De regreso a casa
De regreso a casa, Makkachin los recibió con efusivo entusiasmo, saltando, en primer lugar hacia la pareja de su dueño, y después a éste último.
- Makkachin - pronunció el ruso, acuclillándose frente a su mascota, acariciando con cariño la cabeza del mismo, - ¿te gusta cómo me veo con los ojos verdes?
Yuri estuvo a punto de recordarle al contrario que los perros tenían visión monocromática, pero la imagen del can ladeando la cabeza para después acercarse a lamer la mejilla de su amo, eliminó aquella intención.
- ¡A Makkachin también le gustan, Yuri! - celebró el penta campeón.
- Sí, Viktor - rió el medallista de plata, - le encantan.
El mencionado clavó verde artificial contra marrón rojizo, - ¿eso ha sido una insinuación?
Yuri se erizó. - ¡Por supuesto que no!
Viktor formó un puchero.
- ¡Eres un tonto! - no pudo evitar burlarse, avergonzado, el japonés.
- Soy tu tonto - obtuvo como respuesta.
Yuri se sonrojó con más fuerza. Y ya no respondió.
- ¿Uh ¿Dije algo malo?
El pelinegro dijo que no con la cabeza.
No era justo que el mayor le avergonzara con esa facilidad, y naturalidad. ¡Nada justo!
