El diario de una espada

Por supuesto ninguno de los personajes me pertence, si no, que pertenece a Nobuhiro Watsuki, y bueno, aunque hay algunos que si me pertenceran. Aqui la segunda parte de los personajes de Rurouni Kenshin, como alumnos de diferentes univesidades y por supuesto diferentes carreras. Asi que disfrutenlo.

Han pasado casi 3 semanas desde que Kaoru se entero de que asistiría a la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Tokio, todo era felicidad, sin embargo le preocupaba lo que pudiera intentar hacer Mutaito, en su nueva escuela; así que le pidió a su padre que la entrenara muy duro en todas las índoles posibles. Su padre se sorprendió por la propuesta, pero acepto incluirla en los cursos avanzados que impartía en el dojo, y por supuesto, darle las suficientes asesorías para que ella quedara satisfecha con su nivel de pelea.

Kaoru era una gran practicante de artes marciales y también era una excelente hija, sin embargo, era una pésima mentirosa. Cuando sus padres preguntaron el porqué de tan duro entrenamiento, ella solo se limito a decir "que era para tener un cuerpo esbelto y envidiable", sin embargo sus padres sabían que otra razón era la que llevaba a realizar tales esfuerzos a su hija, pero callaron suponiendo que su hija estaba lo suficientemente preparada para enfrentar todos los problemas de cualquier índole que se le presenten, incluyendo aquellos en los que pueda ser necesario usar la fuerza física.

Era el domingo 7 de agosto, Kaoru, se encontraba ya en su cama dispuesta a dormir, para que al siguiente día, asistiera a sus primeras clases universitarias, eran las 11:30 pm, sus padres habían pasado a visitarla a su habitación hace media hora, deseándole éxito para el siguiente día, así mismo le repitieron lo orgullosos que estaban de ella, y que siempre estarían ahí, para escucharla y ayudarla en las buenas y en las malas, así ambos, le dieron un beso en la frente, le desearon buenas noches y salieron de su habitación.

Eso hizo pensar a Kaoru, sobre si debía de contarles a sus padres del embrollo en el que podría estar metida, sin embargo, ella no deseaba preocuparlos, y además, recordó su duro entrenamiento, ella se había vuelto bastante fuerte, tanto, que no esperaba tener el potencial demostrado en los últimos días, y creyó que ahora si estaba al mismo nivel que el arrogante y molesto de Mutaito, por si a ese inútil, se le ocurría algo, y pensando en eso, poco a poco cayó en los brazos de Morfeo.

Al día siguiente, el reloj en la muñeca de Kaoru marcaban las 8:30 am, las clases empezaban a las 9:00 am, la facultad de Arquitectura se ubicaba en un extremo de la ciudad, la cual desgraciadamente estaba bastante apartada a la casa de Kaoru, sin embargo era buena hora, e iba con tiempo de sobra.

Al llegar a la facultad, recordó el por qué había escogido arquitectura como su carrera, al observar los majestuosos e imponentes instalaciones de la universidad, asi, saliendo de su trance, Kaoru se dirigió inmediatamente al salón 599, al salón en donde ella tendría que tomar algunas de sus clases, tras ingresar a un edificio grande y preguntarle a un par de mujeres, en donde se encontraba el salón que ella buscaba, se dirigió a un pasillo bastante amplio y luminoso, ahí encontró el salón 590, y fue recorriendo hasta que ubico el 599, al entrar al salón, observo a unas 16 personas aproximadamente, lo cual se le hizo extraño dado que su reloj ya marcaba las 8:55 hrs

Aunque recordó que como era el primer día de clases, muchos alumnos no se presentaban a su escuela, no al menos, hasta el tercer o cuarto día de clases.

-Hola-. Escucho Kaoru de una chica con cabello largo y negro, con una piel muy blanca y unos ojos profundos y negros, la cual la saludaba, la chica en pocas palabras era una muñequita viviente.

-Hola-. Volvió a repetir la chica de profundos y oscuros ojos.-Por lo que veo, tu tampoco conoces a nadie en el grupo, yo conozco a un chico que se, va a estar aquí, o al menos eso me comento, sin embargo no lo veo por ninguna parte, y eso que es muy difícil de ignorar dado al color de su cabello, pero bueno-. La chica dijo todo esto, volteando a todos lados esperando a ver a quien se refería.

-Pero bueno, mi nombre es Tomoe Yukishiro, mucho gusto, tú, ¿Quién eres?-. La chica de piel blanca era muy alegre y risueña, dado que, cuando lanzo la pregunta, la realizo con una sonrisa de oreja a oreja.

-Ahhh-. Dijo Kaoru, reponiéndose de la impresión que Tomoe le había causado.- Mi nombre es Kaoru, Kaoru Kamiya, mucho gusto-. Dándole la mano, sin embargo Tomoe la aparto y le dio un fuerte abrazo como si fueran amigas de hace mucho tiempo, impresionando de nueva cuenta a la joven Kendoka.

De repente, Kaoru sintió como si una mano rozara su trasero y lo apretara, ella volteo rápidamente para encontrarse frente a frente a Mutaito.

Mutaito era un chico, como ya lo había mencionado, bastante orgulloso por su innata habilidad para pelear, también tenia una voz bastante chillona y molesta, físicamente era alto, delgado y su cara contenía un serio problema de acné, que si bien Kaoru recordab, siempre lo ha tenido, en pocas palabras era una persona horrible tanto por dentro como por fuera.

-Sabia que conocía ese trasero tan lindo y mira, lo comprobe al tocarlo y apretarlo con mis manos- Decía Mutaito de una forma tan burlona, despectiva y cínica, que daba asco tan solo escucharlo.

-¡Estúpido!-. Se oía en el aire una voz bastante molesta, mientras una mano viajaba directamente al rostro de Mutaito, sin embargo para su sorpresa no fue la mano dura de Kaoru, sino más bien un toque un poco más femenino, pero no por eso, menos doloroso, ya que era la mano de Tomoe.

-Como te atreves a realizar semejante acción a una señorita, en definitiva, no tienes modales, eres un simio sucio, a no, perdón, los simios no tienen la culpa de que los insulte a tu persona-. Decía una Tomoe, que de un momento en donde mostro alegría infinita, ahora mostraba desprecio absoluto, todo ese cambio, ocurrió tan solo en un momento.

-¿Quién diablos eres tú?, y ¿Cómo te atreviste a ponerme una mano encima?-. Respondía un furioso Mutaito, que sin duda tenía ganas de devolver el golpe a esa chica, no fue tanto por el golpe, si no, en realidad, por que no se esperaba una reacción de alguien más, que no fuera Kaoru y sin duda no estaba preparado para esa situación tan espontanea.

-Buenos días jóvenes, ¿Por qué no pasan al salón y toman asiento?, ya que interrumpen el paso estando todos ustedes en la puerta-. Se escucho una voz que rompió la tensión que se había generado por dicha situación, era una voz femenina, pero aun así bastante firme y directa, la cual provenía de una señora de estatura media, y aproximadamente unos 55 años de edad, aun cuando su cabello lleno de tubos, le daban una apariencia de abuelita, a lo cual, no ayudaba a pensar otra cosa, sus lentes de fondo de botella, con los cuales, parecía que los miraba unavieja lechuza.

Suponiendo que era una profesora, (pese a los tubos en el cabello), Mutaito dejo su enojo y se dispuso a sentarse en la silla más alejada del pizarrón. Mientras Tomoe y Kaoru, se sentaban juntas, también lo más alejadas, "pero de Mutaito", todos los alumnos que observaban la escena que había surgió también ocuparon un asiento.

En la mente de Kaoru, aun no creía la mala suerte que tenía, además de que Mutaito estaba en la misma escuela, estaba en el mismo salón que ella, ya nada mas faltaba que saliera un perro de la nada, y la orinara, hayyyyy, Kaoru, estaba muy salada en cuestión de la suerte.

-Muy bien chicos, buenos días-. Dijo la señora que acababa de entrar al salón, y la cual interrumpía los comentarios que Kaoru tenía consigo misma.- Soy la profesora Kori Uchida, pero llámenme solo "Profesora Kori"-. Volteándose al pizarrón blanco en donde apuntaba su nombre, momento en el cual, Kaoru aprovecho para agradecerle a Tomoe que la hubiera defendido, a lo cual Tomoe solo sonrió y dijo que ese chico era un pesado y maleducado de primera, y nadie en su familia tolera a ese tipo de personas abusivas, en especial con las chicas. Además de que diera las gracias de que no estaba en el salón su amigo Kenshin o le hubiera ido en feria.

Kaoru iba a preguntar ¿Quién era Kenshin?, pero entonces la profesora Kori, volteo nuevamente al grupo.

-Vaya, tal como es costumbre, el primer día de clases, faltan la mayoría de los alumnos, pero bueno, esas son cosas que aun cuando pasen los años, no cambiaran-. La profesora empezó a dar la bienvenida, comento los asuntos generales que debíamos tener nosotros como alumnos de esta institución, uno de ellos era que debíamos escoger un taller extra escolar, ya sea cultural o deportivo.

Kaoru se moría de ganas de entrar a Kendo una vez más, digo, ella era la mejor en su escuela, claro exceptuando al pesado de Mutaito.

-Mutaito Honda, ¿ya has decidido el taller que llevaras?-. Pregunto la profesora Kori, dado que estaba realizando esa pregunta en forma de una lista que ella tenia.

-Así es profesora, yo ya estoy becado para asistir a las clases y competencias de Kendo, en nombre de esta institución educativa-. Respondía altaneramente y orgullosamente Mutaito.

-Huyy-. Respondía sorprendida y emocionada la profesora Kori.- Entonces debes de ser muy bueno, me encantaría en alguna ocasión verte pelear-. Contestaba esta vez la profesora Kori alegremente.

-¿Usted sabe de Kendo, profesora?-. Preguntaba Mutaito sorprendió.

-¡Que si se!, jajá, mi hijo es campeón nacional, cuando tan solo cursaba el bachillerato, actualmente está iniciando sus estudios universitarios, al igual que tu, tiene beca deportiva completa, solo que el estudia en la universidad de Kioto-. Responde alegre y orgullosa la profesora Kori.

Kaoru se sentía desilusionada, ella amaba el Kendo, pero no creía que era la mejor opción cursar esa materia, cuando Mutaito se encontraba en ella, además, ella tenía el dojo de su padre, en donde podia practicar y aprender, -"lo mejor será que me mantenga alejada de Mutaito todo el tiempo posible, para evitar problemas"-. Pensaba Kaoru.

-Oye Kaoru-. Interrumpía los pensamientos de la joven kendoka la voz de la bella Tomoe-. ¿Por qué no entramos en teatro?, he oído que el taller de teatro de esta universidad es muy bueno, siempre presentan obras magnificas y de gran calidad, es más, de aquí han surgido numerosas estrellas de cine y teatro nacional e internacional-. Decía la dulce Tomoe, de forma muy alegre.

-¿Teatro?-. Se preguntaba la linda Kendoka, en realidad nunca había considerado estar en otro taller que no fuera kendo, y aun cuando, en alguna que otra ocasión acompañaba a sus padres al teatro o a ver alguna película al cine, nunca había considerado entrar a algo tan simple como el teatro, o al menos eso es lo que pensaba la joven Kaoru.

-Kaoru Kamiya, ¿ya tiene el taller al que desea asistir?-. Decía la profesora Kori.

-Vamos Kaoru, seamos parte de teatro-. Suplicaba susurrante la linda Tomoe.

No sabiendo lo que hacía, o si lo hacía por voluntad propia o por la motivada invitación de Tomoe, la joven kendoka decía en voz alta y decidida- Teatro señorita Kori-.

-Muy bien, será teatro, ahh, veamos, "Tomoe Yukishiro"-. Decía la profesora Kori.

-Teatro profesora Kori-. Decía alegremente la chica de piel blanca.

-La profesora Tsunade estará muy contenta al tener a dos lindas chicas en su taller sin dudar alguna- Comentaba la profesora Kori.

Mientras Kaoru no sabía si había hecho lo correcto o no, al dejarse influir por su nueva amiga Tomoe.

Sin embargo en la mente de Mutaito, circulaban otra clase de ideas: -"Así que mi futura novia será una actriz, bueno, con ese cuerpo y cara de tentación, sin duda alguna prendara a todos los espectadores, sin embargo, no dejare que nadie se le acerque, puesto que ella ya es mía, aun cuando ella, aun no lo sepa."

Así las clases continuaron, siendo el primer día de clases, no realizaron nada, tan solo los profesores daban los temas que verán, hablaban del orgullo a pertenecer a esa universidad y demás tonterías como esas.

Entre clase y clase, Tomoe hablaba con su nueva amiga Kaoru, le comento que ella era hija de un empresario bastante poderoso y rico de la ciudad, así como de su familia, de la cual, se entero Kaoru por la misma Tomoe, ella tenía un hermano sanguíneo, algo no muy normal en Japón, dado a la prohibición de tener tan solo un hijo, sin embargo Tomoe le dijo a Kaoru, que ella era la menor y ella había nacido en un país extranjero, en donde no existen tales prohibiciones, y posteriormente habían venido a Japón de nueva cuenta.

Kaoru miraba muy atenta a Tomoe, aunque de vez en cuando miraba a Mutaito, y este la miraba de una manera que incomodaba bastante a Kaoru.

Concluyeron las clases, Kaoru se despedía de su nueva amiga Tomoe, la cual, al parecer no mentía acerca de la fortuna de su familia, puesto un auto deportivo que era manejado por un joven que tenía una especie de lentes pequeños, cabello oscuro, alto, delgado, pero aun así, de complexión atlética, esperaba por ella, afuera de la Universidad.

-¡Date prisa Tomoe!-. Gritaba enérgicamente el joven.

-¡Dame un momento Enishi, me estoy despidiendo de una amiga!-. Gritaba también enérgicamente Tomoe.

-Vamos, a menos que me presentes a tu linda amiga, no me importa-. Gritaba esta vez Enishi de forma muy graciosa.

Kaoru inmediatamente se puso llena de colores, al escuchar de un chico apuesto, que ella era linda.

-¡Jajaja, ya quisieras, pero ella no se fija en maleducados y rebeldes como tú!- Gritaba también divertida Tomoe a su hermano.

-Bueno, ya entendí, pero apúrate que tengo clase en la universidad al rato, y a mis padres no les gustara que haya llegado tarde por culpa tuya, además ya sabes cómo es el sensei Rikuu, y te castigara una vez más-. Gritaba una vez mas Enishi, más divertido que nunca.

-Es cierto-. e esta ocasion Tomoe se mostro realmente preocupada- nos vemos Kaoru, que es cierto, mi maestro es muy exigente y cuando llego tarde a sus clases me impone unos castigos, que realmente no se los deseo ni a mi peor enemigo, aunque tal vez si a ese antipatico y pelado de Mutaito, jajaja-. Le dio un beso en la mejilla a Kaoru, un abrazo, y salió disparada hacia el auto en donde se encontraba su hermano

-Adiós amiga, mañana nos veremos-. Gritaba desde el auto Tomoe, y con su mano se despedia de Kaoru.

-Espero volver a verte en otra ocasión, adiós linda amiga de Tomoe.- Decía Enishi desde el asiento del piloto, y despidiéndose con la mano.

Así, el auto deportivo desapareció, ante una muy sonrojada Kaoru, cuando desapareció el auto de su vista, Kaoru partió hacia camino a casa.

Kaoru caminaba rumbo a casa, pensando lo contenta que estuvo en su primer día en la universidad, lo único malo, fue el incidente con el inútil de Mutaito.

Eran alrededor de las 14:30 hrs, o al menos eso marcaba el reloj de Kaoru, ella caminaba cerca de un parque, la verdad es que a ella no le gustaba caminar por ahí, sin embargo, era el único camino que conocía para la entrada a la estación del metro más cercana. A ella no le gustaba, dado de que la verdad, estaba muy descuidado, muy solitario, y en cualquier momento parecía que podía ocurrir un altercado, es decir, no le temía a los malhechores que hubiera por ahí, pero, la verdad, lo mejor es evitar los problemas.

A ella no le gustaba caminar por ahí, y aun cuando tenía un presentimiento malo, siguió caminando, a mitad del parque, observaba los juegos infantiles ya abandonados y oxidados de ese dichoso parque, cuando, de repente, de esos juegos vio salir a Mutaito.

-Hola linda Kaoru, ¿Por qué esta tan sola una linda y apetecible jovencita como tú?, ¿acaso no ves que puede ocurrirte algo malo, en estas calles tan peligrosas?-. Exclamaba con su molesta voz Mutaito.

-¡Cállate y déjame pasar Mutaito!.- Respondió Kaoru visiblemente molesta

-Creo que eso es imposible Kaoru- exclamo Mutaito- Hace rato no pudimos terminar lo nuestro por culpa de esas dos mujeres que nos interrumpieron, pero ahora de una vez te digo, linda Kaoru-dijo el imbécil de Mutaito.

-He estado pensando y creo que eres una chica de los más atractiva y apetecible, digna de ser la novia y mujer de un futuro campeón mundial de Kendo- decía Mutaito, de la forma más despreciable y vulgar que puedan imaginar.

-Jajaja-. Kaoru intentaba calmar sus nervios y enojo, decidida a enfrentar de una vez por todo al imbécil de Mutaito, y acabar con el problema, fue en ese momento cuando dijo enérgicamente Kaoru:

-Para ser campeón mundial de Kendo, primero deberías ser campeón nacional, y bueno, creo yo que no has conseguido ningún título aun, tal como el hijo de la profesora Kori, tu solamente eres un papanatas, que no sirve para nada, y mucho menos, escúchalo bien, nunca seré tu novia, y mucho menos tu mujer, así que quítate esa estúpida idea de la cabeza.

-Tan solo te sientes mucho, por esa tonta beca deportiva, pero créeme, ya no eres tan bueno, ahora ya estoy a tu nivel-. Exclamo ya mucho más tranquila Kaoru.

-¿A si?, bueno, demuéstramelo, atácame, si me derrotas te dejare en paz y nunca más te volveré a molestar, sin embargo, si pierdes, tomare lo que reclamo mío-. Respondió Mutaito.

-Es un trato-. Exclamo Kaoru, y tan pronto dijo eso, se abalanzo sobre Mutaito, fue a atacarlo con poderosas técnicas de Kenpo y Karate, que su padre le enseño.

Aun cuando, los ataques de Kaoru eran poderosos, estos no estaban funcionando, dado que Mutaito solo se limitaba a defenderse y a emitir una sonora carcajada que irritaría a mas de uno, incluyendo a la linda Kaoru.

Descansando un poco del poderoso ataque que había efectuado Kaoru, la chica se quedo quieta, en posición defensiva, sin embargo estaba desconcertada dado que no entendía el por que no funcionaban sus ataques.

-Eres fuerte, lo admito-. Decía burlonamente Mutaito- Sin embargo, comparada conmigo, no eres más que una insignificancia, así que asume de una vez la realidad, ¡tu serás mi novia y mujer!, quieras o no-. Exclamo de una manera más decidida Mutaito.

Al decir esto, Mutaito avanzo rápidamente hasta llegar a Kaoru, ella no creía que Mutaito tuviera esa velocidad, llego frente a ella en un instante, y propino un fuerte golpe en el abdomen de la bella Kendoka, dejándola inmediatamente inconsciente y a los completos deseos de Mutaito.

Tomándola en sus brazos, Mutaito susurro al oído de Kaoru- Te dije mujer, resígnate-.

Tomo el bello rostro, pero inconsciente de la kendoka y le planto un beso en los labios.

-Ahora, como te lo dije, reclamare lo que por derecho es mío, lo veré y será mío, ¡al fin!-. Y justo cuando estaba a punto de tocar el busto de la bella Kaoru, Mutaito sintió un terrible dolor en el rostro, soltando inmediatamente a Kaoru, al suelo.

-Ahhhh ¿Qué fue eso?-. Exclamaba de dolor Mutaito buscando el origen de este mismo, y frente a el, observo un balón de soccer, el cual estaba a los pies de un joven pelirrojo de estatura media, el cual miraba a Mutaito con unos furiosos ojos dorados.

-Yo creo que un beso a la fuerza, no es un beso, especialmente cuando se lo das a alguien a quien golpeas con anterioridad, dejándola inconsciente-. Dijo el joven pelirrojo, con una voz suave, pero atemorizante y firme.

-¿Quién diablos eres tú?- Decía Mutaito furioso.

-Soy quien te dará tu merecido-. Susurro el chico de mirada dorada, pero de una manera clara y profunda, para que su oponente lo escuchara.

Mutaito estaba furioso, pocas veces alguien había sido capaz de hacerlo enfurecer, y en esas ocasiones, de sus enemigos no quedaba nada, y en esta ocasión, en definitiva estaba furioso. Mutaito estaba cegado por la ira.

Mutaito corrió a toda velocidad, intentando conectar un golpe a su adversario, sin embargo, este chico pelirrojo, esquivo sus ataques fácilmente, sin embargo lo más impresionante es que, al mismo tiempo que esquivaba los golpes, entre sus pies, el chico dominaba el balón de soccer.

Así Mutaito aun seguía atacando, buscando conectar un golpe a su enemigo, y el pelirrojo esquivando fácilmente a su adversario, hasta que Mutaito se detuvo un momento para descansar de su constante ataque y el pelirrojo exclamo:

-Tienes buena velocidad, pero te dejas cegar por la ira-. Susurro el chico de mirada dorada.

-¿Qué dices idiota?-. Comento Mutaito y de nueva cuenta empezó a lanzar golpes, intentando aniquilar a su enemigo, sin embargo en esta ocasión el chico no lo empezó a esquivar, si no, que retrocedió lo suficiente como para realizar un disparo con el balón, el cual golpeo con una velocidad y fuerza impresionante el abdomen de Mutaito, haciendo a este último, doblegarse por el dolor, cuando Mutaito giro la cabeza para ver de nueva cuenta al chico pelirrojo, observo que una vez mas el balón se encontraba a sus pies y de nueva cuenta, el pelirrojo lanzo un tiro con tremenda fuerza y velocidad, el cual, en esta ocasión impacto en pleno rostro de Mutaito, dejándolo inconsciente inmediatamente.

El pelirrojo una vez más domino el balón entre sus pies, y exclamo –Miserable-. Diciendo esto, dirigió su mirada hacia la chica, la cual aun se encontraba en el suelo.

Se acerco a ella, pero algo había cambiado en el, sus ojos que antes emanaban una furia dorada, se habían transformado en un violeta, que lo único que exclamaba era simpatía y bondad.

Tomo a Kaoru en sus brazos, y el joven pelirrojo se marcho del parque, con la chica en brazos, el balón en sus pies, y dejando al imbécil de Mutaito inconsciente y comiendo tierra en el suelo.

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