CAPÍTULO 2
De vuelta en el galpón, una hora después.
¡Maldición!... Vuelvo a la realidad exaltado, desorientado… ¿Qué me despertó…?
¡Mi teléfono está vibrando! ¡Tengo mi teléfono!… Pero la sensación de alivio es arrasada por otra… Impotencia… Si tan solo pudiera atenderlo…
Dejo caer mi cabeza… El dolor ya no es tan malo… pero siento gusto a sangre en la boca, creo que me mordí cuando me pateó. Por suerte, parece que eso es todo, no me rompió la mandíbula, y mi nariz parece estar bien también.
Todavía estoy tirado en el suelo apoyado sobre mi lado izquierdo. Puedo ver un halo de luz por la parte inferior de la capucha. Tal vez pueda intentar sacármela del todo deslizando la cabeza por el suelo.
Veamos… levanto la cabeza y me estiro… la apoyo de nuevo y arrastro hacia abajo… lentamente… ¡Mmgg! – me muerdo el labio para no gritar - ¡La cabeza me está matando!... debo hacer más fuerza contra el suelo… ¡Si, se desliza! No ha sido mucho, pero es algo. Vuelvo a levantar la cabeza y repito la acción. El dolor aumenta, siento miles de agujas en el lado derecho del rostro, es intolerable… pero veo que la capucha se desliza un poco más y parte del dolor se disipa… debo seguir, debo ver.
Lo repito una vez más, y luego otra… ya falta poco. Uno más y podré… ¡Si, puedo v— ¡Mierda! La luz me encandila… Necesito unos segundos para acostumbrarme.
¿Qué es esto? Recorro el lugar con la mirada… Por el tipo de material de las paredes parece un galpón… pero no es ni de cerca lo alto de uno… la estructura del techo es diferente, debe haber otro piso arriba. Las paredes, el techo, incluso el suelo son blancos… este debe ser el centro de operaciones. Las luces se concentran en mi y en algunos puntos, el resto está a oscuras. A mi derecha, en una esquina, puedo divisar lo que parece una oficina que tiene las luces encendidas. Allí deben estar reunidos mis captores.
Tengo que buscar la manera de salir de aquí.
Traslado mi vista a mis ataduras. Me ataron con precintos… manos en la espalda… teniendo en cuenta la poca movilidad que tengo, debo estar atado al respaldo de la silla… piernas sujetas, una en cada pata…
Debo explorar mis alternativas… Todavía tengo el teléfono así que significa que no revisaron mis bolsillos. Eso me da una esperanza. Muevo el cuerpo lo más que me permiten las ataduras y puedo sentirla… el peso de mi navaja suiza. Todavía está allí. La llevo encima desde que Maddox nos atrapó aquella vez. El problema es que siempre había contado con que Kate estuviera conmigo para poder tomarla… Kate, ¿dónde estarás?
Mientras todo esto pasaba…
Ya casi llego… solo unos metros más…
Me asomo por detrás de un auto y recorro el lugar. Parece desierto. Empiezo a salir pero de repente veo guardias y me escondo rápidamente. Me maldigo internamente. Calmo mi respiración y vuelvo a asomarme para observarlos. No parecen estar de servicio, se dirigen a la tienda.
¡Un teléfono, si!
Miro a los guardias, parecen absortos en su conversación. No puedo esperar, tengo que acercarme.
- ¿Crees que si le pides un autógrafo te lo dará? Lo podríamos vender. – escucho cuando paso por detrás de ellos… y me paralizo. ¿Autógrafo? ¿Castle?... Mi cabeza se nubla y mis pies se mueven automáticamente en dirección a ellos.
- Aunque quisiera no podría, lo tienen atado de pies y manos. – ambos se ríen y siento como la rabia llena mi cuerpo. ¡Bastardos!
- Tal vez una foto… Podríamos cortarle las manos si se niega. - ¿Qué? No puedo creer lo que escuchan mis oídos. Aprieto los puños para obligarme a mantener el control.
- No… mejor primero los dedos, uno por uno. – dice el segundo y ambos vuelven a estallar en carcajadas.
¿Cómo eso les puede provocar gracia? ¡Maldita sea! Tengo que apresurarme. Me doy la vuelta para irme.
- No perdemos nada con intentar, ¿en qué galpón estaba? – Me detengo bruscamente, mi corazón se para de repente. ¿En cuál está? ¡Dilo!
- En el 8, el anteúltimo. – lo oigo decir por fin antes de que entren a la tienda.
¡Mierda! Tendré que atravesar todo el maldito puerto para llegar allí.
No puedo perder más tiempo… Corro hacia el teléfono y lo descuelgo. Siento que las piernas se me aflojan del alivio… pero no tiene tono, está muerto. Dejo caer el teléfono, mis piernas ya no pueden sostenerme y caigo de rodillas al suelo… Van a matarlo… Siento las lágrimas acumularse en mis ojos, un nudo en la garganta.
- Señorita, ¿se encuentra bien? – me dice una voz. Temo levantar la cabeza y que sea uno de los guardias… pero su voz es distinta.
- Si, yo… - empiezo a decir mientras me paro y lo recorro con la vista, no es un guardia… Y sigo subiendo la vista y cuando llego a la altura de la cabeza una sensación de alivio recorre mi cuerpo, ¡tiene un teléfono! – ¡Soy policía, necesito su teléfono! – le digo mientras prácticamente me abalanzo sobre él. Sueno desesperada.
- ¿Qu— ¡No! – me dice horrorizado apartándose de mí y guardando el teléfono. - ¡Muéstreme una identificación! – mi mano instintivamente va a mi cintura pero no la encuentro.
- No la tengo, está en el fondo del río. – digo casi en un susurro. – Necesito que llame a la policía.
- ¿No era usted policía? – me pregunta cada vez más extrañado.
- Estoy sola, necesito refuerzos. – le explico. Hace el intento de salir corriendo pero estoy lo suficientemente cerca para hacerle una llave y lo tiro al suelo. - ¡Mi compañero está en peligro! – le grito exasperada mientras saco el arma en un movimiento casi automático. Abre la boca para gritar pero se la tapo. – Lo siento. – me disculpo. - No voy a hacerle nada, solo haga la llamada. – le ruego mientras guardo el arma.
Él asiente y saca de nuevo el teléfono. Entonces me levanto y lo ayudo. Marca 911 y se pone el teléfono en el oído. Tiembla como una hoja.
Puedo escuchar el tono por la corta distancia… Alguien atiende… pero él está paralizado. Si no habla van a cortar. Le sujeto la mano y me acerco el teléfono.
- Soy la detective Kate Beckett, placa 41319. Solicito refuerzos de inmediato, en el puerto. Tienen a mi compañero secuestrado en el galpón número 8, corre grave peligro. Hay guardias fuertemente armados. – me escucho decir casi sin respirar.
- De acuerdo, detective. Los refuerzos van en camino, ¿dónde se encuentra?
- En una gasolinera a un kilómetro del área.
- Bien, espere allí por instrucciones.
- Negativo, no pue—
Me interrumpo al oír las voces de los guardias a mis espaldas.
- ¡Maldición! – exclamo sin poder evitarlo.
Salgo corriendo con todas mis fuerzas, sin mirar atrás. Corro y corro sin parar hasta que repentinamente veo un grupo de 3 guardias. Me detengo bruscamente y me oculto tras un contenedor mientras recupero el aliento y trato de analizar mis alternativas.
Llegar hasta el galpón sin que me vean no es imposible pero me llevará mucho tiempo. Y así y todo no creo poder llegar a Castle así nomás, debe estar vigilado por guardias. Tendré que arriesgarme, tengo que llegar a él.
Una vez que recupero el aliento, me levanto y tomo aire.
No quiero usar el arma, llamaré la atención de todos. Salgo corriendo directamente hacia los guardias y me abalanzo contra el primero que se me cruza. Los agarro completamente desprevenidos y logro reducir a dos, pero el tercero intenta disparar… y falla. El sonido del disparo retumba por las paredes, justo lo que no quería. Veo que intenta apuntarme de nuevo. Entonces saco rápidamente mi arma y disparo. El sujeto cae al suelo.
Miro a mí alrededor y no veo a nadie. Al parecer, no salió tan mal.
Camino algunos metros y diviso otro grupo, solo son 2. Vuelvo a tomar aire y me dispongo a correr hacia ellos— Y entonces todo se vuelve negro.
