HOLITAS! No soy JKR, así que HP no me pertenece, yo sólo tomo prestados a los personajes/situaciones/etc, acá está la segunda parte y creo que vana a haber más :)
MAMÁ ALBUS ME ESTÁ MOLESTANDO. PARTE 2
Para Albus Severus Potter no había ofensa mayor que ser llamado "Sevie", porque sonaba horrible…No tenía idea de las razones que llevaron a sus padres a cometer el crimen de llamarlo "Albus Severus". Si deseaban darle homenaje a esos señores, ¿por qué no tuvieron más hijos? Ganas no les faltaban (él era testigo), ¡pero no! Los Potter condenaron a su segundo hijo a una vida turbia llena de burlas espantosas. Sin embargo, odiaba con todo su leonino corazón que lo llamaran Sevie, en especial si quien lo hacía era su perfecto hermano con su perfecto nombre y sus perfectas gafas y perfectos cabellos que estaban más perfectamente desordenados que los de Albus.
Por esa razón, ahora que Al tenía la oportunidad de humillar a James Sirius Potter y vengarse por ese "Sevie" que se le escapó, la iba a aprovechar. ¡Oh, sí! La iba a aprovechar con todas las de la ley.
Ya todo estaba preparado, había convencido a su hermano mayor de cantarle a Elizabeth Williams (la chica más enojona que habían tenido el desagrado de conocer) frente a todo el colegio durante el banquete de bienvenida. Por supuesto, a James le parecía maravillosa la idea porque a "Lizzy" le fascinaba la música. Pero, James no había tenido en cuenta el elemento principal para la "travesura": el melodioso timbre de su propia voz.
James podía tener un talento impresionante para meter la quaffle en los aros de gol, podía ser terriblemente atractivo al ojo femenino y podía ser dolorosamente inteligente; pero, su capacidad musical era nula. No existía.
No obstante, Albus Severus (Sevie), no contaba con que la broma se le revertiría. Pero esa es otra historia.
Luego de implantarle la idea de la canción a su hermano, Albus bajó a recoger las migajas del desayuno, porque tenía mucha hambre, cuando escuchó la vocecita chillona de su hermana discutiendo con su papá. Como Albus no es chismoso pasó de largo, pero James no.
Pegó la oreja a la puerta del despacho de sus padres, con la firme intención de des-aburrirse. Cuando Al regresó de su fallida misión en la cocina, y al ver a su hermano en semejante situación, pensó "no sé cómo, pero voy a terminar castigado por esto".
-James- dijo Albus en un susurro-, vámonos.
-¡Estás demente!- Respondió James también susurrando, pero con una enorme sonrisa en su rostro- ¡Papá está regañando a Lily por algo que hizo con Hugo! No me preguntes qué fue, porque no tengo ni idea.
-Si papá se entera de que estamos escuchando nos va a castigar.
-No seas marica.
-Yo no soy quien no puede confiarle sus sentimientos a la chica que amo.
-¡Yo no la amo! Y ahí está la prueba de que no soy marica y tú sí-. Seguían susurrando, pero para James era cada vez más difícil.
-¡Oye! ¡A mí me gustan mucho las mujeres!
-Ajá, como digas Sevie…
-A mí no fue a quien Julio persiguió…
-¡Eso no fue mi culpa! Soy terriblemente irresistible.
-¿Y tampoco fue tu culpa aprovecharte de su intenso amor hacia a ti?- dijo Albus con una risita mientras recordaba como Julio se la pasaba tardes enteras haciendo la tarea para su "amado Jamsie".
-¿Y qué? Si al tipo lo hacía feliz…
-Eso sólo lo hacen las mujeres…
-¡No es cierto!- Pero, justo a tiempo, escucharon alguien se acercaba a la puerta del despacho (o Harry, o Lily, o ambos). Se levantaron con rapidez y se escondieron en la cocina, donde continuaron discutiendo, ésta vez sin los susurros.
-¡Claro que es cierto! Debería darte vergüenza, James… ¡Aprovecharte del inocente Julio!
-¡¿Inocente?- dijo James recordando los escalofriantes momentos de "no inocencia" de Julio.
-¿Qué mierda hiciste con él?- dijo Albus asustado, mientras se alejaba de su hermano.
-¡NADA!
-¿Por qué estás a la defensiva?- Albus estaba cada vez más aterrado.
-¡Yo no estoy a la defensiva!- Y era cierto, no estaba a la defensiva, pero parecía.
-¡James! ¿Qué hiciste con él?
-¡NADA!
-¡Oh, por Merlín!- susurró Albus imaginando situaciones que no pasaron (pero, la actitud de su hermano decía otra cosa).
-¡Ma! ¡Tu hijo me está molestando! ¡Voy a hechizarlo, así que no te molestes!- Inmediato a esas palabras, se escuchó como alguien corría hacia la cocina.
-JAMES SIRIUS POTTER, BAJA ESA VARITA O TE CASTIGO POR UN MES.
-Pero…
-¡Nada de peros!- James, a regañadientes, guardo su varita. Como él era un chico listo, sabía que podía hacer magia en casa porque en el ministerio no podían determinar quién hizo la magia. Y también, como era un chico listo, sabía que era una mala decisión llevarle la contraria a su mamá.
Harry entró a la cocina cautelosamente, asustado de lo que podría encontrar en ella por los gritos. De todas formas estaba indispuesto, la charla que acababa de tener con Lily lo había mareado eficientemente, de hecho, sería fácil para él determinar que no había tenido un dolor de cabeza tan intenso desde que derrotó a Voldemort. Es más, Harry se sentía traumado, pero él no era nadie para juzgar.
La cocina parecía un ring de boxeo, con James de un lado y Albus del otro. Ginny parecía ser la réferi. ¿Y cuál iba a ser el papel de Harry? Él imaginó que el de comentarista…
-¡Ya basta los dos! – Dijo Harry con el tono de voz que temían sus subordinados.- ¿Por qué están peleando?
Y sus dos hijos comenzaron a hablar a la vez rápidamente. James gesticulaba mucho con sus manos y tenía una mueca de inocencia, mientras Albus se estaba comenzando a poner rojo de la rabia porque su hermano ahogaba sus explicaciones. Harto de eso, Harry los silenció mediante magia, ganándose miradas entre enfadadas y divertidas.
-Ok…Hasta ahora entiendo que están teniendo una de esas peleas de hermanos que odio… Nunca he podido entender porque ustedes olvidan que son hermanos y deberían ser amigos… Pero, no me interesa la razón de su pelea, seguramente sólo ustedes la verán lo suficientemente grave… Así que les voy a quitar el hechizo y van a retirarse a sus cuartos a pensar lo que hicieron.
-Y quedan castigados sin escobas, chocolates y esos aparatos muggles-. Agregó Ginny. James iba a replicar porque el discutía con Albus como ocho veces por hora y nunca lo castigaban, pero se lo pensó bien porque él era un chico listo. Albus se dijo mentalmente "te lo dije"… Acabó castigado por culpa de su estúpido hermano mayor.
