Notas: "¡Wow, muchas gracias por la cálida recepción! Las respuestas a los reviews estarán en mi LJ en unas cuantas horas.

Por ahora, ¡disfruten el segundo capítulo!"

Capítulo Dos: Viejas Rivalidades Familiares

"¡Ron!"

"¡Connor! ¡Feliz cumpleaños, amigo!"

Harry ocultó una sonrisa mientras observaba a Ron y a Connor apresurarse juntos como si hubieran estado separados por un año en lugar de un par de semanas. No parecían saber bien qué hacer cuando se alcanzaron el uno al otro, pero se contentaron con abrazos de un solo brazo y golpes en la espalda. Entonces Connor dio un paso atrás y miró alrededor de Ron y hacia los otros Weasley, quienes los habían encontrado fuera del muro de ladrillos en la parte trasera del Caldero Chorreante.

"Gred y Forge," dijo, con una amplia sonrisa, lo cual Harry pensaba era probablemente un chiste privado que él no entendía. "¿Han inventado algo interesante últimamente?"

"Sí," dijo uno de los gemelos de inmediato. Harry nunca había aprendido cómo distinguirlos, ya que no había pasado suficiente tiempo en la Torre de Gryffindor el año pasado. Se decidió a hacerlo este año. Le ayudaría a evitar volverse más Slytherin, y eso era completamente bueno, después de los extremos a los que el Profesor Snape había estado dispuesto a llevar su "persuasión" durante el último año. "Pruébalo." Le ofreció un pastelillo plano y amarillo a Connor, quien lo ojeó nerviosamente.

"Uh—no, gracias, George," dijo él.

"Soy Fred," dijo el gemelo.

"No, yo soy Fred," dijo el otro.

Connor se rió junto a Ron. Harry observó. A veces deseaba poder ser tan simple alrededor de otras personas como su gemelo. Connor se había adaptado increíblemente bien cuando tuvo que dejar la Cueva de Godric para adentrarse al amplio mundo mágico. Las cosas que otras personas daban por hechas, él aprendía a darlas por hechas también, incluso aunque nunca parecía estar cómodo con su fama.

Pero entonces Harry alejó su deseo de una vida que no podía ser, y se recordó a si mismo que era mejor de este modo. Si él realmente estuviera entre todas las personas de ese modo, tendría que prestar demasiada atención a las otras personas. De este modo, podía cuidar bien a Connor.

"Connor, cariño," dijo la Sra. Weasley, abrazando al hermano de Harry lo suficientemente fuerte para sacarle el resto del aire que tenía dentro. Harry estudió su rostro por un momento. Sabía que ella había perdido a dos hermanos en la primera guerra contra Voldemort. Pero no mostraba ni un rastro de tristeza oculta. Tal vez la pérdida era lo suficientemente lejana para que la hubiera superado. "Estoy tan feliz de que tus padres te dejaran venir." Entonces levantó la mirada hacia Lily y James, y extendió una mano, con una sonrisa ligeramente nerviosa. "Molly Weasley. Este es mi esposo Arthur." Ella sintió hacia el hombre pelirrojo y ligeramente regordete junto a ella, quien estaba ocupado calmando a una niña pelirroja que se veía ansiosa, probablemente su hija. Levantó la mirada, apenado, cuando su esposa le siseó, y avanzó para ofrecer su mano.

"James Potter," dijo su padre con una sonrisa sencilla, y apretó la mano de Arthur. "Esta es mi esposa Lily." Su madre asintió, sus ojos escaneando la forma en que Connor se paraba entre los gemelos y Ron. Su rostro se relajó un momento después cuando la niña se movió más cerca de Connor. Harry comprendía. Rodeado por tantas personas, su gemelo no era un blanco sencillo de golpear.

"Ya habrán escuchado de nuestro hijo Ron, por supuesto," Molly estaba diciendo. "Y esta es nuestra hija Ginny. Va a comenzar en Hogwarts este año." Ginny bajó la cabeza y se sonrojó, con suficiente fuerza para que su rostro compitiera con su cabello. "Estos son nuestros gemelos, Fred y George—" Ella los señaló, algo inciertamente.

"Mal otra vez, Mamá," dijo el gemelo de la izquierda. "Yo soy George."

Molly Weasley lo ignoró, a su favor, Harry pensaba, e indicó al chico Weasley mayor que acababa de llegar detrás de Arthur, sus manos calmadamente dobladas frente a sí. "Y este es nuestro hijo Percy," dijo ella, con orgullo claro en su voz. "Es de sexto año, y un prefecto de Gryffindor, ¿o no, Percy, cariño?"

Percy asintió. Harry lo miró fijamente por un largo momento. Percy tenía grandes bolsas oscuras bajo los ojos, y sus manos no estaban dobladas tanto como apretadas fuertemente. Parecía como si hubiera estado bajo un gran estrés o preocupación últimamente. Pero su voz era calmada y educada al decir, "Sí, Madre. Es un placer conocerla, Sra. Potter." Tomó la mano de Lily, y ella miró sus ojos intensamente por un largo momento antes de sonreír.

"También es un placer conocerte, Percy," dijo silenciosamente, y entonces trajo a Harry al frente con una mano en su hombro. "Este es nuestro otro hijo, Harry. Va a regresar a su segundo año en Hogwarts, junto con connor."

La Sra. Weasley parpadeó hacia Harry, y entonces dijo, para cubrir su confusión. "Oh, que lindo." Se detuvo por un largo momento, y entonces dijo, "No sabía que tenían otro hijo."

James tosió y se inclinó alrededor de Lily para alborotarle el cabello a Harry. "Harry es nuestro niño callado," dijo cariñosamente. "Es el gemelo de Connor, pero nunca te darías cuenta, son tan diferentes. A nuestro Harry le gustan los libros y estudiar, ¿o no, Harry?"

Harry le regresó la sonrisa a su padre. Este era el modo en que debían ir las cosas. Muchas veces, Harry sentía que James lo amaba sin realmente comprenderlo. ¿Cómo podía alguien no querer pasar más tiempo jugando Quidditch y haciendo bromas que sentando por ahí leyendo viejos libros polvorientos? Pero eso era de esperarse, ya que no sabía de los esfuerzos de Harry por proteger a Connor. "Sí, Padre," dijo él.

Cuando regresó la mirada a la Sra. Weasley, su rostro se había aclarado. "Percy era del mismo modo cuando era niño," confesó ella, en ese susurro que nunca era realmente un susurro.

"Madre," dijo Percy, con tonos de arduo sufrimiento. Harry lo miró de nuevo. Su rostro aún estaba tieso, y su sonrisa alegre lo enfatizaba en lugar de ocultarlo. Harry suponía que eran problemas familiares, sobre los cuales todos estaban enterados pero ignoraban. No había ninguna ley que dijera que los Weasley tenían que compartir todos sus secretos con los Potter, o que Connor, si los conocía, tenía que compartirlos con su familia.

"Pero seguramente estás en Gryffindor," la Sra. Weasley siguió parloteando, ignorando a su hijo. "¿Por qué Ron no ha hablado sobre ti en sus cartas?" Frunció el ceño hacia su hijo menor, quien estaba en ese momento retando a Connor a que se comiera uno de los pastelillos de los gemelos.

"Estoy en la Casa de Slytherin, señora," dijo Harry suavemente.

Gimió internamente mientras la luz en sus ojos se apagó un poco, pero se dijo a si mismo que tenía que haberlo esperado. No pensaba que pudiera cambiar su Casa, ya no; Dumbledore no lo permitiría. Pero podía actuar tan Gryffindor como fuera posible. Eso era lo que podía hacer ahora.

¿Por qué querrías hacerlo? Sylarana le preguntó.

"Oh," dijo la Sra. Weasley, después de un silencio largo e incómodo. "Que… lindo." Pero se alegró al siguiente momento, y juntó las manos en un aplauso para reunir a su familia. "Por supuesto, primero vamos a comprar las túnicas," dijo, con el acompañamiento de los quejidos de sus hijos. "Pero pienso que luego podemos ir a Florian Fortescue's." Sonrió mientras Connor dio gritos animados. Harry también sonrió. Ninguno de sus padres era particularmente apto con los encantamientos para hacer helado. "¡Y a partir de ahí, es una sorpresa!"

Le lanzó una mirada a Harry. "Eres bienvenido a venir con nosotros, cariño."

Harry agitó la cabeza. "Gracias, señora, pero voy a ver a unos amigos."

Molly asintió, y entonces ella y Arthur, quien había estado envuelto en una discusión sobre Quidditch con James, comenzaron a guiar a Connor por la calle. Lily esperó hasta que casi estaban fuera de la vista, y entonces se giró hacia James.

"¿Sirius los está siguiendo?"

James bufó suavemente. "Por supuesto. No trabajó como un Auror por nada, Lily."

"No se quedó como Auror," dijo Lily, con un tono agrio que Harry jamás había escuchado en la voz de su madre antes. Claro, pensó, cuando Connor estaba detrás de las barreras de protección en casa, su seguridad no dependía exclusivamente de Sirius.

"Eso no fue su culpa," James dijo de inmediato. "Si tan solo la Sra. Zabini supiera aceptar una broma—"

"De todos modos," Lily simplemente lo cortó. "¿Está siguiendo a Connor?"

"Sí, mi amor," dijo James, tomando a su esposa en sus brazos. "Por supuesto. No tienes por qué estar tan preocupada."

Harry pensaba que sí. Estaban a la mitad del Callejón Diagon, y parecía como si la mitad de la comunidad mágica hubiera elegido este día para comprar. Aún así, probablemente podrían confiar la seguridad de Connor en las manos de Sirius y los weasley por ahora, y tendrían que hacerlo, ya que Connor no querría a sus padres siguiéndolos y Harry no podía seguirlos abiertamente.

"¡Harry!"

Sorprendido, Harry solo se había dado una vuelta a medias cuando Draco Malfoy chocó contra él, abrazándolo con al menos tanta fuerza como la que la Sra. Weasley había usado con Connor. Entonces Draco abruptamente relajo su abrazo e intentó ofrecer su mano del modo en que un heredero sangre pura lo haría, su rostro ligeramente sonrojado con emoción y sus ojos brillantes. "Harry Potter," dijo él. "Te doy la bienvenida a Diagon Alley en esta, la ocasión de tu nacimiento."

Harry parpadeó, pero regresó el apretón de manos de Draco. "Gracias, Draco," dijo él. Se encontró a si mismo sonriendo casi sin poder evitarlo. No tenía sentido. Los Malfoy eran una de las amenazas más grandes para Connor, y Lucius Malfoy había sido un Mortífago a voluntad—sin importar qué pensara Draco sobre ese tema en particular—y todos eran Slytherins hasta la médula, y Draco incluso se había dado a la tarea de asegurarse que Harry pasara tan poco tiempo con su hermano como fuera posible durante el año escolar. Harry podía pensar sobre todo eso cuando estaba en la Cueva de Godric, y regañarse a sí mismo por permitir la amistad. Pero cuando estaba con Draco, nada de eso parecía importar.

"Sr. Potter."

Harry se giró rápidamente ante eso. Lucius Malfoy estaba avanzando hacia ellos con un andar arrogante, su esposa Narcissa en su brazo. Narcissa sonrió cuando vio a Harry, con la misma extraña mezcla de interés predatorio y calidez que le había mostrado durante las festividades Navideñas, cuando Harry la había visto por última vez. Lucius unió su mirada a la de Harry e inclinó su cabeza ligeramente en una reverencia.

Su mirada se movió a James y a Lily, y se volvió gélida. "Sr. Potter, de nuevo," murmuró él. "Y la encantadora Sra. Potter."

Harry le lanzó una mirada a sus padres, y se sorprendió ante la transformación. A veces, tendía a olvidar que ambos habían luchado contra Voldemort, suficientes veces como para hacer su destrucción una prioridad para los Mortífagos. James había sacado su varita, y estaba temblando ante la necesidad de atacar. Lily tenía los brazos cruzados. Harry sabía que ella podría estar lista para lanzar hechizos en un instante desde esa posición.

"No vayas a lastimar a mi hijo," James rugió. "No te atrevas a lastimarlo, Malfoy."

Lucius parpadeó. Harry tenía el presentimiento de que realmente estaba confundido, y se guardo ese extraño factor para referencia futura. Sin embargo, resultó que no lo necesitaba, ya que el padre de Draco arqueó las cejas y explicó el parpadeo al instante. "No tengo intenciones de lastimar a tu hijo," dijo, y su mirada regresó rápidamente hacia Harry. "El joven Sr. Potter me impresionó mucho durante su visita a nuestra Mansión. Nos entendemos mutuamente." Miró a James de nuevo. "Admito estar impresionado de que pudieras educarlo de tal modo, Potter. Un comportamiento de mago más digno del que te sospeché capaz."

Harry gimió. Los cumplidos de revés no eran tan cortantes, comparados a algunas de las cosas que Lucius había dicho en la Mansión, pero James tenía un temperamento caliente.

James de hecho apuntó su varita y comenzó, "Diff—"

"¡Expelliarmus!" dijo Lily claramente, y la varita de su esposo voló a sus manos. Ella le frunció el ceño. "Honestamente, James." Regresó hacia Lucius y Narcissa, y mientras su actitud no era más cálida que al inicio, al menos Harry se sentía seguro de que ella no iba a maldecirlos. "Por favor perdone a mi marido," dijo ella. "A veces tiene... problemas cuando le recuerdan cosas que preferiría olvidar." Le lanzó otro ceño fruncido a James cuando él intentó protestar bajo su aliento.

"Por supuesto," dijo Lucius, la imagen de la gracia cortés. Uno nunca sabría que está hablándole a alguien a quien considera una Sangresucia, Harry pensó, observándolo. Sentía una pequeña cantidad de admiración; él sabía lo difícil que era mantener esa máscara sin emoción, ya que había tenido que perfeccionarla él mismo. "De todos modos, debemos irnos, si es que vamos a comprar los materiales escolares de los niños y el regalo de cumpleaños de Harry."

Harry lo miró abiertamente. "Sr. Malfoy," logró decir después de un momento, "gracias, pero eso realmente no es necesario—"

"Por supuesto que lo es, Harry," dijo Narcissa, su sonrisa agrandándose en su rostro. Su voz era gentil, el opuesto exacto a sus ojos. "Draco ha estado hablando de tu cumpleaños todo el verano, hasta el punto en que nosotros también estamos emocionados al respecto. Yo me sentiría tan negligente si no te diéramos un obsequio. Por favor, ¿vendrías con nosotros y nos darías el regalo de darte una pequeña muestra de nuestro aprecio?"

Harry no conocía absolutamente ninguna forma para rehusarse a algo así sin ser horrendamente rudo, así que logró bajar la cabeza y murmurar, "Por supuesto, Sra. Malfoy."

"Que niño tan educado," dijo Narcissa, y asintió hacia Lily y James. "Un crédito a su entrenamiento."

Ninguno de sus padres parecía saber cómo responder a eso, así que lo dejaron ir. Cuando se giró para partir, Lily le dijo, "Harry, estaremos en Flourish y Blotts cuando termines."

"Muy bien, madre," Harry dijo.

Draco esperó hasta que hubieron dado la vuelta a la esquina antes de explotar con, "Eso es aterrador, Harry. ¿Siempre te tratan así? ¿Y qué hay de los amigos de la familia? ¿Siempre se les quedan viendo como si fueran algo que el Kneazle arrastró a casa? Como si—"

"Draco," dijo Narcissa, en el modo gentil que usaba, y Draco se interrumpió. Draco pareció resentirlo por un momento, su rostro rojo, y entonces se animó.

"¡Espera a ver lo que te compramos, Harry! Es maravilloso. ¡Y tú no puedes adivinar lo que es! ¡Adelante, adivina!"

¿Por qué piensa que puedes adivinar lo que es cuando te acaba de decir que no puedes? Sylarana siseó en su mente. Este será mi segunda opción para alguien a quién morder, si no puedo encontrar a tu hermano. Me está escupiendo. Dile que se detenga.

Harry le dijo algunos rápidos cumplidos y jaló la manga de su túnica sobre su brazo izquierdo, para proteger a Sylarana de la saliva de Draco. Atrapó la mirada de Lucius Malfoy cuando lo hizo, y la ceja levantada. Unió su mirada fría a la curiosa del Malfoy mayor, y entonces regresó a adivinar.

"Una—una Snitch," dijo él.

Draco se veía alarmado por un momento, y entonces se rió y agitó la cabeza. "¡No! Quiero que te concentres en atrapar la real."

"¿Otra lechuza?" Harry adivinó.

"Ya tienes a Hedwig." Draco danzaba frente a él mientras avanzaban por el Callejón. "¡Vamos, adivina!"

Harry continuó adivinando, mientras calmaba a Sylarana. No era la tarea más sencilla del mundo, y por una vez, estaba agradecido de no tener a Connor cerca para tomar su atención.

Estaba especialmente agradecido de que su hermano no estuviera ahí cuando vio lo que los Malfoy le habían comprado.


-

"Yo—Yo no puedo aceptarla, Sr. Malfoy," Harry tartamudeó, mirando fijamente a la escoba Nimbus 2001 que sostenía en sus manos. "Es demasiado. Por favor. No puedo—me siento apenado. No he hecho nada para merecer esto." Intentó empujar la escoba de regreso a las manos del alegre vendedor que la había traído de la parte trasera de Artículos de Calidad para Quidditch.

Narcissa la tomó antes de que la sonrisa del vendedor pudiera volverse un ceño fruncido, y la presionó gentilmente de regreso a Harry. Ella la manejaba con tal reverencia que Harry se sintió avergonzado de su torpeza, y esta vez formó las palmas delicadamente para recibirla, como uno debía hacer con un regalo de tan gran precio. Pero continuó agitando la cabeza e intentando decir algo, al menos hasta que Narcissa se inclinó hacia él y le colocó un dedo en los labios.

"Es verdad que no nos has dado un regalo de precio equivalente, Harry," dijo ella gentilmente. Su sonrisa le recordaba a la de Sirius cuando acababa de jugar una broma particularmente bueno, pero con un giro diferente en ella. "Nos has dado algo mejor." Miró de reojo a Draco, quien estaba examinando la escoba con asombro silencioso, y bajó la voz. "Nunca había visto a mi hijo tan feliz como lo ha estado este verano."

Harry parpadeó. "¿Y usted cree que yo tuve algo que ver con eso, Sra. Malfoy?"

"Al contrario," dijo ella. "Tuviste todo que ver con eso." Agitó la cabeza hacia Lucius, quien se mantenía cerca del frente de la tienda. "Mi esposo lo piensa también, y esa es una de las razones por las que estuvimos de acuerdo en este regalo."

Harry se tensó ante aquello. Todos los Malfoy le habían dado regalos distintos de Navidad el año pasado, todos con significados sutilmente diferentes. El de Lucius había sido un espejo Anti-tenebrismo, un saludo irónico a un enemigo honorado. El que hubiera estado de acuerdo con esta escoba, el cual parecía ser un obsequio de amistad, si Narcissa estaba diciendo la verdad...

Harry no sabía lo que quería decir eso exactamente. Pero sí sabía que sería un insulto a los Malfoy si no la aceptaba.

Asintió y dejó salir un profundo aliento. "Entonces la aceptaré," dijo, su voz algo ronca a sus propios oídos. "Gracias, Sra. Malfoy."

Narcissa lo besó en la mejilla, y asintió al vendedor, quien una vez más llevaba una sonrisa. "La llevaremos." Ella le sonrió. "Feliz Cumpleaños, Harry."

"No puedo esperar a montarla," dijo Draco ilusionadamente.

Aún quiero morderlo, Sylarana comentó.

Lucius los miraba fijo desde el frente de la tienda.

Harry se dio un corto momento para esperar que las cosas fueran más sencillas al llegar a Hogwarts, o si no temía que se volvería loco.


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"Que conmoción," dijo Lucius, haciendo una mueca, cuando llegaron a Flourish y Blotts unas cuantas horas después.

Harry tenía que estar de acuerdo. Aparentemente, alguna celebridad estaba dándole publicidad a sus libros aquí, y la tienda estaba llena de brujas emocionadas, amontonadas para verlo, girando los cuellos y chillando como ratones.

Harry vio a la "celebridad", Gilderoy Lockhart, antes de ver a sus padres. Estaba parado en un escenario al centro de la tienda, saludando al constante clic de las cámaras y de vez en cuando sosteniendo una copia de un libro llamado Yo Mágico. Harry hizo una mueca igual a la de Lucius. Lockhart parecía mostrar todo lo negativo de las personas famosas. Harry no estaría sorprendido si—

Entonces Lockhart se lanzó hacia abajo, diciendo, "¡Dos celebridades al precio de una!" y arrastró a Connor al escenario junto a él. El hermano de Harry se paró ahí, viéndose extremadamente incómodo, mientras Lockhart le abrazaba los hombros con un brazo y mostraba una sonrisa demasiado blanca para ser real. Las cámaras chistaban y destellaban constantemente. Connor parpadeó.

La irritación de Harry tomó la forma de ira. Sintió a Draco gemir junto a él, del modo en que siempre hacía cuando Harry se molestaba. A través del verano había buscado alguna forma de confinar su magia detrás de un escudo, para no darle a otros magos dolores de cabeza cuando perdía el temperamento, pero eso no había trabajado hasta ahora.

Y justo ahora no estaba preocupado por ello. Se concentró en las cámaras apuntadas al escenario y susurró, "¡Obscurus!"

Las cámaras siguieron chistando, pero ya no tenían destellos de luz con ellas. La sonrisa de Lockhart desapareció. Dio un par de pasos hacia atrás y agitó Yo Mágico con ánimos a medias, como si eso fuera a causar que nuevas fotos de él aparecieran en el aire. Connor tomó la oportunidad para saltar del escenario y de regreso al abrazo confortable de los Weasley.

Harry sonrió, y se detuvo un momento. ¿Fue esa una sonrisa burlona?

Ese fue un buen trabajo, dijo Sylarana. Ahora, apresúrate y regresa a casa. Quiero comida, y aún no quiero morder a nadie.

Draco rió detrás de él, y le dio a Harry un golpecito en la espalda. "Buen encantamiento," dijo él. "Espero que el gran idiota realmente no vaya a ser nuestro profesor de Defensa."

"Draco," dijo Narcissa. "Mostrarás respeto a tus profesores."

Draco se giró y le dio a su madre una mirada inocente. "¿Incluso a él?"

Los labios de Narcissa se contrajeron, y Draco sonrió alegremente. Harry se relajó, aunque tenía que pensar sobre lo que Draco había dicho. No había conectado el nombre de Gilderoy Lockhart al que había visto en la lista de libros que debían ser comprados este año. No le gustaba la idea de que este hombre viniera a Hogwarts y continuara molestando a Connor.

Se forzó a si mismo a dejar de pensar en ello. Lidiaré con eso cuando llegue y si es que llega.

Él y Draco fueron por sus libros y los colocaron en sus calderos. Harry estaba resignado cuando se dio cuenta de que la mayoría eran, de hecho, libros de Lockhart. Suponía que este maestro de Defensa no podía ser peor que Quirrell. No podía imaginarse a Voldemort ocultándose en la parte trasera de la cabeza de ese tonto inútil.

"¡Harry!"

Harry se dio la vuelta con una sonrisa cuando Connor lo encontró, aunque Connor se detuvo, los ojos destellando, ante la presencia de Draco detrás de él. Entonces su mirada se fue a los libros de Lockhart, y suspiró. "¿Vamos a tener que lidiar con él, o no?" preguntó.

"Sí," Harry dijo.

Connor hizo un puchero.

Arthur Weasley llegó detrás de Connor, guiando a Ginny con él. Le sonrió a Harry. "Veo que los chicos encontraron—"

"Weasley," dijo la voz de Lucius de detrás de Harry.

La mirada de Arthur se lanzó hacia él, y reaccionó casi del mismo modo en que había hecho James, aunque él no sacó su varita. "Malfoy," dijo, su rostro oscuro. "¿Qué es lo que quieres? ¿Viniste a practicar tu mirada de desprecio en ambientes más cálidos? Supongo que uno no se puede quedar en una Mansión llena de artefactos Oscuros todo el tiempo."

"La última búsqueda de tus Aurores no reveló nada, Weasley," dijo Lucius. "Y va a permanecer de ese modo." Agitó la cabeza lenta, tristemente. "No puedes dejar ir los rencores de la guerra. Tsk, tsk, Weasley. Estamos del mismo lado ahora."

"Nunca estuviste del lado de nadie si no fue del tuyo, Lucius, serpiente," dijo Arthur, y tomó un paso al frente.

"Yo, al menos, estoy del lado de mi familia," dijo Lucius. Miró a Ginny, quien parecía estar deseando que se la tragara la tierra, y levantó una ceja. "Por ejemplo, puedo pagar por túnicas que les quedan."

Arthur se lanzó hacia Lucius, empujándolo a una estantería detrás de él. Harry saltó del camino, revisó para asegurarse de que Connor estuviera bien, y entonces protegió a Draco y a Ginny de los libros que caían lo mejor que pudo. El rostro de Ginny estaba pálido cuando él se levantó, pero asintió su cabeza cuando Harry le preguntó si estaba bien.

Lucius se levantó, quitándose polvo de las túnicas, y su rostro cuidadosamente controlado. "Vas a pagar por eso, Weasley," dijo él. "Tenlo por seguro. Vamos, Draco, Narcissa." Ignoró completamente la protesta a medio-formar de su hijo, y Draco le dio a Harry una última mirada desconsolada y un abrazo final antes de salir tras su padre.

Lucius pasó detrás de Ginny mientras avanzaba hacia la puerta. Su mano se movió, rápida como una serpiente, y dejó caer un pequeño libro negro en su caldero.

Harry hizo su decisión rápidamente. No pensaba que ninguna cosa que Lucius Malfoy pudiera dejar caer en el caldero de un niño Weasley fuera inocente, sin importar su amistad propia con Draco. Draco no era su padre. Metió su mano rápidamente un momento después y recogió el libro, colocándolo bajo su túnica.

Lucius se giró a tiempo para ver el movimiento. Miró a Harry fijamente. Harry le regresó la Mirada.

Lucius agitó la cabeza, sonriendo ligeramente, después de un momento, y después se giró y dejó la tienda. Narcissa se movió detrás de él, murmurando una despedida a Harry, un momento antes de que Lily y James lo encontraran y a Connor y los regresaran a la Cueva de Godric tan rápido como fue posible.

Harry siguió aferrándose al libro. No sabía lo que era, pero lo estudiaría hasta que lo supiera.


-

"¿Cariño? Tienes una sonrisa muy extraña."

Lucius le sonrió a su esposa y murmuró, "Estoy bien," antes de regresar a sus contemplaciones privadas.

No había planeado que el chico Potter recibiera el libro que había guardado desde que lo tomó de un lugar secreto, bajo discretas instrucciones la Navidad pasada, pero podría ser interesante. Lucius no sabía exactamente lo que había en el libro, solo de que en alguna ocasión había sido muy importante para el Señor Tenebroso. Pensó que sería divertido dárselo a la hija más joven de un hombre a quien odiaba con mucha razón.

Y ahora estaba en manos del hermano del Niño-Que-Vivió, un chico que se había mostrado a si mismo formidablemente poderoso e inesperadamente educado en las cortesías sangre pura—e inesperadamente importante para Draco.

Uno podría hacerlo peor, Lucius pensó mientras él y su familia regresaban al Caldero Chorreante y hacia el punto de Aparición más cercano, que al tenerlo en manos de tal chico. Al menos, los resultados serán interesantes.