H!", Len se arrancó algunos cabellos por la furia.

"¡SI! ¡SI! ¡ESTO SE SIENTE TAN BIEN!"

"Que bueno que le guste, amo."

"¡No te detengas!"

En estos momentos Len estaba dándole un masaje de pies a Gruñim, quien, por primera vez en su vida, parecía disfrutar algo. Los demás apachitos veían sorprendidos la escena, ya que nunca habían visto sonreír a su amigo. Por otra parte, Len estaba hecho una furia. Los pies de Gruñim estaban sumamente descuidados, llenos de callos y con uñas amarillas, y la pobre maid tuvo que hacer un gran esfuerzo en no desmayarse por el olor. Después de un rato finalmente terminó y cayó rendido.

"Bien, ahora la espalda", le dijo Gruñim quitándose su poncho, revelando una espalda llena de pelos.

"¡NO PIENSO TOCAR ESO!", le gritó Len señalando su peluda espalda.

"Tendrás que hacerlo si quieres agua", lo amenzó Gruñim.

"¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!", Len comenzó a masajear al apachito, pero en ciertos momentos aplicaba mucha fuerza a propósito para lastimar al enano.

"¡No tan fuerte! ¡Con delicadeza!", le exigía el pequeño.

"Lo siento que masajearé será tu cuello, y lo haré con tanta delicadeza que no podrás volver a respirar", Len seguía con sus pensamientos sádicos.

"¡Vamos! ¡Por favor!"

"¡NO TE ATREVAS A ACERCARME ESAS COSAS!"

"Solo es por un par de segundos, sobrevivirás."

"No."

"¡Entonces no tendrás esa agua!"

"¡GRRRRRR! ¡ESTA BIEN!"

Sabim estaba haciendo un `importante experimento´, y para eso ocupaba una asistente. Le enganchó a Len unos cables en las orejas y bajó una palanca. Unas chispas recorrieron los cables hasta llegar a las orejas de Len, provocando que se electrocutara y que cayera al suelo desmayado.

"De verdad duele…." anotó Sabim en su libreta.

Len se levantó del suelo y muy enfadado les gritó: "¡NO PIENSO AYUDARLOS MÁS! ¡QUEDENSE CON SU ESTÚPIDA AGUA!"

Len entró al baño, se quitó su traje de maid y se puso su ropa normal. Estaba dispuesto a irse, pero los enanitos se vieron nerviosos entre sí, hasta que Silva finalmente hablo.

"E-Espera. T-Tenemos un último favor que pedirte."

"No pienso hacerles más favores."

Len abrió la puerta y dio un paso afuera, pero los apachitos saltaron sobre él y se lo impidieron.

"¡Espera por favor! ¡Lo sentimos! ¡No queríamos aprovecharnos de ti!", le lloró Silva.

"¡Lo que pasa es que nunca habíamos tenido visitas y estábamos muy emocionados", le confesó Sabim.

"¡Tontim estaba muy feliz contigo!"

"¡No es mi problema, suéltenme!"

"¡Por favor chico! ¡Ayúdanos con una última cosa!"

"¡Sus problemas ya no me interesan!", Len los aventó y se liberó, menos de uno, Tontím seguía fijamente abrazando su pierna.

"¡Tontím tiene mucho miedo! ¡Mucho mucho mucho miedo!", el pequeño apache lloraba desconsolado en su pierna.

"¿Miedo?", Len cargó al apachito para poder verlo a la cara, "¿A qué le tienes miedo?"

Todos los apachitos empezaron a temblar incansablemente, provocando que Len sintiera un poco de temor, pero no lo demostró, "¡Hablen gusanos!"

"Y-Yoo y-yoo", a Tontím le castañeaba la boca.

"¡¿A ti qué?!", Len lo sacudió violentamente para sacarle la sopa.

"Y-Yooo. ¡YO LE TENGO MIEDO A LA BRUJA!"

"¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!", gritaron todos los apachitos en ese instante.

"¿La bruja?", preguntó curioso Len.

"Si, la bruja. Ella es malvada, siempre nos está ocasionando problemas. Pero, el otro día, ella nos robo lo más importante para nosotros, nos robó nuestro espejo mágico", le explicó Silva.

"¿Un simple espejo?", Len no estaba nada impresionado.

"No es un simple espejo, ese espejo es muy importante. Quizás en estos momentos no lo entiendas, pero algún día lo entenderás. Por favor, ayúdanos a recuperarlo."

"Esa bruja de la que hablaban, ¿es fuerte?"

"¿Qué si es fuerte?", los apachitos rieron nerviosos, "Es la persona más fuerte de por aquí."

A Len se le iluminaron los ojos, sacó su lanza y la mantuvo alto en el cielo, "¡Bien! ¿Qué estamos esperando? ¡Llévenme con esa bruja!"

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"¿Dónde estamos?", les preguntó Len a los apachitos. Habían entrado a una parte del bosque que Len no conocía, además, el aura que rodeaba ese lugar era oscura, la niebla lo cubría todo, provocando que no pudiera ver absolutamente nada, los árboles secos parecían tener ojos en sus troncos y las ramas no tenían hojas, dándoles un aspecto escalofriante. Los animales eran más diabólicos por ese lado, y había muestras de sangre en el piso, por todas partes.

"Esto es la otra parte del bosque. El lado oscuro", le contestó Silva.

"¿Lado oscuro?"

"Si, todos los bosque tienen un lado oscuro."

"¿Enserio?", una gota apareció en el rostro de Len, pero decidió no hacer más preguntas.

"Bien, un poco más y habremos llegado al refugio de la bruja", le indicó Sabim.

Len tragó saliva, no estaba nervioso, pero ese lugar no le daba buena espina.

"¡Len-chan, toma!", Tontím le entrego una cantimplora (color roja y con dibujitos apache, típico) llena de agua. Len la miró sorprendido, pero no se lo pensó 2 veces y se tomó toda el agua, necesitaba energías para la pelea. Suspiró satisfecho y le devolvió la cantimplora al pequeño.

"Tontím cree que Len-chan."

Len no pudo evitar sonrojarse, le molestaba que le agregaran el `chan´, pero igual le sonrió, "Gracias."

Los apachitos de repente se detuvieron.

"¿Qué ocurre?", les preguntó Len.

Los enanitos se abrazaron entre si y comenzaron a temblar desesperadamente.

"¡¿QUÉ LES PASA?!", les gritó desesperado Len, pero no le respondieron.

"WUAJAJAJAJAJAJ ", una risa escalofriante y malvada salió de la niebla.

"¡¿QUIÉN ANDA AHÍ?!", gritó Len a la niebla, sabía que alguien estaba ahí, pero no era capaz de distinguir su rostro.

"Vaya, vaya. Así que los gusanos trajeron refuerzos. Debo de admitir que estás guapo."

"¡¿QQQQQQUUUUUUUEEE?!", Len se puso rojo de la pena.

"Pero primero tengo que ver que tan fuerte eres."

"¡DEJA DE DECIR TONTERÍAS Y PELEA CONMIGO!", le ordenó Len.

"Aparte rudo. Me agrada eso." La niebla salió disparada hacía todos lados revelando a una joven con cabello corto anaranjado, atados en dos colitas. En su nuca tenía reposada una escoba. Su atuendo era el típico de una bruja, sombrero puntiagudo, un overol (los trajes que usan los granjeros) negro, botas, y además traía puesta una capa, la cual tenía una calavera en el centro que funcionaba como broche. Su aspecto era escalofriante. Len sintió miedo al verla pero evitó demostrarlo. "Mi nombre es Matilda, y te reto a una batalla."

"¿Así que tu eres la famosa bruja? ¡Escuché que eres fuerte! Quiero convertirme en la persona más fuerte de este reino, así que tengo que vencer a gente como tú. ¡Esta bien, acepto el reto!", Len le dijo tratando de mostrar confianza.

Matilda levantó su escoba y una bola de luz apareció en la punta.

"¿Qué es eso?", se preguntó Len comenzando a asustarse.

"¡Ven a mi! ¡ Zonbieusagi!"

"¿Zombieusagi?"

Matilda lanzó la bola de luz al suelo, provocando que ésta explotara y que una ráfaga de viento muy fuerte apareciera. Len tuvo que clavar su lanza en el suelo para no salir volando, suerte con la que no contaron los enanitos, quienes volaron hasta estrellarse contra un árbol.

"¡Si, sufran! ¡Es muy divertido verlos sufrir", gritó emocionada al ver a los enanitos gemir de dolor, "¡Ahora, demuestra tu poder o MUERE!", dijo clavando su mirada en Len, quien todavía tenía dificultades para no salir volando.

El viento se detuvo, así que Len pudo observar lo que venía sin dificultades. Del suelo salieron 3 rayos cegadores, los cuales comenzaron a ascender, dando vueltas y chocando entre sí (como un tornado), para dar origen a una figura. Un conejo gigante, con cicatrices y sangre seca por todo el cuerpo se formó. Sus orejas estaban caídas, una estaba rota, y a la otra le faltaba la mitad. Casi no tenía pelo, así que podías verle la piel rosada. Tanto sus garras como sus dientes estaban sumamente afilados, capaces de cortar cualquiera cosa. Len tragó saliva al verlo, pero no quiso mostrar su miedo.

"¿Estás listo para pelear contra mi Zombieusagi? ¡Adelante! Pero dejame advertirte, las garras de este conejo son capaces de cortar todo", la sonrisa de la chica era cínica, parecía como si disfrutara el tener una máquina de destrucción bajo su poder, "¡Quiero ver lo fuerte que eres!"

"¡De acuerdo! ¡Pero te advierto, el gran caballero Len Tao no se deja vencer fácilmente!"

"Eso lo veremos", una sonrisa se formó en Matilda, quien clavó su escoba en el suelo, "Vamos allá, ¡ACABA CON ÉL!"

-El Caballero Len vs. Zombieusagi-

~Len HP: 260~

~Zombieusagi HP: 400~

Len tomo una posición de ataque, pero antes de que él pudiera atacar, el conejo zombie se lanzó contra él. Sus garras chocaron contra la lanza, pero Len era empujado hacía atrás por la fuerza de ese conejo.

"¿Pero que pasa? Este conejo es muy fuerte, de eso no hay duda, pero debe de haber una manera de vencerlo", pensó para si mismo, pero no se le ocurría ningún plan.

"Que aburrido, Eres muy débil, acabaré contigo rápido", Matilda sacó su escoba del suelo para clavarla de nuevo, pero ahora con más fuerza.

"¿Está loca esta chica?", se preguntó Len, pero antes de que pudiera siquiera respirar, el conejo ejerció más presión, provocando que Len saliera disparado contra un árbol cercano. El golpe fue tan fuerte que Len cayo al suelo de rodillas, no era capaz ni de levantarse.

"¡Vamos Len-chan!", lo animaban los apachitos. Matilda les lanzó una mirada asesina, provocando que se callaran, se abrazaran y temblaran asustados.

"¿Eso es todo? Me siento decepcionada", la chica suspiró, "Bien, acabaré con esto", lanzó su escoba al aire y la atrapó como toda una profesional. Por alguna razón eso provocó que el conejo se enfureciera y saliera disparado a Len. Len se quedó observando la escena, no era capaz ni de moverse ni de esquivarlo. Para cuando se dio cuenta ya tenía las garras del conejo a muy poca distancia. ¿Este era su fin? ¿Morirá Len aquí? ¿Yoh se enterará de la muerte de su amigo?

Esta historia continuará…


Creo que lo deje en un momento que… bueno, en lo personal me encantaron los apachitos *-* Se me hacen todos unos cueros:3 (en especial Tontím)

Y pues bueno, espero sus comentarios y que la sigan:) Me animan a actualizar más rápido, eso es todo por ahora, hasta la próxima n.n

Datos~

Como se dieron cuenta, los 10 apachitos = 7 enanitos (los de BlancaNieves), y "Zombieusagi" es como "Conejo zombie" en japonés.