Los personajes no me pertenecen son de J.K. Rowling yo solo los uso un poco para jugar con ellos en mi loca mentecita esperando que les guste.
Cap. 2
En cuanto la puerta se cerró Hermione abrió lentamente los ojos respirando profundamente para mirar el pequeño vial a su lado y con manos torpes lo abrió y bebió de un solo trago sintiendo como una arcada era interrumpida al comenzar a hacer efecto la poción.
En esos momentos le estaba sumamente agradecida al pocionista que sin duda la había cuidado el día anterior, no quería ni imaginarse de lo que pudo haberle pasado si se quedaba en ese lugar.
Se colocó de nuevo la ropa que desconocía en qué momento se había quitado y arreglándose lo mejor que pudo el alminar que tenía por cabello, salió.
Cuando salió se dio cuenta de que había sobre una pequeña mesa el desayuno servido para dos personas.
- Siéntese y coma antes de que regrese a regodearse en su dolor a su casa - fue todo lo que dijo Snape dirigiéndose a la mesa.
- Gracias - dijo Hermione entre ofendida y halagada por las atenciones que estaba teniendo con ella.
Comieron en silencio y cuando hubieron terminado los platos vacíos desaparecieron como lo hacían en el castillo.
- Gracias por todo - dijo Hermione cuando se pusieron de pie aunque extrañamente ninguno de los dos hizo amago ni de irse ni de correrla.
- Veo que no tiene intención de irse y yo tengo trabajo que hacer, así que se retira o se pone a ayudarme a cortar algunos ingredientes - dijo Snape no queriendo dejarla sola por una extraña razón que no se supo explicar a sí mismo.
- Si no le importa me gustaría quedarme a ayudarle para no regodearme en la miseria que se ha convertido mi vida - dijo Hermione encogiéndose de hombros.
- Acompáñeme por aquí por favor - dijo Snape conduciendo a la castaña hacia una habitación de la cual no se había percatado.
Cuando Snape abrió la puerta Hermione se sorprendió al ver el equipado laboratorio de pociones que estaba frente a sus ojos.
Con un movimiento ligero y fluido Snape encendió un par de calderos y se despojó de su levita quedando solamente con una camisa blanca la cual arremango hasta los codos.
Hermione sintió un tipo de fascinación al presenciar el espectáculo, en su vida había visto a su ex profesor de pociones despojarse de su levita y su ondeante capa negra.
- Piensa quedarse ahí parada todo el día o se va a poner a cortar esos ingredientes - dijo Snape interrogativamente mientras una de sus cejas se elevaba.
- Ya me pongo a ello - dijo Hermione saliendo de su aturdimiento.
Sin que ninguno de los dos magos fueran conscientes de lo que pasaba a su alrededor el tiempo se fue volando y cuando se percataron de ello la noche les había cogido por sorpresa.
- Muchas gracias por la distracción, me gustaría agradecerle preparándole la cena - dijo Hermione un tanto tímida pero entusiasta a la vez.
- Acepto su oferta - fue todo lo que dijo Snape.
- Pues entonces vayamos a mi casa - dijo Hermione como si fuera lo más natural del mundo.
- No me queda de otra, no pienso permitir que entre a mi cocina - dijo Snape tomando su capa de viaje.
Después de un plop ambos magos desaparecieron y aparecieron en la entrada de un departamento con el número cinco.
Hermione saco sus llaves y después de abrir invitó al pocionista a entrar y este así lo hizo sin hacer ningún comentario pero siendo muy observador, dándose cuenta de lo sencillo, pero con buen gusto que estaba adornado el espacio dominado principalmente por estantes repletos de libros y un equipo de música muggle.
- Póngase cómodo, no tardaré mucho - dijo Hermione yendo hacia una de las puertas que daba a su recamara donde se cambió de ropa por algo más cómodo y limpio.
Mientras tanto Snape se sentó cómodamente en el pequeño sofá donde al lado de él había una pequeña mesita con una foto que llamo su atención.
Eran el trío dorado suponía poco después de terminar la guerra.
Dos pares de ojos llamaron su atención, unos verdes cálidos aunque con aspecto cansado y sabios pero felices tan parecidos, no, iguales a los Lily Potter y un sentimiento de nostalgia le atacó sabiendo que nunca más volvería a ver a la dueña de esos ojos que tanto le gustaban, después de tantos años aún la añoraba, ya no como a la mujer que siempre amo, sino como a la amiga que le acompañó en su niñez.
Por otro lado estaban un par de ojos del color de la avellanas que denotaban la inteligencia de su portadora, un brillo de felicidad sabedora del fin de la guerra mientras apretaba con fuerza la mano de un pelirrojo que se notaba como gozaba de su nueva popularidad obtenida, ya no era Ronald el amigo del niño que vivió dos veces, sino que ahora era Ronald un héroe de guerra, un integrante del trío dorado.
Cuando Snape contemplo al desgarbado chico se preguntó que le había visto Hermione a un tipo como ese, ella era muy inteligente y se merecía alguien mejor, alguien a su nivel, por fortuna había abierto los ojos a tiempo, sabía que sufriría, él mejor que nadie sabía lo que era sufrir por amor, pero el dolor sería menor a que se diera cuenta demasiado tarde.
- La cena esta lista - dijo Hermione interrumpiendo los pensamientos de Snape quien solto de manera abrupta el marco con la fotografía cayendo por fortuna sobre su regazo.
- Gracias - fue todo lo que dijo Snape poniéndose de pie, colocando la fotografía de los tres chicos sonrientes en su lugar.
- La foto fue tomada después de salir de San Mungo - fue todo lo que dijo Hermione y solo obtuvo un asentimiento de cabeza.
Ambos magos cenaron en silencio y cuando hubieron terminado Hermione de puso de pie y retiro los platos llevándolos al fregadero obteniendo una mirada incrédula por parte del pocionista.
- Hay cosas que prefiero hacer al modo muggle - se explicó Hermione.
- Gracias por la cena, espero no volver a encontrarla ebria en un bar de dudosa reputación y tener que hacer de niñera - dijo Snape dirigiéndose hacia la puerta.
- No se preocupe que no pienso volver a poner un pie en ese lugar - dijo Hermione.
- No es el único bar - le discutió Snape.
- Señor, me preguntaba si… existía la posibilidad de que le ayude con sus pociones - dijo Hermione dudando un poco.
- ¿Quiere que la contrate como mi asistente?, No creo que por una falta la corran del ministerio, usted es alguien muy valioso para ellos y yo no tengo vacantes me doy abasto solo - dijo Snape colocándose su capa de viaje.
- No precisamente, yo necesito una distracción y el preparar pociones me resulta relajante de cierta manera - dijo Hermione bajando la voz.
- Y piensa que podrá venir a mi laboratorio cuando le venga en gana, está muy equivocada - dijo Snape sintiéndose ofendido.
- Claro que no, podría ser los fines de semana si es que se puede, me gustaría que fuera toda la semana pero normalmente siempre tengo demasiado trabajo y cuando llego lo único que quiero es cenar y dormir - dijo Hermione.
- Creo que entonces tenemos un trató siempre que no se comporte como la alumna insufrible y sabelotodo que era en el colegio - dijo Snape.
- Tenemos un trató, muchas gracias - dijo Hermione sumamente agradecida.
Con una ansiedad extraña en la castaña espero la llegada del tan ansiado fin de semana, durante los días restantes de trabajo se concentraba al máximo en su trabajo y hacia hasta lo imposible por terminar a tiempo a menos de que fuera muy necesario quedarse.
Si podía salir a tiempo llegaba rápido a su departamento, se daba una ducha, cenaba y se ponía a estudiar todo lo que encontrara sobre pociones.
Cuando el primer fin de semana llego Hermione estaba muy entusiasmada con la idea de ayudarle a su antiguo profesor por lo que el día sábado se levantó muy temprano y se alistó.
Cuando llego al lugar donde ahora vivía Snape con un poco de nerviosismo toco la puerta esperando pacientemente a que le recibieran.
- Pensé que habría cambiado de opinión - dijo Snape a modo de saludo.
- Disculpe si llegue tarde - dijo Hermione entrando con nerviosismo al lugar.
- No es tarde simplemente pensé que cambiaría de opinión - dijo Snape dirigiéndose a su laboratorio.
Después de que terminara la guerra y Snape obtuviera su libertad con la ayuda de Potter y de la profesora McGonagall y estuviera recuperado del ataque del que fue víctima decidió que ya no quería estar en el castillo dando clases, quería vivir su vida como se le viniera en gana haciendo una de las cosas que más le gustaba y eso era realizar pociones.
Ambos magos pasaron ese día y el siguiente trabajando arduamente en el laboratorio comiendo a sus horas gracias al elfo que tenía Snape con el cual se ganó una mirada envenenada de parte de Hermione y un pequeña alegato sobre la explotación de las criaturas mágicas y sus derechos que no eran tomados en cuenta y más cosas por el estilo que Snape ignoro por completo.
Después de ese primer fin de semana se vinieron unos cuantos más donde poco a poco comenzaban a charlar de nada en particular llegando hasta temas complejos complaciendo a ambos magos en el proceso.
- Granger ha llegado un pedido fuerte y necesitaré de su apoyo desde el día viernes, si no le es inconveniente podría quedarse a descansar y seguir el sábado muy temprano - dijo Snape un miércoles por la tarde sorprendiendo a Hermione en su trabajo, por lo que aun sorprendida solo atino a sentir con la cabeza que al ser vista por el pocionista dio media vuelta y desapareció.
A Hermione una idea le atravesó por la mente y no la dejo en paz hasta que la llevó a cabo y el día viernes siguiendo su rutina matutina Hermione se levantó, aseo y alistó para un día más de trabajo, solo que en esta ocasión no se dirigía al ministerio si no a la casa de Snape.
- ¿Qué hace aquí tan temprano Granger, es que acaso se perdió?, este no es el ministerio - dijo Snape sorprendido al ver a la castaña parada en el umbral de su puerta.
- No me he perdido, dijo que tenía mucho trabajo y pensé que podía ayudarle así que pedí permiso para faltar el día de hoy al ministerio - explicó rápidamente Hermione.
Sin darle mayor importancia Snape se dirigió como siempre a su laboratorio y de inmediato se pusieron a trabajar curiosamente muy pendientes el uno del otro.
En el laboratorio se podía sentir la tensión que se generaba al trabajar uno junto al otro, cosa que no había pasado en todo ese tiempo, tratando de estar lo más alejado posible uno del otro paso el primer día donde habían avanzado considerablemente logrando disminuir los días de trabajo de tres o solo dos días.
Después de una cena un tanto incomoda cada mago se fue a dormir, pensando en la situación en la que estaban viviendo sin lograr llegar a una conclusión.
Al día siguiente y con ánimos renovados Hermione se puso de pie, alistó y fue al laboratorio donde ya estaba trabajando Snape solo con su camisa blanca hasta los codos y su pantalón negro como aquella primera vez concentrado en cortar un par de ingredientes que de inmediato colocó en un caldero hirviendo.
Hermione estaba fascinada con lo que veía, era la primera vez que se detenía a contemplar como trabajaba el pocionista sintiendo un estremecimiento recorrerle todo el cuerpo.
- ¡Por Merlín!, es tan atractivo - dijo Hermione sin percatarse de que lo había dicho en voz alta, interrumpiendo la tarea de Snape quien de inmediato levantó la vista.
- Granger deje de decir estupideces y póngase a trabajar o tanto trabajo ya la alteró, si gusta regrese a su casa, le agradezco el tiempo que se tomó en auxiliarme - dijo Snape un tanto incómodo.
- No me quiero ir - fue todo lo que dijo Hermione haciendo un puchero que no pasó desapercibido por Snape y de inmediato se puso a trabajar.
De vez en vez ambos magos se mandaban miradas discretas cuando creían que el otro no se daba cuenta topándose un par de veces en los que solo desviaban la mirada de manera nerviosa o apenada.
A eso del medio día Snape se estaba comenzando a cansar de tanta miradita e incomodidad.
- Granger, quiere parar con esto de una vez - exploto Snape colocando un hechizo de contención en su caldero.
- Si supiera como pararlo lo haría - admitió Hermione sonrojándose ligeramente en parte gracias al calor y los vapores desprendidos de los caldeos.
Algo vio Snape en su mirada que sin siquiera pensar en lo que hacía se movió rápidamente aprisionado a la castaña entre la mesa y su cuerpo.
- Deje de mirarme de esa manera - le susurro Snape muy cerca de los labios de Hermione quien estaba prácticamente recostada en la mesa.
Hermione en un momento se sintió como hipnotizada como si ella fuera la presa de la serpiente que la tenía prisionera y de repente ella se volvió una leona cazadora y con un hambre que hasta entonces desconocía se lanzó hacia los labios de Snape.
Snape estaba petrificado, había visto el deseo en los ojos de Hermione pero no pensaba que lo iba a atacar de esa manera, sus labios se amoldaban a los suyos exigiéndole una respuesta que se tardó en llegar.
Con el mismo entusiasmo que la leona ponía Snape comenzó a responderle succionando y mordiendo ligeramente los carnosos labios de Hermione.
Snape no era de esas personas que se dejaban dominar por la pasión, pero la hechicera entre sus brazos se lo estaba poniendo difícil y afirmando sus manos sobre las caderas de Hermione la ayudó a impulsarse y sentarse sobre la mesa abriendo las piernas para permitir que Snape se acomodara entre ellas.
Cuando el aire comenzó a escasear ambos magos tuvieron que separarse con una mezcla de emociones haciendo revolución dentro de ellos.
- Shhh - dijo Hermione aun agitada poniendo un dedo sobre los labios inflamados de Snape y volvió a adueñarse de ellos.
Ese beso se volvió una batalla de dominación en la que no había un vencedor, ambos magos se devoraban como si no hubiera un mañana, pero ya no les era suficiente con ese contacto necesitaban más y las manos de Hermione abandonaron las hebras negras a las que estaba aferrada para comenzar a bajar hacia los hombros de Snape donde acarició y comenzó a explotar hacia su espalda mientras que las manos de Snape comenzaron a ascender hacia su cintura colándose bajo su ropa disfrutando de la suave y tersa textura de su piel.
Snape siguió su recorrido también con sus labios hacia su mandíbula y después a su cuello repartiendo ligeros mordiscos arrancando gemidos de los labios de la castaña.
Tanto Hermione como Snape estaban nublados por la pasión comenzando a sacarse la ropa cuando una explosión les saco del trance.
- ¡Maldita sea! - exclamó Snape observando como el caldero en el que estaba trabajando Hermione se había echado a perder derramando el líquido negro de su poción cuando este debería de ser perlado y cuando se asomó al suyo no estaba mucho mejor, solo que no había hecho ningún escándalo al estar bajo el hechizo.
- Lo siento - fue todo lo que dijo Hermione roja de vergüenza mientras se abrochaba presurosamente la blusa.
- No tiene nada de que disculparse la culpa fue de los dos y no pasa nada, solo tendré que volver a repetirlo - dijo Snape - lo mejor será que regrese a su casa.
Hermione no lo pensó dos veces antes de desaparecer de ahí para irse a refugiar a su hogar con mil preguntas rondándole en la mente.
Mientras tanto Snape con un deje de alivio y rechazo ignoro completamente la dolorosa erección que amenazaba con romper su pantalón y se puso a limpiar el desastre para después seguir con su trabajo hasta que lo termino ya muy entrada la noche, solo que no logró conciliar del todo el sueño, un par de ojos avellanas y un suave cuerpo femenino lo torturaron lo que quedaba de noche amaneciendo de nuevo con una dolorosa erección matutina que hacía mucho no tenía.
Hola yo de nuevo por estos lares dejandoles la actualizaciónde esta historia que les ha gustado, ya solo un falta un capitulo mas para terminar, y quiero agradecerles todo el apoyo que me brindan en forma de rr, alertas, favoritos y tambiéncomo lectores anónimos.
Bueno ahora pasaremos a la parte en la que respondo a sus rr.
* YazminSnape: Bueno espero que te guste el comienzo de su relacióny tarde se darácuenta el zanahorio de lo que perdió.
* KissaValo: muchas gracias cielo, si Snape puede ser muy oportuno cuando se lo propone, ya solo falta un capitulo mas.
* MellitaCullen: ese par tampoco son mi pareja preferida, pero a alguien tenia que poner jajaja, cielo muchas gracias por hacerme dar cuenta de mi error, ya lo corregí.
* Kiara Michelle: no te preocupes entendíque era para el zahorio, yo te apoyo y claro que Severus es un gran hombre.
* Aigo Snape: cielo te recomiendoque te unas a Kiara Michelle y le den su merecido a Ron; por otro lado si Snape se tomo la delicadeza de hacer fue por algo en especifico asíque dudo que lo haga por cualquier alumno.
Muchas gracias, nos leemos hasta la proxima.
Besos Ana Lau
